Oyekun Juani es el Odù número 36 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Oyekun: nace de Oyekun sobre Ojuani. En los tratados aparece también como Oyekun Ojuani, Ọ̀yẹ̀kú Ọ̀wọ́nrín u Oyeku Juani. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 12 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 9 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREOyekun Juani, que también se conoce como Oyeku Juani, es un signo de Eshu y de Shangó. En él nació el perro de prenda que termina matando a quien lo cuida, y su decreto es una advertencia: lo que se cría para hacer daño acaba volviéndose contra quien lo crió. Aquí Elegba probó el gallo por primera vez y Orunmila le marcó ebbó en la plaza a la gente de Ife entera. Este signo le dice que solo Orunmila lo salva: recíbalo junto con los guerreros; si es mujer, debe recibir Ikofá pronto, y si es hombre, hacer Ifá sin demora.
Cuando Awó Foré se olvidó de Elegba, Elegba se fue a otra tierra, la suya se llenó de miseria y Obatalá sufría de verlo. Orunmila lo hizo volver ofreciéndole gallo y chivo, y aquella tierra volvió a ser grande. Atienda a Elegba y no abandone a sus santos, porque quien los deja lo pierde todo; si ya tiene a Elegba, seguramente lo tiene descuidado. Dele gracias a Eshu y a Shangó, porque una deuda olvidada con Shangó lo tiene atrasado, y ofrézcales un tambor a los Egun. Así salen bien los tres negocios que tiene entre manos: aunque crea que no tiene dinero, está sentado encima de él.
«El perro de prenda mató a su propio amo — lo que se abandona se vuelve contra uno.»El pulso de Oyekun Juani
Cuídese de los golpes, porque un palo o un golpe en la cabeza le pueden quitar la vida, y no se enoje, que un disgusto también puede matarlo. Si anda con una persona comprometida, su pareja vendrá a reclamar a su casa y habrá faltas de respeto, sangre y problemas con la justicia. Su hogar vive revuelto y los vecinos protestan, y alguien que vive con usted puede provocar una tragedia con sangre. No permita que la gente se siente a la entrada de su casa, guarde sus secretos, no busque saber lo que no le toca y no confíe su corazón ni siquiera a los amigos. La mujer debe cuidarse en lugares apartados, porque este signo avisa del peligro de una violación y de la muerte a manos de un hombre.
Los hijos son lo más delicado de este signo. Si su gran deseo es tenerlos, haga ebbó para que ese anhelo no le cueste la vida. Nunca dude de que son suyos ni abandone a ninguno: Yoko Yadi dudó de su hija y dejó a su mujer, la niña creció bajo la protección de Eshu hasta ser princesa, y él murió solo y arrepentido. Vigile cómo los cría, porque aquí se muere de pena cuando los hijos se alejan. La esposa padece el descuido de su marido, y el chivo joven, cuando crece, se le enfrenta al viejo.
En la salud, este signo marca dolores de barriga y una pierna hinchada, y enfermedades que nacen de la tristeza por los hijos. Usted lo da todo por lo que se propone, aunque arriesgue la vida: mida sus fuerzas. Agradézcale al perro que tiene en casa, prepárese porque en el futuro tiene que hacer santo, y si cumple con Orunmila, con Elegba y con Shangó, este signo le abre el camino.
El signo en una fraseAtienda a Elegba y a sus hijos sin dudar de ninguno — que Oyekun Ojuani está sentado sobre su dinero, y el ebbó lo hace levantarse a cobrarlo.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
El sufrimiento de Obatalá porque Awó Foré vivía despreocupado y no se ocupaba de Elegbara.
El owunko viejo y el joven: en cuanto el chivo joven crece, enfrenta al viejo.
Que a la mujer se le debe dar Ikofá y al hombre hacerle Ifá cuanto antes, salvo que exista un motivo mayor que lo impida.
Que la persona no tiene dinero y, sin embargo, está sentada arriba del mismo.
De que aquí Elegbara comió akukó por primera vez.
De que en este signo se expresan los espíritus malignos de Azowanu, y de que el signo se usa para matar por medio de Azowanu.
De descuidar a los santos, con lo cual la persona queda sin nada.
De tener precaución, porque podrían golpearlo con un palo hasta matarlo.
De una persona que vive con otra comprometida, cuyo cónyuge irá a reclamar y traerá tragedia, sangre y justicia.
De una mujer que sufre porque su esposo no la atiende.
De que su único anhelo es tener hijos; para tenerlos y que eso no cause su muerte, tiene que hacer ebbó.
De vigilar la crianza de los hijos, pues la persona muere de pesar por su abandono.
De mucha revolución en su casa, de la que se quejan los vecinos.
De dolores de vientre y de una pierna inflamada.
De un hijo que cada día le pide algo diferente: intente darle gusto.
De tres negocios en marcha que le saldrán bien a la persona.
De que quiere saber del cónyuge que dejó.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No puede incomodarse.Le puede costar la vida.
No puede decir sus secretos.
No persista en saber lo que no es de su competencia.Puede peligrar.
No consienta que nadie se siente en el umbral de su casa, y menos aún las mujeres.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
Un ebbó hecho para todo un pueblo reunido en la plaza trae protección para todos.
Los tres negocios que piensa emprender o que tiene en marcha le salen bien.
Si ofrece un tambor a los Egun, sus negocios prosperan.
Quien descuida a Elegba y sus obligaciones ve que Elegba lo abandona, y su tierra se llena de miseria.
Si abandona a los orishas, lo pierde todo.
Lo que se cría para hacer daño puede matar a su propio dueño.
41 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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Reciba a Elegba de inmediato; si ya lo tiene, con seguridad lo tiene descuidado. Ofrézcale cada año un owunko y un akukó y distribúyalos en lugares diferentes.
Conserve siempre en la casa un trozo del cuero del owunko de Elegba y refrésquelo con siete de sus hierbas más importantes.
3 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
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los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1Elegba abandona la tierra de Awó Foré
Awó Foré residía en Oyare Lekun y se mostraba indiferente a todo cuanto ocurría a su alrededor, incluso a Elegba. Harto de verse abandonado, Elegba se marchó hacia las tierras de Badagua Ifá, donde lo cuidaban siempre y nada le faltaba.
Esto tenía triste a Obatalá. Un día salió con su agogó y cantó lo que lo agobiaba. Orunmila lo vio, lo abrazó y, al oír las penas de Awó Foré, propuso: «vamos a visitarlo». Preparó un akukó, siete aunko y una osadie, y le aseguró a Obatalá que saldrían triunfantes, ya que Elegba nunca había comido aunko ni akukó.
Ante Awó Foré le prometieron una tierra grande, siempre que allí nunca faltaran aunko y akukó. Él respondió con un homenaje, el moforibale.
Desde allí partieron cantando hacia la tierra de Badagua Ifá. El aroma de aquel alimento, desconocido y delicioso, llegó hasta Elegba y lo atrajo. Orunmila fue frenándolo por el camino, y Elegba, feliz, seguía aspirando el olor. Ya en el territorio de Awó Foré, Elegba dijo así: «me quedaré en tu tierra para que llegues a ser grande». De ahí viene la costumbre de entregarle un chivo a Elegba antes de que pasen siete días.
2El esclavo cimarrón
Un esclavo, agotado por los maltratos y el trabajo, escapó hacia el monte y vivió como cimarrón. Caminó hasta quedar rendido, se tendió bajo un árbol y durmió. Un pequeño ruido lo despertó al amanecer: junto a él había un cachorro. Desde entonces fueron compañeros. Se movían de un sitio a otro escondiéndose de la gente, que los trataba mal, y cazaban en pareja, dividiendo siempre la presa. Vivieron jornadas alegres y otras tristes.
