Al crear Olofin el mundo, una madre dio a luz cuatro hijos de especies distintas: hiena, carnero, chivo y pollo. Al principio la hiena pastaba como los demás, pero ya adulta empezó a rechazar la hierba. Cuando los otros tres tuvieron crías, ella se deslizaba entre ellas y las devoraba.
Asustados por la desaparición de sus crías, los hermanos sospecharon de la hiena y la interrogaron: «¿Serás tú la que se come a nuestros hijos?». Ella respondió que la calumniaban.
Fueron el chivo y el carnero ante Olofin a exponerle el caso. Él les preguntó si estaban seguros, y ellos afirmaron que sí. Olofin decretó que en tres días se reunirían todos para matar a la hiena.
Ella visitó mientras tanto a Orunmila, y le salió el odu Iwori Meyi. El ebbó marcado fue de tres pollos, tres ñames y 21 pesos. Orunmila le indicó ir al monte, formar tres montículos de arena, sembrar en cada uno un ñame y ofrecer un pollo a cada montículo. Solo dos ñames germinarían. Entonces debía presentarse ante Olofin y culpar al carnero y al chivo de haberle arrancado un ñame.
La hiena obedeció. Olofin envió a un criado a investigar, y este informó que sí habían robado un ñame. Olofin dijo entonces a la hiena que, como compensación por el daño, la autorizaba a comerse las crías de carnero o de chivo que se topara, pero que desde ese día viviría en el monte.
Victoriosa, la hiena lanzó su grito, que significa «Iwori Meyi habló por mí». Ese es, desde entonces, el grito de la hiena.
Ante una acusación grave, el ebbó y la astucia pueden cambiar el resultado de un juicio. En este camino la hiena salvó la vida, pero perdió su lugar entre los demás y quedó viviendo en el monte. Su grito recuerda que Ifá habló por ella.
Se necesitan tres pollos, tres ñames y 21 pesos. En el monte se forman tres montículos de arena, se siembra en cada uno un ñame y se ofrece un pollo a cada montículo. Solo dos ñames germinan, y entonces se culpa ante Olofin al carnero y al chivo de haber arrancado uno.
Iwori Meyi ko de mo numi (Iwori Meyi habló por mí)