Shangó tenía un hijo con Oshanla, y esta, a espaldas de Shangó, le hizo al niño un gran juramento para que viviera bien e hiciera lo que quisiera con los demás. Un día lo llevó a escondidas a la tierra Obara Nile, donde vivía Orunmila, para que le hiciera Ifá, cantando por el camino «Omo ladeo baranila awo leri ifa ladeo». Shangó, que andaba por allí, se escondió y no dijo nada; volvió a casa, halló los secretos que Oshanla había hecho a su hijo a sus espaldas y se molestó.
Orunmila, contento de que fuera hijo de Shangó, reunió a los Awoses y le hizo Ifá; pero al sacar el Odù en Untefa, los Awoses se disgustaron y dijeron: «Este será legal contigo a veces, pero otras tratará de hacerte trampas». En eso entró Shangó y dijo: «Lo saludaré, pero este, mi hijo, será la trampa del mundo y se llamará Awó Abiti». Luego le dijo a Oshanla: «Lo juraste en el secreto de Abiti sin saber lo que hacías; desde este momento, con el perdón de Orunmila, ha nacido la trampa: para vivir bien, hay que decir mentiras a ti, a mí y al mundo».