1La princesa que no reconoció a Orunmila
Una mujer vivía aburrida y hostigada por sus arayes, y se presentó ante Orunmila. Al consultar, salió este Ifá. Orunmila le dijo: «Aunque usted vive con holgura, está aburrida y los arayes la persiguen. Es una princesa y todo le saldrá bien». Antes de decirle esto, Orunmila había hecho en la casa de ella una obra con un güiro.
Al despedirse, Orunmila le advirtió que lo iba a olvidar.
Poco tiempo después la princesa prosperaba. Cierto día Orunmila llamó a su puerta. Ella mandó a la criada para saber quién era, y él pidió que le avisara a la princesa de que Orunmila estaba allí. La criada informó, y la princesa ordenó contestar que no sabía quién era ese señor. Orunmila, al recibir la respuesta de su ahijada, se fue.
Justo entonces la princesa recordó quién era él y lo mandó llamar con muchos ruegos. Para que Orunmila pudiera subir por las escaleras del palacio, hubo que lavarlas con sangre de gallo.
2La astucia de Orunmila
Ogún le tenía rencor a Orunmila. Supo que este tenía un gallo sujeto en su patio, y reunió a sus hijos para ordenarles: «Echen abajo cualquier casa donde encuentren un gallo atado en su patio».
Torpes y charlatanes, los hijos de Ogún dejaron escapar el plan, y este llegó hasta Orunmila. Consultó con osode y salió este Ifá. Cumplió el ebbó con ese gallo y lo desató en su propio patio. El ave, ya libre, voló hasta el tejado y cayó en el patio de Ogún.
Entretanto, los hijos de Ogún andaban por el pueblo mirando patios, pero ninguno tenía un gallo atado. Volvieron a su casa sin éxito, y allí descubrieron el gallo. Por su torpeza, se enfrentaron unos con otros en una pelea que acabó con todos.
3Los ladrones de la comida del rey Agayú
En este camino Agayú gobernaba como oba la tierra de Oddo Shaga, y Shangó era el jefe que tenía justo por encima. Varios pueblos estaban dominados a la fuerza y debían entregar, como tributo de guerra, un barco lleno de alimentos en cada estación del año.
Shangó codiciaba el lugar de Agayú. Reclutó a varios hombres del pueblo, entre ellos a Ogún, el guardián favorito que Oddun le había regalado a Agayú y que Agayú había hecho encargado de sus llaves. Shangó lo puso al mando de la banda y le encomendó robar los alimentos que los barcos llevaban al gran reino de Agayú.
Osain elaboró un inshé para embrujar a Elegba, y de esa manera los hombres hurtaban para su provecho y el de las mujeres de Shangó.
Mientras tanto, el pueblo de Agayú empezó a pasar hambre. Agayú, al notar que no había alimentos, convocó a Shangó para pedirle explicaciones, y este le contestó que los barcos ya no llegaban.
Agayú dispuso que sus guerreros se prepararan para ir a reclamar los tributos, pero primero visitó a Orunmila, quien consultó el Ifá y le reveló que Elegba estaba esclavizado y que los robos eran obra de sus propios amigos. Agayú llevó a Elegba ante Orunmila, quien realizó una obra con la guinea y rompió el hechizo.
Cuando por fin llegó el barco, los ladrones, convencidos de que Elegba seguía embrujado, avanzaron ocultos por el monte hacia el lugar de la descarga, guiados por Ogún. Shangó, como siempre, se mantuvo oculto. Elegba y sus guerreros lanzaron la soga sobre ellos, los ataron y les quebraron las piernas a garrotazos.
Cuando se supo que Ogún dirigía a los ladrones, lo condujeron ante Agayú. Elegba caminaba tras ellos entonando un canto que pedía palos para el ladrón y malvado que se comió el alimento ajeno. Detrás, mientras le ofrecían guinea a Elegba, Orunmila cantaba también.
Obatalá estaba de visita en la corte de Agayú. Al ver a su hermano Ogún en tan mal estado, rogó a Agayú que lo perdonara. Agayú consintió: que se lo llevara consigo. Ogún, muerto de miedo, se ocultó tras su hermano Obatalá, y allí vive desde entonces.
La palabra no se pierde — se abre
Con La Libreta se abren los 256 Odù completos: más de 5,000 patakíes, las obras y los eewó de cada signo, los rezos y las interpretaciones — en español y en inglés.
La Libreta se contrata hoy en la app de iPhone o Android, con tu cuenta; con la misma cuenta, el sitio también se abre.
Abrir el tratado completo →¿Ya tienes tu suscripción? Entra aquí.