En la tierra Oya Inle vivía Odoleserin Awo, heredero de los poderes del famoso adivino y brujo Tokun Lade Awo. Atendía a los personajes de la corte del Rey, quitándoles maldiciones en las muchas guerras de aquellas tierras, pero no se ocupaba de sus propios Eggun, y un día enfermó tanto que no podía levantarse. Se hizo Osode, salió este Odù y comprendió la reclamación que el Eggun le hacía; a duras penas se hizo ebbó y mejoró. Al recaer, se rogó la cabeza con dos gallinas y se durmió.
Soñó que llegaba el que había sido Rey de aquella tierra con un gallo y una gallina shashará, y le dijo: «Para seguir atendiendo a tus semejantes sin enfermarte, consagra una piedra en un secreto con 7 flechas y fúmale cachimba, para que, antes y después de cada paraldo, me llames y sea yo, y no tú, quien trabaje». Le dijo que se llamaba Tokun Lade y dio el gallo y la gallina al gran secreto de Eggun de Odi Omoni. Desde entonces los Eggun dejaron de perseguir a la gente. Al despertar, Odoleserin preparó su secreto y, afianzado en Tokun Lade, siguió limpiando a todos sin recoger las cargas malignas, sufriendo solo transformaciones en el rostro.