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Eyiogbe

También se le dice Ogbe Meyi, Baba Ejiogbe, Ejiogbe Meji

nº 1 de 256 · Meyi · Edición:

El padre de los signos: la luz que abre los caminos, el poder de Orí y la doble salvación.

95 patakíes 12 eewó 48 ebbós y obras 18 refranes

¿Primera vez con un odù? Aprende a leer un odù →

Rezo del Odù— el que abre el registro

Orunmila ni odi elese mese, moni odi elese mese oni oko mese tire ko baja.

SúyereAshinima ashinima, iku fori boyema · Ashinima ashinima, arun fori boyema · Ashinima ashinima, ofo fori boyema.
Orden en Ifá
Odù 1 de 256 · Meyi
Composición
Ogbe sobre Ogbe
En el Diloggún
8-8 · Eyeunle tonti Eyeunle
Santos que hablan
Orunmila · Eshu / Elegba · Olofin / Olodumare · Obbatalá · Oggún · Shangó · Oshún · Osain · Olokun · Yemayá · Inle · Oshosi
Eweses del signo
Mangle rojo · Palo bobo · Mano de pilón · Itamorreal · Ceiba · Orquídea · Ayúa · Bejuco ubí · Güira · Cundiamor · Coralillo · Orozuz · Iroko · Rosa cimarrona · Jobo · Romerillo · Almácigo · Granada · Algodón · Prodigiosa · Piñón de rosa · Atiponlá · Bleo blanco · Almendra · Canutillo

Nace · Ìbí LIBRE

  • El Itá del santo.

    Eyiogbe es el principio y el orden de todas las cosas; aquí se establece la lectura del Itá.

  • Poner un pedazo de coco bajo el pie izquierdo de quien se hace Itá.

    Es parte del ritual del Itá que nace en este signo.

  • El golpe de estado.

    Por el tema del poder y la realeza del signo (Eyiogbe llega a ser rey).

  • La dispersión de los idiomas.

    Eyiogbe rige la palabra; se le llama 'el Odù del lenguaje doble'.

  • Los ríos.

    Del camino donde Eji-Alo y Oluweri se fundieron y se volvieron río.

  • Los vasos sanguíneos y la linfa.

    Este signo gobierna cómo circulan la sangre y la linfa por el cuerpo.

  • Que la cazuela de Osain para el santo no lleve candela.

    Porque Obbatalá se la quitó.

  • Que el Awó no mate animales sin antes consultarlo con Orunmila.

    Por sentencia de Olofin sobre los sacrificios.

  • Que el Awó de este signo y el de Ogbe-Iroso nunca anden juntos.

    Marca del signo para evitar el conflicto entre ambos caminos.

  • Que Olofin salga del cuarto de Ifá el sexto día, después de recibir su comida.

    Del camino donde Olofin se aleja por el humo de las fogatas de los hombres.

  • Que Orunmila solo coma gallina negra.

    Por sentencia de Olofin.

  • El darle agua a los santos cuando llegan.

    Porque vienen sedientos (camino de Olofin y los niños).

  • El lavarles las patas a las aves de plumas que se sacrifican.

    Del camino de la tierra de Addie Miyeren, donde el gallo murió cargando una culpa ajena: sus lágrimas formaron el manantial en que Awó Orun se lavó las manos, y en recordación suya se lavan las patas de las aves antes de sacrificarlas, tanto para Osha como para Orunmila. A los animales de Egun y de Osain no se les lava.

Eyiogbe es el Odù número 1 de Ifá, uno de los 16 Meyi y cabeza de la familia de Ogbe. En los tratados aparece también como Ogbe Meyi, Ejiogbe, Èjì Ogbè, Baba Ejiogbe o Ejiogbe Meji. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 95 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 48 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Eyiogbe es el primero de los odus de Ifá, el padre de todos los signos, y le habla a una persona que vino al mundo para ir delante de los demás. En este signo nacieron el Itá del santo, los ríos, los vasos por donde corre la sangre y la dispersión de los idiomas, y aquí Orí, la cabeza, recibió la corona del cuerpo. Por eso su decreto es de mando: usted nació para ser cabeza, y esa corona se sostiene con humildad, paciencia y obediencia, nunca con la fuerza.

Su camino es el de quien ayuda sin pedir nada. Como el niño que al nacer habló para salvar a sus dos padres, y por eso se llama doble salvación, usted ve el problema ajeno antes de que se lo cuenten. El bien que hace sin cobrar le vuelve cuando más lo necesita, aunque también despierta envidia; por eso Ifá le pide que siga ayudando, pero que cobre lo justo por su trabajo. Si lo humillan o lo dejan de lado, no pelee: si lo acepta sin quejarse, de ese mal momento le llegará la corona. El hombre alto de tez oscura prospera seguro; el pequeño de tez clara, solo con sacrificio.

«Si comes cabeza, cabeza serás: el que se agacha con humildad termina coronado.»El pulso de Eyiogbe

Pero Eyiogbe también trae osogbo de muerte, de pérdidas y de llanto. Aquí el buitre baja sobre los cuerpos sin vida, y solo Orunmila lo salva, si usted cumple enseguida lo que Ifá le pide. La palma, que ofrendó sin demora, fue la única que volvió a respirar. No se meta en asuntos ajenos ni lleve recados, porque quien cobra deudas de otro sale herido. No quiera volar antes de tiempo, como la mariposa que perdió las alas en el fuego, y no ande nunca con brujería, que en este signo lo deja esclavo. No actúe con desesperación: un padre que vio una bandera negra se arrojó al mar. Si piensa en quitarse la vida, no se quede solo: hable con alguien de confianza y busque ayuda médica.

En el amor este signo es desdichado: usted puede entregarlo todo a quien no lo valora. Cuide su matrimonio, honre a quien lo acompañó en los tiempos malos y nunca desee a la pareja de quien le abre su casa, porque ese castigo no se borra. En el dinero hay épocas de estrechez: no apueste y no gane con engaños, porque ese dinero se va tan rápido como vino. Busque con respeto la amistad de Eshu, que le abre la puerta del dinero y le trae familia e hijos. Su cónyuge debe ser de piel blanca o negra, nunca mulata, y de color distinto al suyo. Las hijas pueden quedarse solteras por ceguera, males del vientre o del pulmón, o por ser alakuata.

En la salud, Eyiogbe marca el corazón, sobre todo la válvula mitral, y también la columna, el esternón, la sangre y la linfa. Cuide la vista y preste atención a los mareos. Alimente su cabeza, porque Orí es el centro de su destino. Si vive con serenidad y sin precipitarse, este signo le concede lo mismo que al primer rey: estabilidad, orden y una vida larga.

El signo en una frase

Usted nació para ser cabeza: sea humilde como el que comió del suelo y fue coronado, haga el bien cobrando con justicia y no vuele antes de tiempo — que la corona de Eyiogbe es del que sabe esperar.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

Al aparecer este Ifá, quedarse en casa durante siete días.El signo se abre con la muerte rondando (Iku osobo); el resguardo evita exponerse a la tragedia mientras pasa el peligro.
No vestir ropa de rayas.Las rayas evocan los barrotes de la cárcel; el signo marca riesgo de prisión y pérdida de libertad.
No meterse en lo que no le incumbe.Por el camino donde el majá (eyó) perdió la vida por meterse en pleitos ajenos.
No recibir ni llevar recados de noche.Para no quedar atrapado en enredos o trampas ajenas, como la trampa que Eshú tendió a dos amigos.
No entrar en ninguna casa sin permiso.Nace del camino donde Eyiogbe pasó un gran bochorno; entrar sin permiso atrae la vergüenza.
No consentir que los niños se desplacen arrastrándose por el suelo de la casa.El signo protege la niñez; arrastrarse por el suelo los expone a lo malo y a la enfermedad.
No jugar por interés.El signo marca pérdida (ofo): apostar por interés conduce a perderlo todo.
No ser jugador.Por esa misma marca de pérdida, el juego lleva a la ruina y la destrucción.
No tener tres parejas a la vez (una, dos o cuatro, nunca tres).Eyiogbe vive del equilibrio y de los pares; el número tres rompe la armonía y trae tragedia (camino del gallo).
El cónyuge debe ser de tez distinta a la suya, según indica el signo.Del camino donde la pareja de tez clara le trajo fuerza y prosperidad a Eyiogbe.
No andar jamás con cosas de brujería.El tratado advierte que por la brujería (osobo ogú) puede quedar esclavizado.
No comer boniato, huevos ni guanábana.Son los eewò (tabúes de comida) propios del signo; comerlos atrae lo malo que aquí representan.

Iré y osogbo LIBRE

Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.

Hay un equilibrio de fuerzas, y eso siempre es un buen presagio.
Nace para ser cabeza y guiar a los demás.
Con humildad, paciencia y obediencia prospera y tiene larga vida y salud.
Padece de la válvula mitral, y también sufren su columna, su esternón, sus vasos sanguíneos y su linfa.
La vista corre peligro: hay ceguera y pérdida de la visión.
Hay pérdidas y llantos.

73 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.

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Refranes de Eyiogbe · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

La cabeza lleva el cuerpo y un solo rey gobierna un pueblo.

El destino de la persona lo carga su cabeza (Orí): antes que cualquier otra obra hay que atenderla y rogarla, porque de ella depende que todo lo demás prospere. Y así como el cuerpo obedece a una sola cabeza, un pueblo obedece a un solo rey: no se disputa el mando donde ya hay quien manda.

Rey muerto, rey puesto.

Ningún poder es eterno ni ninguna persona es insustituible: el mando se renueva en ciclos y, en cuanto una cabeza cae, otra ocupa su lugar. Enseña a no aferrarse al puesto ni creerse imprescindible; pero también consuela, porque toda posición perdida abre el sitio para una nueva.

Ningún gorro puede ser más famoso que una corona.

Cada quien tiene su rango y debe respetarlo: el subordinado, por mucho que valga, no debe pretender opacar ni desplazar a su mayor. Quien busca brillar por encima de quien está sobre él termina perdiendo hasta lo que ya tenía.

El elefante es muy fuerte, pero no lo suficiente para derrotar al viento.

Mientras hay vida, hay esperanzas.

La sabiduría es corona que jamás cae.

La duda detiene, la tentación corrompe y quien divide cree que gana.

No siempre disfruta quien más tiene, sino quien más agradece.

Quien gana con trampas termina perdiendo con sanción.

El dinero se sienta sobre la cabeza; las deudas cuelgan de nuestros cuellos.

La mano se alza más alto que la cabeza únicamente para protegerla.

Quien lava un cerdo olvida que es amigo del lodo.

La maldad puede ocultarse, pero el veneno de su fruto puede lapidarnos.

La codicia es puñal que mata al corazón avaro.

El necio traga con lágrimas su risa ante el argumento del sabio.

Es un error no aprender de los errores.

Las mejores soluciones nacen de las contradicciones.

Un dulce puede empalagar, pero no amargar.

15 interpretaciones selladas — el texto que traduce cada sentencia a tu vida, en español y en inglés.

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Los patakíes

los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia

LIBRE LA LIBRETA
1La cabeza llega a ser rey del cuerpo

En los comienzos, las divinidades del Cielo carecían de la cabeza que hoy tienen. Orí, la cabeza, era una divinidad independiente. Orunmila quería un cuerpo completo y pidió consulta al awó Amure, habitante del Cielo. El adivino le dijo que alzara ambas manos con las palmas abiertas y pidiera una cabeza, y que hiciera el ebbó con cuatro nueces de kola, una vasija de barro, una esponja y jabón. Debía conservar las nueces sin partir en su rincón sagrado, pues un visitante inesperado llegaría luego a abrirlas.

Orí acudió también a Amure. Se le mandó honrar con cuatro nueces de kola a su ángel guardián, lo cual no estaba a su alcance; sin embargo, el awó le avisó de que su prosperidad comenzaría únicamente tras cumplirlo.

Orunmila realizó su ebbó y dejó las cuatro nueces en el rincón sagrado de Ifá, tal como se le había indicado. Al poco tiempo, Eshu pregonó por el Cielo que Orunmila guardaba cuatro nueces magníficas y deseaba encontrar a quien pudiera abrirlas. Las divinidades fueron llegando a su casa de una en una, con Ogún al frente. A cada una Orunmila le respondió que le faltaba fuerza, y todas se marcharon disgustadas. También Obatalá fue a verlo; Orunmila le obsequió otras nueces, diferentes y mejores, y le explicó que las de su rincón sagrado no eran para él. Obatalá, que jamás pierde la serenidad, las recibió y se retiró.

Al final se decidió Orí. Era la única que no había probado, y ni para su propio ebbó le alcanzaba el dinero. Se puso en marcha, rodando, hacia la casa de Orunmila. Cuando la vio llegar, este le salió al paso y la llevó dentro en sus brazos. Echó agua en la vasija, la bañó con esponja y jabón, la secó y la condujo a su rincón sagrado. Allí le rogó que abriera las nueces, guardadas para ella desde hacía mucho.

Orí dio las gracias por el trato recibido y rezó con las nueces para que todas las obras de Orunmila se cumplieran y dieran fruto. Después rezó por sí misma, pidiendo un hogar fijo y numerosos seguidores. Retrocedió rodando, se lanzó contra las nueces y las rompió con un estallido que resonó por todo el Cielo.

Las otras divinidades supieron al instante que las nueces estaban abiertas y quisieron averiguar quién había podido, si ni Obatalá lo consiguió. Eshu informó de que fue Orí, y todas coincidieron en que a la cabeza le correspondía.

Enseguida, las manos, los pies, el tronco, el estómago, el pecho, el cuello y el resto de los miembros, que hasta ese momento actuaban cada cual por su lado, se juntaron. No habían entendido cuánto valía la cabeza, así que resolvieron instalarse con ella. La alzaron todos y, en el rincón sagrado de Orunmila, la proclamaron rey del cuerpo. Debido a lo que Orunmila hizo por su suerte, la cabeza se inclina hasta el suelo ante él, en señal de reverencia, todavía hoy. De ahí también que Orunmila, siendo el más joven entre las divinidades, sea el de mayor importancia y fama.

Eyiogbe es el patrono de la cabeza porque realizó en el Cielo el ebbó que la hizo rey del cuerpo. Entre los odus de Orunmila llegó a ser en la Tierra el principal, aun cuando en origen figuraba entre los más jóvenes. Forma parte de la segunda generación de profetas que se ofrecieron a bajar a este mundo para volverlo mejor mediante su ejemplo. Orunmila lo tuvo por un apóstol muy generoso, tanto allá arriba, en el Cielo, como aquí abajo, en la Tierra.

Lo que enseña

Quien consigue lo que nadie más pudo recibe el mando, y esto le tocó a la cabeza gracias a un gesto de humildad: Orunmila recibió, lavó y honró a la divinidad más pobre. Por eso la cabeza guía al cuerpo, merece cuidado y se inclina con respeto ante Orunmila.

Ebbó de Orunmila para tener cabeza

Alzar las manos con las palmas hacia arriba y pedir una cabeza. Ofrecer una esponja, jabón, una vasija de barro y cuatro nueces de kola, que se guardan enteras en el lugar sagrado de Ifá hasta que llegue quien debe abrirlas.

Ebbó de Orí

Honrar con cuatro nueces de kola al ángel guardián. Orí no tenía cómo comprarlas, pero le anunciaron que su prosperidad empezaría solo después de hacerlo.

Consejo para el hijo de Eyiogbe

Para que tenga larga vida en la Tierra, conviene que busque awós sabios que le preparen un jabón especial para bañarse, hecho en el cráneo de un animal cualquiera.

Lo que Orunmila pidió con las palmas en alto

Duzosori en Yoruba o Uhunawun Arabona en Benin (rogar tener una cabeza)

2El nacimiento de Baba Eyiogbe (doble salvación)

Obatalá anhelaba ser padre en la Tierra; Afin, su esposa, lo anhelaba bastante menos. Allá en el Cielo, un espíritu de nombre Omonighorogbo rogó a Olodumare que lo dejara nacer entre los dos, para mostrar al mundo el sentido de la bondad. Según la costumbre, Obatalá tenía vedado el vino de palma; a Afin, la sal. El embarazo de Afin no suavizó el ambiente de la casa: cuantos más meses pasaban, más discutidora se volvía ella.

Se cumplieron los nueve meses y nació un niño. Al poco rato, Obatalá notó que la despensa estaba vacía y que la madre necesitaba comer. Corrió al campo por ñames, quimbombó y verduras, y se retrasó. Afin, furiosa, empezó a reprocharle que la dejara sin alimento justo el día del parto; para ella, eso demostraba que no la quería. Pensó entonces que lo mejor era poner fin al matrimonio y a la vida de él. Como sabía que el vino de palma podía matarlo, lo vertió en la olla donde se guardaba el agua para beber. Luego acostó al niño y fue a charlar con los vecinos.

Obatalá regresó del campo y empezó a cocinar para su esposa. Con el ñame al fuego, pasó al cuarto a sacar agua de la olla con su vaso de costumbre, una concha de caracol. Estaba a punto de beber cuando el niño, desde la cama, le dijo: «Padre, deja esa agua: mi madre la mezcló con vino de palma». Le extrañó que un bebé de un solo día supiera hablar, pero obedeció.

Una vez lista la comida, quiso devolverle el golpe a su esposa: echó sal en la sopa, que era justo lo que a ella la dañaba. Dejó el plato guardado y se fue con sus amigos a jugar ayó. Afin volvió a casa y se acercó a la comida. Al ir a probarla, el niño habló de nuevo: «Madre, no pruebes ese plato; mi padre lo sazonó con sal».

Afin se alteró muchísimo. Salió pidiendo auxilio a gritos: decía a los vecinos que su marido pretendía quitarle la vida porque le había dado un hijo. Los gritos reunieron a curiosos de todas las casas de alrededor. Las divinidades fueron convocadas a casa de Obatalá. Él se enteró mientras jugaba y siguió sereno, aun cuando su esposa lo sujetó y tiró de él.

Esta vez el juicio lo dirigió Ogún, pues quien solía presidir, Obatalá, ocupaba el lugar del acusado. Ogún pidió a Afin que explicara los hechos. Ella contó que su marido le había puesto sal en la comida, sabiendo que no podía tomarla. Cuando le preguntaron cómo sabía que había sal y que él era el responsable, dijo que se lo había contado su hijo, nacido apenas un día antes. Las divinidades pensaron que había perdido el juicio: nadie concebía que un bebé tan pequeño hablara con su madre.

Después le tocó defenderse a Obatalá. Para sorpresa de todos, reconoció que había puesto la sal. Explicó que fue un castigo por algo parecido que ella había hecho primero ese día: verter vino de palma en su agua, a pesar de que todos, incluida ella, sabían que le estaba prohibido. Interrogado sobre cómo se enteró, contó que fue el recién nacido quien lo previno para que no bebiera.

Todas las miradas se dirigieron al niño, al que ya veían como un ser enigmático. Sin que le preguntaran nada, completó el misterio con estas palabras: «Eji Mogbe». Con ellas decía que su venida a este mundo tenía un propósito: rescatar de la muerte a sus dos padres. Por ese motivo los había prevenido, para que no se destruyeran entre ellos. Una semana después, al darle nombre, sus padres lo llamaron Eyiogbe, «doble salvación».

Por esa primera obra de Eyiogbe en este mundo, cuando el odu se presenta durante la iniciación en el Igbodu, todo el material del sacrificio se duplica. Además, se le agregan siempre vino de palma y sal, en memoria de lo sucedido el día en que él nació.

Lo que enseña

Un aviso dado a tiempo evita que un daño entre dos personas llegue a cumplirse. Cuando ambas responden al rencor con más rencor, las dos pierden; quien interviene con claridad las salva y queda unido a ese hecho en su nombre.

Material de la iniciación

Este camino fija cómo se prepara el material de la iniciación de Eyiogbe en el Igbodu; la lista completa está en el tratado completo.

La prohibición de Obatalá y de Afin

Orishanlá koi mu emo. Afin koi je iyo (Orishanlá no bebe vino de palma; Afin no come sal)

Lo que dijo el recién nacido ante las divinidades

EJI MOGBE MI OGBE ENIKON (Había venido a la Tierra para salvar las vidas de sus dos progenitores)

3Los milagros del mercado: el lisiado y el ciego

Eyiogbe tenía quince años cuando acompañó a su madre a Oja Ajigbomekon, el mercado grande donde negociaban lo mismo seres del Cielo que de la Tierra. Ya en la ruta tropezó con una mujer y, sin darle tiempo de hablar, le dijo que cargaba un embarazo de tres años que no lograba crecer. Le ordenó realizar un sacrificio, y cuando ella lo hizo, él le garantizó que su dificultad se había acabado.

Más adelante vio a un lisiado de nombre Aro, que aseguraba que nada le pasaba. Eyiogbe dirigió su vara de adivinación hacia las piernas del hombre: Aro se levantó y dio sus primeros pasos. Después se topó con un ciego que igualmente rechazaba tener un mal. Eyiogbe dirigió la vara hacia sus ojos y le devolvió la vista.

No pidió pago a ninguno de los dos. Les recomendó acompañar a Orunmila y jamás ocultar lo que los aquejaba, pues quien guarda sus dolencias termina enterrado con ellas y no podrá darse cuenta de cuándo Olodumare contesta sus ruegos.

