Oyekun Roso es el Odù número 35 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Oyekun: nace de Oyekun sobre Iroso. En los tratados aparece también como Oyekun Biroso, Oyekun Iroso, Ọ̀yẹ̀kú Ìrosùn u Oyeku Biroso. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 14 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 9 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREOyekun Roso, que también se conoce como Oyekun Biroso, es un Ifá de celos, de persecución de mujeres casadas y de justicia. En él nacen la razón de que el agua no toque a San Lázaro, la guardia de honor que se le hace a un gran personaje cuando muere y el iruke que se pasa por el cuerpo del santero difunto, y también el paraldo, nacido cuando chocaron las fuerzas del hijo de Ikú y del hijo de Ifá. Es un signo donde la muerte sale a buscar a la persona, pero su decreto le da una salida: haga todo el bien que pueda, porque Olofin se lo devuelve y la generosidad le salva la vida.
Así le pasó al curandero que preparaba medicinas para los pobres: cuando Ikú llegó a medianoche a llevárselo, los vecinos salieron a defenderlo, y la muerte se fue con el malvado que la había traído. Él se salvó porque había alimentado a su Egun a tiempo. Haga usted lo mismo: dé limosna a los pobres, atienda a sus muertos y tenga colgado tras la puerta un muñeco negro de trapo; no deje en la casa botellas vacías ni destapadas. Hágales fiestas a los Ibeyis y a los niños, que eso le cambia el camino y lo vuelve próspero.
«Aquí los celos mataron lo que más se amaba — el disgusto de Oyekun Iroso cobra en sangre.»El pulso de Oyekun Roso
En el amor, este signo pide mucho cuidado. Los celos de Oshún arruinaron los negocios de Shangó y terminaron con su vida sin motivo: no conviva con una pareja celosa. No tenga amantes ni persiga a mujeres casadas, porque el engaño en la pareja puede terminar en tragedia y costarle la vida o la casa. La mujer que anda con varios hombres corre peligro de muerte, y entre los dos falta entendimiento.
Lo rodean los chismes, las calumnias y los ojos de la envidia, hay escasez de dinero y de todo, y quieren arruinarlo en su empleo hasta dejarlo sin él; por eso desea mudarse. Dos hermanos pelean por lo mismo, y solo el mayor puede zanjar la disputa. Si le toca reclamar una pérdida, hágalo con buenos modos para no provocar una desgracia. Aquí hasta los oshas, bajo la influencia de Abita, pueden volverse contra sus propios protegidos. El awó de este signo pierde a su madre y desconfía del padre.
En la salud, hágase chequeos médicos con frecuencia. El signo marca anemia, debilidad general, males de los riñones y del corazón, infecciones y un mal en el vientre; en la mujer, pérdidas, matriz floja y cuidado con los senos, y en el hombre, dificultad para engendrar. Los disgustos le dan dolores de cabeza, puede sentirse aturdido como si estuviera drogado, y debe cuidarse de la locura, que un brujo puede causarle a un familiar. Sufre dolor en la planta del pie: no ande descalzo. Ruéguese la cabeza con obi, atienda con comida a Oshún y a Shangó, y cuide su casa del fuego.
El signo en una fraseDeje los celos, hágase su Paraldo y celebre a los niños de su casa — que del camino del cementerio se vuelve con ebbó, limosna y buena forma.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Disputa entre dos hermanos que desean lo mismo: el mayor debe zanjar para que haya reconciliación.
Que el Awó nacido bajo este Ifá pierde a su madre y que su signo eclipsa al de su padrino.
La cicatriz en el rostro.
Que en este Odù Oduduwa ocupa el trono de Olofin.
De que Ikú llega para llevarse a la persona; es ona Orun, el camino hacia el cementerio.
De que la persona padece trastornos en sus espermatozoides (espermatogénesis) y no puede engendrar.
De que le inquieta su lamentable estado de salud: se siente aturdida, como drogada y abatida.
De que la quieren arruinar en el trabajo.
De que se causa daño a otra persona y de que ella misma tiene encima ojos malignos por envidia.
De jaquecas causadas por disgustos y de molestias en la planta de ambos pies.
De que la persona debe cuidarse de problemas de locura.
De tragedia con su cónyuge y de pérdida de la casa.
De que la mujer mantiene varios maridos, lo que puede costarle la vida.
De que la persona sospecha que le han hecho brujería.
De que la persona quiere cambiar de residencia.
De dar limosna a los necesitados y de un muñeco negro de trapo que debe colgar tras la puerta.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No oiga chismes.
No puede disgustarse.
No debe tener amantes.
La mujer no debe andar descalza sobre el suelo.
No tenga botellas vacías ni destapadas.La muerte desea entrar en su hogar.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
En este signo se hace justicia.
Si hace todo el bien que puede, Olofin se lo recompensa.
Si organiza fiestas para los Ibeyis y para los niños, su camino cambia y se vuelve más próspero.
Hay disputa entre dos hermanos que desean lo mismo, y solo se reconcilian si el mayor lo resuelve.
Vive disgustos y enfermedades.
Los chismes y las calumnias lo persiguen.
40 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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Alimente a Oshún y cuídela; alimente a Shangó sin demora y cuelgue en su casa un racimo de plátanos.
Ruéguese la cabeza con obí y hágase un chequeo médico periódicamente.
3 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
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los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1Abita, el espíritu que se hizo dueño de la tierra
La tierra se había quedado sin quien la gobernara y Olofin no encontraba solución. Mandó a varios Santos para poner orden, pero cada uno quería ser el primero. Al ver que seguían discutiendo, Olofin envió a Abita. Su primer acto fue juntarlos a todos y pedirles que se unieran en lugar de pelear. Lo consiguió, y así se quedó con el control de la situación y, por lo tanto, de la tierra.
Estaba un día rodeado de todos ellos, repartiendo órdenes, cuando llegaron los Ibeyis. Lo acusaron de mentiroso y tramposo, pues nadie cumplía lo que Olofin había dispuesto. Hasta entonces Abita parecía un muchacho de veintidós o veintitrés años. De pronto su cara cambió: las orejas se afilaron, los ojos se pusieron rojos como brasas, las uñas se alargaron y le brotaron cuernos en la frente, además de una cola.
Los Oshas supieron al instante quién era y le rogaron a gritos que se marchara. Abita ni los escuchó. Acudieron entonces a casa de Orunmila. Él consultó el odu y dio una orden: cuando Abita se les acercara, debían limpiarse con una paloma negra y hacer el Paraldo con un gallo, de modo que él no pudiera llegar hasta ellos. Así ocurrió: Abita no logró acercarse a ninguno y se esfumó. Desde entonces nadie sabe dónde vive ni dónde se encuentra.
Los Oshas volvieron ante Orunmila y Olofin. Olofin les aclaró: Abita, espíritu de la creación, posee enormes poderes que emplea para dañar. Como no volvió a presentarse ante Olorun, puede encontrarse en cualquier rincón de la tierra. Por eso, siempre que se note su influencia maligna, corresponde repetir la ceremonia de la paloma y el gallo, alimentar la tierra e invocar a Orun, para que Abita deje tranquilo a quien lo padece.
De ahí viene que, en cierto momento, los Oshas lleguen a hacer un trabajo dañino movidos por la influencia de Abita, y dañen a quienes Olofin les encargó proteger hasta el fin.
2El boticario que se salvó de Ikú
Había en un pueblo un onishegun muy reconocido, boticario de oficio y gran Oluo Osain. Recorría el campo buscando las plantas y hierbas con que preparaba remedios para sus vecinos. Venía de otro pueblo, era un hombre ya maduro y había llegado con mucho dinero. Gracias a su saber y a las virtudes de Osain, este awó hacía el bien, y a los pobres que acudían a su botica los ayudaba a curarse.
Cierto día se enfrentó a un omolú, que le reprochó curar a la gente que él enfermaba. A partir de entonces el omolú comenzó a dañarlo con obras malas. El onishegun consultó su Ifá y salió Oyekun Biroso, por Ikú. Cumplió el ebbó indicado por Orunmila, alimentó a su Egun con un abó a tiempo y ofreció dos palomas a su cabeza. Luego se fue a dormir.
Una llamada a su puerta lo despertó. Un hombre traía a un niño enfermo y necesitaba ayuda. El onishegun le pidió al niño para llevarlo ante Osain y Orunmila, averiguar qué padecía y hacerle la medicina. Antes de que el hombre llegara, un espíritu que trabajaba con el Oluwo Osain ya le había dicho mentalmente cuál era la enfermedad del muchacho y que Ifá y Osain podían curarlo. Después el onishegun entregó al padre una botella de oti, lo animó a beber para no sentir frío y lo dejó vigilando la entrada. Él pasó a trabajar frente a Ifá y a Osain.
A la medianoche apareció el omolú junto con Ikú, que venía por el onishegun. Los recibió en la puerta el padre del niño y les convidó oti. Ikú le explicó a qué había ido. Además notó que el onishegun había alimentado a su Egun; probó esa comida y quedó complacida. El padre, al enterarse de que la muerte buscaba al onishegun, protestó: no podía ser, porque ese hombre estaba adentro haciendo la medicina para su hijo. Gritó tanto que salieron todos los vecinos.
Al oír lo que pretendía Ikú, los vecinos dijeron lo mismo. Señalaron al omolú: hay muchos malos como él, que siempre se divierte enfermando a los demás; ¿por qué llevarse a un hombre tan generoso, que con el poder de Ifá y de Osain socorre a los demás, por voluntad de Olofin? Ikú respondió: «Tienen razón, me convencieron. Sería una injusticia, y a este hombre aún le toca seguir ayudando a los demás; no me lo llevaré. Sin embargo, hay una muerte ya escrita y debo cobrarla, así que me llevo a este». Ikú cortó la cabeza del omolú y se fue con él.
El onishegun salió de la parte interior de su casa y la encontró repleta de vecinos y clientes, que le relataron lo ocurrido y cómo había escapado de Ikú. Devolvió el niño ya curado a su padre, con las medicinas para continuar el tratamiento, y dijo a todos: «Kaferefun Orunmila, kaferefun Osain, kaferefun las hierbas».
Este Ifá guarda además un secreto, que está en el tratado completo.
3Orunmila regresa a su pueblo acompañado de los niños
Orunmila reinaba en la tierra de Oyekun Biroso, junto con los Ibeyis. Su forma de gobernar provocó envidia, y los habitantes le amargaban la vida: arrojaban ogú y shepe en su casa, tanto que al final tuvo que huir al monte. Ya había consultado este Ifá antes de irse.
Una vez en el monte, entre los árboles, cumplió el ebbó y ofreció a Osain y a la propia tierra un gallo negro (akukó dundun). Osain respondió y mandó la enfermedad contra el pueblo que lo había expulsado.
Sin Orunmila todo se derrumbó. Nada daba fruto y las desgracias se sumaban una tras otra. Por fin la gente comprendió lo que había perdido y lo mandó llamar, pero él no respondió, porque creyó que era una trampa. Entonces fue Oshún quien salió a buscarlo. Le explicó cómo estaba todo y Orunmila aceptó volver, con un requisito: que los Ibeyis fueran a recibirlo con todos los niños del pueblo, llevando, para los Ibeyis, osadie y eyele; para los mokekeré, didun, es decir, dulces.
Así regresó, con los niños a su alrededor, y volvió a gobernar para felicidad de todos. Desde entonces se manda hacer fiestas para los niños, que ayudan a que la persona siga un mejor camino y prospere más.
La palabra no se pierde — se abre
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