Una tarde cayó un aguacero fuerte, y los dos, que llevaban días sin probar bocado, buscaron abrigo en una cueva. Allí el perro olfateó, escarbó y desenterró unos huesos que apestaban. El cimarrón vio que eran huesos humanos, y cuando la lluvia cesó le pidió al perro que se marcharan. Anduvieron un poco, y el perro otra vez olfateó y gruñó. «¿Qué te pasa, perro?», le dijo el hombre. Entre la maleza, a poca distancia, apareció una mujer que cargaba un jarrón sobre la cabeza. El cimarrón sonrió, avanzó callado y, al llegar junto a ella, la agarró del cuello y le tapó la boca. La dominó por la fuerza, y el perro completó el crimen matándola.
Siguieron su camino sin notar que un poblado quedaba cerca. De repente aparecieron hombres armados de machetes y atacaron al cimarrón, que suplicaba piedad a gritos. En la confusión el perro se escapó hacia la espesura. Transcurrieron algunos días. En una noche de luna apagada, el perro aullaba por la falta de su amigo.
Tiempo después, unos hombres se aproximaron al animal, y con ellos iba el cimarrón. Este, al verlo, exclamó: «¡Amigo mío!». El perro corrió en círculos a su alrededor moviendo la cola. El hombre quiso acariciarle la cabeza, pero a cada caricia el perro gruñía. «Mi amigo no me reconoce», dijo en voz baja. Feliz de reencontrarlo, quiso retenerlo cerca; y cuando lo tuvo a su lado, el perro se echó sobre él y lo mordió hasta destrozarlo y dejarlo muerto. Luego se metió en la espesura, enloquecido, y desapareció.
Este cimarrón representa al mayombero que usaba con crueldad la prenda de Zarabanda, asistido por un animal: el perro de prenda, que junto a su amo aprendió a matar personas. Esa prenda es judía y necesita comida de eyé (sangre) cada cierto tiempo; si no la recibe, toma la sangre por su cuenta.
3La princesa hija de Yoko Yadi
Yoko Yadi era hijo de Shangó, que lo amparaba. Se casó y tuvo dos varones. Al nacer después una niña que no se le parecía, empezó a sospechar de su esposa. La sospecha creció y, tras muchas peleas, tomó a los varones y dejó sola a la mujer con la niña.
Ella pasó muchas dificultades y consultó a Orunmila. Él vio este Ifá y le anunció que sus penas tendrían recompensa si atendía la palabra de Ifá y seguía sus indicaciones. En la consulta apareció Eshu a su favor. Ifá dijo que Eshu haría de padre de la niña y le concedería la buena suerte que merecía por ser buena hija.
La mujer consiguió empleo en el palacio y llevó a la niña. El rey estaba lejos de sus hijos, se apegó a la pequeña y la trató con tanto cariño que parecía hija suya.
Eshu dejó correr la voz de que el rey estaba muy enfermo. Los príncipes lo supieron y volvieron deprisa, pero los guardias no los reconocieron y los retuvieron hasta aclarar quiénes eran. Cuando quedó libre el mayor, heredero del trono, divisó en un balcón del palacio a una joven muy bella. Quedó prendado, se instaló en el palacio y se casó con ella.
Mientras tanto, los hijos de Yoko Yadi supieron cómo había tratado a su madre y lo dejaron. Él empezó a sufrir carencias y problemas, efecto de su mal proceder anterior. Ya anciano, agotado y pobre, volvió arrepentido a su pueblo. Allí no halló a nadie y lo recorrió buscando a los suyos. Veía poco y andaba con un bastón. Un día cayó en un lodazal y unos ancianos y jóvenes lo identificaron como el padre de la princesa y lo llevaron al palacio. Ella lo echó con estas palabras: «Usted no es mi padre. Quien siembra una planta y la cuida, la riega y la abona hasta que crece, ese tiene derecho a ella; quien no hizo nada, no tiene nada que reclamar. Piense lo que quiera de mí».
El anciano se marchó y no mucho después murió de pena, pagando lo que había hecho.
La palabra no se pierde — se abre
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