Oyekun Meyi, que también se conoce como Baba Oyeku Meyi, es el primero de los odus en nacer y fue quien trajo a Ikú a este mundo. Con él nacieron la noche, los cultos a los difuntos, la palabra sagrada de Orunmila, los Jimaguas y la costumbre de alimentar a Egungun. Es un odu femenino, nacido de dos mujeres, Oyantaro y Omilogbe. Su decreto es de poder: usted nació para estar en lo más alto y tiene larga vida, siempre que no abandone el ebbó. Pero ese poder viene con una condición: si lo pone al servicio del mal, se queda sin nada.
La muerte le camina detrás, y Shangó es quien no la deja llegar. Este signo marca muerte por una disputa, instintos de matar y el riesgo de que una pelea termine con alguien muerto; también avisa del riesgo de golpear a la propia madre. Usted es de carácter fuerte, hace su voluntad, desobedece y puede ser tosco y rudo; domínese, respete a sus padres y pida perdón a su madre, que es quien puede librarlo de la maldición que carga. La justicia lo persigue, y si se descuida pasará muchos años preso. Lo dice un refrán: escapó de la guerra y lo mató un disgusto.
«Salió con vida de la guerra, pero lo mató un disgusto: aquí el enemigo mortal es el propio carácter.»El pulso de Oyekun Meyi
Cuando cumple, el iré es grande. Sus enemigos nunca lo vencen, escapa de las enfermedades y de los accidentes, encuentra fortunas y siempre anda bien vestido. Si vive con honradez, amor y lealtad, será grande y querido por todos. Aun así, hay tres enemigos unidos contra usted: un hombre blanco, una mujer y otro de piel rojiza, que conocen la religión y el Palo y pueden llevarlo a la muerte. En el trabajo le pueden usurpar sus derechos y puede perder el empleo y la suerte; cumpla lo que promete, porque faltar a la palabra le hunde la fama. Reciba a Olokun y a Osain para trabajar en paz.
En el amor ha tenido varias parejas, y todas quisieron destruirlo. Hay traición entre hermanos: un hermano o un amigo le enamora la mujer y, si usted es mujer, puede enamorar al marido de su hermana. Este signo advierte que los secretos no se confían a una mujer, porque ella rompe el juramento. Los hijos y los ahijados se alejan de usted, y los hijos desobedecen. No se aproveche de quien ha caído y nunca engañe a sus ahijados.
En la salud, cuide el estómago, la vista y los huesos: este signo marca úlcera duodenal, falta de calcio, osteoporosis, fracturas, tisis, males del pecho, piorrea, paludismo, filaria, infecciones de la sangre y nervios alterados, y hasta lepra, que se anuncia con manchas y granos. Coma ñame y pescado. Cuídese de una epidemia que afecte a los niños del hogar y revise la construcción, que puede derrumbarse. No se vista de rojo ni igual que otra persona, no use ropa ajena, no beba y no entre solo en el monte. Oyekun es bueno, pero no abuse: el hijo de Shangó que halló un tesoro abandonó el ebbó, cayó de nuevo en la pobreza y perdió la vida.
El signo en una fraseRespete a los viejos y a los muertos, guarde sus secretos y domine el genio — que a Oyekun no lo vence ningún enemigo, solo el disgusto que él mismo no supo callar.