Patakíes · Los caminos del Odù
1El cazador de elefantes
El cazador flechaba a los elefantes, pero la presa se le iba con la flecha clavada a morir al otro lado del río hondo que él temía cruzar; Orula le marcó ebbó con gallo, dos palomas y salvia, y con el cuje fue tanteando el río: halló todos los elefantes muertos, recogió los colmillos y recuperó todas sus pérdidas.
Éste era un cazador de elefantes que todos los días preparaba y afilaba sus flechas y salía a cazar. Pero cada vez que salía, tiraba y clavaba, y se le iba la presa con la flecha clavada, atravesando un río para ir a morir a su pueblo.
El cazador volvía para su casa sin la flecha y sin la carne, y todo se reducía a pérdidas, porque el río era muy hondo y ancho, y él tenía miedo de pasarlo. Todos los elefantes le hacían lo mismo, hasta que un día el cazador fue a casa de Orula, y éste le mandó ebbó con gallo, 2 palomas, yerba de salvia y cuje de salvia. Y le dio el cuje para que, cuando llegara al río detrás del elefante, fuera tanteando.
Y así lo hizo, y encontró todos los elefantes muertos, recogió todos los colmillos, y así recuperó todas sus pérdidas.
Refrán: la presa se le va de las manos.
2Obatalá aparenta corregirse y se burlan
Obatalá, camino de la misa de los jueves, se sentó en un banco del parque manchado de manteca de corojo sin fijarse; los muchachos se burlaron diciendo que Obatalá se había corregido; al verse manchado, pasó un gran bochorno, y desde ese día maldijo la manteca de corojo.
Cierto día, Obatalá se dirigía a la misa oficial de los jueves pero, viendo un banco en el parque y estando los muchachos jugando, se sentó en dicho banco, el cual estaba manchado de manteca de corojo, y no se fijó.
Cuando se marchó, los muchachos se empezaron a burlar, diciendo que Obatalá se había corregido. Obatalá, al verse manchado, pasó un gran bochorno, y desde ese día maldijo la manteca de corojo.
Ofiará Colló Abó Mi Lonó Adifafún Osocó, Kaferefún Obatalá y Eshu.
3Obatalá enfermo y Babalú Ayé lo curó
Obatalá, enfermo de cuidado en lo alto de la loma, no recibía visita de ningún Santo por temor al contagio; Babalú Ayé subió con sus muletas llevando una etú, un collar blanco y una moneda de plata: le limpió la vista con la moneda, hizo sarayeye con la etú sobre la pierna enferma, y con los huesos, el collar y la moneda preparó el inshé que le devolvió la salud.
Obatalá vivía en lo alto de la loma y ya no podía bajar de la misma, porque se enfermó de cuidado. Pero ningún Santo quería ir a visitarlo, por temor a contraer la enfermedad que padecía.
Ante esta situación, Babalú Ayé buscó una etú, un collar blanco y una moneda de plata y, apoyándose en sus muletas, subió con mucha dificultad la loma; llegó ante Obatalá y lo encontró cojo y casi ciego.
Babalú Ayé, con la moneda de plata, le limpió la vista, y con la etú le hizo sarayeye y se la mató sobre la pierna enferma. Después, con los huesos de la etú, el collar y la moneda le preparó un inshé, y Obatalá recuperó su salud.
4El alarde de los tres omó de Orunmila🔒 Babalawo
5Azojuano avisaba de todo lo malo que venía para el dueño de este Ifá (Kamalaraifé)🔒 Babalawo
6El mono no se fía ni de su rabo (el pacto de los jueves)🔒 Babalawo
7Los tres Omofá de Orunmila, palucheros🔒 Babalawo
8Donde los enemigos de Orula quisieron perjudicarlo con epó🔒 Babalawo
9El comercio de la manteca de corojo y el omó de Obatalá🔒 Babalawo
10Los hijos de Obatalá, recibidos a palos en Ifé🔒 Babalawo
11Entretienen al perro🔒 Babalawo
12La perra ruina🔒 Babalawo
13El hijo menor recibe la bendición de la madre🔒 Babalawo
10 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →