1La madre lo salvó
Había un hombre de cuerpo pesado que tenía que asistir a una fiesta y no se atrevía, porque su madre lo había mandado a casa de Orunmila, que le marcó ebbó con plumas de loro, una coyunda, dos jio jio y su derecho. El hombre no hizo caso y fue a la fiesta; pero su madre, sabedora de su incorrección, hizo el ebbó antes de que su hijo llegara — y así se pudo librar de Ogún.
Había un hombre que tenía un cuerpo pesado, y tenía que asistir a una fiesta y no se atrevía, porque su madre lo había mandado a casa de Orunmila, y este le marcó ebbó con: plumas de loro, una coyunda (yarako), dos jio jio y su derecho.
El hombre no hizo caso, y fue a la fiesta. Pero su madre, sabedora de su incorrección, hizo el ebbó antes de que su hijo llegara. Y así se pudo librar de Ogún.
2El camino de los cuatro Awó
Había cuatro Awó, y entre ellos Ayan Kolo Kolo, que era Elegba, nunca hacía nada ni ayudaba a nadie. Un día los cuatro fueron a comer fufú de ñame, y cerca estaba Ayan Kolo Kolo observándolos; de pronto vio que uno metía la mano y cogía fufú, y el iyalufón le cogió la mano: «tú no me ayudaste cuando yo hice ebbó». Ayan Kolo Kolo, del bochorno, se paró y se fue a la puerta de la calle diciendo: «aquí no hay iyalosha ni nada». El iyalofón le contestó: «sí, aquí hay iyalosha y también Awó». «Díganle que yo estoy aquí». Entonces, de lo que sobró en los platos, se lo mandaron a la puerta, pero antes dijeron: «ago Eshu agogoro» — ese es el Elegba que vive detrás de la puerta, come con Eshu Ayan Kolo Kolo. A partir de ese momento prosiguió comiendo las sobras en la puerta, y así comenzó a ayudar a los Awó e iyaloshas.
En este camino había cuatro Awó, donde Ayan Kolo Kolo, que era Elegba, nunca hacía nada ni ayudaba a nadie. Un día esos cuatro Awó fueron a comer fufú de ñame; cerca de ellos se encontraba Ayan Kolo Kolo, que los observaba. Cuando de pronto vio que uno metía la mano y cogía fufú de ñame, se dispuso a coger el iyalufón, que le cogió la mano y le dijo: «Tú no me ayudaste cuando yo hice ebbó».
Ayan Kolo Kolo, del bochorno, se paró y se fue para la puerta de la calle y dijo: «Aquí no hay iyalosha ni nada». El iyalofón le contestó: «Sí, aquí hay iyalosha y también Awó». Ayan Kolo Kolo dijo: «Díganle que yo estoy aquí». Entonces ellos, de lo que sobró en los platos, se lo mandaron a la puerta; pero antes dijeron: «Ago Eshu agogoro» — ese es el Elegba que vive detrás de la puerta, come con Eshu Ayan Kolo Kolo.
A partir de ese momento prosiguió comiendo Ayan Kolo Kolo las sobras en la puerta; y también así, a través de ese instante, comenzó a ayudar a los Awó e iyaloshas.
3La cotorra burlona
En un barco venía una cotorra, y este se accidentó contra los arrecifes y comenzó a hundirse. La cotorra se subió al mástil más alto y veía cómo todos se ahogaban, y ella gozaba y se burlaba — pero no sabía que ella también correría la misma suerte.
En un barco venía una cotorra, y este se accidentó contra los arrecifes y se comenzó a hundir; y la cotorra se subió al mástil más alto y veía cómo todos se ahogaban, y ella gozaba y se burlaba. Pero no sabía que ella también correría la misma suerte.
4Orunmila y la guerra contra los mayomberos🔒 Babalawo
5El gran secreto de ewe🔒 Babalawo
6La esterilidad de Obá🔒 Babalawo
7Donde Shangó guerrea por el hijo🔒 Babalawo