࿊ · El léxico del tratado

Glosario de Ifá

Las voces que se repiten en este tratado —del ashé al osogbo, del ékuele al iyefá— explicadas en dos o tres frases, tal como las usa la tradición Lukumí. Los términos yoruba aquí no se traducen: se explican. Cada uno tiene su ancla propia, para leerlo, citarlo y enlazarlo por separado.

34voces 256Odù tradición Lukumí

࿊ · De la A a la T

Las 34 voces, en orden alfabético

Cada definición se sostiene sola: responde la pregunta sin pedir más contexto. Donde toca, lleva a la página del sitio que la desarrolla — la ficha de un Odù, el panteón de los orishas o la puerta del tratado.

Aleyo

El aleyo es la persona que participa en la religión sin estar consagrada: quien consulta, asiste y aprende sin tener santo hecho ni Ifá recibido. No es un término despectivo — casi todo el mundo empezó siendo aleyo. En este tratado, el plan Aleyo es la puerta de entrada para leer los 256 Odù.

Ashé

El ashé es la fuerza vital y la autoridad espiritual de la tradición yoruba: el poder de que lo dicho se cumpla. Lo tienen en alguna medida las personas, los orishas, las plantas y las palabras, y las consagraciones lo transmiten. Responder «ashé» a un rezo es sellarlo: que así sea.

Awó

Awó significa «secreto» en yoruba y es el título del sacerdote de Ifá: Awó ni Orunmila, el guardián del secreto de Orunmila. Entre babalawos se usa como tratamiento de respeto, y a los de más años se les reserva la dirección de las ceremonias mayores del cuarto de Ifá.

Babalawo

El babalawo («padre de los secretos») es el sacerdote de Ifá, consagrado ante Orunmila para manejar su oráculo. En la consulta saca el signo con el ékuele o con los ikines y lee el Odù que salió. No adivina por su cuenta: el Odù ya trae dicho lo que trae, y su oficio es conocerlo.

Diloggún

El diloggún es el oráculo de los caracoles: el sistema de adivinación de la Regla de Osha, el que manejan el santero y la santera. Habla con las mismas letras que Ifá, pero el santero lee hasta la letra doce; de la trece en adelante la consulta se manda al babalawo, porque esas letras las habla Orunmila.

Ebbó

El ebbó es el sacrificio u obra que marca el Odù para mover el camino de la persona: afirmar el iré o apartar el osogbo. Puede ser una limpieza, una ofrenda, una rogación de cabeza o una obra mayor, y siempre lo marca el signo — nunca el gusto del sacerdote. En los patakíes se repite la misma lección: al que hace ebbó, el camino se le abre.

Eewó

El eewó es la prohibición que nace del signo: lo que una persona no debe comer, hacer o vestir por el Odù que tiene. No es un pecado ni un capricho — cada eewó sale de un camino concreto y protege de su osogbo. Por eso no existe una lista universal de prohibiciones: el eewó de un signo no le dice nada a quien tiene otro. Cada ficha de los 256 Odù lista los eewó del signo, con su porqué.

Eggún

Eggún son los espíritus de los muertos: los antepasados de sangre y de religión. Se les atiende con coco, agua y luz antes de trabajar con los orishas, y en el oráculo muchos iré y osogbo llegan «lese Eggún», por mano de los muertos. La moyugba los nombra uno a uno.

Ékuele (okuele)

El ékuele —también escrito okuele; opele en tierra yoruba— es la cadena de adivinación del babalawo: ocho piezas de concha o metal unidas por una cadeneta que, al caer sobre la estera, dibujan el Odù completo de una sola vez. Es el instrumento de la consulta diaria; los ikines se reservan para las grandes ceremonias.

Eshu (Elegbá)

Eshu —Elegbá, Elegguá— es el orisha dueño de los caminos y de las puertas: el mensajero que abre o cierra, el primero que come en todo. En Ifá es inseparable de Orunmila: es quien lleva el ebbó a su destino y quien pone a prueba a los personajes de los patakíes. Su ficha está en el panteón de este sitio.

Ìbí

El ìbí es lo que nació en el signo: lo que ese Odù trajo al mundo por primera vez. El corpus lo anuncia con una fórmula que se repite en los 256 signos: «aquí nace». Una costumbre, una ley, un oficio, un fenómeno natural — todo lo que existe entró al mundo por algún Odù.

Ikines

Los ikines son las nueces de palma consagradas a Orunmila: el instrumento mayor del oráculo de Ifá. El babalawo los manipula en las grandes ceremonias —el itá, la apertura del año— y de su conteo sale el signo que se marca en el tablero. Para la consulta diaria basta el ékuele.

Iré

El iré es la bendición: el bien que el signo trae a favor de la persona — la salud, la victoria, el dinero, los hijos. Nunca viene solo: el oráculo dice por dónde llega, y ese apellido importa (iré ariku, larga vida; iré ashegun otá, vencimiento de enemigos). Lo contrario del iré es el osogbo.

Itá

El itá es la ceremonia en la que sale el Odù que acompaña a la persona toda la vida, con sus eewó, sus advertencias y su camino. Se hace al recibir una consagración: el santo, la mano de Orula, Ifá. A diferencia del signo de una consulta, el Odù del itá no cambia — es «su» signo.

Iyawó

El iyawó es la persona recién consagrada en la Regla de Osha: quien acaba de hacerse santo. Durante un año y siete días viste de blanco y guarda un reglamento estricto que lo protege mientras «nace» en la religión. La palabra viene del yoruba y suele entenderse como «esposa joven» del orisha.

Iyefá

El iyefá es el polvo sagrado de Ifá, hecho de ñame seco u otras materias consagradas. Se extiende sobre el tablero, y en él el babalawo marca el signo y reza los Odù; con él se sella y se despacha el ebbó.

Letra del año

La letra del año es el Odù que rige el año: el signo que los babalawos sacan en ceremonia al cierre del 31 de diciembre, con su orisha regente, sus iré, sus osogbo y sus recomendaciones. Vale para todos, pero no sustituye al signo personal: dice cómo viene el año, no cómo viene cada cabeza.

Lukumí

Lukumí es el nombre que recibió en Cuba la herencia yoruba: la lengua ritual, los cantos y la religión que los africanos esclavizados conservaron y reorganizaron en la isla. De ahí salen la Regla de Osha y el Ifá cubano. Este tratado sigue la tradición Lukumí.

Mano de Orula

La mano de Orula —Awofakán para el hombre, Ikofá para la mujer— es la ceremonia de entrada a Ifá: en su itá la persona recibe su primer Odù personal y sus eewó. Es la puerta para quien no va a consagrarse babalawo, y la mayoría de los creyentes la recibe.

Meyi

Meyi significa «doble». Son los 16 signos mayores de Ifá, los que salen cuando las dos mitades del Odù son iguales: de Eyiogbe a Ofun Meyi. Mandan sobre los 240 restantes, abren las ramas del tratado y de ellos nace todo el corpus.

Moyugba

La moyugba es el rezo de permiso con que se abre todo acto religioso: se saluda a Oloddumare, se nombra a los mayores muertos de la rama y después a los vivos, y solo entonces se empieza. Nada se hace sin moyugba: primero el permiso, después la obra.

Odù

Un Odù es cada uno de los 256 signos del oráculo de Ifá: un capítulo completo de su palabra, con su rezo, sus patakíes, sus iré y osogbo, sus eewó y sus ebbós. Se dibuja con dos tipos de marca en cuatro posiciones dobles, y nada de lo que le ocurre al ser humano queda fuera de alguno. Los 256 están en este tratado, uno por uno.

Omoluo

Los omoluos son los 240 Odù combinados: los que nacen al cruzar dos Meyi distintos, una figura a la derecha y otra a la izquierda. Su nombre une los dos signos que lo forman: Ogbe Yeku lleva Ogbe a la derecha y Oyekun a la izquierda.

Oriaté

El oriaté es el maestro de ceremonias de la Regla de Osha: quien dirige el itá de las consagraciones y lee el diloggún en el cuarto de santo. Es la máxima autoridad litúrgica de Osha; en Ifá, ese papel corresponde a los babalawos mayores.

Orisha

Los orishas son las divinidades de la religión yoruba y de su herencia Lukumí: fuerzas de la naturaleza con historia, carácter y caminos propios — Eshu, Obatalá, Yemayá, Shangó, Oshún, Oyá y los demás. Cada Odù registra qué orishas hablan en él y por qué. El panteón completo está en este sitio.

Orunmila (Orula)

Orunmila —Orula, en el trato familiar— es el orisha de la sabiduría y el dueño del oráculo de Ifá. Se le llama Eleri Ipin, «testigo de la elección», porque presenció el destino que cada persona eligió antes de nacer. Su oráculo no inventa nada: recuerda lo que ya fue dicho.

Osha (Regla de Osha)

La Regla de Osha —la santería, en su nombre popular— es el culto a los orishas tal como quedó fijado en Cuba: sus consagraciones, sus tambores y su oráculo propio, el diloggún. No es lo mismo que Ifá, aunque en la práctica cubana las dos ramas crecieron juntas y se complementan.

Osode

El osode es la consulta de Ifá: la sesión en la que el babalawo saca el signo con el ékuele, pregunta si viene en iré o en osogbo y por dónde, y marca el ebbó que corresponde. El Odù del osode habla de ese asunto y de ese momento; el de toda la vida sale en el itá.

Osogbo

El osogbo es lo adverso que señala el signo: ikú, la muerte; arun, la enfermedad; ofo, la pérdida; eyó, la tragedia. Cada uno viene con un apellido que dice de dónde llega la sombra. No es una condena: es un aviso, y se atiende con ebbó.

Patakí

El patakí es la historia sagrada del Odù: el camino que fundamenta lo que el signo dice. No es una fábula de adorno — es jurisprudencia sagrada, el caso que fijó la sentencia que se aplica a quien saque ese signo. Este tratado recoge sus 5338 patakíes íntegros, sin fusionar ni recortar.

Rezo

El rezo es la oración fija de cada Odù: las palabras en lengua Lukumí con que el babalawo llama al signo sobre el tablero. Cada uno de los 256 tiene el suyo, y aprenderlos de memoria es parte del oficio. El súyere es su hermano cantado.

Santero

Santero y santera son los sacerdotes de la Regla de Osha: la iyalosha, «madre de santo», y el babalosha, «padre de santo», consagrados para oficiar sus ceremonias y leer el diloggún. No son babalawos: cada rama tiene su oráculo, su oficio y su jerarquía.

Súyere

El súyere es el canto ritual que acompaña al rezo del Odù en el momento del tablero. Se canta a coro: el que dirige llama y los presentes responden, y cada signo y cada ceremonia tienen los suyos. El canto también lleva ashé: no adorna, trabaja.

Tablero de Ifá

El tablero de Ifá (opon Ifá) es la bandeja de madera sobre la que el babalawo extiende el iyefá y marca el signo en las grandes ceremonias. En su borde suele tallarse la cara de Eshu, que vigila el oráculo. En la consulta diaria basta el ékuele; el tablero pertenece a las ceremonias.

La palabra no se pierde.