Eyiogbe

nº 1 de 256 · Meyi · también Ogbe Meyi, Èjì Ogbè

El padre de los signos: la luz que abre los caminos, el poder de Orí y la doble salvación.

95 patakíes 12 eewó 48 ebbós y obras 18 refranes

¿Primera vez con un odù? Aprende a leer un odù →

Rezo del Odù— el que abre el registro

Orunmila ni odi elese mese, moni odi elese mese oni oko mese tire ko baja.

SúyereAshinima ashinima, iku fori boyema · Ashinima ashinima, arun fori boyema · Ashinima ashinima, ofo fori boyema.
Orden en Ifá
Odù 1 de 256 · Meyi
Composición
Ogbe sobre Ogbe
En el Diloggún
8-8 · Eyeunle tonti Eyeunle
Santos que hablan
Orunmila · Eshu / Elegba · Olofin / Olodumare · Obbatalá · Oggún · Shangó · Oshún · Osain · Olokun · Yemayá · Inle · Oshosi
Eweses del signo
Mangle rojo · Palo bobo · Mano de pilón · Itamorreal · Ceiba · Orquídea · Ayúa · Bejuco ubí · Güira · Cundiamor · Coralillo · Orozuz · Iroko · Rosa cimarrona · Jobo · Romerillo · Almácigo · Granada · Algodón · Prodigiosa · Piñón de rosa · Atiponlá · Bleo blanco · Almendra · Canutillo

Nace · Ìbí LIBRE

  • El Itá del santo.

    Eyiogbe es el principio y el orden de todas las cosas; aquí se establece la lectura del Itá.

  • Poner un pedazo de coco bajo el pie izquierdo de quien se hace Itá.

    Es parte del ritual del Itá que nace en este signo.

  • El golpe de estado.

    Por el tema del poder y la realeza del signo (Eyiogbe llega a ser rey).

  • La dispersión de los idiomas.

    Eyiogbe rige la palabra; se le llama 'el Odù del lenguaje doble'.

  • Los ríos.

    Del camino donde Eji-Alo y Oluweri se fundieron y se volvieron río.

  • Los vasos sanguíneos y la linfa.

    El signo rige la circulación de la sangre y la linfa en el cuerpo.

  • Que la cazuela de Osain para el santo no lleve candela.

    Porque Obbatalá se la quitó.

  • Que el Awó no mate animales sin antes consultarlo con Orunmila.

    Por sentencia de Olofin sobre los sacrificios.

  • Que el Awó de este signo y el de Ogbe-Iroso nunca anden juntos.

    Marca del signo para evitar el conflicto entre ambos caminos.

  • Que Olofin se retire del cuarto de Ifá al sexto día, tras su comida.

    Del camino donde Olofin se aleja por el humo de las fogatas de los hombres.

  • Que Orunmila solo coma gallina negra.

    Por sentencia de Olofin.

  • El darle agua a los santos cuando llegan.

    Porque vienen sedientos (camino de Olofin y los niños).

  • El lavarles las patas a las aves de plumas que se sacrifican.

    Del camino de la tierra de Addie Miyeren, donde el gallo murió cargando una culpa ajena: sus lágrimas formaron el manantial en que Awó Orun se lavó las manos, y en recordación suya se lavan las patas de las aves antes de sacrificarlas, tanto para Osha como para Orunmila. A los animales de Egun y de Osain no se les lava.

Eyiogbe es el Odù número 1 de Ifá, uno de los 16 Meyi y cabeza de la familia de Ogbe. En los tratados aparece también como Ogbe Meyi o Èjì Ogbè. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 95 patakíes (3 en texto íntegro), sus refranes, 48 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los ires y osogbos al detalle, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Eyiogbe es el padre de los 256 signos y el patrón de la cabeza: aquí Ifá dice que usted nació para guiar — pero que la corona se gana con humildad, paciencia y obediencia, no con fuerza. La cabeza lleva el cuerpo, y un solo rey gobierna un pueblo.

Su historia lo dice todo: Eyiogbe llegó tarde a la cena de Olofin y, con hambre, comió una cabeza de pescado que otros habían tirado. Olofin lo coronó en el acto: «si comes cabeza, cabeza serás». En este signo el que se agacha termina reinando, y el que se cree por encima de la ley cae como el gallo de Addie Miyeren: se fio de su influencia con Obbatalá y la ley cayó igual sobre él, aunque la culpa fuera ajena. La grandeza de Eyiogbe no se exhibe — se demuestra sirviendo.

«Si comes cabeza, cabeza serás: el que se agacha con humildad termina coronado.»El pulso de Eyiogbe

Este es el Ifá de la doble salvación (Eji Mo Gbe): el recién nacido que habló para salvar a sus dos padres del veneno. Lo que llega por pares lo ampara. Pero la bondad tiene una ley: Eyiogbe hacía milagros gratis y eso le ganó la envidia de los viejos adivinos y un juicio en el cielo — fue absuelto con una orden que es el consejo del signo: siga haciendo el bien, pero cobre con justicia. Ayude a todos; no se deje explotar.

Los avisos de la letra: no se meta en pleitos ajenos ni lleve recados — el majá cobró una deuda que no era suya y salió herido de la cueva del cangrejo. Cuide el corazón, la columna y la vista. No corra antes de tiempo, que la mariposa que voló antes de hora se quemó las alas. Y jamás ande con brujería: en este signo, lo esclaviza.

El secreto final es el sacrificio a tiempo: de todos los que Eyiogbe aconsejó, solo la palma hizo ebbó — y fue la única que reverdeció. Hecha la obra, la promesa es completa: arikú (larga vida), vencimiento de los enemigos y el iré del primer rey — la estabilidad y el orden que este signo trajo a la Tierra.

El signo en una frase

Usted nació para ser cabeza: sea humilde como el que comió del suelo y fue coronado, haga el bien cobrando con justicia y no vuele antes de tiempo — que la corona de Eyiogbe es del que sabe esperar.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

Al ver este Ifá, permanecer siete días sin salir a la calle.El signo se abre con la muerte rondando (Iku osobo); el resguardo evita exponerse a la tragedia mientras pasa el peligro.
No vestir ropa de rayas.Las rayas evocan los barrotes de la cárcel; el signo marca riesgo de prisión y pérdida de libertad.
No meterse en lo que no le incumbe.Por el camino donde el majá (eyó) perdió la vida por meterse en pleitos ajenos.
No recibir ni llevar recados de noche.Para no quedar atrapado en enredos o trampas ajenas, como la trampa que Eshú tendió a dos amigos.
No entrar en ninguna casa sin permiso.Nace del camino donde Eyiogbe pasó un gran bochorno; entrar sin permiso atrae la vergüenza.
No permitir que los niños se arrastren por el piso de la casa.El signo protege la niñez; arrastrarse por el suelo los expone a lo malo y a la enfermedad.
No jugar por interés.El signo marca pérdida (ofo): apostar por interés conduce a perderlo todo.
No ser jugador.Por esa misma marca de pérdida, el juego lleva a la ruina y la destrucción.
No tener tres parejas a la vez (una, dos o cuatro, nunca tres).Eyiogbe vive del equilibrio y de los pares; el número tres rompe la armonía y trae tragedia (camino del gallo).
El cónyuge debe ser de tez distinta a la suya, según indica el signo.Del camino donde la pareja de tez clara le trajo fuerza y prosperidad a Eyiogbe.
No andar jamás con cosas de brujería.El tratado advierte que por la brujería (osobo ogú) puede quedar esclavizado.
No comer boniato, huevos ni guanábana.Son los eewò (tabúes de comida) propios del signo; comerlos atrae lo malo que aquí representan.

El ashé de este signo: Es el primer Odù y el principio masculino: padre de todos los signos, con un balance de fuerzas que es buen presagio. · Trae doble salvación y doble protección (Eji Mo Gbe): lo que llega por pares lo ampara. · Es el patrón de la cabeza (Orí): naturaleza de líder, de rey y de guía. · Bondad, buen corazón, inteligencia y dones de curación y profecía. · Prosperidad asegurada cuando se hace sacrificio a tiempo. · Su mayor fuerza está en la humildad, la paciencia y la obediencia.

Los patakíes

la historia primero — los caminos del Odù

LIBRE LA LIBRETA
1La cabeza llega a ser rey del cuerpo

En el Cielo, las divinidades fueron creadas sin cabeza, pues la cabeza misma —Orí— era una divinidad aparte. Orunmila deseaba tener una fisionomía completa y consultó al adivino Amure, quien le mandó rogarse pidiendo una cabeza y ofrecer cuatro nueces de kolá, una cazuela de barro, una esponja y jabón. Le advirtió que guardara las nueces sin partirlas, porque vendría a hacerlo un visitante inesperado.

Eshú anunció por todo el Cielo que Orunmila tenía cuatro hermosas nueces de kolá y buscaba quién las partiera. Una tras otra, todas las divinidades —encabezadas por Oggún, e incluso Orishanlá— lo intentaron, pero Orunmila les decía que no eran las indicadas. Finalmente, Orí, la única que faltaba y que ni siquiera había podido costear su propio sacrificio, llegó rodando hasta su casa. Orunmila salió a recibirla, la cargó, la lavó con la esponja y el jabón y la llevó a su lugar sagrado. Orí oró por él para que todo lo que hiciera tuviera cumplimiento, oró por sí misma para tener morada permanente y muchos seguidores, y partió las nueces con una explosión que se oyó en todo el Cielo.

Entonces las manos, los pies, el cuerpo y los demás miembros, que hasta entonces vivían por separado, se reunieron y decidieron vivir con la cabeza, a la que coronaron rey del cuerpo. Por el papel de Orunmila en aquella fortuna, la cabeza toca el suelo en señal de respeto hacia él hasta el día de hoy. Y por haber hecho el sacrificio que hizo a la cabeza rey, Eyiogbe es la divinidad patrona de Orí.

2El nacimiento de Baba Eyiogbe (doble salvación)

Orishanlá deseaba un hijo en la Tierra, pero su esposa Afin no lo quería tanto. En el Cielo, un espíritu llamado Omonighorogbo pidió a Olodumare nacer como hijo de ambos para mostrar al mundo lo que es la bondad. Afin quedó embarazada y, con los meses, su carácter se volvió más áspero.

Nació un varón. Ese mismo día no había comida en casa y Orishanlá tardó en volver del campo. Afin, furiosa, decidió matar a su esposo: sabiendo que él tenía prohibido el vino de palma, lo echó en su agua de beber, y salió. Cuando Orishanlá fue a beber, el niño de un día de nacido habló: «Padre, no bebas esa agua; mi madre le echó vino de palma». Sorprendido, hizo caso, pero en represalia echó sal —prohibida a ella— en la comida de su esposa. Al volver Afin y disponerse a comer, el niño habló otra vez: «Madre, no comas; mi padre le echó sal».

Ella gritó pidiendo auxilio y se convocó a las divinidades. Oggún presidió el juicio, pues el presidente habitual, Orishanlá, era el acusado. Cuando todos creían que la mujer deliraba —¿cómo iba a hablar un recién nacido?—, el niño aclaró el enigma diciendo «Eji Mo Gbe»: había venido a la Tierra a salvar la vida de sus dos progenitores. Siete días después lo nombraron Eyiogbe, «doble salvación». Por eso, cuando Eyiogbe sale en la iniciación, los materiales del sacrificio van dobles, y se les añade sal y vino de palma en memoria de aquel día.

3Los milagros del mercado: el lisiado y el ciego

A los quince años, Eyiogbe acompañó a su madre al gran mercado de Oja-Ajigbomekon, donde comerciaban los seres del Cielo y de la Tierra. En el camino se cruzó con una mujer y, sin dejarla hablar, le dijo que llevaba tres años con un embarazo que no se desarrollaba; le mandó hacer sacrificio y, al cumplirlo, le aseguró que su problema había terminado.

