Obatalá estaba enfermo y pidió a su hijo Aruñiña que consultara por él a Orunmila mediante Osode. Orunmila encontró el odu Odi Ofun y le informó al muchacho que él mismo era la causa de la dolencia de su padre. La salud de Obatalá dependía de que el joven abandonara la casa, y debía hacerlo solo, para que el mundo no le diera problemas.
Aruñiña decidió irse, pero primero tomó todo el dinero que su padre había ahorrado y viajó a una tierra lejana. Allí trabó amistad con Eyo y juntos gastaron sin medida lo robado.
Al poco tiempo empezaron sus apuros y acabó detenido por la justicia. Obatalá, ya recuperado, visitó a Orunmila para agradecerle. Orunmila replicó que no hacía falta, porque él no le había enviado nada, y preguntó por el hijo y si se había ido solo. Obatalá respondió que sí. Entonces Orunmila lo instó a revisar sus bienes al volver a casa y a no dejar entrar al hijo cuando regresara con graves problemas, porque hacerlo le costaría la vida.
En su casa, Obatalá vio que le faltaban todos los ahorros. A los pocos días regresó el hijo, y Obatalá, adolorido, lo expulsó y lo maldijo diciendo que, mientras existiera el mundo, viviría siempre entre cárceles y presidios.
Traicionar la confianza de quien nos protege tiene consecuencias duraderas. Quien se lleva lo ajeno y lo malgasta termina pagándolo, y la palabra de un padre ofendido pesa mucho.
Este camino tiene su propio ebbó; la lista completa está en el tratado completo.
TO IBAN ESHU
ODI FUMBO ADIFAFUN OBATALA ARUN TIJU ARUÑIÑA OMO BABA EYO OMO OFO OLE LODAFUN OBATALA.