En la tierra Iyebu Teyun Lashe Lenu vivían Azojuano y Yalorde Oshún Okere, dueños de aquella región. Pero antes de vivir con Oshún, Azojuano había tenido un ayudante, Eshú Alawana, que comía de todo lo podrido; Oshún no lo toleraba por su peste, y Alawana tuvo que irse a vivir al cementerio, acarreando la comida de Yewa. Él quería mucho a Azojuano, su maestro, e iba a buscarlo, pero no podía entrar. Despechado, vigilaba a Oshún, y cuando se descuidaba, entraba transformado en basura y ensuciaba la casa, trayendo enfermedad y tragedia.
Cansados de tantos trabajos, Oshún convenció a Azojuano de ir a Orunmila, que vio este Odù y dijo que un personaje que siempre había andado con él, ahora relegado al olvido, lo perjudicaba en su búsqueda incesante. Les marcó barrer la casa cantando y llevar la basura a la puerta con un akuayerú; cuando Azojuano cantó, Alawana se incorporó de dentro de la basura y todos supieron quién era. Azojuano le dijo: «Tú y yo tenemos que andar juntos por designio de Olofin; vivirás en una fosa detrás de la puerta». Le entregaron su secreto —un perrito— y tres pollones para jurarlo, y Alawana quedó para siempre cuidando la puerta de Odi Iroso contra todas las hechicerías. Por eso es imprescindible montar el secreto de Alawana Ashegun Otá.