La humanidad pasaba grandes trabajos: no tenía salud ni alimento, la tisis y las enfermedades del estómago hacían estragos y los huesos no tenían fortaleza. Los hombres, dirigidos por los imoles —que después fueron orishas—, suplicaron a Olofin que tuviera clemencia.
Shangó tuvo la virtud de ser escuchado. Olofin le encargó ofrecer a los hombres un alimento aún desconocido —el Ejá-Tuto, el pescado fresco— y le entregó un secreto para conservarlo. Entonces, en forma de lluvia, cayeron a la tierra todas las clases de pescado, y la humanidad probó sus carnes, que fortalecieron sus huesos y su cerebro y le permitieron progresar.
Entre ellos, dos peces guardaban los secretos arcanos de la religión: el Ejá-Bo (el pargo) y el Ejá-Oro (la guabina). Por eso, en este Ifá se recomienda comer pescado y ñame, y nació el secreto de darle Ejá-Tuto a Shangó.
Oyeku Meyi A Difafun Shangó Yiyi Meyi Epon Opo Ejá Tutu Okurdo Ejá Tutu Oyigumekun Aruye Etenure Aye Aiye Konye Aiku Ofo Arun Iku Ejo Mi Egungun Mopeni Olofin Ejá Botuto Umbo Wasiye Sekun Ekun Odara Lodafun Shangó Ejá Omolorun Oloyo Kaferefun Olofin.