Un padre y su hijo se querían mucho y se ayudaban en todo, aunque el padre tenía además otros hijos. El padre era herrero y su negocio, que incluía el trabajo con caballos, marchaba muy bien. El hijo, muy unido a su padre, aprendió el oficio y se especializó en pelar bestias.
Con los años, el muchacho se volvió todo un hombre y dejó su pueblo para abrirse paso frente a las dificultades. Conoció a una mujer a la que entregó su amor y su confianza; se llevaban muy bien y compartían mucha intimidad. Más adelante ella se volvió egoísta en extremo y él decidió dejarla. Luego conoció a una joven y, pasado un tiempo, se casó con ella.
La primera mujer no se opuso de forma abierta, pero juró que esa unión terminaría mal y duraría poco, porque se sentía burlada. Los problemas de la pareja no tardaron en aparecer; sin embargo, con fe y teniendo presente el juramento de aquella mujer, ellos decidieron mantenerse firmes e ir superando los obstáculos. La esposa quedó embarazada y todo salió bien para la criatura y para ella. Al quedar embarazada otra vez, nació una niña preciosa, pero desde el parto tuvo graves problemas de salud: apenas se recuperaba de un mal cuando caía en otro, y a veces estuvo a punto de morir.
Con tantas dificultades, la pareja fue a ver a Orunmila. Él consultó este Ifá y les explicó todo lo necesario para salir adelante. Les marcó un ebbó que incluía las herramientas del oficio, además de pelo de caballo, peine, cepillo y tijera. La niña mejoró de inmediato, empezó a prosperar y fue muy feliz. Todo había sucedido porque el hombre no creía en los santos.
Una relación que acabó mal deja un rencor que puede alcanzar a los hijos del nuevo matrimonio, sobre todo si falta la fe. Creer en los santos y haber hecho bien el ebbó, con los instrumentos del oficio, disuelve el daño y devuelve la prosperidad.
Al ebbó no le pueden faltar las herramientas que usa la persona en su trabajo. A ellos se suman pelo de caballo, un peine, un cepillo y una tijera.
Se trata de alguien con poca fe. Para tener estabilidad, firmeza, seguridad y felicidad le corresponde recibir a Orunmila y también los Guerreros. Ha de mantenerse siempre atento a la religión, pues un arayé le hace brujería con el fin de que no sea feliz ni estable y termine destruido.
Si el padre y la madre ya fallecieron, se alimenta a su Egun; también a los seres guías y protectores. Además se les hace una misa espiritual y otra en la iglesia.
Adifafun Babari Adifafun Orunmila