Alesesi —madre de las lluvias, el rocío y todas las aguas, hechicera de Dahomey— le declaró la guerra a Aiye, madre de los hijos de Orunmila, porque quería que sus hijos fueran los predilectos de Ifá, aunque estos solo eran entenados. Preparó mágicamente a sus hijos para que dañaran a los hijos de Orunmila, que en la tierra Abariba se llamaban Oyeku Biká Lomi.
Cuando enfermó el mayor, Aye fue a Orunmila, que le vio este Ifá y le marcó ebbó con una iba koto (jícara grande), omí oyouro, dos itaná y dos eyele funfun: cuando lloviera, debía coger la jícara, rezar el Odù y ponérsela en la lerí cantando. Así lo hicieron, y cuando las lluvias, con la magia de Alesesi, no pudieron con la jícara, sus hijos se transformaron en gotas benéficas para la tierra. Así se salvaron los hijos de Orunmila; por eso el Awó de este signo no puede dejar caer agua en su cabeza, y se pone una jícara al bañarse.
Oyo Owaro tibi olowo ninu, olowo gueleke ibi ojo yonshe iwofa Orunmila Oyekun Biká Lomi
Ifano amonowo Oyekun Biká Lomi no anonor.