1Los tres arayé de Orunmila (los tres mentirosos)
Tres animales —chivo, gallo y paloma— asustaron a Orunmila con mentiras para que no fuera a Ife, y se escondió en un palo hueco. Una mujer preñada lo halló; al rey le explicó todo, y los tres mentirosos quedaron para ebbó.
Olofin mandó a buscar a Orunmila para que fuera a la tierra de Ife, donde había muchos muertos. Al salir, un desconocido le dijo que no fuera, que había oído mala conversación sobre él; más adelante, otro le dijo que le preparaban una trampa; y un tercero, que lo esperaban para matarlo. Esta vez Orunmila se asustó, huyó al monte y se escondió en un palo hueco.
Una mujer preñada, que iba a buscar leña, quiso cortar el palo; al primer hachazo oyó un canto, y al reconocer a Orunmila lo halló dentro. Le dijo que la gente estaba triste por no verlo, le dio su comida y fue a avisar al rey, que la colmó de riquezas y criados. Ante el rey, Orunmila explicó que no había venido antes por culpa del chivo, el gallo y la paloma, que lo asustaron con mentiras. Olofin sentenció: «desde hoy los tres servirán para ebbó y para comer»; el chivo se lo comerá Oshún y la paloma él, y Orunmila se quedó con la mujer, las riquezas y los criados.
2El estibador
Un hombre que tenía Ifá seguía trabajando de cargador en la plaza. Obatalá lo reprendió creyendo que Orunmila lo mandaba, pero al saber que era por gusto propio, sentenció que siempre seguiría siendo cargador.
Había un hombre que trabajaba de estibador en la plaza y le hacía mandados a Orunmila. Un día Obatalá, al verlo cargando teniendo recibida la mano de Ifá, le dijo que le dijera a Orunmila que no lo utilizara como mandadero. El hombre se lo transmitió a Orunmila, que respondió que él no lo mandaba ni lo obligaba a ese trabajo. Cuando el hombre se lo dijo a Obatalá —confesando que él lo hacía porque se creía más útil así—, Obatalá le dijo: «bueno, entonces tú siempre seguirás siendo cargador».
3Los cuatro vientos
Un Awó rodeado de enemigos fue invitado a un plante para envenenarlo. Avisado por este Ifá, llevó ataré en el bolsillo y lo masticó con el obí; el veneno se desbarató y sus enemigos reconocieron que con él no podían.
En un pueblo vivía un Awó con muchos enemigos Awoses que ya le habían hecho de todo —trabajos espirituales y materiales— sin poder con él. Un día lo invitaron a un plante para envenenarlo, pero el Awó se había hecho osode y le salió este Ifá, que le decía que el ataré desbarataba cualquier brujería.
Llevó ataré en los bolsillos. Al llegar al plante, los enemigos lo mandaron a dar coco a Ozain, porque en los cocos estaba el veneno; pero, para asombro de todos, el Awó masticó el pedacito de obí con ataré meta, y el veneno se desintegró. Entonces dijeron: «la verdad es que con él no podemos». Aquí nace soplar el obí a los cuatro vientos cuando se hace Ozain.
4El perro perdió la gandinga por avaricioso🔒 Babalawo
5El saco y la serpiente🔒 Babalawo
6Obatalá y la sal🔒 Babalawo