Odi Tura, que también se conoce como Odi Atakofeño, es el signo donde nació la diabetes: cuando los hombres cambiaron la miel que Olofin les había dado por el azúcar, unos siguieron sanos y otros enfermaron con lo mismo. Aquí nacieron también la fuerza de Obatalá, con una furia que al cegarse no respeta ni a sus hijos, su brujo Obiroso Osain y el derrumbe de las cosas. En este signo llegaron los blancos al mundo. Su decreto es una advertencia: lo que usted logró se puede deshacer si no obedece a Ifá y no domina su propia furia.
Pero el signo también trae suerte, y una suerte curiosa: no la trae su propia mano, sino la de alguien que lo acompaña, así que cuando juegue, hágalo acompañado. Puede ganar la lotería, y lo que vino a buscar ya lo tiene. Alguien vendrá de otro lugar a proponerle algo que le conviene. Obatalá lo cuenta entre los suyos, y como a la tiñosa, nunca le falta el sustento. Guarde bien lo que le confían: en Odi Tura la discreción trae ganancia, poder y prosperidad.
«Cambiaron la miel de Olofin por azúcar — y nació la diabetes: la obediencia es el único endulzante seguro.»El pulso de Odi Tura
En la casa todos quieren mandar, y usted y su pareja pelean porque no piensan igual: esa discordia es la que no deja llegar la suerte, así que busque la paz primero. Hay una trampa a su alrededor, y gente cercana lo critica por envidia. Si tiene algo escondido, cuide que no salga a la luz, porque le traería problemas con la justicia. No le dé techo a ningún extraño ni sea padrino de bautizo, y evite la calle después de la medianoche, cuando se le pegan los espíritus. Los hombres de este signo se ciegan por las mujeres.
Odi Tura habla de vicios, de desenfreno y de familias donde padres e hijos se faltan al respeto. Cuide a sus hijos: este signo advierte de incesto y abuso sexual dentro de la propia familia, entre padres e hijos y entre hermanos, y también de relaciones entre alakuatas. No se aproveche nunca de quien no está en sus cabales, como las hijas que abusaron del padre ebrio y fueron repudiadas. No haga Ifá a una persona dudosa ni a un adodi o una alakuata. Controle el enojo, porque una furia sin medida puede herir a los que usted más quiere, y las ofensas dejan marca aunque después se pida perdón. Deje el juego, sobre todo el de apostar para recuperar lo perdido.
En la salud, vigile el azúcar, el colesterol y la presión, y atienda el corazón y el pecho junto a su médico. Es también un signo de ceguera: protéjase la vista. Puede haber dolor de huesos, impotencia, problemas de las glándulas y enfermedades de transmisión sexual. Si una mujer de la casa espera un hijo, consulte a tiempo, porque ese hijo viene a ocupar el lugar de su madre y ella corre peligro en el parto. Con obediencia, calma y el ebbó cumplido, lo que parecía derrumbarse vuelve a quedar en pie.
El signo en una fraseCuide su sangre, haga las paces en casa y juegue acompañado — que la suerte de Odi Atakofeño llega por mano ajena, y el brujo de Obatalá lo defiende.