Patakíes · Los caminos del Odù
1Abiniku, el chacal azul
Un chacal, huyendo de los perros, cayó en una cuba de tinte índigo y quedó azul. Todos los animales lo temieron y lo hicieron rey; pero al oír de lejos el aullido de los chacales, respondió con un aullido y, descubierto, fue devorado por sus antiguos súbditos.
Un chacal llegó a una ciudad y los perros se lanzaron a perseguirlo; huyendo, se metió en casa de un tintorero y cayó en una cuba de azul índigo. Al salir quedó teñido de azul, y los perros, al no reconocerlo, retrocedieron. En la selva, todos los animales —el tigre, las panteras, los osos, los lobos— huían espantados ante aquel ser desconocido, temiendo su poder.
El chacal aprovechó el miedo: los llamó y les dijo que el Dios de los animales lo había elegido rey con el nombre de Abiniku. Repartió cargos a cada especie, pero desterró a los chacales, los suyos, sin siquiera hablarles. Vivía en la abundancia, servido por las fieras. Un día, en el Consejo, oyó a lo lejos el aullido quejumbroso de unos chacales; se le erizó la piel azul, los ojos se le llenaron de lágrimas y, sin poder evitarlo, respondió con un estridente aullido. El tigre exclamó: «Es un miserable chacal, nos ha engañado». Todos lo atacaron furiosos, lo mataron y lo devoraron. El que renuncia a su familia y a sus amigos y hace amistad con extraños, morirá como el chacal.
2El nacimiento de las máscaras
Los árboles pidieron consideración a Orunmila y no hicieron ebbó. Iki Amojo hizo el ebbó del honor pero no el del cuerpo; Ogún talló de él las caretas del Adamu-Orisha, que apaciguaron a los Eggun, y por eso las máscaras se renuevan cuando el comején las devora.
Cuando los árboles llegaron al mundo, fueron a Orunmila para obtener la consideración de la vida; salió Odi Yeku y les marcó ebbó, pero ninguno lo hizo. A Iki Amojo, Orunmila le dijo que hiciera además otro ebbó con dos gallos para proteger su cuerpo contra la brujería, pero él respondió que solo buscaba consideración y que, ya conseguida, no necesitaba proteger su cuerpo.
La tierra se secaba, los niños morían y las mujeres no parían. Olofin llamó a Orunmila, y este marcó darle chivos y gallos a Eshú y rogar la cabeza con 16 palomas. Ogún fue y cortó el tronco, boca, nariz y orejas de Iki Amojo, talló muchas caretas y las llevó a Olofin; se tocaron los tambores de Ifá y los hombres enmascarados danzaron de la mañana a la noche consagrando el espíritu Adamu-Orisha. Esa noche, Eshú le contó a Ogún que Iki Amojo no había hecho ebbó para su cuerpo; entonces guardaron las máscaras para que el comején devorara los ojos y la nariz de la madera, de modo que hubiera que tallar caretas nuevas. Como hizo ebbó para su honor, tendría el honor de servir para las máscaras; como no lo hizo para su cuerpo, estas se renuevan. Y con las máscaras volvió la felicidad, porque tranquilizaron a los Eggun.
3Los tres espíritus hechiceros de Ajuanguan
Ajuanguan, hermano jimagua del rey, era un brujo que se alimentaba de sangre. Por más que lo enterraban, renacía más violento. Orunmila reveló que tenía dos espíritus hechiceros y enseñó a encerrarlo en una tinaja para que sirviera de protección y no de destrucción.
En la tierra de Hebio, el rey Dijisu Dada tenía un hermano jimagua, Ajuanguan, un brujo terrible que se alimentaba de sangre humana y con ella daba de comer a sus prendas. El rey hizo un agujero, lo metió con comida y lo tapó, consagrándolo como Bodun; pero Ajuanguan renació más hechicero y violento. Metieron raíces secas, cortaron un tronco de palma y lo enterraron profundo, y siempre volvía con más fuerza.
Ante la incapacidad de someterlo, el rey mandó a buscar a Orunmila, que vio este Odù y dijo: Ajuanguan tiene dos espíritus hechiceros; para que sirva de protección y no de destrucción, hay que meterlo en una tinaja, darle chivo, gallo y manteca de corojo, cubrirlo con una tapa de Ajaraka, enterrarlo bien y sembrarle encima una mata de cardón, dándole de comer con su suyere. Por eso el Awó de este Ifá recibe Azojuano y consagra a Ajuanguan en el patio, trabajándolo con mucho cuidado, porque es peligroso.
4Las canas🔒 Babalawo
5Cuando le robaron a Oya la caña de castilla🔒 Babalawo
6La lechuza bailadora y el gallo envidioso🔒 Babalawo
7Orunmila arregla el mundo y nace la riqueza🔒 Babalawo
8El hombre que no tenía mujer🔒 Babalawo
9El hijo de Obatalá y la primera mano de Ifá🔒 Babalawo
10Idiyekuyekete adivinó para Olori-Oga🔒 Babalawo
11Okun Kunsu llega de noche a Ifé🔒 Babalawo
12La caña brava, el ñame y el avaro Suguokun🔒 Babalawo
9 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →