En este camino había un matrimonio. El esposo tenía mucha fe, pero la mujer no creía y se pasaba los días protestando contra los santos. Vivían en gran pobreza y apuros, y ella llevaba al marido casi a la locura. Si no les faltaba una cosa, les faltaba otra, y ella se quejaba: así no había forma de progresar, y todos los días era igual. Él le pedía paciencia y fe, porque todo se arreglaría, pero el tiempo pasaba y nada cambiaba.
Un día Babalú Ayé vio que ella seguía renegando de los santos y quiso favorecer con una limosna al marido, sin que ella la disfrutara. Se le presentó al hombre y le anunció que tenía una limosna reservada solo para él, y que a su mujer le daría un escarmiento. Le pidió callar, aunque le advirtió que el golpe también lo alcanzaría y que sufriría igual.
Les nació una niña. A los 41 días de vida enfermó gravemente y se cubrió de granos. La niña había venido a completar lo que le quedaba pendiente de otra reencarnación y estaba por irse otra vez; solo vino a ver la luz del mundo.
San Lázaro se apareció en sueños a la madre y le confesó que él había cubierto de granos a la niña. La mujer le suplicó que todo lo que le tocara sufrir a la niña lo sufriera ella, porque quería salvarla y reconocía que la culpa era suya. San Lázaro le indicó que debía llevar durante cinco años una insignia suya. Ella cumplió su promesa, la niña se salvó, llegó la buena suerte y la familia fue feliz.
Kaferefun Oluo Popó.
La falta de fe y las quejas de una persona pueden recaer sobre un inocente. Quien promete con sinceridad dar algo suyo para salvar a un ser querido es escuchado, y debe cumplir con constancia.
Llevar durante cinco años una insignia de San Lázaro, tal como él lo pidió para salvar a la niña.
Se relaciona con el frío en los huesos, el reuma y la artritis. No se debe abusar de la naturaleza, pues la persona queda impotente. Tampoco se come obi (coco), porque sirve para salvarse.
Kaferefun Oluo Popo