Conviene que se palpe el abdomen y sople hacia fuera: esto proviene del castigo que Babá impuso a quien le robó su chiva.
Las obiní desprenden mal olor a causa del obó, y su menstruación no es sana.
Una mujer se enamora de uno y no es aceptada; al morir, lo persigue como enemiga y enamorada, y llega a interrumpir su propio matrimonio.
La obiní se desquita con el esposo por el maltrato que sufren los hijos: no se debe maltratar a nadie.
Debe evitar los legrados, que pueden resultar mortales, en especial si se trata de gemelos.
A la obiní le conviene no casarse ni con militares ni con hombres dados a la bebida: corre el riesgo de que la maten. Su tendencia es a morir por armas o por las inclemencias del tiempo.
Este Odù señala nacimiento de hembra; la leche hace daño.
Los hijos estafan y engañan a sus padres; un hermano le roba a otro, y hasta al padre, y un hermano mata o arruina a otro.
Es un Ifá de deformidades de la espalda (jorobas), a causa de faltar a los deberes con los Orishas y con Eshu, o por malformaciones heredadas y adquiridas.
Hay intensos dolores de estómago y trastornos del aparato digestivo.
Trata del engaño y del chantaje hacia la mujer; de aquí surge la maldición hereditaria de las alakuatas, los adodi y los cornudos.
Los padres no deben obligar a sus hijos a algo que su destino no contempla, ya que sin proponérselo pueden causarles la muerte.
Debe cuidar su sistema nervioso a causa de la terquedad, que produce episodios breves de locura.
La persona confía únicamente en su poder espiritual y desprecia otras religiones; adivina con mala intención para ser aplaudida, y al final su aparente triunfo se frustra y acaba vestida con harapos, a menos que se una al camino de Ifá.
Debe tener cuidado con salir de noche, porque Ikú acecha a la persona en esas horas; la mariposa negra anuncia en la noche que Ikú anda cerca.
Habla el semen, Rey de los fluidos, y la espermatogénesis: el cromosoma X que define el sexo.
Hablan el unicornio y el búfalo (Gidígidí): la mujer que se transforma, que parece una cosa y es otra.
Habla el puerco espín, cuya mitad seca se volvió mujer, y que por los insultos del marido convirtió a sus hijos en puercos espines y lo dejó solo.
Habla el elefante: el hombre que se despoja de su arrugada piel; por eso se prohibió comer su carne.
Habla la jícara de la manteca de cacao (Igbarí): sus tres acompañantes del Cielo pueden destruir la cabeza como se destruye la jícara.
Habla la tiñosa (Igún), a la que ningún desastre afecta: Olodumare siempre le traerá qué comer.
Hablan la mariposa negra, la avispa y la mariposa de colores: la envidia de la mayor le costó la vida, y la negra quedó sentenciada a salir de noche, avisando que Ikú ronda.
Los ewé del Odù son: tua tua, paragüita, quitamaldición y guacalote; y los palos de poder Eyereyibó (ciprés), Ayeregiodón (tamarindo) y Peregún Iguí Obá (peregún de Oshún).
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
Le está prohibido tomar licores de cualquier tipo, y tampoco debe dejar que su mujer los tome.Por la bebida se revelan los secretos y se pierden la fortuna, las mujeres y la casa; Babalú Ayé arrojó al mar al Ofún bebedor.
No debe contarle sus secretos a nadie, ni dar a conocer cosa alguna cuando está ebrio.El cazador perdió al unicornio, a Gidígidí y a Yansá por revelar el secreto borracho.
No debe comer melón silvestre.Sentencia de Olodumare: todo el que coma melón pierde su poder y autoridad, excepto Orunmila.
No coma con exceso de sal, y prohibido darle a Obatalá alimentos con sal.Obatalá rehusó ofrendar la sal y la calabaza, y quedó jorobado: por eso jamás la come.
No puede cruzar ni brincar hoyos, y debe cuidarse la vista.Puede tener un accidente letal, como Awó Ofó, que cayó al hoyo con los ojos vendados.
No debe oler esencias fuertes.Por el aura tiñosa de este Ifá.
No maltrate a nadie.La mujer del puerco espín se vengó del maltrato a sus hijos, y el hombre murió solo y de tristeza.
La leche hace daño.Regla de este Odù.
No haga Ifá a su hijo si es omó Ikú.Elegbara dictaminó: «Esto sucede por pretender hacer Awó de Orunmila a un hijo de Ikú».