Patakíes · Los caminos del Odù
1Aquí se esclavizó al caballo
El caballo, harto del jabalí, quiso vengarse pese al aviso de Orunmila de que perdería su libertad. Aceptó freno y montura de un cazador —Eshú— para matar al jabalí, y quedó esclavizado para siempre.
Un caballo era molestado por un jabalí, que hasta le ensuciaba el agua. Cansado, fue a Orunmila, que le vio este Ifá y le dijo que, aunque quería vengarse, no debía hacerlo, porque podía perder su libertad. El caballo salió inconforme, con su sed de venganza, y se encontró con un cazador que le ofreció ayuda a cambio de dejarse poner el freno, la montura y dejarse montar.
Cegado por la ira, el caballo aceptó; persiguieron y mataron al jabalí. Satisfecho, el caballo pidió su libertad, pero el jinete —que era Eshú— comprendió lo útil que era para la caza, no cedió, lo encerró en un establo y lo amarró. Desde ese día el hombre monta al caballo.
2No puede dejar de la mano a su mujer ni a su hijo (la obsesión)
Oyekun Bara, Awó afortunado, se obsesionó con la brujería y los muertos, echó a su mujer e hijo —hijos de Obatalá— y cayó en la miseria. Eshú Mako y Ozain lo despojaron; pidió perdón y recuperó su suerte.
Oyekun Bara era un Awó de gran suerte para conquistar mujeres y vivir bien. Vivía con su primera mujer, Abeyawo, y un hijo, pero no les tenía afecto. En la tierra Inlé Taná, tierra de Ikupá, le gustaba más el ogú que Ifá; se dedicó a guardar cosas de Ikú, y la muerte empezó a pasearse por su casa. Su mujer, que tenía poder en la vista, veía entrar y salir a Ikupá, y su hijo gritaba de noche. Oyekun Bara los echó, siendo ambos hijos de Obatalá, quien por eso siempre le había dado suerte; ofendido, Obatalá lo maldijo, y todo empezó a irle mal: pasó hambre y se le trastornó la lerí.
Un día pasó Eshú Mako, se asustó al ver aquella tierra poblada de Eggun oscuros y fue por Ozain; ambos llegaron con osadie cantando y haciendo sarayeye hasta despojar a Oyekun Bara, que echaba espuma por la boca. Le rogaron la lerí con eyele meyi funfun y le dijeron que hiciera ebbó con lo que tenía de Ikú y pidiera perdón a su mujer. Se hizo osode, se vio su Ifá, hizo ebbó y fue a la tierra de Obatalá; en el camino se encontró con su mujer y su hijo, les pidió perdón y les regaló owó. Obatalá lo perdonó, pero le dijo que siempre tendría etapas de pobreza y riqueza y que tendría que apoyarse en él y en Shangó, defenderse con Ozain y vivir con Eshú Mako cuidando su puerta. Volvió a ser el Awó poderoso de antes, recordando no dejar de la mano a su mujer y a su hijo.
3El aplacamiento de Shangó
Oshún, enamorada del mujeriego Olufina (Shangó), «el jinete desbocado», le preparó con Ozain e Ifá She Mi una copa de otí Ogu; al beberla, Shangó se embriagó, sintió paz y se quedó definitivamente en su tierra.
En la tierra Osushe vivía Oshún, perdidamente enamorada de Olufina Akakamaisa, hombre famoso por mujeriego y adivino, y por su falta de cortesía con las obini. Oshún deseaba amarrarlo, pero él siempre se iba a otras tierras montado en su brioso caballo blanco, por lo que se le conocía como Shebe Shintilu. Fue al adivino Ifá She Mi, que le vio Oyekun Bara y le dijo que solo había un personaje capaz de tranquilizar al «jinete desbocado». Hizo el ebbó y, con Ozain e Ifá She Mi, se preparó el secreto de la tierra de Oyekun Bara.
Cuando Olufina llegó galopando y cantando, Oshún lo invitó a bajarse y, antes de estar con él, le brindó en la copa de Abaña opolopo otí Ogu, cantando el suyere del secreto. Al beber, Shangó se sintió fuertemente embriagado, con una paz interior que lo hacía sentirse bien en aquella tierra, y se aplacó, quedándose para siempre. Por eso se corre el riesgo de quedar atado por vida a una hija de Oshún, cuyo egoísmo es malo.
4Marca flojedad sexual con su obini🔒 Babalawo
5La trampa de Elegba🔒 Babalawo
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