Patakíes · Los caminos del Odù
1El malagradecido Oba Kete
Oba Kete, despedido por ambicioso, fue levantado por Awó Inshola, que le advirtió que no se lo agradecería. Prosperó y lo olvidó; al recordar las palabras, en vez de agradecer fue y le prendió fuego a la casa del Awó, pero Olorun mandó lluvia y lo salvó.
Oba Kete estaba bien colocado pero no contento, siempre fijándose en todo para que lo pusieran de superior, hasta que el jefe se dio cuenta y lo despidió, quedando muy mal. Fue a casa de Awó Inshola, de muy buen corazón, que le vio este Odù y le dijo: «Usted es muy malagradecido; cuando esté bien no se acordará ni me agradecerá nada. Pero no importa, le haré ebbó». Oba Kete hizo el ebbó y comenzó a hacer negocios, llegando a estar muy orgulloso de su dinero, sin acordarse del Awó que lo ayudó.
Después de mucho tiempo, Oba Kete recordó las palabras de Awó Inshola y pensó: «Qué razón tenía; voy a demostrarle mi agradecimiento». Pero fue a casa del Awó y le prendió fuego por los cuatro costados. Al verse rodeado por la candela, Awó Inshola se asomó por una ventana y vio a Oba Kete irse; rogó a Olorun, que mandó un fuerte aguacero y apagó el fuego antes de que sufriera quemaduras. Cuando Oba Kete se enteró de que se había salvado, se volvió loco de la sorpresa. Así paga el malagradecido.
2Los dos hijos de Obatalá y la envidia
Obatalá entregó un hijo a Elegba y otro a Shangó. El de Elegba, Layebe, era envidioso y echaba agua caliente para matar las babosas; Ifa Yewa las salvaba con agua fría. Obatalá maldijo al envidioso, que murió con su brujo al derrumbarse la loma; Ifa Yewa se salvó con corojo.
Obatalá entregó a su hijo Layebe Omo Lalara a Elegba y a su hijo Ifa Yewa a Shangó, para que los encaminaran, y fueron a vivir a la tierra de Oni Fawa: Ifa Yewa encima de la loma y Layebe debajo. Cuando Obatalá los fue a visitar, Ifa Yewa le marcaba el camino con cascarilla y babosas, mientras Layebe echaba agua caliente para matarlas; pero Ifa Yewa echaba agua fría con cascarilla y no todas morían. En la comida, Layebe le echó manteca de corojo a Obatalá creyendo que se molestaría, pero este se puso contento.
Aparte, Obatalá llamó a Layebe y lo maldijo: «Desde este momento, en ti solo nace la envidia; llegará un tiempo en que te quedes solo». A Ifa Yewa le soltó unos ratones diciéndole que no los matara, que serían su salvación, y le dio su bendición. Layebe fue donde un omologu para acabar con su hermano, cavando un hueco bajo la loma con lámparas; pero Ifa Yewa apagaba las lámparas con agua, y los ratones criaban en las cuevas. Asustado, Ifa Yewa soñó que debía ir donde Obatalá y Shangó, y corrió hacia ellos. Llovió tres días, la loma se derrumbó y murieron Layebe y el brujo mientras hacían un trabajo malo con corojo. Obatalá dijo: «Esto le pasa a todo el que sea envidioso», y mandó que Ifa Yewa nunca más viviera en altos.
3La destrucción del organismo y Tente Orun
Awo Abiti dominaba al Eggun Tente Orun para destruir. Elegba lo engañó haciéndose el borracho, y Tente Orun juró servirle solo tras cumplir con Abiti. Elegba protegió a Awó Mosara con paraldo meta, y condenó a Tente Orun a servir solo para Ofo por haberlo engañado.
Awo Mosara Kiku era obediente con el Eggun de su padre y con Elegba, y Shangó lo protegía; tenía un hermano, Awo Abiti, que presumía de destruir y dominaba al Eggun Tente Orun, llamándolo a medianoche. Elegba fue a ver qué hacía Abiti; a las 4 de la madrugada tocó su campanita, y Tente Orun le rindió moforibale y le contó para qué lo usaba Abiti. Elegba le hizo jurar que no volvería a obedecer a Abiti, y Tente Orun aceptó, pero con la condición de cumplir antes su compromiso. Luego Abiti emborrachó a Elegba dándole de comer y beber, y este aceptó todo contento hasta que, ya fuera, se dio cuenta del engaño.
Elegba corrió donde Awo Mosara y le mandó hacer ebbó y paraldo meta con tres pollones y tres guineos, poniendo tres jícaras con comida en el pueblo y vistiéndose con tres cueros, para que cuando Abiti mandara a Tente Orun, este hallara comida y no destruyera. Cuando Tente Orun llegó y comió, Elegba le cantó con la campanita; el Eggun salió corriendo, le dio moforibale y lloraron. Elegba le dijo: «Aquí vive Awo Mosara, que solo hace el bien y vive pobre, y tú venías a hacer daño; irás con Agueday a repartirte por el mundo y harás daño solo al que lo merezca. Ibas a servir para bueno, pero como me engañaste, servirás solo para Ofo».
4La prisión de Obatalá🔒 Babalawo
5La telaraña🔒 Babalawo
6La envidia de las hijas del cielo y de la tierra🔒 Babalawo
7Cuando Orishanla castigó al conejo🔒 Babalawo
8La mujer que abandonó al marido🔒 Babalawo
9Cuando los ladrones iban en andanzas🔒 Babalawo
10El pleito por el ero🔒 Babalawo
7 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →