Otrupon Meyi es el Odù número 12 de Ifá, uno de los 16 Meyi y cabeza de la familia de Otrupon. En los tratados aparece también como Òtúrúpọ̀n Méjì. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 19 patakíes (3 en texto íntegro), sus refranes, 15 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los ires y osogbos al detalle, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREOtrupon Meyi es la inteligencia venida al mundo: el sabio que sirvió a todas las divinidades y aprendió los secretos de cada una. Pero su primera lección es de humildad: nadie es tan hábil como para recoger agua con su ropa, ni tan sabio como para contar las arenas de la tierra.
Es el Ifá del tigre agazapado: el enemigo se hace el dormido, el enfermo o el muerto para devorarlo. El tigre se fingió enfermo para que su hermano el gato montés viniera a servirle la cabeza — y el gato, advertido por Orunmila, oró bailando hacia atrás y se salvó por la distancia. El rey de los monos fingió su velorio para matar al Awó — y el ebbó hizo estornudar al muerto. La regla del signo: ante la invitación demasiado amable, ebbó primero y distancia después.
«Nadie es tan sabio como para contar las arenas de la tierra — el sabio de verdad desconfía y hace ebbó.»El pulso de Otrupon Meyi
Por eso sus prohibiciones suenan a estrategia militar: no coma ni beba en casa de nadie — el daño entra por la boca —, toque el postigo antes de entrar donde sienta ruido, no vaya a velorios ni a ver enfermos cuando el signo lo marque, y no sirva la cabeza de otros. Cuando hay guerra, el soldado no duerme.
Sus dos guardianes: un gran Eggún que lo acompaña, le habla y le avisa la presencia del enemigo — cultive ese sexto sentido, que aquí nacieron los sueños —, y su madre, la gran defensora: fue ella quien pidió a Olofin la estera con la que Orunmila fue al fin reconocido. Óigalos a los dos.
Vigile la salud por dentro — aquí las enfermedades ocultas surgen de pronto: el vientre, los senos, las hernias, los tumores — y no se deje dar sustos, que pueden matar. Servido el ebbó, el heredero del intelecto cobra lo suyo: respeto, jefatura y abundancia — como Ologbon Meyi, que pasó todas las pruebas y de sirviente de todos terminó sabio sobre todos.
El signo en una fraseNo coma en casa ajena, desconfíe del enemigo que se finge dormido y oiga a su Eggún y a su madre — que la sabiduría de Otrupon se cosecha vivo, y con el granero lleno.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAEewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No comer ni beber en casa de nadie.Alguien quiere echarle un daño en la comida o en la bebida, por envidia.
No comer papaya (fruta bomba), quimbombó, calabaza, gallo, guinea ni anguila.Son los tabúes de comida del signo; la calabaza es su secreto de rogación.
No recoger hierbas en siete días cuando se ve este Ifá.Para que no se atrase: el atraso de este signo viene por una hierba cortada.
No servir la cabeza de otras personas.Advertencia de Orunmila al gato montés: con ese pretexto el tigre, su propio hermano, quiso devorarlo.
No entrar en casas vacías si siente ruido; tocar antes el postigo.Del camino en que los enemigos escondieron a Ikú en una casa vacía para matarlo.
No ir a ver enfermos, ni a velorios ni a fiestas cuando el signo lo marque.El velorio puede ser fingido, como el del rey mono y el del tigre: son trampas para el sabio.
El hombre no debe dejarse morder por la mujer.Como al tigre con la tigresa, le hace perder la voluntad y lo esclaviza.
No frecuentar el centro espiritual cercano a su casa.Cuando usted va allí, se atrasa.
No obrar mal por gusto ni por soberbia.Su ángel le hace pagar caro la falta: bochornos, sofocaciones y hasta la pérdida de la memoria.
No actuar con traiciones ni ambiciones.Los hijos de este signo que traicionan se pierden y se quedan solos.
El ashé de este signo: Es el beneficiario de todo el intelecto de las divinidades: sirvió a todas y aprendió sus secretos. · Se les llega a coger respeto: son jefes que mandan a muchas personas. · Un gran espíritu (Eggún) lo acompaña, le habla constantemente y le avisa la presencia del enemigo. · Su madre es su gran defensora: por ella Olofin le dio la estera a Orunmila y fue reconocido. · Por muchas vueltas que den las queridas, el hombre va a parar a manos de la mujer legítima. · Tiene un sexto sentido muy desarrollado, que aplica a través del Eggún que lo ayuda.
Los patakíes
la historia primero — los caminos del Odù
LIBRE LA LIBRETA1El tigre y el gato montés
Ekun, el tigre, y Ogbo, el gato montés, nacieron de los mismos padres. Ogbo tuvo un sueño terrible y fue a Orunmila, que le mandó rogarse la cabeza con una guinea a causa de su hermano: Ekun estaba ideando matarlo para comérselo. Le advirtió además que se abstuviera de servir las cabezas de otras personas, por cercano que fuera el parentesco, y que estuviera vigilante. Hizo el sacrificio. Ekun también fue a Orunmila — para poder matar a su hermano — y se le pidió un chivo para Eshú; pero al llegar a casa pensó que la carne del chivo era más rica que la del débil Ogbo, y rehusó sacrificar.
Ekun amarró entonces un chivo «para servir su cabeza», se untó el cuerpo con aceite para fingirse moribundo, y mandó al leopardo a convencer a Ogbo de que solo él podía salvarlo sirviéndole la cabeza. Ogbo recordó el consejo de Orunmila, pero no supo negarse al hermano. Al llegar, encontró a todos los animales compadeciéndose en una atmósfera de melancolía; mas al mirar a Ekun directamente a los ojos, comprendió al instante que fingía.
Propuso entonces que otro animal sacrificara al chivo y que él usaría la cabeza cortada para frotar la de Ekun, según la tradición. Aceptaron, y la hiena le entregó la cabeza. Mientras oraba con ella en las manos, Ogbo danzaba con pasos seguros hacia atrás, cantando alabanzas a Orunmila. Cuando alcanzó distancia ventajosa, frotó su propia cabeza con el cráneo del chivo — y escapó. Ekun, furioso, acusó a los animales de consentir la huida y devoró a varios. Así Ogbo sobrevivió por el sacrificio que hizo, y los designios de Ekun fracasaron por el que rehusó hacer.
2Egherun y el aura (el matrimonio por coacción)
Egherun, el ave más bella del cielo, rechazaba a todos los pretendientes elegibles. Ugun, el aura — la más fea —, decidió someterla por chantaje: puso frutos frescos de palma a la orilla del camino y se escondió a vigilar. Egherun, que no resistía la tentación de esos frutos, tomó todos los que pudo — y Ugun salió a acusarla de robo, delito que implicaba pena de muerte. Ella ofreció pagar cualquier suma; él rehusó todo: el único pago era que se casara con él. Egherun, que no podía vivir con el bochorno del juicio de los ancianos, aceptó y se fue a su casa.
Tras noches sin dormir, fue a Orunmila, que le mandó sacrificar dos gallos: uno, abierto al medio, debía depositarlo ella misma en el cruce de caminos y esconderse a vigilarlo. Ugun había salido a buscar comida para su prometida; al pasar por el cruce vio el gallo del sacrificio y — es sabido que el aura no se domina ante la carne muerta — voló a comer hasta saciarse, reuniendo las sobras para llevarlas a casa.
Entonces Egherun salió de su escondite y lo acusó de robo. Ugun alegó que a un hombre no puede acusársele de robarle a su esposa; ella respondió que eso solo valía dentro del hogar, y que aquel sacrificio no lo había hecho para él: había robado. Comprendiendo su posición desesperada, Ugun preguntó cómo pagar su falta. Solo tenía que rescindir el matrimonio impuesto por coacción y proclamar públicamente que ya no era su esposa. Así lo hizo, y Egherun regresó a su hogar para siempre. De ahí el dicho: «nadie supo cuándo Egherun se casó con el aura, ni cuándo lo abandonó». Cuando este signo sale, el matrimonio impuesto por coacción no dura, si se hace sacrificio.
3El cazador y la esposa curiosa (nace la menstruación)
Un cazador tenía un pacto secreto con los Ancianos de la Noche: ellos le proveían las piezas con la condición de extraer la sangre de todos los animales que matara. Su esposa, ansiosa por saber por qué él volvía con animales desangrados, decidió seguirlo al bosque a escondidas. En la expedición anterior, los Ancianos le habían advertido al cazador que quien lo siguiera debía desistir; él se lo contó a la esposa, y ella fingió no tener nada que ver.
En la siguiente cacería, ella lo siguió. Cuando el cazador terminó y fue a conferenciar con los Ancianos de la Noche, estos drenaron la sangre de los animales en una olla de barro y le preguntaron si, desafiando sus instrucciones, había venido con algún espía. Él lo negó. Ellos apartaron las hojas con que la esposa se había cubierto y le ordenaron salir. El cazador rogó que la perdonaran; le respondieron que no hay perdón en el mundo de la hechicería.
Los Ancianos le dijeron a la mujer que, si tanta curiosidad tenía por la sangre de las presas de su esposo, pagaría el precio: le hicieron beber toda la sangre drenada. Ella enfermó de gravedad, y el cazador ya no tenía tiempo para cazar, porque los seres de la noche le habían vuelto la espalda. Más tarde, él fue a apaciguarlos y pagó la multa estipulada; entonces accedieron a modificar el castigo, y dictaron que en adelante la sangre se le mostraría a ella una sola vez cada mes: de ahí viene la menstruación que hoy conocen todas las mujeres. En el registro, al hombre se le advierte que hay una mujer con más fuerza que usted que trama estorbar su actividad; si le da un chivo a Eshú, ese plan quedará a la vista.
7El velorio del rey mono — El rey de los monos fingió su muerte para matar al Awó en pleno velorio. El rezo ante la caja descolocó todo. 9La enfermedad de Obbatalá — Para saber si Shangó lo quería, Obbatalá se fingió muerto. La reacción de Shangó no fue la que nadie esperaba. 10La casita blanca — Para sanar había que llevar la carne a la casita blanca de la loma y comer solo las vísceras. El hambre opinó. 13El camino del bruñidor — Los colegas envidiosos del bruñidor buscaron al tigre para que se hiciera el dormido. El ebbó del bruñidor llevaba una aguja. 14Ikú y la casa vacía — Metieron a Ikú en una casa vacía y retaron al hombre a entrar. Orunmila le dio una instrucción mínima. ¿Cuál? 16El servidor y el tigre — Probaron brujería, mujer ajena y al fin un tigre dominado contra el servidor de la taberna. Eshú andaba en el medio. 18La jicotea y la tortuga — La tortuga humillaba a la jicotea por su carapacho pequeño. Un machetazo a cada una puso la discusión en su sitio. 19Las siete esposas de Orunmila — Un rey ofreció a Orunmila siete hijas marcadas con una estrella en el pecho. Orunmila respondió que faltaba algo. ¿Qué? La palabra no se pierde — se abre
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