Lo que enseña

Ayudar sin cobrar prepara el terreno para sanar. Esconder la dolencia la condena a acompañar a la persona hasta la muerte, mientras que confesarla da opción a un remedio. Por eso conviene acercarse a Orunmila.

El sacrificio de la mujer

Se mandó un sacrificio a la mujer del embarazo detenido; al cumplirlo, su dificultad terminó. Sus materiales están en el tratado completo.

Consejo para quien sufre un mal

Acercarse a Orunmila y no ocultar nunca una dolencia, para enterarse de cuándo Olodumare atiende los ruegos.

4Solo la palma cumplió el ebbó que marcó Eyiogbe — Eyiogbe aconsejó ebbó a varios seres de regreso del mercado: solo uno escuchó, y el patakí dice quién.
5Cómo sobrevivió a la ira de los mayores — Su bondad gratuita le ganó enemigos entre los adivinos viejos: cómo escapó de la conspiración lo cuenta el patakí.
6Eyiogbe regresa al Cielo a ser juzgado — Acusado ante Olodumare por hacer el bien sin cobrar, Eyiogbe subió al Cielo a ser juzgado.
7Eyiogbe convierte en río a su esposa y a Oluweri — Un chivo olvidado a Eshú le costó caro a Eyiogbe: aquí se cuenta cómo nació el río Oluweri.
8La cabeza de la vaca y la honra de la esposa — En la pobreza, Eyiogbe apartaba siempre la cabeza del animal para alguien: quién era y qué pasó al prosperar.
9La tierra de Addie Miyeren: el gallo carga la culpa de los Ibeyi — Antes de llamarse gallo, Osun dio albergue a Orunmila; una falta bajo su propio techo lo llevó ante Obbatalá.
10Olofin hace a Eyiogbe el primer rey — Llegó tarde a la cena de Olofin y comió lo que nadie quería: ese gesto decidió su destino.
11Orunmila roba los huevos de la gallina que lo cuidaba — La gallina cuidaba a Orunmila enfermo, y cada día algo faltaba en el nido: aquí se cuenta el bochorno.
12La pelea entre Eyó y Ekán — El majá quiso cobrar una deuda ajena en la cueva del cangrejo: Ifá saca de ahí un consejo que aún rige.
13La tiñosa condenada a comer carroña — La tiñosa voló al desierto en busca del remedio del mundo y tocó lo que no debía: el patakí lo cuenta.
14La cabeza y el cuerpo que quisieron ir cada uno por su lado — Un día el cuerpo y la cabeza se separaron para vivir cada uno a su modo: Ifá cuenta cómo terminó la prueba.
15La mariposa que voló antes de tiempo — La mariposa no quiso esperar su hora de volar: este patakí guarda la advertencia de Eyiogbe contra la prisa.
16Los tres poderes de la sombra — Nadie en casa de Olofin tomaba en cuenta a la sombra: cómo ganó sus tres poderes lo revela el patakí.
17El peregrinaje de Eyiogbe (los pigmeos) — Cansado de la ingratitud, un Awó de Eyiogbe peregrinó hasta la tierra de los pigmeos: allí puso a prueba a todos.
18Eyiogbe ayuda a un litigante a ganar su caso — Baba Jagba Loorun tenía un caso pendiente en la corte: el patakí detalla el ebbó que decidió su suerte.
19La mujer infecunda que llegó a tener hijos — El ebbó de Elerimoju se lo llevó la corriente: dónde fue a parar la ofrenda es el corazón de este patakí.
20La montaña resiste el ataque de sus enemigos — El machete y la azada tramaban destruir a Oke, la montaña: el patakí cuenta qué la hizo inconmovible.
21Abati y las tres visitas de la Muerte — La Muerte dio siete días a Abati, hijo de Eyiogbe: lo que se hizo en ese plazo lo cuenta el patakí.
22La madre de Eyiogbe lo salva de las malas lenguas — Las malas lenguas cercaban a Eyiogbe: su madre Olayori encontró el modo de callarlas, y el patakí dice cuál.
23Eyiogbe se convierte en rey de los dieciséis Meyi — Siete días repartió Orishanlá los animales, y al más joven siempre le tocó lo mismo: así empezó la disputa por la corona.
24La lucha entre Eyiogbe y Olofen de Ifé — Tres veces atacó Olofen de Ifé a Eyiogbe; de esa guerra nació un eewó que sus hijos aún guardan.
25Eyiogbe lucha con la Muerte — Dos veces la Muerte le puso plazo a Eyiogbe: lo que sonó cada mañana en su puerta guarda el secreto.
26Los rasgos de los hijos de Eyiogbe — ¿Quién es un verdadero hijo de Eyiogbe? Este poema del signo enseña a reconocerlo, y qué le está prohibido.
27La tierra de las desavenencias — Un pueblo vivía de pleito en pleito sin saber quién fermentaba la discordia: el patakí lo descubre.
28El acertijo del Rey a los Awoses — El Rey de Ifé escondió cuatro cosas en un güiro amarrado para probar a los Awoses: solo uno pudo nombrarlas.
29El poema del progreso y la prosperidad — Hay un poema de Eyiogbe que se recita en ceremonia especial para el progreso: el patakí lo guarda entero.
30La esposa que le sirvió cinco veces la comida — Eyiogbe salió de casa ofendido, y cinco poderes temibles quisieron volver con él: la esposa fue avisada en sueños.
31Todo debe realizarse poco a poco — Poco a poco se come la cabeza de la jutía: la enseñanza completa de Orunmila sobre la medida está en este patakí.
32Los cincuenta caurís (nadie lo olvidará) — Veinte caurís no llegan al final de su línea, ni treinta, ni cuarenta: por qué solo cincuenta, lo dice el patakí.
33Olomoagbiti, la mata de plátano, pide hijos — La mata de plátano deseaba hijos y no llegaban: el patakí cuenta qué sacrificó y qué quedó a su pie desde entonces.
34La medicina contra los abikú — Orunmila tenía guerra en su propia casa con los abikús: dos adivinos de nombres extraños le mostraron la salida.
35El buitre que vivió hasta muy viejo — Nadie ha visto nunca un buitre joven: este patakí explica el porqué, y qué promete a quien le salga el signo.
36El sol, el ampliamente conocido — «Uno que es ampliamente conocido» es el nombre que usamos para el sol: su camino anuncia renombre, con una condición.
37Ore, la esposa insolente de Agbonniregun — Ore negaba la comida a su esposo y lo insultaba en público, sin saber lo que él le preparaba.
38El respiro y el honor (el agua, el quimbombó y la sal) — Agua, quimbombó y sal: tres ofrendas y tres promesas distintas de Orunmila; el patakí enseña la jícara donde se unen.
39Orunmila hace amistad con Eshu — Los adivinos del bosque hablaron cuando Orunmila buscó la amistad de Eshu: lo que promete ese pacto lo dice el patakí.
40Orunmila enamora a la Tierra (los doscientos vestidos) — La Tierra juró casarse solo con quien la viera desnuda bajo sus doscientos vestidos: Orunmila aceptó el reto.
41Toro, la novia que querían las cuatrocientas deidades — Cuatrocientas deidades despechadas sembraron trampas en el camino de una boda: cómo cruzó Orunmila el río lo cuenta el patakí.
42El que no sacrificó y las brujas lo destruyeron — A un hombre a punto de casarse se le marcó un ebbó preciso; el patakí muestra lo que cuesta desoírlo.
43El sacrificio de Eleremojú, la madre de Agbonniregún — Tres Awoses de nombres hermanados adivinaron para la madre de Agbonniregún antes de un nacimiento: el patakí guarda su ebbó.
44Los ikines del hijo ayudan a la madre — ¿Pueden los ikines de un hijo ayudar a su madre? En este camino se alimenta a Orí, y el patakí explica cómo.
45El sacrificio de Agbonniregún para tener hijos — Las esposas de Agbonniregún no quedaban embarazadas: lo que comieron frente al trono de Ifá lo revela el patakí.
46El campesino y el plátano (la ingratitud) — A toda delicadeza el campesino respondía con una maldad: su historia con el plátano guarda la lección del signo.
47Oshún logra la paz entre los dos pueblos (nace la sortija de compromiso) — Olofin encargó a Oshún la paz entre dos pueblos en guerra; en este patakí nace la sortija de compromiso.
48Las cuatro hijas solteronas de Odduwa — Orunmila cayó en una redada contra extranjeros en su propia tierra: una verdad que nadie se atrevía a decir lo esperaba.
49Los cinco centavos de Eshu — En la tierra de Osha nadie creía en Orunmila, y aun así él lo sabía todo: el patakí dice cómo y a qué precio.
50El cangrejo guarda el Ifá de Orunmila — Perseguido por incrédulos, Orunmila tuvo que esconder su Ifá: de aquel trance nació un eewó que sus hijos respetan.
51El kikirikí ahuyenta a la Muerte — Todos en la casa temían a la Muerte, menos el más pequeño de los animales: el patakí explica su secreto.
52Shangó forma la tierra sobre el mar (la primera dinastía de Oyó) — A Shangó le tocó la peor parte del reparto: tierra envuelta en tela y veintiuna barras de hierro. O eso parecía.
53La bandera negra que nadie cambió (nace el luto) — El hijo de Ará recibía fuerza de la tierra y nadie podía vencerlo: en este patakí nace, además, el luto.
54Olofin recibe el mando del mundo — Cuando el mundo no tenía cabeza ni profeta, Olodumare preguntó qué traía cada uno para gobernar: una respuesta ganó.
55La tiñosa lleva el mensaje al Cielo (por eso anuncia la lluvia) — El gavilán y el águila fracasaron en llegar al Cielo con el mensaje: la que lo logró pagó un precio visible.
56La carrera de los pájaros pequeños hasta la cima — Los pájaros pequeños apostaron una carrera al águila y al halcón hasta el pico de la montaña: Ifá guarda la lección.
57La cabeza que estaba sola (nace el cuerpo) — La cabeza vivía sola con su negocio de cocos y no podía valerse: este patakí cuenta cómo nació el cuerpo.
58Aquí nacen los ríos — ¿Por qué hay tantos ríos y un solo mar? La separación de Yemayá y Oshún guarda la respuesta.
59La traición de Eyiogbe a Oragun — Olofin, ciego, reconocía a Oragun por su chaqueta de cuero: alguien más lo sabía, y ahí empezó todo.
60Yemayá crea los remolinos — Los cazadores vaciaban la isla de los gansos pese a las advertencias de Yemayá: el patakí cuenta cómo respondió el mar.
61Los dos hermanos (la envidia del gobierno) — El menor le quitó el mando al mayor a fuerza de mala propaganda: gobernar era otra cosa.
62La carta de ácido, la lechuza y el mono — El Día confió su plan más oscuro a la lechuza: este patakí explica dos castigos que aún se ven en el monte.
63La justicia divina — Un hombre dudó de la justicia de Dios y fue a decírselo: el viaje de vuelta traía tres escenas por descifrar.
64No se matan animales sin consultar a Orunmila — Tres Awó vieron el mismo Odù en osogbo y actuaron distinto: el patakí enseña por qué se pregunta antes de matar.
65Yemayá, convertida en buitre, trae la lluvia de Olofin — Olofin se llevó a los niños al cielo y suspendió el agua: alguien tuvo que subir a pedirla.
66El peregrinaje del Awó perseguido (la vuelta al mundo) — Un Awó de Eyiogbe se consultaba siempre, pero nunca hacía el ebbó completo: Olofin se lo reclamó en sueños.
67Orunmila y la mujer del gallo (por qué Orunmila solo come gallina negra) — Una gallina negra fue la única que le dijo que no a Orunmila: de ese desprecio quedó una sentencia de Olofin.
68La princesa, el ruiseñor y la rosa imposible — Una princesa pidió una rosa roja que no existía en aquellas tierras: alguien pagó por ella un precio secreto.
69Los súbditos de Olofin (la canasta de monedas de oro) — Cada mañana los súbditos adoraban a Olofin con devoción perfecta; Eyiogbe sospechaba, y preparó una prueba de oro.
70Olofin subió a la loma a las cuatro de la mañana — Los hijos de Olofin exigían ver al Padre Eterno: para bajar, hasta Olofin tuvo que hacer ebbó.
71Adán y Eva — A Adán y a Eva se les marcó el mismo ebbó, y solo uno obedeció: la diferencia se paga hasta hoy.
72Cuando Orunmila no tenía dónde vivir (los macaos) — A Orunmila lo echaban de todas partes; a la orilla del mar, Oshún vio algo que cambiaría su suerte.
73Un respeto a la naranja (Atandá, el primer esclavo Awó libre) — Atandá, esclavo Awó, no sabía leer el papel que le ofrecían: ocho cáscaras de naranja hablaron por él.
74La Creación — Olodumare creó el cielo y sus deidades la tierra: este patakí explica por qué iré y osogbo alumbran juntos al mundo.
75El premio celestial — Eyiogbe bajó al mundo sin hacer su ebbó y sirvió Ifá sin cobrar: la queja llegó hasta Olofin.
76Aiye, la mujer de Orunmila — Orunmila pidió compañía a Olodumare y de un sueño nació Aiye: aquí se explica por qué se atefa también en arena.
77Donde nació el Ala Gba Nfo Gede — Perdido en el desierto buscando Ilé Ifé, Orunmila halló un pozo entre tres árboles: una voz le dijo qué hacer.
78El poder del perdón — Le dieron a Eyiogbe poder de vida y muerte sobre sus enemigos: lo que hizo con él da nombre al patakí.
79El Awó de mal carácter — A un Awó soberbio se le previno un sacrificio a Shangó por un buen carácter: el patakí muestra lo que desató desoírlo.
80La gente revirada contra Orunmila — La gente pactó con Ikú para matar a Orunmila: de aquel pulso viene el poder de los Awoses para salvar vidas.
81La coronación de Eyiogbe: a rey muerto, rey puesto — Dos pueblos debían canjear a sus reyes prisioneros, pero uno había muerto: aquí nace «a rey muerto, rey puesto».
82Los seguidores del gobernador — Los seguidores se negaron a pagar los impuestos al gobernador: el ebbó de Orunmila habló sin palabras.
83Orunmila socorre al desmochador de palmas — El campesino dio un paso en falso en lo alto de la palma: lo que Orunmila sacó a tiempo lo cuenta el patakí.
84Eshu trae de vuelta al hermano despreciado — De tres hermanos, al comerciante lo combatía hasta su familia; se marchó con otro nombre, y una herencia salió a buscarlo.
85Eyiogbe y Oyekun: el origen de la sangre derramada — Eyiogbe y Oyekun desoyeron el mismo mandato: este patakí explica el origen de la sangre que hombres y mujeres derraman.
86La gente con picazón y la loma — Todo el pueblo iba a rascarse a la loma, hasta que la loma misma fue a mirarse con Orunmila.
87Cuando Eyiogbe huía de su propio gobierno — Siete enemigos torcían sus palabras ante el Obá y hasta Eshú le cobraba una deuda: Eyiogbe acabó huyendo de una corona.
88La gente malagradecida — Elegbá lo embarró de sangre y lo mandó a pedir socorro de puerta en puerta: solo una se abrió.
89Olerguere, tramposo y engañador — Rifó un dinero que no tenía y dos ganadores lo buscaban armados: Orunmila le marcó una salida de tres días.
90El pacto del doble sacerdocio — ¿Por qué el diloggún no adivina para un Awó? La respuesta está en un pacto sellado ante Olofin.
91Elegba prueba a tres babalawos con tres clientes — Tres Awoses hicieron el mismo ebbó y obtuvieron tres suertes distintas: la diferencia estaba en un momento preciso del tablero.
92El pacto entre Eshu e Ifá — Eshú le ofreció a Orunmila clientes y palabra cumplida, y pidió algo a cambio: el patakí dice qué ganó cada uno.
93Por qué Eyiogbe no come boniato — Yemayá deseó que un boniato de su siembra se volviera hombre, y el deseo llegó con un pacto delicado.
94Ogún abre el puerto escondido a cambio de gallos — Un puerto vivía pobre porque el mar no lo veía: solo un orisha goloso podía abrirle camino.
95Eyiogbe y la impotencia — Un amarre de celos dejó a Eyiogbe impotente fuera de su casa: deshacerlo exigía encontrar a alguien en el monte.

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DineroEbbó para sostener el negocio🔒 La LibretaDineroEbbó del Odù para asentar la suerte🔒 La LibretaAmorEbbó para apaciguar y retener a la pareja🔒 La LibretaAmorEbbó para la virilidad y el vínculo de la pareja🔒 La LibretaAlejar la muerteEbbó para que la muerte se aparte (Iku unló)🔒 La LibretaAlejar la muerteParaldo de Eyiogbe🔒 La LibretaLa pérdidaEbbó contra el atraso y la pérdida🔒 La LibretaLa pérdidaInshe de Osain para que llegue la suerte (ire umbo)🔒 La LibretaVencer enemigosEbbó para superar a los enemigos (arayé)🔒 La LibretaVencer enemigosEbbó para romper con un enemigo cercano🔒 La LibretaSaludEbbó intorí arun🔒 La LibretaIfáEbbó para el Awó de Baba Eyiogbe🔒 La LibretaSaludEbbó para refrescar los jabones (oshé)🔒 La LibretaVencer enemigosTres ebbó en una misma jornada (camino de Eshu y del Ideu)🔒 La LibretaSaludEyelé detrás de Elegbá por intorí arun🔒 La LibretaDineroEbbó de la cartera de piel y las tobilleras🔒 La LibretaAlejar la muerteJabón de larga vida para el hijo de Eyiogbe🔒 La LibretaSaludEbbó de la mujer con el embarazo detenido🔒 La LibretaLa pérdidaEbbó del camino de la tiñosa mensajera🔒 La LibretaAmorEbbó del camino de la Tierra y los doscientos pañuelos🔒 La LibretaLa pérdidaEbbó del camino de los pigmeos🔒 La LibretaVencer enemigosPrimer ebbó del peregrinaje: los tres puntos de Olokun🔒 La LibretaVencer enemigosEbbó del pasán de aroma para acabar con los arayé🔒 La LibretaAlejar la muerteOrugbo cuando Eyiogbe viene con Ikú a un olosha o babalawo🔒 La LibretaAmorEbbó del camino de la gallina negra🔒 La Libreta
DineroObra para prosperar🔒 La LibretaAmorObra para resolver dificultades con la pareja🔒 La LibretaAlejar la muerteObra para apartar la muerte (ashinimá)🔒 La LibretaLa pérdidaObra a Oshosi para abrir el camino🔒 La LibretaVencer enemigosObra para superar a los enemigos (arayé)🔒 La LibretaAlejar la muerteLos tres paraldos de una misma jornada🔒 La LibretaIfáInshe de Osain de la anguila (cuando el ebbó no coge)🔒 La LibretaDineroObra para ascender en el trabajo o en el gobierno🔒 La LibretaDineroLámpara a Obbatalá para que la suerte entre en la casa🔒 La LibretaSaludInfusión para sacar el ogú del estómago🔒 La LibretaIfáInshe de Osain para dar al Awó la capacidad de hablar Ifá🔒 La LibretaDineroPara resolver situaciones🔒 La LibretaSaludObra para levantar la salud🔒 La LibretaAlejar la muerteCajita de las dos aguas🔒 La LibretaVencer enemigosObra para que Elegbá trabaje🔒 La LibretaAlejar la muerteQue Ikú siga su camino (versión completa del kutún)🔒 La LibretaAmorSecreto del signo para el acto conyugal (parte de la mujer)🔒 La LibretaAmorPomada del signo para el acto conyugal (parte del hombre)🔒 La LibretaIfáOfrenda a Obbatalá por mano de Baba Eyiogbe🔒 La LibretaLa pérdidaConsagración de lerí de Baba Furuku Oshalofun🔒 La LibretaVencer enemigosLos dos Osain del peregrinaje (intorí ashelú lese arayé)🔒 La LibretaAmorObra de los dos platos🔒 La LibretaDineroLos dos carapachos de macao del Awó🔒 La Libreta

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Preguntas frecuentes

sobre Eyiogbe

LIBRE

¿Qué significa el Odù Eyiogbe en Ifá?

El padre de los signos: la luz que abre los caminos, el poder de Orí y la doble salvación.

¿Qué número es Eyiogbe entre los 256 Odù de Ifá?

Eyiogbe es el Odù número 1 de los 256 de Ifá, uno de los 16 Meyi y cabeza de la familia de Ogbe.

¿Qué orishas hablan en Eyiogbe?

En el Odù Eyiogbe hablan Orunmila, Eshu / Elegba, Olofin / Olodumare, Obbatalá, Oggún, Shangó, Oshún, Osain, Olokun, Yemayá, Inle y Oshosi.

¿Cuál es un refrán del Odù Eyiogbe?

Uno de los refranes de Eyiogbe dice: «La cabeza lleva el cuerpo y un solo rey gobierna un pueblo».

¿Qué incluye La Libreta?

Los 256 Odù completos: todos los patakíes, obras, eewó, rezos e interpretaciones, en español y en inglés. Se contrata en la app de La Palabra de Ifá para iPhone o Android, en suscripción mensual o anual.

La familia de Ogbe

los 16 caminos

Este es 1 de 256

Cada punto es un Odù con sus caminos, sus obras, sus eewó y sus rezos. El encendido es el que acabas de leer. Los otros 255 te esperan.

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