Patakíes · Los caminos del Odù
1La maldición de Aye
Olofin llevó a Aye a la tierra de Obara Yire para demostrarle que su hija no saldría igual de defectuosa que ella. Despechada, Aye maldijo la tierra y volvió Adodi y Alakuatas a los siete hijos de Obara Yire.
Aye vivía con Olokun, que sabía todos sus secretos pero desconfiaba de ella por un viejo problema con Orishaoko. De paseo por el paraíso, fueron a la tierra Obara Darare, donde vivía Obara Yire. Olokun, para demostrar que no quería a sus hijos con los defectos de la madre, anunció que la hija que Aye esperaba no saldría como ella; permanecieron allí siete meses. Aye dio a luz una niña muy hermosa que, ya grandecita, mostró un conocimiento prodigioso (era lerifun lodikua), probando lo que Olokun había dicho.
Aye, disgustada de ver cómo había nacido su hija, lloró mucho y un día se puso a maldecir la tierra de Obara Darare. En ese momento, los siete hijos menores de Obara Yire y su mujer Doyebelde se volvieron: unos Adodi y otras Alakuatas. Obara Yire fue a Olokun para orientarse, y este le mostró en qué se habían convertido sus hijos.
2El niño perdido
Un niño travieso y cabezadura desobedeció a su madre y fue al monte prohibido; destrozó el arbusto que era el dios del monte, que lo encarceló. Elegba mandó al chivo a protegerlo, y este cargó con la culpa.
Había un niño muy travieso y cabezadura que no oía a su madre. Un día fue al monte, cosa que sus padres le tenían prohibida por el peligro. Le llamó la atención un arbusto —que era el dios del monte— y lo destrozó; el dios, contemplando el acto, lo encantó y lo encarceló. Elegba, al ver lo que sucedía, mandó al ounko (chivo) a proteger al niño. El chivo, con sus astas, dañó otra parte del arbusto; el dios creyó que era el mismo muchacho y se enfureció, pero Ayaguna —representación de Odduwa— apareció y aclaró: «no fue el niño, fue el chivo». Y acusaron al chivo.
3Ifá de reencarnación
A Leri Ofo no le hicieron la ceremonia antes de los tres años; creció con un espíritu materializado que la celaba. Ese espíritu la arrastró a una vida de perdición sexual y a abortar, y su hijo nació enfermo.
Leri Ofo nació en caridad de préstamo en la tierra y necesitaba una gran ceremonia antes de cumplir tres años; los padres no la hicieron, y creció con el espíritu materializado que la celaba como si fuera su padre, aunque ese espíritu, en su última etapa, había sido mujer. Ya doncella, se casó con un hombre de su agrado que no era del agrado del espíritu, por lo que llevó una mala vida: el espíritu la sedujo, no se sentía feliz con su esposo y empezó a fijarse en otros hombres, hasta tener vida sexual con un amigo del esposo, del que quedó embarazada.
Al espíritu le agradaba aquel hombre, pero lo que deseaba era que la joven llevara una vida de perdición como la que él mismo había llevado. En sueños le indicó tomar brebajes para abortar, pero el engendro, que era omo Shakuana, nació con marcas y granos por todo el cuerpo, y ella enfermó de lo mismo que había padecido el espíritu antes de su caída. Por eso, la mujer soltera debe recibir Ikofá para casarse con asiento, y a la niña se le da el baño de efun a los tres años.
4Nació el Espíritu🔒 Babalawo
5Nació la preparación religiosa de la pintura🔒 Babalawo
2 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →