En cierta ocasión, Otrupon Irete tenía una finca sembrada de quimbombó, y Orunmila le dijo que tenía que darle un chivo a Elegba para que todo le fuera bien; pero él se descuidó, porque era moroso para hacer obras a los santos. Su casa tenía forma de paraguas, con un solo horcón en el centro, y para que no se cayera había que aguantar el horcón. Como no le había dado el chivo, Elegba, hambriento, se le apareció pidiéndole comida; él dijo que no tenía nada, pero Elegba insistió y le brindó quimbombó. Elegba lo aceptó y le dijo que aguantara el horcón para que la casa no se cayera; se quedó aguantándolo mientras Otrupon Irete salía a buscar el quimbombó. El de la orilla de la casa era el mejor, pero a él le dolía darle del mejor, y fue por la orilla de afuera a coger los más chiquitos. Por la demora, Elegba se molestó, soltó el horcón, y la casa se cayó. No se puede coger el quimbombó para el ebbó: se coge el que le den.
En cierta ocasión, Otrupon Irete tenía una finca sembrada de quimbombó, y Orunmila le dijo que tenía que darle un chivo a Elegba para que todo le fuera bien. Pero él se descuidó, porque era moroso para hacer obras a los santos.
Él tenía su casa, que era en forma de paraguas, con un solo horcón en el centro; y para que no se cayera, tenía que aguantar el horcón.
Y como no le había dado el chivo a Elegba, y este tenía hambre, se le apareció pidiéndole comida. Él le dijo que no tenía nada que darle, y Elegba insistió, y él le brindó quimbombó. Elegba aceptó el quimbombó y le dice que él aguante el horcón para que su casa no se le caiga.
Elegba se queda aguantando el horcón, y Otrupon Irete salió a buscar el quimbombó. El quimbombó que estaba a la orilla de la casa era el mejor, pero a él le dolía darle de los mejores, y fue por la orilla, fuera de la casa, para coger los más chiquitos.
Pero por la demora, Elegba se molestó y soltó el horcón, y se cayó la casa.
Nota: no se puede coger el quimbombó para el ebbó, se coge el que le den.