Más adelante encontró a un lisiado llamado Aro, que negó tener problema alguno. Eyiogbe apuntó su vara de adivinación hacia sus piernas y el hombre se puso de pie y caminó por primera vez. Luego halló a un ciego, que también negó su mal; apuntó su vara hacia sus ojos y recobró la vista.

A ambos los curó sin pedir recompensa, aconsejándoles seguir a Orunmila y no esconder jamás sus padecimientos, porque quien oculta sus males los lleva a la tumba y no sabrá cuándo Olodumare responde a sus súplicas.

4El que ignora el consejo del sacrificio — Eyiogbe aconsejó ebbó a varios seres de regreso del mercado: solo uno escuchó, y el patakí dice quién.
5Cómo sobrevivió a la ira de los mayores — Su bondad gratuita le ganó enemigos entre los adivinos viejos: cómo escapó de la conspiración lo cuenta el patakí.
6Eyiogbe regresa al Cielo a ser juzgado — Acusado ante Olodumare por hacer el bien sin cobrar, Eyiogbe subió al Cielo a ser juzgado.
7El matrimonio de Eyiogbe y el río Oluweri — Un chivo olvidado a Eshú le costó caro a Eyiogbe: aquí se cuenta cómo nació el río Oluweri.
8La cabeza de la vaca y la honra de la esposa — En la pobreza, Eyiogbe apartaba siempre la cabeza del animal para alguien: quién era y qué pasó al prosperar.
9La tierra de Addie Miyeren: el gallo carga la culpa de los Ibeyi — Antes de llamarse gallo, Osun dio albergue a Orunmila; una falta bajo su propio techo lo llevó ante Obbatalá.
10Olofin hace a Eyiogbe el primer rey — Llegó tarde a la cena de Olofin y comió lo que nadie quería: ese gesto decidió su destino.
11El bochorno de Eyiogbe — La gallina cuidaba a Orunmila enfermo, y cada día algo faltaba en el nido: aquí se cuenta el bochorno.
12La pelea entre Eyó y Ekán — El majá quiso cobrar una deuda ajena en la cueva del cangrejo: Ifá saca de ahí un consejo que aún rige.
13La tiñosa condenada a comer carroña — La tiñosa voló al desierto en busca del remedio del mundo y tocó lo que no debía: el patakí lo cuenta.
14El cuerpo se cansó de llevar la cabeza — Un día el cuerpo y la cabeza se separaron para vivir cada uno a su modo: Ifá cuenta cómo terminó la prueba.
15La mariposa que voló antes de tiempo — La mariposa no quiso esperar su hora de volar: este patakí guarda la advertencia de Eyiogbe contra la prisa.
16Los tres poderes de la sombra — Nadie en casa de Olofin tomaba en cuenta a la sombra: cómo ganó sus tres poderes lo revela el patakí.
17El peregrinaje de Eyiogbe (los pigmeos) — Cansado de la ingratitud, un Awó de Eyiogbe peregrinó hasta la tierra de los pigmeos: allí puso a prueba a todos.
18Eyiogbe ayuda a un litigante a ganar su caso — Baba Jagba Loorun tenía un caso pendiente en la corte: el patakí detalla el ebbó que decidió su suerte.
19La mujer infecunda que llegó a tener hijos — El ebbó de Elerimoju se lo llevó la corriente: dónde fue a parar la ofrenda es el corazón de este patakí.
20La montaña resiste el ataque de sus enemigos — El machete y la azada tramaban destruir a Oke, la montaña: el patakí cuenta qué la hizo inconmovible.
21Eyiogbe salva a su hijo de las manos de la Muerte — La Muerte dio siete días a Abati, hijo de Eyiogbe: lo que se hizo en ese plazo lo cuenta el patakí.
22La madre de Eyiogbe lo salva de las malas lenguas — Las malas lenguas cercaban a Eyiogbe: su madre Olayori encontró el modo de callarlas, y el patakí dice cuál.
23Eyiogbe se convierte en rey de los dieciséis Meyi — Siete días repartió Orishanlá los animales, y al más joven siempre le tocó lo mismo: así empezó la disputa por la corona.
24La lucha entre Eyiogbe y Olofen de Ifé — Tres veces atacó Olofen de Ifé a Eyiogbe; de esa guerra nació un eewó que sus hijos aún guardan.
25Eyiogbe lucha con la Muerte — Dos veces la Muerte le puso plazo a Eyiogbe: lo que sonó cada mañana en su puerta guarda el secreto.
26Los rasgos de los hijos de Eyiogbe — ¿Quién es un verdadero hijo de Eyiogbe? Este poema del signo enseña a reconocerlo, y qué le está prohibido.
27La tierra de las desavenencias — Un pueblo vivía de pleito en pleito sin saber quién fermentaba la discordia: el patakí lo descubre.
28El acertijo del Rey a los Awoses — El Rey de Ifé escondió cuatro cosas en un güiro amarrado para probar a los Awoses: solo uno pudo nombrarlas.
29El poema del progreso y la prosperidad — Hay un poema de Eyiogbe que se recita en ceremonia especial para el progreso: el patakí lo guarda entero.
30La esposa que ofendió a Eyiogbe (uno no mata a quien lo alimenta) — Eyiogbe salió de casa ofendido, y cinco poderes temibles quisieron volver con él: la esposa fue avisada en sueños.
31Todo debe realizarse poco a poco — Poco a poco se come la cabeza de la jutía: la enseñanza completa de Orunmila sobre la medida está en este patakí.
32Los cincuenta caurís (nadie lo olvidará) — Veinte caurís no llegan al final de su línea, ni treinta, ni cuarenta: por qué solo cincuenta, lo dice el patakí.
33Olomoagbiti, la mata de plátano, pide hijos — La mata de plátano deseaba hijos y no llegaban: el patakí cuenta qué sacrificó y qué quedó a su pie desde entonces.
34La medicina contra los abikú — Orunmila tenía guerra en su propia casa con los abikús: dos adivinos de nombres extraños le mostraron la salida.
35El buitre que vivió hasta muy viejo — Nadie ha visto nunca un buitre joven: este patakí explica el porqué, y qué promete a quien le salga el signo.
36El sol, el ampliamente conocido — «Uno que es ampliamente conocido» es el nombre que usamos para el sol: su camino anuncia renombre, con una condición.
37Ore, la esposa insolente de Agbonniregun — Ore negaba la comida a su esposo y lo insultaba en público, sin saber lo que él le preparaba.
38El respiro y el honor (el agua, el quimbombó y la sal) — Agua, quimbombó y sal: tres ofrendas y tres promesas distintas de Orunmila; el patakí enseña la jícara donde se unen.
39Orunmila hace amistad con Eshu — Los adivinos del bosque hablaron cuando Orunmila buscó la amistad de Eshu: lo que promete ese pacto lo dice el patakí.
40Orunmila enamora a la Tierra (los doscientos vestidos) — La Tierra juró casarse solo con quien la viera desnuda bajo sus doscientos vestidos: Orunmila aceptó el reto.
41Orunmila se casa con Toro, la hija de la Diosa del Mar — Cuatrocientas deidades despechadas sembraron trampas en el camino de una boda: cómo cruzó Orunmila el río lo cuenta el patakí.
42El que no sacrificó y las brujas lo destruyeron — A un hombre a punto de casarse se le marcó un ebbó preciso; el patakí muestra lo que cuesta desoírlo.
43El sacrificio de Eleremojú, la madre de Agbonniregún — Tres Awoses de nombres hermanados adivinaron para la madre de Agbonniregún antes de un nacimiento: el patakí guarda su ebbó.
44Los ikines del hijo ayudan a la madre — ¿Pueden los ikines de un hijo ayudar a su madre? En este camino se alimenta a Orí, y el patakí explica cómo.
45El sacrificio de Agbonniregún para tener hijos — Las esposas de Agbonniregún no quedaban embarazadas: lo que comieron frente al trono de Ifá lo revela el patakí.
46El campesino y el plátano (la ingratitud) — A toda delicadeza el campesino respondía con una maldad: su historia con el plátano guarda la lección del signo.
47Oshún logra la paz entre los dos pueblos (nace la sortija de compromiso) — Olofin encargó a Oshún la paz entre dos pueblos en guerra; en este patakí nace la sortija de compromiso.
48Las cuatro hijas solteronas de Odduwa — Orunmila cayó en una redada contra extranjeros en su propia tierra: una verdad que nadie se atrevía a decir lo esperaba.
49Los cinco centavos de Eshu — En la tierra de Osha nadie creía en Orunmila, y aun así él lo sabía todo: el patakí dice cómo y a qué precio.
50El cangrejo guarda el Ifá de Orunmila — Perseguido por incrédulos, Orunmila tuvo que esconder su Ifá: de aquel trance nació un eewó que sus hijos respetan.
51El kikirikí ahuyenta a la Muerte — Todos en la casa temían a la Muerte, menos el más pequeño de los animales: el patakí explica su secreto.
52Shangó forma la tierra sobre el mar (la primera dinastía de Oyó) — A Shangó le tocó la peor parte del reparto: tierra envuelta en tela y veintiuna barras de hierro. O eso parecía.
53La guerra entre el hijo de Obé y el de Ará (nace el luto) — El hijo de Ará recibía fuerza de la tierra y nadie podía vencerlo: en este patakí nace, además, el luto.
54Principio y fin de todas las cosas (Olofin trae cabezas) — Cuando el mundo no tenía cabeza ni profeta, Olodumare preguntó qué traía cada uno para gobernar: una respuesta ganó.
55La tiñosa lleva el mensaje al Cielo (por eso anuncia la lluvia) — El gavilán y el águila fracasaron en llegar al Cielo con el mensaje: la que lo logró pagó un precio visible.
56Los pájaros que quisieron imitar al águila y al halcón — Los pájaros pequeños apostaron una carrera al águila y al halcón hasta el pico de la montaña: Ifá guarda la lección.
57La cabeza que estaba sola (nace el cuerpo) — La cabeza vivía sola con su negocio de cocos y no podía valerse: este patakí cuenta cómo nació el cuerpo.
58Aquí nacen los ríos — ¿Por qué hay tantos ríos y un solo mar? La separación de Yemayá y Oshún guarda la respuesta.
59La traición de Eyiogbe a Oragun — Olofin, ciego, reconocía a Oragun por su chaqueta de cuero: alguien más lo sabía, y ahí empezó todo.
60Yemayá crea los remolinos — Los cazadores vaciaban la isla de los gansos pese a las advertencias de Yemayá: el patakí cuenta cómo respondió el mar.
61Los dos hermanos (la envidia del gobierno) — El menor le quitó el mando al mayor a fuerza de mala propaganda: gobernar era otra cosa.
62Cuando el Día quiso quitarle la luz a la Noche — El Día confió su plan más oscuro a la lechuza: este patakí explica dos castigos que aún se ven en el monte.
63La justicia divina — Un hombre dudó de la justicia de Dios y fue a decírselo: el viaje de vuelta traía tres escenas por descifrar.
64No se matan animales sin consultar a Orunmila — Tres Awó vieron el mismo Odù en osogbo y actuaron distinto: el patakí enseña por qué se pregunta antes de matar.
65Olofin y los niños — Olofin se llevó a los niños al cielo y suspendió el agua: alguien tuvo que subir a pedirla.
66El peregrinaje del Awó perseguido (la vuelta al mundo) — Un Awó de Eyiogbe se consultaba siempre, pero nunca hacía el ebbó completo: Olofin se lo reclamó en sueños.
67Orunmila y la mujer del gallo (por qué Orunmila solo come gallina negra) — Una gallina negra fue la única que le dijo que no a Orunmila: de ese desprecio quedó una sentencia de Olofin.
68La rosa roja y el sacrificio en vano — Una princesa pidió una rosa roja que no existía en aquellas tierras: alguien pagó por ella un precio secreto.
69Los súbditos de Olofin (la canasta de monedas de oro) — Cada mañana los súbditos adoraban a Olofin con devoción perfecta; Eyiogbe sospechaba, y preparó una prueba de oro.
70Olofin subió a la loma a las cuatro de la mañana — Los hijos de Olofin exigían ver al Padre Eterno: para bajar, hasta Olofin tuvo que hacer ebbó.
71Adán y Eva — A Adán y a Eva se les marcó el mismo ebbó, y solo uno obedeció: la diferencia se paga hasta hoy.
72Cuando Orunmila no tenía dónde vivir (los macaos) — A Orunmila lo echaban de todas partes; a la orilla del mar, Oshún vio algo que cambiaría su suerte.
73Un respeto a la naranja (Atandá, el primer esclavo Awó libre) — Atandá, esclavo Awó, no sabía leer el papel que le ofrecían: ocho cáscaras de naranja hablaron por él.
74La Creación — Olodumare creó el cielo y sus deidades la tierra: este patakí explica por qué iré y osogbo alumbran juntos al mundo.
75El premio celestial — Eyiogbe bajó al mundo sin hacer su ebbó y sirvió Ifá sin cobrar: la queja llegó hasta Olofin.
76Aiye, la mujer de Orunmila — Orunmila pidió compañía a Olodumare y de un sueño nació Aiye: aquí se explica por qué se atefa también en arena.
77Donde nació el Ala Gba Nfo Gede — Perdido en el desierto buscando Ilé Ifé, Orunmila halló un pozo entre tres árboles: una voz le dijo qué hacer.
78El poder del perdón — Le dieron a Eyiogbe poder de vida y muerte sobre sus enemigos: lo que hizo con él da nombre al patakí.
79El Awó de mal carácter — A un Awó soberbio se le previno un sacrificio a Shangó por un buen carácter: el patakí muestra lo que desató desoírlo.
80La gente revirada contra Orunmila — La gente pactó con Ikú para matar a Orunmila: de aquel pulso viene el poder de los Awoses para salvar vidas.
81La coronación de Eyiogbe: a rey muerto, rey puesto — Dos pueblos debían canjear a sus reyes prisioneros, pero uno había muerto: aquí nace «a rey muerto, rey puesto».
82Los seguidores del gobernador — Los seguidores se negaron a pagar los impuestos al gobernador: el ebbó de Orunmila habló sin palabras.
83Orunmila socorre al desmochador de palmas — El campesino dio un paso en falso en lo alto de la palma: lo que Orunmila sacó a tiempo lo cuenta el patakí.
84Los tres hermanos — De tres hermanos, al comerciante lo combatía hasta su familia; se marchó con otro nombre, y una herencia salió a buscarlo.
85Eyiogbe y Oyekun: el origen de la sangre derramada — Eyiogbe y Oyekun desoyeron el mismo mandato: este patakí explica el origen de la sangre que hombres y mujeres derraman.
86La gente con picazón y la loma — Todo el pueblo iba a rascarse a la loma, hasta que la loma misma fue a mirarse con Orunmila.
87Cuando Eyiogbe huía de su propio gobierno — Siete enemigos torcían sus palabras ante el Obá y hasta Eshú le cobraba una deuda: Eyiogbe acabó huyendo de una corona.
88La gente malagradecida — Elegbá lo embarró de sangre y lo mandó a pedir socorro de puerta en puerta: solo una se abrió.
89Olerguere, tramposo y engañador — Rifó un dinero que no tenía y dos ganadores lo buscaban armados: Orunmila le marcó una salida de tres días.
90El pacto del doble sacerdocio — ¿Por qué el diloggún no adivina para un Awó? La respuesta está en un pacto sellado ante Olofin.
91El ebbó como sacrificio exitoso — Tres Awoses hicieron el mismo ebbó y obtuvieron tres suertes distintas: la diferencia estaba en un momento preciso del tablero.
92El pacto entre Eshú e Ifá — Eshú le ofreció a Orunmila clientes y palabra cumplida, y pidió algo a cambio: el patakí dice qué ganó cada uno.
93Por qué Eyiogbe no come boniato — Yemayá deseó que un boniato de su siembra se volviera hombre, y el deseo llegó con un pacto delicado.
94El puerto y el telescopio — Un puerto vivía pobre porque el mar no lo veía: solo un orisha goloso podía abrirle camino.
95Eyiogbe y la impotencia — Un amarre de celos dejó a Eyiogbe impotente fuera de su casa: deshacerlo exigía encontrar a alguien en el monte.

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Refranes de Eyiogbe · Òwe

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LIBRE LA LIBRETA

La cabeza lleva el cuerpo y un solo rey gobierna un pueblo.

El destino de la persona lo carga su cabeza (Orí): antes que cualquier otra obra hay que atenderla y rogarla, porque de ella depende que todo lo demás prospere. Y así como el cuerpo obedece a una sola cabeza, un pueblo obedece a un solo rey: no se disputa el mando donde ya hay quien manda.

Rey muerto, rey puesto.

Ningún poder es eterno ni ninguna persona es insustituible: el mando se renueva en ciclos y, en cuanto una cabeza cae, otra ocupa su lugar. Enseña a no aferrarse al puesto ni creerse imprescindible; pero también consuela, porque toda posición perdida abre el sitio para una nueva.

Ningún gorro puede ser más famoso que una corona.

Cada quien tiene su rango y debe respetarlo: el subordinado, por mucho que valga, no debe pretender opacar ni desplazar a su mayor. Quien busca brillar por encima de quien está sobre él termina perdiendo hasta lo que ya tenía.

El elefante es muy fuerte, pero no lo suficiente para derrotar al viento.

Mientras hay vida, hay esperanzas.

La sabiduría es corona que jamás cae.

La duda detiene, la tentación corrompe y quien divide cree que gana.

No siempre disfruta quien más tiene, sino quien más agradece.

Quien gana con trampas termina perdiendo con sanción.

El dinero se sienta sobre la cabeza; las deudas cuelgan de nuestros cuellos.

La mano se alza más alto que la cabeza únicamente para protegerla.

Quien lava un cerdo olvida que es amigo del lodo.

La maldad puede ocultarse, pero el veneno de su fruto puede lapidarnos.

La codicia es puñal que mata al corazón avaro.

El necio traga con lágrimas su risa ante el argumento del sabio.

Es un error no aprender de los errores.

Las mejores soluciones nacen de las contradicciones.

Un dulce puede empalagar, pero no amargar.

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Preguntas frecuentes

sobre Eyiogbe

LIBRE

¿Qué significa el Odù Eyiogbe en Ifá?

El padre de los signos: la luz que abre los caminos, el poder de Orí y la doble salvación.

¿Qué número es Eyiogbe entre los 256 Odù de Ifá?

Eyiogbe es el Odù número 1 de los 256 de Ifá, uno de los 16 Meyi y cabeza de la familia de Ogbe.

¿Qué orishas hablan en Eyiogbe?

En el Odù Eyiogbe hablan Orunmila, Eshu / Elegba, Olofin / Olodumare, Obbatalá, Oggún, Shangó, Oshún, Osain, Olokun, Yemayá, Inle y Oshosi.

¿Cuál es un refrán del Odù Eyiogbe?

Uno de los refranes de Eyiogbe dice: «La cabeza lleva el cuerpo y un solo rey gobierna un pueblo».

¿Qué incluye La Libreta?

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La familia de Ogbe

los 16 caminos

Este es 1 de 256

Cada punto es un Odù con sus caminos, sus obras, sus eewó y sus rezos. El encendido es el que acabas de leer. Los otros 255 te esperan.

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