Un perro atravesaba un mal momento y su amigo el buey le recomendó consultar a Orunmila. Los dos fueron a su casa. Al consultar, Orunmila obtuvo este Odu y mandó al perro hacer ebbó. El perro cumplió, y el buey lo acompañó para tirar el ebbó lejos.
El perro iba con el ebbó entre los dientes. El buey le hablaba, pero el perro no podía responder con la boca llena. Entonces el buey propuso: «Amigo, déjame llevarlo sobre mis cuernos; así podremos hablar». El perro se lo colocó allí, aunque la masa era muy pegajosa. Cuando llegaron al sitio donde correspondía dejarlo, junto a un árbol, el buey se puso a darle cabezazos al tronco con todas sus fuerzas para soltar el ebbó. Cerca estaba un campesino, que observó la escena y pensó: «No me imaginaba que los cuernos del buey fueran tan fuertes».
De inmediato el campesino fue por una soga, enlazó al buey y lo ató de los cuernos, ya que de ahí venía su fuerza y podría emplearla para arar y para arrastrar la carreta. Por haber hecho un favor, el buey terminó esclavizado.
En este Odu, entonces, quien hace favores puede acabar esclavo y sufrir amarres.
Un favor hecho sin medir sus consecuencias puede costar la libertad de quien lo presta. Ayudar es bueno, pero conviene tener cuidado de que la ayuda no deje al descubierto la propia fuerza ante quien puede aprovecharla.
A la persona que hace favores le amenazan la esclavitud y los amarres.