Patakíes · Los caminos del Odù
1La cabeza llega a ser rey del cuerpo
Orí, la cabeza, fue la única divinidad capaz de partir las nueces de kolá de Orunmila, y por eso fue coronada rey del cuerpo. Eyiogbe es el patrón de la cabeza.
En el Cielo, las divinidades fueron creadas sin cabeza, pues la cabeza misma —Orí— era una divinidad aparte. Orunmila deseaba tener una fisionomía completa y consultó al adivino Amure, quien le mandó rogarse pidiendo una cabeza y ofrecer cuatro nueces de kolá, una cazuela de barro, una esponja y jabón. Le advirtió que guardara las nueces sin partirlas, porque vendría a hacerlo un visitante inesperado.
Eshú anunció por todo el Cielo que Orunmila tenía cuatro hermosas nueces de kolá y buscaba quién las partiera. Una tras otra, todas las divinidades —encabezadas por Oggún, e incluso Orishanlá— lo intentaron, pero Orunmila les decía que no eran las indicadas. Finalmente, Orí, la única que faltaba y que ni siquiera había podido costear su propio sacrificio, llegó rodando hasta su casa. Orunmila salió a recibirla, la cargó, la lavó con la esponja y el jabón y la llevó a su lugar sagrado. Orí oró por él para que todo lo que hiciera tuviera cumplimiento, oró por sí misma para tener morada permanente y muchos seguidores, y partió las nueces con una explosión que se oyó en todo el Cielo.
Entonces las manos, los pies, el cuerpo y los demás miembros, que hasta entonces vivían por separado, se reunieron y decidieron vivir con la cabeza, a la que coronaron rey del cuerpo. Por el papel de Orunmila en aquella fortuna, la cabeza toca el suelo en señal de respeto hacia él hasta el día de hoy. Y por haber hecho el sacrificio que hizo a la cabeza rey, Eyiogbe es la divinidad patrona de Orí.
2El nacimiento de Baba Eyiogbe (doble salvación)
El recién nacido habló para impedir que sus padres se envenenaran mutuamente con sal y vino de palma. Por salvar a dos lo llamaron Eyiogbe, «doble salvación».
Orishanlá deseaba un hijo en la Tierra, pero su esposa Afin no lo quería tanto. En el Cielo, un espíritu llamado Omonighorogbo pidió a Olodumare nacer como hijo de ambos para mostrar al mundo lo que es la bondad. Afin quedó embarazada y, con los meses, su carácter se volvió más áspero.
Nació un varón. Ese mismo día no había comida en casa y Orishanlá tardó en volver del campo. Afin, furiosa, decidió matar a su esposo: sabiendo que él tenía prohibido el vino de palma, lo echó en su agua de beber, y salió. Cuando Orishanlá fue a beber, el niño de un día de nacido habló: «Padre, no bebas esa agua; mi madre le echó vino de palma». Sorprendido, hizo caso, pero en represalia echó sal —prohibida a ella— en la comida de su esposa. Al volver Afin y disponerse a comer, el niño habló otra vez: «Madre, no comas; mi padre le echó sal».
Ella gritó pidiendo auxilio y se convocó a las divinidades. Oggún presidió el juicio, pues el presidente habitual, Orishanlá, era el acusado. Cuando todos creían que la mujer deliraba —¿cómo iba a hablar un recién nacido?—, el niño aclaró el enigma diciendo «Eji Mo Gbe»: había venido a la Tierra a salvar la vida de sus dos progenitores. Siete días después lo nombraron Eyiogbe, «doble salvación». Por eso, cuando Eyiogbe sale en la iniciación, los materiales del sacrificio van dobles, y se les añade sal y vino de palma en memoria de aquel día.
3Los milagros del mercado: el lisiado y el ciego
Camino al mercado, Eyiogbe sanó a una mujer estéril, hizo caminar a un lisiado y dio vista a un ciego, sin cobrar. Enseñó que quien esconde su mal lo lleva a la tumba.
A los quince años, Eyiogbe acompañó a su madre al gran mercado de Oja-Ajigbomekon, donde comerciaban los seres del Cielo y de la Tierra. En el camino se cruzó con una mujer y, sin dejarla hablar, le dijo que llevaba tres años con un embarazo que no se desarrollaba; le mandó hacer sacrificio y, al cumplirlo, le aseguró que su problema había terminado.
Más adelante encontró a un lisiado llamado Aro, que negó tener problema alguno. Eyiogbe apuntó su vara de adivinación hacia sus piernas y el hombre se puso de pie y caminó por primera vez. Luego halló a un ciego, que también negó su mal; apuntó su vara hacia sus ojos y recobró la vista.
A ambos los curó sin pedir recompensa, aconsejándoles seguir a Orunmila y no esconder jamás sus padecimientos, porque quien oculta sus males los lleva a la tumba y no sabrá cuándo Olodumare responde a sus súplicas.
4El que ignora el consejo del sacrificio🔒 Babalawo
5Cómo sobrevivió a la ira de los mayores🔒 Babalawo
6Eyiogbe regresa al Cielo a ser juzgado🔒 Babalawo
7El matrimonio de Eyiogbe y el río Oluweri🔒 Babalawo
8La cabeza de la vaca y la honra de la esposa🔒 Babalawo
9Obbatalá condena al gallo a la horca🔒 Babalawo
10Olofin hace a Eyiogbe el primer rey🔒 Babalawo
11El bochorno de Eyiogbe🔒 Babalawo
12La pelea entre Eyó y Ekán🔒 Babalawo
13La tiñosa condenada a comer carroña🔒 Babalawo
14El cuerpo se cansó de llevar la cabeza🔒 Babalawo
15La mariposa que voló antes de tiempo🔒 Babalawo
16Los tres poderes de la sombra🔒 Babalawo
17El peregrinaje de Eyiogbe (los pigmeos)🔒 Babalawo
14 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →