Al aparecer este signo, el Awó empieza haciendo rogación en una esquina de la vivienda y continúa con el aleyo o ahijado.
Hay un obstáculo que le impide avanzar: a un perro le lanzaron un hueso y, mientras lo masticaba, quedó distraído; no permita que lo distraigan más.
Con el mayor o el padrino hay una situación: tome las debidas precauciones donde coma, y si algo se rompe, hay que irse de inmediato.
Se esfuerza sin ver frutos: lo que logra se le escapa, igual que la pieza del cazador de elefantes.
Aparecen enfermedades infecciosas o fulminantes y males internos de carácter maligno; hablan el tétanos y el contagio.
Su esposa espera un hijo y sufre dolor en una pierna.
No gaste ni un centavo del dinero que le entreguen los aleyos antes de que transcurran cuatro días (cuando se queda con el dinero del ebbó, el plazo se extiende hasta pasados cinco días).
Los jueves piden cuidado: en una reunión, una cita o algo semejante pasa un bochorno, o bien en una reyerta lo agreden y puede morir.
La gente se ríe de usted: no se deje utilizar.
La persona se parece a la perra: la gente se sirve de ella por su utilidad y no le paga con nada; el hombre necesita conversar más con su obiní.
Siempre hay problema en la casa; casa acosada por ogú.
Los ewé del Odù son: cedro, cuaba blanca y ébano carbonero.
Habla el tétanos: el contagio entra por la herida, el bacilo se multiplica y elabora toxinas que se difunden por las fibras nerviosas, con desenlace mortal; el bacilo vive en el intestino de los rumiantes y en los objetos sucios de la tierra. Evite los pinchazos y tocar con la herida sustancias sucias del piso o estiércol de animales.
Habla la moneda de plata maldecida, con la que se desbarata la letra.
Habla el pacto de los monos con el cazador, que Olofin aprobó: un jueves, en la iglesia, el cazador lo incumplió, y la sentencia de Olofin fue que las fieras habrían de atacarlo y que rara vez podría comerse el mono que cazara.
Habla la perra ruina: pasado su estado, se queda sola con su barriga y cría a sus perritos sin ayuda.
Habla el perro entretenido con el hueso: la traba que no deja adelantar.
Trata del hijo menor que obtiene la bendición materna, aquel que solía hacerse cargo de cada dificultad del hogar.
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No ande con epó (manteca de corojo) por 16 días.Los enemigos de Orunmila envenenaron el epó del mercado; Obatalá la maldijo tras su bochorno.
No use ropa negra.Usted pasa trabajos; déle gracias a San Lázaro.
No gaste el dinero de los aleyos hasta pasados cuatro días.El dinero está maldecido y puede costarle la vida.
No discuta con su cónyuge.Usted tiene el genio muy malo.
No se enaltezca ante sus padres ni ante sus mayores.Si caíste fue porque te enalteciste: los hijos palucheros de Orunla murieron por el afoshé.
No toque afoshé ni polvos que le ofrezcan dudas.El hijo mayor de Orunmila se libró del peligro porque la etú chillaba cada vez que él estaba por introducir la mano.
No incumpla los pactos contraídos.Le cuesta caro, como al cazador que rompió el pacto de los jueves.
No porfíe.Los hijos de Obatalá fueron recibidos a palos en Ifé por porfiar sin ver a Orula; lámpara a Azojuano.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
Sus enemigos lo creen sin importancia y lo dejan en paz, y entonces él los vence.
El hijo bueno recibe la bendición de sus padres, y esa bendición lo alcanza aun después de que ellos mueren.
Azojuano lo avisa del peligro porque quiere ayudarlo, y su inshé lo protege aunque la persona no lo tenga recibido.
Los mayores no lo toman en cuenta, y quienes lo rodean lo tratan con hipocresía y se ríen de él.
Hay gente a su alrededor que quiere hundirlo y verlo caer.
Una traba le impide avanzar, y lo distraen para que otros avancen a su costa.
36 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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