Patakíes · Los caminos del Odù
1La guerra de Eshú y Shangó
El hijo de Eshú perseguía armado a Shangó, desarmado. Shangó huyó, se subió a un álamo y desapareció de su vista entre las ramas; luego le cayó encima y lo venció. Por eso se escogen las hojas de álamo boca arriba.
Shangó tuvo una guerra con el hijo de Eshú, que siempre estaba armado y quería matarlo donde lo encontrara. Un día, paseando, Shangó —desarmado— se topó con él; el hijo de Eshú sacó su arma y Shangó tuvo que correr para salvar la vida. Cuando le llevaba gran ventaja, vio un árbol de álamo, se subió y se escondió entre las ramas. Al llegar el hijo de Eshú a la mata, no vio a Shangó por ningún lado y quedó asombrado. Shangó aprovechó para caerle encima, lo tumbó boca abajo y lo venció. Por eso, las hojas de álamo que se escogen para el santo y los trabajos de bien son las que están boca arriba, y las de boca abajo se usan para trabajos malos e Ituto.
2Los espíritus fenómenos (nace el plasma espiritual)
Agoi, hija de Azowanu, rechazaba a los pretendientes hasta que se casó con un hombre bellísimo que resultó ser un espíritu. En el viaje a su tierra atravesó un mundo de seres fantásticos: nacieron los espíritus fenómenos.
Azowanu, Soyi y Nami tenían una hija hermosísima, Agoi, que vendía frente al palacio de su padre y rechazaba a todos los pretendientes, pues solo quería un hombre que la igualara en belleza y lujo. Un día vio venir de lejos a un hombre esbelto y ricamente vestido que la sedujo; ese mismo día se casó con él y partió a su tierra. En el camino, una voz en el monte le pidió al marido sus ropas: este se desvistió y quedó solo como una vela de luz brillante, sin cabeza, brazos ni pies. Agoi, jurada de niña en Zamgbete (Eggun arará), se llenó de valor y siguió.
Atravesaron un río de extrañas aguas donde telas de colores caminaban y hablaban —eran Eggun—; vio un muchacho fetal dentro de una tinaja con una corona de plumas, y un gallo con pantalones fumando en pipa —el espíritu de Ozain—. El marido le advirtió: «nunca lo cuentes, pues morirás». En casa de su esposo la recibieron seres que se movían por virtud del pensamiento, que la encontraron muy demacrada para sacrificarla a Alosin y la dejaron reponerse 7 días.
3Obatalá y Shangó (la ingratitud de Darico)
Darico prosperó con caballos tras hacer ebbó y guarecer a Obatalá en su casa. Envanecido, saludó a Orunmila a la carrera sin apearse; Orunmila mandó a Elegba a desbaratárselo todo y quedó en la miseria.
Darico fue a casa de Orunmila, hizo ebbó y blanqueó su casa. Un día, sorprendido por una turbonada, se guareció en casa de Obatalá todo mojado; este se compadeció y le dio ropa. Darico mejoró su entrada, entró en el comercio y trato de caballos y fue muy afortunado. Un día venía Orunmila y Darico, dándose importancia en su caballo, en vez de apearse para saludarlo lo saludó a la carrera. Orunmila, indignado, mandó a Elegba a que le desbaratara todo por completo, y Darico quedó en la miseria.
4El ebbó de Darico🔒 Babalawo
5Cuando Darico fue irrespetuoso con Orunmila🔒 Babalawo
2 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →