Patakíes · Los caminos del Odù
1Cuando el hijo de Obatalá le robó
Obatalá, enfermo, mandó a su hijo Aruñiña a Orunmila, que reveló que el hijo era la causa de su mal y debía irse solo. El hijo se marchó robándole los ahorros, los derrochó con Eyo y cayó preso. Obatalá lo echó, maldiciéndolo a estar siempre en cárceles.
Obatalá, enfermo, delegó en su hijo Aruñiña para que fuera a Orunmila, que le vio este Odù y le dijo que la culpa de la enfermedad de su padre la tenía él, y que, para que Obatalá se curara, debía marcharse de la casa, pero solo, para no tener problemas. El hijo decidió irse, pero al hacerlo se robó todos los ahorros de su padre y se fue a una tierra lejana, donde conoció a Eyo y con él derrochó el dinero robado.
Poco después empezó a tener problemas y cayó en poder de la justicia. Mientras tanto, Obatalá se recuperó y fue a darle las gracias a Orunmila, que le dijo: «Yo no le mandé nada; registre sus pertenencias, y cuando su hijo regrese con problemas, no lo deje entrar, que le costará la vida». Obatalá comprobó que le faltaban los ahorros, y cuando el hijo regresó, con el dolor de su alma lo echó, maldiciéndolo: «Mientras el mundo sea mundo, siempre estarás en cárceles y presidios».
2Por qué el ebbó se le pone a Eshú
Karako (Ofun Di), por envidia, maldecía los ebbó de su hermano Odi Fumbo mientras este los botaba, y le arruinó la fama. Descubierta la traición, el padre Baralayiki botó a Ofun Di al fondo del tablero, y dispuso que el ebbó se ponga primero ante él y se limpie con Ofun Di dándole tres golpes.
En la tierra Bayeku Niwe Inle, Eshú Banire Lawo (Odi Fumbo) regía como Awó y todo estaba en calma, pues era obediente a su padre Elegbara. Su hermano Karako Awo, cuyo Odù era Ofun Di, le tenía gran envidia y, cada vez que Odi Fumbo hacía un ebbó, mientras él se preparaba para botarlo, le echaba maldición para que no resultara. Así los ebbó salían al revés y la gente perdió la fe en Odi Fumbo, que fue quedando último entre los Awoses. Karako, para reemplazarlo, le propuso hacer él todo el trabajo y dejarle a Odi Fumbo solo cerrar y botar el ebbó; pero el ebbó de Ofun Di tenía peste y la gente se iba disgustada.
Odi Fumbo se miró, y su Odù le mandó tomar del secreto de Ebo Obalu —dos botellas y las cadenas que su padrino le dejó al cuidado de Ogún— y darle un perro a Ogún. Al enterrar el perro en la línea férrea, vio a su hermano indisponiendo a todos con él, y comprendió la traición. Llorando, llamó a su padre Baralayiki, que se le presentó y fue a su casa; al hallar a Ofun Di terminando un ebbó, le dijo: «Eres un traidor y ya no puedes estar en esta tierra; siempre tendrás peste, pues eres Ofun Di». Y a Odi Fumbo: «Ya no serás el primero, pero aun de último tienen que contar contigo para botar el ebbó; ponlo antes ante mí para que yo lo bendiga, y limpia primero a Ofun Di dándole tres palos». Por eso el ebbó se pasa por el fondo del tablero con tres golpes y se le pone a Eshú.
3La profanación religiosa de Aguema
Aguema, hijo de Obatalá, traicionaba sus secretos sacándoselos a los árboles y quería ser dueño del mundo. Juró con un ratón que probaba las comidas y enfermaba a todos, hasta a Obatalá. Orunmila mandó a Eshú y Shangó, que atraparon al ratón y a Aguema, e hicieron ebbó al pie del algodón.
Aguema, el camaleón, era hijo de Obatalá y tenía todos sus secretos; a escondidas iba a los árboles diciéndoles que Obatalá lo mandaba, y todos le daban sus secretos menos el algodón. Un día habló con los muertos en casa de Yewa, que le anunciaron que se encontraría un ratón. Aguema juró con el ratón que este sería criado de Obatalá, probaría todas las comidas y le entregaría los mandados; lo llevó a Obatalá como su «hermano», le enseñó los secretos y se fue a su tierra. El ratón, al probar las comidas, enfermaba a todos, hasta a Obatalá, que hacía sarayeye y rogación cada día sin mejorar, porque el ratón le llevaba todo a Aguema, que lo enterraba al pie del guao.
Orunmila, al no saber de Obatalá, se miró, salió este Odù, y mandó a Eshú a ponerse tres plumas de loro y salir con Shangó. Al llegar y ver la epidemia, Shangó se tiró al ratón y le devolvió la cabeza a Obatalá; luego echó candela sobre el secreto de Aguema, y Eshú, disfrazado de hembra con las plumas y las cuentas, atrajo al enamorado Aguema y lo apresó. Orunmila le hizo ebbó a Obatalá cantando «Iku forudede, Iku nafo», y Eshú lo botó al pie del algodón, donde empezó a llover. Así nació la profanación religiosa y la leptospirosis del ratón.
4Cuando Obatalá quiso que Orunmila secara el mar🔒 Babalawo
5El botador del ebbó🔒 Babalawo
6Omo Nifa y la maldición del padrino🔒 Babalawo
3 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →