Otrupon Yeku es el Odù número 183 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Otrupon: nace de Otrupon sobre Oyekun. En los tratados aparece también como Otrupon Oyekun u Òtúrúpọ̀n Ọ̀yẹ̀kú. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 11 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 9 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREOtrupon Yeku es el signo donde nació el maquillaje femenino. Cuenta Ifá que una muchacha a la que nadie miraba fue llevada ante Osain y ante Oyá, y con la pintura que Orunmila guardaba quedó tan hermosa que todo el pueblo la admiraba. Pero el mismo signo trae una advertencia seria: la persona es abikú, llegó marcada desde que nació, a veces con verrugas en el cuerpo, y corre el riesgo de irse antes de tiempo. Su decreto dice: aunque todo parezca ir bien, este signo marca enfermedad, y usted tiene que agarrarse de Shangó para que Ikú no le gane.
En su casa hay, o habrá muy pronto, una persona enferma de gravedad, con un mal que antes tuvo otro, y con la rogación esa persona se levanta. Le echan porquerías y la muerte le da vueltas. Si le hacen una invitación a comer, no vaya: allí le preparan algo mortal, y no coma en casa ajena ni vaya a velorios. Tiene muchos enemigos que le echan maldiciones, y su costumbre de decir las cosas claras le suma más. Hay ojos malos detrás de usted.
«Aunque venga iré, marca enfermedad — el iré de Otrupon Yeku no exime del médico ni de la obra.»El pulso de Otrupon Yeku
Usted se siente pobre y triste. No pelee, no maldiga y no golpee a nadie: si se calma y se apoya en Shangó, el dinero le llega por donde menos lo espera. Su puerta está cargada y por eso el dinero no entra; hay que limpiarla. Hay resentimiento con un hermano, de sangre, de Osha o de Ifá, por algo que le hizo. Quien no oye a Orunmila lo pierde todo, como el rey confiado que terminó sin tierras y sin corona.
En el amor, si usted es mujer, su esposo le da tan poco que casi no come, y usted desea un hijo para sentirse acompañada. Alguien la quiere, y por ese cariño debe dar gracias a los jimaguas. Cuídese de que su esposo no la sorprenda con otro. Al hombre, este signo le avisa que una mujer viciosa lo puede sacar de su casa y volverlo esclavo, aunque una voz le diga que se cuide.
En la salud, se resienten la cabeza, las piernas y la circulación, con peligro de trombosis, y hay trastornos del estómago. Usted tiene una pierna enferma, gases calientes en el vientre y en el pecho, y dolor de barriga por beber cuanto se le antoja. Honre a sus muertos y no use nada negro. Si cumple a tiempo con lo que Ifá le indica, la ayuda le llega de donde menos lo piensa.
El signo en una fraseVista claro, refresque su puerta y amarre a su abikú — que Otrupon Yeku levanta con Shangó al que estaba más muerto que vivo.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Hay debilidad cerebral y de las piernas, problemas de circulación, trombosis y alteraciones del estómago; se acumulan gases calientes tanto en el estómago como en el pecho.
La persona se encuentra casi muerta y necesita hacer orugbo a fin de que Orunmila la levante.
Debe mover de sitio los muebles, en especial la cama.
La persona es abikú: nació marcada y tiene verrugas en el cuerpo.
Al salir este Ifá se cocina un trozo de carne de res ensartado en un hierro: la carne se coloca ante Orunmila con epó untado, y el hierro, todavía caliente, se enfría en agua que toma la persona interesada.
Su puerta tiene un calor excesivo y por esa razón el dinero no se acerca: hay que limpiarla con hierbas y ofrecerle sangre.
Las hierbas del signo: maní, cascabelillo y curujey.
De que usted vive en la pobreza y anhela un hijo que la acompañe; se siente triste.
De que guarda un sentimiento hacia un hermano de santo, por algo que este le hizo.
De que alguien le lanza cosas sucias y la muerte ronda a su alrededor; evite las peleas y apóyese en Shangó.
De que no eche maldiciones, porque por ahí le viene un dinero.
De que piensa ir a un lugar lejos, y está enferma de una pierna.
De que no asista a la comida a la que la invitarán, porque le tienen listo algo malo para quitarle la vida.
De que usted tiene muchos enemigos, y le gusta decir claridades.
De que no visite casas ajenas ni asista a velorios, y que no coma judías ni quimbombó.
De que su esposo la hace pasar necesidad, hasta el punto de que casi no le alcanza para comer.
De que usted tiene un enamorado: déles gracias a los jimaguas.
De que su esposo podría sorprenderla con otro hombre.
De que tiene dolor de vientre y no debe ingerir todo lo que se le ocurra.
De que usted tiene ojos malos detrás.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No use nada negro.
No coma en casa ajena, ni vaya a velorios ni a casa de nadie.Le preparan algo dañino con el fin de acabar con su vida.
No coma judías blancas ni quimbombó.
No agreda a nadie y no lance maldiciones.Por ahí le viene un dinero.
No tome todo lo que se le antoje.Le duele la barriga.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
Si no pelea y se agarra de Shangó, le llega dinero por donde menos lo espera.
Con la rogación hecha, la enfermedad grave que ronda la casa se aleja y quien estaba más muerto que vivo se levanta.
Lo que nació sin atractivo se vuelve irresistible: quien recibe el cuidado de Osain y de Oyá llega a ser la belleza que admira todo el pueblo.
Se resienten la cabeza, las piernas y la circulación; hay peligro de trombosis y trastornos del estómago.
Sufre de gases calientes en la barriga y el pecho, y le duele el vientre por tomar cuanto se le antoja.
Hay resentimiento entre hermanos de sangre, de Osha o de Ifá.
30 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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Agárrese de Shangó y déle un gallo: no pelee.
Mueva de sitio los muebles, sobre todo la cama.
12 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
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los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1El rey que no pidió permiso para sentarse
Un rey de una región rica visitó a Orunmila porque quería conocer el destino de su hijo. El osode mostró este odu de Ifá. Orunmila le ordenó traer al muchacho para hacerle un ebbó, y le avisó de que, si no lo hacía, tanto el rey como el hijo atravesarían grandes dificultades.
Seguro de su poder, el rey replicó que un hombre como él no tenía por qué temer dificultades. Salió enseguida de la casa de Orunmila, sin cumplir lo indicado.
Algún tiempo más tarde, el joven abandonó el castillo y paseó por la ciudad. Detrás de una casa, en el patio, vio un cerezo precioso cargado de fruta. En el fondo del patio un hombre trabajaba. Sin pedir permiso a nadie, el niño entró, trepó al cerezo para tomar la fruta, y después ya no pudo ni bajar ni decir palabra.
Pasó mucho rato. Al echar de menos a su hijo, el rey envió a un sirviente a traerlo. El sirviente vio al niño subido al cerezo, entró también sin avisar y, al ponerse debajo del árbol, quedó inmóvil como él.
Las horas corrieron, y el rey, cada vez más inquieto, fue en persona. Desde el camino divisó al hijo en las ramas y al sirviente al pie. Extrañado, se acercó, y al llegar a la entrada pidió permiso al hombre del fondo.
Una vez en el patio, el rey eligió una silla y se sentó. Llamó a su sirviente, que le contestó que tanto el niño como él seguían inmóviles, y que ignoraba la causa. Entonces el rey mandó llamar al dueño, que se le acercó y quiso saber qué deseaba. El rey le pidió que dejara bajar a su hijo. El dueño explicó que el niño había pasado al patio y trepado al cerezo sin autorización, y que, antes de bajar y volver a su casa, debía cumplir con un pago: entregar una parte de las tierras y bienes del rey.
El rey estuvo de acuerdo. El dueño pronunció unas palabras mágicas, y el niño recuperó la voz y el movimiento, bajó del árbol y corrió con su padre. El rey preguntó entonces por qué el sirviente seguía sin caminar. El dueño dijo que aún no se había pagado nada por él. El rey quiso saber cuál sería el pago, y el dueño respondió con una sola palabra: tierras.
El rey también estuvo de acuerdo. Las palabras mágicas se dijeron de nuevo, el sirviente pudo moverse al instante y fue hasta donde estaban el rey y el niño.
Ya reunido con ambos, el rey le dio las gracias al dueño y se dispuso a marcharse. Pero no logró incorporarse, y eso lo sorprendió. Volvió a preguntarle al dueño qué pasaba. «Usted pidió permiso para pisar mi patio, pero no para ocupar mi silla; por eso debe un pago», contestó el hombre. El rey quiso saber cuál, y le dijeron que, si quería salir de la silla, tenía que dejar su corona. No le quedó otra opción que entregarla.
De este modo el rey se quedó sin tierras y sin corona, por no seguir los consejos de Orunmila. Su hijo lo llevó a caer en poder de un gran ozainista; el dueño del patio, ozainista del lugar, se hizo rico.
2El camino donde nació la pintura
Awó Beyekún, hijo de Shangó, vivía en Boribalara con Gueyere, su esposa, una mujer de gran belleza cuyos rezos y suyeres eran hermosos. La amaba con locura, pero le molestaba que ella se detuviera ante el espejo.
Por su parte, Omó Legun había consagrado en Ifá a su hijo Awó Asheri Bawa. Este y Oyá tenían una hija a quien nadie miraba, pues su aspecto era corriente, y la joven se quejaba de que el amor no era para ella. Eso inquietaba mucho al padre.
Awó Asheri Bawa fue con ella a ver a Omó Legun y le pidió ayuda. Omó Legun respondió que había que presentarla a Osain; entregó palos y hierbas para el viaje y mandó que cantaran mientras caminaban, de manera que Osain los escuchara desde lejos.
Osain los oyó y quiso saber quién lo llamaba. Con el espejo en la mano distinguió la sombra de la muchacha y juzgó que era fea y sin fortuna. Decidió embellecerla, aunque echaba en falta algo que Shangó le había ofrecido y que él rechazó diciendo que no lo necesitaba; Shangó lo había entregado a Orunmila. Dijo que buscaría una solución.
Al llegar el padre con la joven, Osain los atendió con alegría y supo el motivo de la visita. Les explicó que primero tenían que acudir a Ifá, para que Orunmila consultara y le diera esa cosa que a él le faltaba para preparar el inshé de la joven. Pidió además que la muchacha fuera presentada a su madre, Oyá: durante la ceremonia de Ifá, Oyá debía comer junto a Orunmila. También el camino hasta Orunmila debía hacerse cantando.
Metieron todo en una bolsa, salvo la pintura. Ifá los oyó acercarse y preguntó qué querían. Awó Asheri Bawa contestó que traía a su hija para que la consultara. Orunmila hizo la consulta y salió Otrupon Yeku. Se alegró de que Oyá estuviera presente, porque ella debía comer al lado de Orunmila y del gran secreto; además, la joven recibiría lo que le faltaba: la pintura, el delineador para las cejas y la barra para los labios.
Awó Asheri Bawa realizó la ceremonia con Ifá, para Orunmila y para Oyá. Entonces el gran secreto de Oyá indicó que, para completar el arreglo de la hija, debían regresar con Osain.
Esta vez Osain preparó un inshé para ella y la bañó con un preparado de hierbas. Mientras la bañaba pidió a Oyá que le lavara la cara, y empezó a pintarla con los ojos cerrados. Cuando terminó, colocó un espejo ante ella: se vio hermosísima. A Oyá y a Awó Asheri Bawa les dio una alegría enorme verla así, y a ella también. Osain le pidió que diera un paseo por el pueblo.
Regresó a su tierra y todos la admiraron: se convirtió en la más atractiva del lugar. Awó Beyekún, que pasaba por allí, quedó prendado al verla, y ella de él. La joven aceptó su cortejo con una condición: que fuera a visitarla, porque tenía que consultar con su secreto. Él dudó, pero el amor pudo más y prometió presentarse al día siguiente.
La joven preparó su inshé y le ofreció un pollo. Al verla, Awó Beyekún se sorprendió y se prendó aún más. Ella le dijo que sabía que tenía esposa, pero que, si quería estar con ella, debía venir a su lado; dejaría atrás a su padre y a su familia para ir donde él dispusiera. Él pidió tiempo. Ella, ya muy enamorada, le rogó que encontrara otro lugar, en otra tierra, donde irse. Él contestó que eso no era posible, pero recordó una casa bonita que había muy cerca; se la enseñó y desde ese momento vivieron como pareja. Ella era de vicios, y él quedó tan atado que descuidó su hogar por completo.
En cierta ocasión, mientras estaba sentado en la entrada del monte, escuchó una voz que lo aconsejaba: debía sacudirse, ofrecer un gallo a Shangó y consultarse con su Ifá. No lo atendió; siguió esclavizado, y cuando visitaba su casa siempre hallaba algo que reprocharle a Gueyere.
Gueyere comprendió lo que pasaba y decidió acudir a Ifá. Allí salió Oyekun Batuto, y Orunmila le indicó qué hacer: un ebbó que ella debía aplicarse en el rostro. Orunmila lo preparó y, gracias a eso, Awó Beyekún se quedó otra vez con ella.
3Los agricultores de maní
Los habitantes de Imale sembraban maní y de eso vivían, sin que les sobrara nada. Pero con los años todos fueron empeorando su situación: ya no honraban a Orishaoko ni a Shangó, que protegían ese oficio y a quienes habían rendido culto en otro tiempo.
Los dos orishas acordaron escarmentar a esos descuidados. Desde ese momento, al llegar la época de recoger el maní, caía un rayo en el plantío y lo arruinaba todo. Otras veces la planta no prosperaba o la cosecha resultaba escasa. La situación empeoraba cada día; hubo quienes enfermaron y quienes murieron.
Así las cosas, fueron a consultar a Orunmila. Al ver este Ifá, les mandó un ebbó de limpieza. Debían además suplicar el perdón de Orishaoko y de Shangó y darles de comer, buscando sobre todo el favor de Shangó. Los agricultores y sus familias cumplieron con todo: ofrecieron alimentos y frutas a los dos orishas. Fueron perdonados, la cosecha de ese año superó a todas las anteriores y el pueblo salió de su angustia.
La palabra no se pierde — se abre
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