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Odi Kana

También se le dice Odi Okana, Oddi Kana

nº 68 de 256 · Edición:

La envidia y el daño al cuerpo: la tierra retiene al ladrón y premia a quien agradece, y no es posible habitar en las alturas, como la araña.

23 patakíes 5 eewó 12 ebbós y obras 11 refranes

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Rezo del Odù— el que abre el registro

Odi kana kana ka naye bi awo monora awo yabi madawa awo abiti laye omo mayagba omo inle ibai baba ifa omo awo mosaba abaye nifa odara.

Orden en Ifá
Odù 68 de 256
Composición
Odi sobre Okana
En el Diloggún
7-1 · Odí tonti Okana
Odù espejo
Okana Di

Nace · Ìbí LIBRE

  • Las bebidas alcohólicas: vino seco, aguardiente y cerveza.

    En este Odù hablan el vino, la corrupción y la ladilla, y también nace el Shekete.

  • La envidia.

    Obatalá maldijo al hijo en quien solo nacía la envidia, y le anunció que se quedaría solo y sería alimento de otros como él.

  • La destrucción del organismo.

    Por una enfermedad sin cura, un accidente enviado como castigo por los Santos, o un Egun oscuro mandado para empujar a la persona a quitarse la vida (si surge ese impulso, conviene hablarlo con alguien de confianza y buscar ayuda).

  • Que coman manteca de corojo (epo) Oduduwa, Obatalá Ayaguna y Oshagriñán.

  • La ofrenda del conejo en la práctica de Ifá.

    El conejo mintió acusando a la vaca del robo de los ñames de Orishanla; por eso sirve de alimento a los Ancianos de la Noche.

  • Que las fuerzas de la naturaleza puedan ser semidominadas por los hombres.

    Como sucede con Olofin, Ifá y los Orishas.

Odi Kana es el Odù número 68 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Odi: nace de Odi sobre Okana. En los tratados aparece también como Odi Okana, Òdí Ọ̀kànràn u Oddi Kana. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 23 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 12 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Odi Kana, que también se conoce como Odi Okana, es el signo donde nacieron la cerveza, el aguardiente y el vino seco, y con ellos la envidia y el desgaste del cuerpo. Aquí también los hombres aprendieron a dominar en parte las fuerzas de la naturaleza. Su decreto le advierte que el cuerpo se puede destruir por la bebida, por un accidente o por un espíritu oscuro, y le promete una vida larga si camina derecho: no cometa actos deshonestos, porque este signo castiga y lleva preso a quien los hace, y sea siempre agradecido.

Usted vive rodeado de envidia, y la traición le viene de quienes más confía. Sus hermanos de religión no le son leales, y antes lo trataban bien y hoy le guardan rencor. Cuando lo llamen de repente, no salga sin mirar: hay enemigos que pueden esperarlo escondidos para agredirlo. Pero Obatalá está en medio y no permite la maldad, y quien intente hacerle daño pierde su suerte. Oshosi es quien le resuelve lo más difícil; reciba a Oshosi y apóyese en Shangó, Orunmila, Obatalá y Elegba.

«La tierra detiene al ladrón por cuenta del propietario; en Odi Kana, hasta el suelo da testimonio.»El pulso de Odi Kana

En el dinero, lo que tiene se le va de entre los dedos: tuvo varias cosas y hoy no sabe si conservará alguna. Aun así, le llega dinero, y con el ebbó termina de llegar. Si piensa salir al campo, haga antes su rogación, que allí puede encontrar una riqueza, y no olvide después quién lo ayudó, porque en este signo la tierra maldice al malagradecido. No construya su vida en lugares altos: como la araña, lo que levanta arriba se le desbarata. Viva en casa baja y con patio de tierra.

En el amor, tres mujeres pueden pelear por usted y traerle disgustos, y tener dos a la vez lo expone a una infección. La mujer de este signo se enoja con su marido, se va con otro y luego quiere volver; lo que se fue es mejor no recibirlo de nuevo. Una pérdida de embarazo, cuando el hijo era varón, puede haber atrasado la suerte de los dos.

En la salud, cuide el corazón, las venas, los bronquios y los intestinos, mire por dónde pisa y cuídese de las heridas. La bebida sin medida le trastorna el juicio. Este signo habla de un espíritu oscuro que puede empujar a la persona a quitarse la vida: si siente esa idea, háblelo enseguida con alguien de confianza, busque ayuda de un médico o de un profesional y no se quede solo, y pida a su padrino que le limpie ese espíritu. Cuando un familiar enfermo muera, entiérrelo y atienda su espíritu, que ahí empieza su suerte.

El signo en una frase

Viva honesto, baje de las alturas y reciba a Oshosi que resuelve — que al agradecido de Odi Kana la tierra lo premia, y al ingrato lo maldice.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Habla LIBRE

No se deben cometer actos deshonestos: quien los comete será castigado o irá a prisión, porque la tierra detiene al ladrón por cuenta del propietario.
La traición de aquellos en quienes la persona confía le traerá problemas; sus hermanos de Ifá no le son legales.
Posee una vivienda y aun así anda tras los honores; prefiere vivir apartado de los demás, y justo cuando todo marcha mejor, aparece la adversidad.
Todo se le va de entre las manos; llegó a poseer tres cosas y hoy duda de todo.
No se puede vivir en altos, como la araña cuya telaraña, puesta en lugares inadecuados, siempre se desbarataba.
De la destrucción del organismo: enfermedades del corazón, del sistema circulatorio, de los bronquios y los intestinos (estreñimiento), y de dolencias por accidentes.
De las arterias y las venas.
De la ladilla y del vicio, teniendo dos mujeres.
De vida corta, caídas y aborto, como la araña a la que se le sale el hilo por el ano.
De calumnias sobre la persona y de que ahora le tienen roña quienes antes la trataban bien.
De un familiar que morirá de una enfermedad contagiosa, en cuyo espíritu comenzará su suerte.

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

No ejecute actos deshonestos.Con certeza será sancionado o irá a prisión: la tierra detiene al ladrón por cuenta del propietario.
No viva en casa de altos.Donde viva debe tener patio de tierra; como la araña, en lo alto todo se le desbarata.
No sea malagradecido.Orishaoko, que es la tierra, lo maldecirá, igual que hizo con los Arará.
No salga de pronto cuando lo llamen.Sus enemigos pueden estar escondidos en la esquina para agredirlo.
Cuídese de las ladillas, teniendo dos mujeres.Se manifiestan aquí la corrupción, el vicio y la ladilla.

Iré y osogbo LIBRE

Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.

Le llega dinero, y con el ebbó hecho termina de llegar.
Si sale al campo después de hacer la rogación, encuentra una riqueza.
Vive hasta una edad avanzada y hace Ifá a sus ahijados hasta viejo.
Sufre un desgaste del organismo por una enfermedad incurable, un accidente o un espíritu oscuro que lo empuja a atentar contra su vida.
Si comete actos deshonestos, lo castigan o cae preso.
Lo traicionan las personas en quienes confía.

52 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.

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Recomendaciones LA LIBRETA

Reciba a Oshosi cuanto antes, que es quien resuelve, y a Abita para salvaguardar la vida.
Use un cinto de cuero de majá rezado en el tablero de Ifá y tenga siempre dos obí kolá en su Ifá.

7 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.

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Refranes de Odi Kana · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

El rico le tiene envidia al pobre.

En el Odù donde nació la envidia, se avisa que esta no distingue posición: hasta el que tiene mira con recelo al que no tiene. Guárdese de la envidia ajena, que trabaja en secreto, y no la alimente en usted, porque, como al hijo de Obatalá, la envidia deja solo al envidioso.

Cuando no puede ser curado, puede ser matado.

Refrán duro de un signo que habla de la destrucción del organismo. Atienda a tiempo su cuerpo y su espíritu —el Eggun obsesor, la enfermedad, el accidente— porque lo que se descuida hasta volverse incurable ya no se remedia; el paraldo y el sacrificio hechos a tiempo son la diferencia.

Si bien no te he hecho, daño tampoco.

Palabra del que vive apartado y solo pide que lo dejen en paz. Pero en este Ifá el aislamiento no basta: hay que ser agradecido y atender a los suyos, porque el que ni ayuda ni se deja ayudar se queda solo cuando la adversidad llega, como llega aquí cuando mejor se está.

Un buen hijo es mejor que un tesoro.

En casa del trompo no se puede bailar.

El que con lobos anda, a aullar aprende.

El que construye es inteligente; el que destruye su obra es un ignorante.

Todos sabemos el día de nuestro nacimiento, pero nadie el de su muerte.

El hijo honrado comparte la herencia con sus hermanos.

El que por su gusto es buey, hasta la coyunda lame.

El malhechor acecha a la lengua detractora.

8 interpretaciones selladas — el texto que traduce cada sentencia a tu vida, en español y en inglés.

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Los patakíes

los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia

LIBRE LA LIBRETA
1El malagradecido Oba Kete

Oba Kete ocupaba un buen puesto, pero la insatisfacción lo dominaba: aspiraba a tener más y vigilaba todo con la esperanza de ser nombrado superior. El jefe lo notó y lo echó del trabajo, y desde entonces Oba Kete pasó a estar en muy mala situación.

Cierto día visitó al babalawo Awó Inshola, un hombre de gran bondad. Al consultarlo, salió el odu Odi Kana. El Awó le dijo: «Usted es un desagradecido: cuando le va bien, se olvida de quien lo ayudó a salir adelante y no le da las gracias. Conmigo hará igual. Aun así, no hay problema: igual le haré ebbó».

Oba Kete cumplió el ebbó y de inmediato empezó a negociar. Pronto se llenó de orgullo por su dinero y no volvió a pensar en el Awó que lo había ayudado.

Pasó mucho tiempo. Una vez, Oba Kete recordó la predicción de Awó Inshola y se dijo: «Cuánta razón tuvo. Voy a mostrarle mi gratitud». Llegó a la vivienda del Awó y la incendió por los cuatro lados. Awó Inshola, rodeado de llamas, se asomó con prisa a una ventana y alcanzó a ver cómo Oba Kete se alejaba. Suplicó a Olorun salvarlo, y Olorun envió una lluvia torrencial que apagó el incendio antes de que el Awó se quemara. Así escapó del desastre. Al saber que Awó Inshola había salvado la vida, Oba Kete perdió la razón del asombro.

Lo que enseña

Quien recibe ayuda y después la olvida puede volverse contra su benefactor. El desagradecido acaba perdiendo la razón, mientras que quien hizo el bien queda protegido aunque le paguen mal.

Ebbó de Oba Kete

Awó Inshola le hizo un ebbó para que se recuperara; la historia no detalla qué llevaba. Gracias a él, Oba Kete empezó a negociar y a prosperar.

2Los dos hijos de Obatalá y la envidia

Obatalá tuvo dos hijos y los puso a cargo de guías diferentes. Layebe Omo Lalara quedó con Elegba, para que este lo orientara y le enseñara; Ifa Yewa quedó con Shangó, con la misma finalidad. Los envió a los cuatro juntos.

Shangó y Elegba se establecieron en la tierra de Oni Fawa, un lugar de lomas y monte cerrado. Shangó informó a Obatalá que Ifa Yewa viviría arriba, sobre la loma, y Elegba informó que Layebe viviría abajo, entre la maleza.

Con el tiempo, un día Obatalá anunció: «Iré a ver cómo van mis hijos; ya deben de estar bien encaminados». Shangó lo divisó desde la cima, llamó a Ifa Yewa para proponerle que salieran a marcar el camino de Obatalá con cascarilla y con caracoles de babosa. Bajaron y avisaron a Elegba y a Layebe. Shangó tomó enseguida el cencerro de Elegba, y todos comenzaron a tocarlo y a cantar.

Obatalá oyó las voces de Shangó y de Elegba y se alegró mucho. Vio a Ifa Yewa trazando el camino con babosas y cascarilla, y también a Layebe vertiendo agua caliente para matar a las babosas. Ifa Yewa, a la vez, les echaba agua fría mezclada con cascarilla, de manera que no todas murieron. A Obatalá le molestó aquello al principio, pero después, al comprobar que las babosas se salvaban por el agua fría y la cascarilla de Ifa Yewa, se puso contento.

Al llegar junto a Shangó y Elegba, ellos lo saludaron con el moforibale y le sirvieron un banquete de carne de res, y también cascarilla y manteca de cacao. Layebe, pensando que a Obatalá le enojaría, le añadió manteca de corojo; sin embargo, este se alegró. Dijo a Shangó que agradecía mucho a todos ellos y a sus hijos, y pidió que lo esperaran afuera, pues quería marcharse en su compañía.

Salieron al camino. Mientras Elegba y Shangó avanzaban, Obatalá tomó un cencerro y un agogo y se puso a cantar. Después apartó a Layebe y le habló a solas: «A partir de ahora, lo único que brota en ti es la envidia. Vendrá un día en que te quedes solo en esta tierra, y todos los que te imiten acabarán igual». Así lo maldijo. A continuación sacó un saco de ratones y los dejó libres. A Ifa Yewa le advirtió que no los matara porque serían su salvación, que contaba con su bendición y que no debía tenerles miedo. Luego Obatalá se marchó.

Layebe conocía a un omologu residente en la tierra de Omoniwa. Fue a verlo y le confesó que quería exterminar a su hermano Ifa Yewa. El omologu preparó una cazuela de brujo, un ikoko ogu, y se la dio con estas instrucciones: debía cavar un hoyo profundo bajo la loma donde vivía Ifa Yewa y encender allí muchas lámparas, pues eso lo destruiría.

Ifa Yewa se enteraba de todo. Con su odeban a mano, echó agua y fue apagando las lámparas. Mientras tanto, los ratones sueltos entraron a las cuevas y se pusieron a criar. Al ver la loma convertida en un hueco, Ifa Yewa se asustó; se acostó a dormir y soñó que debía acudir adonde estaban Obatalá y Shangó.

Despertó y echó a correr hacia ellos, esparciendo en el trayecto cascarilla y babosas y llamando a Obatalá. Cuando alcanzó a Obatalá, Shangó y Elegba, los tres lo recibieron felices. Obatalá, con lágrimas, le dijo que aguardara noticias.

Durante tres días llovió, y la loma de Omoniwa se vino abajo. Justo entonces el omologu y Layebe hacían un mal trabajo con corojo, y ambos perecieron. Al recibir la noticia, Obatalá sentenció: «Así termina todo envidioso que quiere lograr lo que no le corresponde». Ordenó a Shangó y Elegba que pusieran a salvo a Ifa Yewa con mucha manteca de corojo, que nunca más habitara la cima de la loma; además, que contara siempre con ellos.

Ifa Yewa respondió a Obatalá y a Shangó que, siendo ellos sus padres, deseaba que vivieran a su lado para hallar su felicidad. Y así se hizo.

Lo que enseña

La envidia que trama contra un hermano acaba cavando la ruina de quien la lleva. Se salva, en cambio, el que presta atención, obedece lo que dijo su padre y no se separa de sus guías, aunque la amenaza venga de su propia sangre.

Para salvar a Ifa Yewa

Mucha manteca de corojo, como lo ordenó Obatalá a ambos, Shangó y Elegba.

Prohibición para quien lleva este Odu

No debe vivir en lugares altos. Obatalá mandó a Ifa Yewa no habitar jamás la cima de la loma y contar siempre con Shangó y Elegba.

Canto de Shangó y Elegba con el cencerro, al llegar Obatalá

foriba baba boru bawa jekua baba boru bawa

Canto de Obatalá en el camino, con el agogo y el cencerro

shango alona elegba ire rawaba shango alona elegba ire rawaba omoni layebe baba rushewe oni bakan

Rezo del camino

ifa awo layebo omo lalara oke bebenifa inle oni fawa omo ifa yewa obatala lalara shango boni lowa layebe awo odi kana bonibe ina lori feyewa omo ifa yewa oba bialona ifa orunmila onire kaferefun shango, eshu, obatala loni odi kana ifa awo layebe omo lalara omo oni ifa yewa.

3Elegba castiga a Tente Orun

En este camino hubo un awó llamado Mosara Kiku, de muchas virtudes: respetaba al Egun de su padre, obedecía a Elegba y contaba con la protección de Shangó.

Su hermano era Awó Abiti, que se jactaba de causar daño y destrucción. Vivían en un lugar donde habitaba también Tente Orun, y Abiti lo invocaba cantando a mediodía y a otras horas de la noche. Abiti no se acordaba nunca de que tenía un hermano, Mosara.

Cierto día Elegba salió de paseo y decidió ir a ver qué hacía Abiti. Llegó a medianoche al pueblo de este y esperó en las afueras. Desde allí comprobó el enorme poder que Abiti ejercía sobre Tente Orun y escuchó que lo invocaba. Elegba pensó entrar cuando dieran las cuatro de la madrugada.

A esa hora hizo sonar una campanita que cargaba y entonó un canto para Tente Orun. Este lo oyó, se acercó, lo saludó con moforibale y le explicó qué hacía Abiti con él y con qué fin. Elegba le exigió un juramento: que nunca más obedecería a Abiti. Tente Orun contestó que lo haría, pero solo cuando terminara de cumplir un compromiso pendiente con Abiti; después quedaría bajo las órdenes de Elegba. Elegba lo aceptó sin advertir el alcance de esas palabras. Tente Orun fue a esconderse para que Abiti no lo viera conversando con Elegba.

Elegba se sentó en la mitad del pueblo. Al levantarse, Abiti lo encontró y se pusieron a hablar; mientras tanto le sirvió manteca de corojo, jutía, pollo y pescado ahumado, y aguardiente para beber. Elegba escuchaba a Abiti y daba su conformidad a todo, muy a gusto. Se marchó del pueblo medio borracho, y a los pocos pasos empezó a comprender lo ocurrido.

Fue a toda prisa en busca de Mosara y le ordenó que hiciera sin demora un ebbó y un paraldo meta, con tres guineos pequeños y tres pollones. Debía colocar tres jícaras de comida en tres puntos del pueblo, de modo que Tente Orun, enviado por Abiti, hallara qué comer. Además tenía que ponerse muchos collares y tres clases de cuero, y dejar el ebbó en la salida del pueblo, para que Elegba pudiera hablar con Tente Orun al llegar y este no arruinara ni la tierra de Mosara ni a él. Mosara cumplió lo que Elegba pidió.

Elegba se ocultó en una esquina. Tente Orun llegó y empezó a comer de todo; Elegba lo vio y le cantó con la campanita. Al oírlo, Tente Orun salió corriendo hacia él, lo saludó con moforibale y ambos rompieron en llanto. Elegba le dijo entonces: «En este lugar vive Mosara, quien solo hace el bien y es pobre. Tú venías mandado por Abiti a dañarlo. Te irás con Agueday, que te llevará por todo el mundo; estarás en todas partes y le harás mal solo a quien lo merezca. Estabas destinado a hacer el bien, pero como me engañaste, solo servirás para Ofo».

Lo que enseña

La astucia puede jugar en contra de quien se confía: Elegba cayó en el engaño, pero la obediencia de Mosara y un ebbó hecho a tiempo lo remediaron. Quien vive en el bien y respeta a Elegba y a su Egun halla amparo frente a los que buscan destruir, y el daño queda reservado para quien lo merece.

El ebbó y el paraldo meta de Mosara

Tres guineos pequeños y tres pollones. Tres jícaras con comida repartidas por el pueblo, para que Tente Orun halle de comer. Mosara se pone muchos collares y tres tipos de cuero, y el ebbó queda en la salida del pueblo.

Nota sobre el pollo

El pollo que se ofrece a Elegba a las cuatro de la madrugada es el mismo del ebbó, y su sangre se echa sobre el ebbó.

Lo que cantaba Abiti para llamar a Tente Orun

ibay baba lokun lorun ibay baba mawava olofin ibay baba tente orun ni aya okun orun

El canto de Elegba a las cuatro de la madrugada, con la campanita

baba tente orun ikuabue tente orun uluesa orun tente orun elegba te baye

El canto de Elegba cuando Tente Orun llegó a comer

baba ibay laye baba ibay laye mayerun baba ibay laye mayekun lorun baba ibay laye tente orun oya yakun baba elegba telaya tenta orun telaye elegba telaye tenta orun.

Rezo del camino

kana yebi awo mosora awo yabi madwa awo abiti laye omo mayaba omo inle ibay baba ifa owo awo mosara abeye benifa odara omo abiti mayire ofo omo ago abeyi biku odi kana owo taishe tenta orun.

4La prisión de Obatalá — En Isolu confundieron a Obatalá con el loco del río y lo apresaron; la ciudad empezó a secarse.
5La telaraña — La araña tejía su casa una y otra vez en lugares equivocados; este Ifá cuenta lo que le costó.
6La envidia de las hijas del cielo y de la tierra — Las hijas de la tierra se decían mejores que las del cielo; el pleito terminó llegando hasta Olokun.
7Cuando Orishanla castigó al conejo — Robaron los ñames de Orishanla y el conejo señaló a la vaca; una barricada diría la verdad.
8La mujer que abandonó al marido — Su mujer se fue con otro y el hombre no hallaba consuelo; el ebbó incluía tela de araña para la cara.
9Cuando los ladrones iban en andanzas — Antes de salir de andanzas, los ladrones se miraron con Orunmila; él les habló de una soga.
10El pleito por el ero — Ayabun, sangre de Oshagriñán y Oduduwa, peleaba con los suyos por el ero: ¿qué vale tanto en esa comida?
11El tambor que quedó atado al tamborero — El tambor no sacrificó ni un pedazo de cáñamo; en el pueblo lo esperaba un hombre sin suerte con las mujeres.
12El líquido del desorden — El vino de palma, la cerveza y los licores, hijos de una misma madre, oyeron su ebó y ninguno lo hizo.
13La hija del awó pobre y el oro enterrado — El Awó pobre encerró a su hija dieciséis días por consejo de Ifá; una noche de Egun, ella salió.
14La hierba ratón — Olofin mandó a pedirle los animales justo cuando la hierba ratón ya no tenía con qué reponer su ebó.
15El irokere — Yemayá fingió su propia muerte y llamó a los babalawos al ituto: quería saber cuáles eran capaces.
16El rey de las termitas — Odi Kana hizo el ebó pero omitió los gallos; ya rey, se creyó seguro en su guarida bajo tierra.
17El cazador que perdió el búfalo — El cazador hirió al búfalo y el animal fue a caer en tierra ajena; Eshu le ofreció un trato.
18No se baila en casa del trompo — El trompo bailaba mejor que nadie, pero la púa lo abandonó y las puntillas prepararon una fiesta con termitas.
19Por qué los muertos no resucitan — Orunmila dejó una instrucción precisa por si un hijo moría en siete días; la pareja hizo lo contrario.
20Gato encerrado — En casa del labriego se perdía la carne y el gato incriminaba al conejo; el labriego untó resinas y esperó.
21¿Cuánto vale un gesto de amor? — Vestido de mendigo, Orunmila fue afeitado sin cobro; al volver con una bolsa de oro, el barbero le gritó.
22El pan de la supervivencia — Un duende dejó caer el pan y pidió que lo recogieran: dos hermanos se agacharon; faltaba el menor.
23El maestro de la vida — El ahijado se quejaba de todo y Orunmila lo llevó de madrugada al valle donde las voces regresan.

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Preguntas frecuentes

sobre Odi Kana

LIBRE

¿Qué significa el Odù Odi Kana en Ifá?

La envidia y el daño al cuerpo: la tierra retiene al ladrón y premia a quien agradece, y no es posible habitar en las alturas, como la araña.

¿Qué número es Odi Kana entre los 256 Odù de Ifá?

Odi Kana es el Odù número 68 de los 256 de Ifá, de la familia de Odi: nace de Odi sobre Okana.

¿Qué orishas hablan en Odi Kana?

En el Odù Odi Kana hablan Ogún, Oshosi, Shangó, Obatalá (Ayaguna / Aruware), Elegba, Orunmila, Orishaoko y Abita.

¿Cuál es un refrán del Odù Odi Kana?

Uno de los refranes de Odi Kana dice: «El rico le tiene envidia al pobre».

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La familia de Odi

los 16 caminos

Este es 1 de 256

Cada punto es un Odù con sus caminos, sus obras, sus eewó y sus rezos. El encendido es el que acabas de leer. Los otros 255 te esperan.

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