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Otrupon Ka

También se le dice Otrupon Konwa, Otrupón Konga, Otrupón Iká

nº 192 de 256 · Edición:

No dé cabida a cualquiera en su casa: la majagua prestó el gajo y el hacha derribó al bosque — solo la ceiba obediente quedó en pie.

12 patakíes 5 eewó 7 ebbós y obras 12 refranes

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Rezo del Odù— el que abre el registro

Otrupón Ka Otrupando Otrupanko Adifafun Ana Omó Oggún Ke Akuko Lorúbbo. Ke Otrupan Ka Adifafun Oba Owunko. Akuko Lorúbbo. Otrupon Ka Lodafun Oggun, Oshanla, Omo Olofin.

SúyereOtrupón Ka, Otrupón Ka, Otrupón Ka.
Orden en Ifá
Odù 192 de 256
Composición
Otrupon sobre Ika
Odù espejo
Ika Trupon
Santos que hablan
Ogún · Obatalá (Oshanla) · Elegba · La Ceiba · Osain · Olofin

Nace · Ìbí LIBRE

  • El oficio de carpintero y el corte de los árboles.

    Ogún, con la rama que le entregó la majagua, hizo el mango del hacha y empezó a cortar todos los árboles; desde entonces el poder pertenece al hacha.

Otrupon Ka es el Odù número 192 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Otrupon: nace de Otrupon sobre Ika. En los tratados aparece también como Otrupon Konwa, Otrupon Ika, Òtúrúpọ̀n Ìká, Otrupón Konga u Otrupón Iká. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 12 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 7 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Otrupon Ka, que también se conoce como Otrupon Konwa y Otrupón Iká, es el signo donde nacieron el oficio del carpintero y el corte de los árboles. Aquí la ceiba avisó a los demás árboles que no le abrieran paso al hacha, porque acabaría con todos ellos. Ese es el decreto del signo para usted: no le dé cabida en su casa a cualquiera ni haga favores o preste sin fijarse a quién, porque aquel a quien ayude puede volverse su enemigo más fuerte. La majagua le dio un gajo a quien venía pidiendo, y con ese gajo se hizo el mango del hacha que la tumbó primero.

La ceiba, en cambio, obedeció a Orunmila, hizo su ebbó y quedó en pie, y por esa obediencia todas las religiones la respetarán mientras exista el mundo. Así se salva usted: escuchando a Ifá y atendiendo a Ogún, que es el dueño del hacha. Este signo señala muerte y desbarate de casa, y hay una muerte en su camino que hay que apartar a tiempo. No le dé entrada a personas de ojos colorados, de piernas abiertas o cargadas de espalda; si alguien así vive con usted, no le conviene tenerlo cerca.

«La majagua le dio el gajo al viajero y con él el hacha taló el monte — el favor sin juicio arma al enemigo de Otrupon Konwa.»El pulso de Otrupon Ka

En el amor, una mujer que ya tiene otro hombre se va a enamorar de usted, y de ahí puede salir un gran escándalo. Si ya tiene dos mujeres, va a aparecer una tercera, y eso termina por romper su hogar. Evite pelear con su pareja, porque sus enemigos quieren desbaratarle la casa por medio de la justicia hasta que a todos los echen a la calle, y un vecino curioso entra a mirarlo todo para ir a contarlo. Cuide la relación en los tiempos difíciles: el amor se sostiene con paciencia, y quien se va apenas se enfría el sentimiento pierde lo que tenía.

Usted es muy terco y se cree muy potente, como la mano del pilón, que golpe tras golpe termina rajando el pilón; solo cuando recibe muchos golpes se cansa. En el trabajo, el humilde que hace su ebbó y trabaja sin vanidad prospera, y los oficios de carpintero y leñador pueden darle sustento. Usted debe mucho y hay descontento en su familia por un disgusto. Si una mujer le pide un trabajo, no se lo haga por lástima, que no se lo va a pagar. No cambie su libertad por promesas de comodidad, porque lo que le ofrecen como protección puede ser una jaula.

En la salud, el signo advierte de la impotencia, y creerse muy potente no lo libra de ella. Como Elegba, que por una maldición tiene casa y vive fuera de ella, usted puede quedarse sin techo propio aun después de haber servido bien. Pero con fe, lo que el viento tumba le sirve para levantar una casa donde vivan los suyos. Enseñe a sus hijos a ganarse la vida con sus manos y no los proteja de más. Obedezca a Ifá como la ceiba y no le preste su gajo a quien viene a derribarlo.

El signo en una frase

No dé cabida en su casa ni favores sin mirar a quién, póngale el hacha a Ogún y sea obediente como la ceiba — que a esa, jamás se la tumba.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Habla LIBRE

Señala muerte y desbarate de casa.
La persona es sumamente obstinada, pero a fuerza de recibir un golpe tras otro acaba agotándose, igual que el pilón.
Hay hernias, y también padecimientos de la cabeza, de los nervios y del corazón.
La persona se cree muy potente.
En su casa hay una persona cargada de espalda y abierta de piernas: tiene que botarla, porque no le conviene.
Hay un vecino que va a su casa a verlo todo para después salir a contarlo a la justicia.
Las hierbas del signo: ceiba, majagua, guayacán y jocuma.
De que en su casa no le dé cabida a nadie, y no ande haciendo favores ni prestando sin distinción: aquel a quien se los haga acabará vuelto su enemigo más temible.
De que una mujer se prendará de usted: tenga cuidado, pues ella tiene otro hombre y puede armarse un gran escándalo.
De que a usted, que ya tiene dos mujeres, se le presentará otra: cuídese de que su hogar se deshaga y de una muerte en el camino.
De que hay un género nuevo en su poder: con él haga ebbó, para que el desbarate de su casa no venga por causa de esa mujer.
De que sus enemigos quieren arruinar su hogar valiéndose de la justicia, para echarlos a todos a la calle.
De que procure no discutir con su mujer.
De que su marido se ha marchado y, aun así, su hogar se está desmoronando.
De que sus deudas son muchas; hay en su casa una almohada colorada, y debe dormir con agua puesta debajo de la cama.
De que, si una mujer acude a pedirle un trabajo, no se apiade ni se lo haga, ya que ella no pagará.
De que en su familia hay inconformidad a raíz de un disgusto.

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

No hospede a nadie en su hogar ni haga favores ni preste cosas sin distinción de personas.A quien se lo haga se volverá su enemigo más temible, como la majagua.
Jamás atienda a personas que tengan las piernas abiertas, la espalda encorvada o los ojos rojos.
No pelee con su mujer.
No le haga el trabajo a la mujer que venga a pedirlo.Ella no paga.
No le dé al hacha ni un gajo de la ceiba.

Iré y osogbo LIBRE

Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.

Nacen en este signo los oficios de carpintero y de leñador, que pueden darle trabajo.
Como la ceiba, si obedece a Ifá y hace el ebbó que Orunmila marca, se salva del hacha que derriba a todos los demás.
Su obediencia le gana el respeto de todas las religiones mientras el mundo exista.
El signo señala muerte y el desbarate de la casa.
Si da cabida a alguien en su casa o hace favores y presta sin distinguir a las personas, aquel a quien ayudó se vuelve el más fuerte y temible de sus enemigos.
A quien le hace un favor se le convierte en el arma que lo destruye, como la majagua que dio su gajo para el hacha.

36 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.

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Recomendaciones LA LIBRETA

No admita a nadie en su casa, pues podría deshacerse su hogar.
Coloque un hacha ante Ogún, lavada con un omiero que antes haya recibido Obatalá, para tener suerte.

12 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.

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Refranes de Otrupon Ka · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

Al que le hagas un favor, guárdate de él.

La majagua le dio el gajo al viajero y el hacha derribó a todos los árboles empezando por ella. En este Ifá el favor se vuelve arma: a quien usted le da cabida, préstamo o ayuda sin medida, puede convertirse en su enemigo más temible. No haga favores sin distinción de personas.

Golpe tras golpe, el pilón se raja.

La mano del pilón, insistiendo, termina rajando lo que parecía firme. La persona de este Ifá es terca, pero los golpes de la vida la cansan al fin. Y al revés: la constancia vence la dureza — el que insiste, golpe tras golpe, acaba abriendo lo que se le resistía.

La lengua es tan filosa que se corta a sí misma.

La palabra hiere, y a veces al primero que daña es al que la suelta. Cuide lo que dice, que la lengua es tan afilada que, mal usada, termina cortando al mismo que la mueve.

El buen hijo sigue los consejos de sus padres.

Enférmate y sabrás quién es tu amigo.

La ceiba no admite competencia a su alrededor.

El que hace de su casa un hotel, la pierde.

Los prestamistas tienen su dinero en riesgo.

El que trae, lleva; y el que no ve, no habla.

La cabeza en los hombros y los pies en la tierra.

Cuando el aire entra en la cabeza, esta se llena de embustes.

Usted no se pierde ni un bautismo de muñeca.

9 interpretaciones selladas — el texto que traduce cada sentencia a tu vida, en español y en inglés.

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Los patakíes

los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia

LIBRE LA LIBRETA
1La majagua que desobedeció a Orunmila

En los primeros tiempos, los árboles aún no sabían qué les esperaba. La ceiba fue a consultarse con Orunmila, de mala gana, y salió este Ifá. Orunmila previno entonces a todos los árboles: pasaría un viajero a solicitar favores, y a él no se le debía abrir la puerta. Para la ceiba marcó un ebbó: jutía, pescado, manteca de corojo, plumas de loro, un hacha y el derecho; y le ordenó poner luego el hacha a Ogún. La ceiba cumplió.

El viajero no tardó. Pidió a la ceiba un techo para resguardarse, y ella, siguiendo lo indicado por Orunmila, respondió que no estaba en su poder ayudarlo. Fue entonces donde la majagua y tampoco consiguió nada. Visitó a los demás árboles, uno tras otro, y regresó sin nada.

Sin embargo, el hombre era obstinado y volvió a rogarle a la majagua. Esta acabó dándole más crédito a sus palabras que al aviso de Orunmila, y le entregó las ramas que reclamaba. El viajero se las llevó a un herrero y encargó cuatro hachas.

Con ellas comenzó a derribar el bosque, y el primer árbol que cayó fue la majagua, que se las había dado. La ceiba fue la única que sobrevivió, pues había hecho su ebbó y acatado la orden.

Desde entonces el hacha domina a los árboles y los tumba. De ahí la advertencia de la ceiba: ante el hacha la puerta debe quedar cerrada, porque donde entra no sobrevive árbol alguno.

Lo que enseña

Obedecer el aviso del adivino salva, y desobedecerlo por dar un favor donde no se debía entrega el arma que destruye. Quien hace su ebbó se libra de lo que arrasa a los demás.

Ebbó de la ceiba

Jutía, pescado, manteca de corojo, plumas de loro, un hacha y el derecho. Después el hacha se le pone a Ogún.

2La ceiba y el gallo de Ogún

Otro relato de este Ifá ocurre en la época en que los Awó vivían en Guinea. Ogún llegó donde estaba la ceiba y le pidió un gallo. La ceiba se negó, lo expulsó y alertó al resto de los Awó para que se protegieran de él. Ogún replicó que se quedara tranquila, pues ya se lo cobraría.

Luego visitó a los otros Awó y ninguno le dio nada. Al llegar ante la majagua, esta se compadeció y le dio un gallo, aunque Ogún acabó yéndose con dos.

Hasta entonces la ceiba era quien reinaba. Pero a partir de su negativa a Ogún, todo le empezó a salir mal. Aquí, negarle alimento a Ogún cuesta el trono.

Lo que enseña

Negarle algo a quien tiene poder para vengarse puede cambiar la suerte de quien lo negó. Dar por lástima lo que no se debía cuesta más de lo que se entregó, y avisar a los demás no basta para evitar las consecuencias.

3Por qué Elegba vive fuera de su casa

Los hijos de Obatalá vivían sin techo. Obatalá quiso hallar a Orunmila para pensar con él cómo darles casa, y en su búsqueda se topó con Elegba. Le preguntó por el hogar de Orunmila, pero Elegba respondió que no sabía. Así sucedió cada vez que Obatalá lo intentó de nuevo.

Obatalá razonó que, si privaba a Elegba de alimento por un tiempo, este acabaría confesando. Así lo hizo. Al cabo de siete días fue a verlo con un pollo en las manos y le repitió su pregunta. Elegba prometió decírselo, siempre que antes le permitiera ir al monte; de ese modo Obatalá no tendría que hacer el viaje hasta Orunmila.

Convinieron en eso y Elegba subió al monte. Allí cantó para Olofin y para Afefe Orun. Este lo oyó y mandó una gran tormenta, cuyo viento arrancó hojas de las palmas y quebró ramas. Al ver los restos tirados, los hijos de Obatalá los juntaron y construyeron con ellos sus viviendas.

A los siete días Elegba descendió y dijo a Obatalá: «Fui a ver a Orunmila, y tus hijos ya tienen casa». Obatalá comprobó que era verdad, pero no quedó contento: las casas eran muy pobres.

Otro día, Elegba montaba guardia junto al camino hacia la morada de Obatalá y observó que Ogún se acercaba cargando un hacha a la que le faltaba el mango. Fue a dar aviso a Orunmila, quien se asombró y echó osode: salió Otrupon Ka. Le ordenó a Elegba: «Ve rápido y avisa a los árboles que no le entreguen a Ogún ni una rama; si lo hacen, terminarán destruidos». Elegba obedeció a toda prisa.

En cuanto Ogún pisó la casa de Obatalá, Afefe Lerun desató otra tormenta. Ogún, con miedo, contó a qué iba, mientras oía cómo el viento echaba por tierra las viviendas de los hijos de Babá. Obatalá alimentó a Ogún con dos gallinas de guinea para darle fuerza y le prometió: «Ogún, tendrás cabo para tu hacha».

Calmada la tormenta, Ogún salió hacia el monte. Elegba lo vio pasar, se detuvo en una esquina y dijo: «Veamos de qué es capaz este».

Ogún le pidió una rama al primero que encontró, la ceiba (aragba), que se negó. Lo intentó con el jiquí, la yaya, el guayacán y la jocuma, y todos lo rechazaron. Al final la majagua, que se creía más fuerte y poderosa, le dio la rama.

Con el cabo ya colocado, Ogún habló a la majagua: «Contigo estrenaré mi hacha». Mientras repetía tres veces el nombre del odu, Otrupon Ka, descargó golpes hasta tumbarla. Después fue derribando a los otros árboles, de uno en uno, hasta alcanzar a la ceiba, a la que dijo: «A ti no te cortaré, porque eres obediente. Mientras el mundo exista, todas las religiones te respetarán».

En ese tiempo, Elegba ya llevaba sobre sí la maldición de Obatalá: al salir Ogún de la casa, Elegba entró, y Obatalá le declaró: «Elegba, nunca tendrás una casa mientras vivas».

Por esto Elegba, a pesar de poseer una casa, vive afuera.

Lo que enseña

Ayudar a otros no garantiza recibir lo mismo: Elegba consiguió techo para los hijos de Obatalá y terminó sin hogar propio. En cambio, los árboles que cedieron por creerse fuertes cayeron primero, y la ceiba, que obedeció, ganó respeto para siempre.

Cuando se trabaja con Ogún en este odu

Cuando se hacen trabajos de Ogún en este odu, siempre se lava el hacha con hierbas (ewe).

Lo que cantó Ogún al derribar la majagua

Otrupon Ka, Otrupon Ka, Otrupon Ka

La palabra no se pierde — se abre

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Preguntas frecuentes

sobre Otrupon Ka

LIBRE

¿Qué significa el Odù Otrupon Ka en Ifá?

No dé cabida a cualquiera en su casa: la majagua prestó el gajo y el hacha derribó al bosque — solo la ceiba obediente quedó en pie.

¿Qué número es Otrupon Ka entre los 256 Odù de Ifá?

Otrupon Ka es el Odù número 192 de los 256 de Ifá, de la familia de Otrupon: nace de Otrupon sobre Ika.

¿Qué orishas hablan en Otrupon Ka?

En el Odù Otrupon Ka hablan Ogún, Obatalá (Oshanla), Elegba, La Ceiba, Osain y Olofin.

¿Cuál es un refrán del Odù Otrupon Ka?

Uno de los refranes de Otrupon Ka dice: «Al que le hagas un favor, guárdate de él».

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La familia de Otrupon

los 16 caminos

Este es 1 de 256

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