Odi Yeku es el Odù número 63 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Odi: nace de Odi sobre Oyekun. En los tratados aparece también como Odi Oyekun, Òdí Ọ̀yẹ̀kú u Oddi Yeku. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 18 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 14 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREOdi Yeku, que también se conoce como Oddi Yeku, es un signo de riqueza que camina al lado de la muerte. Aquí nacieron el comercio, las máscaras con que se celebra a Olokun y a los Egun, y la consagración del primer omofá, el primero que recibió la mano de Orunmila. Pero también aquí el desobediente que reincide es entregado a Ikú. Su decreto: el éxito en el dinero le llega si cuida y calma su cabeza, y si cumple lo que promete. Cuando la suerte se tuerce, el sacrificio aparta a la muerte.
Como es un Ifá de caretas, aquí hay gente de dos caras, y usted también debe mirarse por dentro. El chacal que cayó en el tinte azul fue rey mientras los animales lo temían, y cuando aulló como chacal, sus propios súbditos lo devoraron. No viva de una fama que no es suya ni del miedo que otros le tienen, porque cuando se sepa la verdad lo van a destruir. No se aparte de su familia por el dinero ni cambie a los suyos por extraños: si un día cae, le costará que lo ayuden. Sus secretos no son para un compañero envidioso.
«El que abandona a los suyos por extraños muere como el chacal — la riqueza de Odi Yeku no paga ese precio.»El pulso de Odi Yeku
Cuide sus palabras: usted dirá una palabra mala que después le va a pesar. No maldiga a nadie ni le desee el mal, porque eso le trae atraso, y no se burle de los borrachos, que a usted también le gusta la bebida. Si tiene gente a su mando, no beba, o le perderán el respeto y perderá el puesto. Cumpla sus promesas y manténgase cerca de su padrino.
En el amor, al hombre que perdió a su mujer Ifá le promete otra mejor con el ebbó, y le aconseja no recibir a la que se fue cuando quiera volver. A la mujer la corteja un hombre que le hará daño: que no lo acepte, porque el que le conviene ya viene por el camino. Su casa está desordenada; póngala en orden, y cuide lo suyo tanto como cuida lo ajeno.
En la salud, cuide el pecho, la respiración y la circulación. Si hay un enfermo en su casa, se cura. Un difunto de su familia pide una misa: atienda a sus antepasados con misas y ofrendas, y verá cómo se alivian las presiones del trabajo. Puede que usted sea hijo de Shangó; respete a Oyá y pídale perdón a Obatalá por lo malo que haya hecho. Usted soñó con una fiesta de muertos de la que lo sacó un hombre de tez colorada. Si cumple, lo que estaba destruido vuelve a florecer y el dinero que perdió regresa.
El signo en una fraseAplaque su cabeza, ordene su casa y no suelte a su familia — que el comercio nació en Odi Yeku, y prospera para el que anda sin careta.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Es un Ifá de caretas: habla de personas con dos caras.
Prosperidad económica que se alcanza al calmar a la cabeza (orí); si hay mala suerte, se hace un sacrificio para impedir la muerte.
La persona se cree fuerte porque alguien le cogió miedo, pero vive de esa guapería; cuando sepan que es cobarde, la destruirán.
Gracias a su holgura económica se ha apartado de los suyos; el día que le llegue la desgracia, la ayuda de ellos tardará.
Tiene dos significados trascendentales: hablan la muerte y la sepultura.
De que su casa está desarreglada y hay que ponerla en orden.
Trata de una persona aficionada al licor, y por eso no tiene que reírse de quienes se emborrachan.
De enfermedades del sistema respiratorio y del sistema vascular; está enfermo del pecho.
De un dinero perdido o pedido que va a recibir, rogándole a Obatalá.
De vestirse de blanco y hacer Santo.
De una mujer que ama a un hombre inadecuado para ella, mientras que otro, el apropiado, está por llegar a su vida.
De que cuida cosas ajenas y descuida las suyas.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No haga burla de nadie: ni de quienes tienen alguna imperfección ni de los ebrios.A usted también le gusta la bebida.
No anhele el mal para otros ni lance maldiciones.Eso le trae atraso; y aquí no se puede maldecir.
No ingiera bebidas alcohólicas.Para que las personas bajo su mando no le pierdan el respeto; si lo hace, perderá su posesión.
No renuncie a su familia y amigos para hacer amistad con extraños.Tendrá la muerte del chacal, rechazado por su propia gente.
No cuide cosas ajenas descuidando las suyas.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
Alcanza el éxito en el dinero si cuida y aplaca su cabeza.
Aquí nace el comercio, y con él viene la riqueza.
Todo le sale muy bien y le llega un hijo varón.
Vive presionado por los problemas del trabajo o del negocio.
Hay quien le pone dos caras.
Se habla de muerte y de entierro.
39 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
La Libreta se contrata hoy en la app de iPhone o Android, con tu cuenta; con la misma cuenta, el sitio también se abre.
Abrir el tratado completo →Recomendaciones LA LIBRETA
Atienda mucho a Oya y déle dos gallinas coloradas.
Haga una rogación a Obatalá con cascarilla, manteca de cacao, dos cocos y una pareja de platos blancos nuevos, y solicítele perdón por las faltas que ha cometido.
6 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
La Libreta se contrata hoy en la app de iPhone o Android, con tu cuenta; con la misma cuenta, el sitio también se abre.
Abrir el tratado completo →Los patakíes
los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1Abiniku, el chacal azul
Los perros de una ciudad perseguían a un chacal. En su huida se refugió en el taller de un tintorero, donde se lanzó a una cuba llena de añil. Al salir estaba azul de pies a cabeza, y los perros, que no sabían qué clase de bicho era, desistieron y regresaron por donde habían venido.
Algo parecido sucedió en la selva. Ni el tigre ni las panteras, ni los osos ni los lobos habían visto jamás un ser de ese color, y todos retrocedían espantados porque lo tomaban por un monstruo.
Al notar el efecto que producía, el chacal decidió aprovecharlo. Congregó a las fieras y proclamó que lo había elegido para gobernar el Dios de los animales, y que debían llamarlo Abiniku. Fue repartiendo cargos entre las especies, pero a los chacales, que eran de su misma sangre, ni los miró: los echó lejos. Con las fieras a su servicio, nada le faltaba.
Una tarde, reunido con el Consejo, escuchó desde lejos los lamentos de unos chacales. El pelo azul se le puso de punta, las lágrimas le asomaron a los ojos y, sin poder evitarlo, lanzó un aullido agudo. «¡Es un chacal de lo más vil, nos ha mentido!», gritó el tigre. Todas las fieras saltaron sobre el falso rey, lo mataron y lo devoraron.
2El nacimiento de las máscaras
Al llegar los árboles al mundo, acudieron a Orunmila para saber cómo ganarse el respeto de la vida. Él consultó el oráculo, salió Odi Yeku y les indicó un ebbó. Nadie entre los árboles lo realizó.
Orunmila le advirtió además a Iki Amojo que necesitaba un segundo ebbó, con dos gallos y bastante dinero, que lo resguardara de la brujería y de los enemigos; los gallos eran para Eshu. Pero Iki Amojo respondió que su meta era solo la estima de los demás y, habiéndola logrado, no veía por qué cuidar su cuerpo.
Más tarde la tierra se fue quedando seca, los niños enfermaban hasta morir y las mujeres no lograban dar a luz. Los árboles no prestaban atención a nada de eso. Olofin hizo venir a Orunmila, quien consultó de nuevo y vio otra vez este odu: debía entregar a Eshu dos gallos y dos chivos, y con 16 palomas rogar la cabeza.
Olofin deseaba resolverlo con el menor gasto, así que pidió opinión a Ogún y convocó también a Eshu. Ogún se dirigió hasta Iki Amojo, lo dejó sin tronco, sin boca, sin nariz y sin orejas, y con esa madera hizo gran cantidad de caretas. Las llevó ante Olofin y le prometió que la respuesta llegaría en siete días.
Llegado el día resonaron los tambores de Ifá y se reunió a los awó y a los hombres de más peso en la corte. Olofin repartió entre ellos las caretas de Ogún y les explicó que representaban a Aguara, el espíritu Adamu Orisha; para consagrarlas debían danzar con el compás del tambor. Los enmascarados bailaron desde el amanecer hasta que cayó la noche.
Al anochecer, Eshu le reveló a Ogún que Iki Amojo se había negado a proteger su cuerpo con ebbó. Por eso decidieron guardar las máscaras y dejar que el comején royera las caretas, sobre todo en ojos y nariz, para que siempre hubiera que tallar otras. A Iki Amojo le correspondió servir para las máscaras porque obtuvo la estima que buscaba, y esas máscaras se renuevan porque no resguardó su cuerpo. Con ellas regresó la alegría, ya que dieron paz a los Egun.
3Ajuanguan, el brujo encerrado en una tinaja
Hebio tenía por soberano al rey Dijisu Dada. Su hermano gemelo, Ajuanguan, practicaba la brujería de forma terrible: se nutría de sangre humana, y con esa sangre alimentaba también sus cazuelas de hechicero, o prenda.
Cuando el rey conoció los crímenes de su hermano, excavó un hoyo grande, bajó a Ajuanguan junto con alimentos de todas clases y cerró la abertura. De ese modo lo convirtió en un Bodun, con la esperanza de que no hiciera más daño.
Más adelante el rey pensó que Ajuanguan ya estaba corregido. De noche se detuvo ante la tumba y pronunció, en lengua sagrada, unas palabras que decían que nadie podía atrapar a Ajuanguan y que él mismo lo protegía. Al amanecer, el hermano había renacido más brujo y más violento. Tomó otro nombre, Akpedji Bodun Kombokumkun Mabo, «aquel que a nada teme», y reanudó los asesinatos.
La gente cavó otro hoyo y echó dentro raíces secas de varios árboles. Fue inútil: Ajuanguan volvió, más furioso aún. Luego el jefe de los guerreros partió un tronco de palma por la mitad, quitó la vida al brujo, lo acomodó en el tronco y lo sepultó a gran profundidad. Tampoco bastó. El brujo regresó con mayor fuerza y con más ansias de destruir que antes.
Nadie podía someterlo, así que el rey hizo llamar a Orunmila. Al llegar, el adivino hizo su consulta y vio este Odu. Entonces Ifá declaró que Ajuanguan poseía dos espíritus de brujo y que, para volverlo un amparo en lugar de un peligro, debían encerrarlo en una tinaja. Allí recibiría gallo, chivo, manteca de corojo y otras ofrendas. Una tapa de Ajaraka lo cubriría todo y la tinaja iría bajo tierra, con un cardón sembrado encima. Ahí mismo seguirían alimentándolo siempre, entonándole su súyere.
Por esa razón, quien tiene este Odu y es awó recibe Azojuano y en su patio consagra a Ajuanguan. Se le puede invocar, pero es peligroso y su manejo requiere el máximo cuidado.
La palabra no se pierde — se abre
Con La Libreta se abren los 256 Odù completos: más de 5,000 patakíes, las obras y los eewó de cada signo, los rezos y las interpretaciones — en español y en inglés.
La Libreta se contrata hoy en la app de iPhone o Android, con tu cuenta; con la misma cuenta, el sitio también se abre.
Abrir el tratado completo →¿Ya tienes tu suscripción? Entra aquí.