Patakíes · Los caminos del Odù
1El Iddefá, la marca de Orunmila
Ikú velaba a Orunmila esperando que engordara; al ir a buscarlo, resbaló con la baba del quimbombó de la puerta, y Eshu, Shangó y Ogún la agarraron: del susto nació el pacto de que la muerte no se lleva a quien tenga la marca de Orunmila, el Iddefá.
La muerte estaba velando a Orunmila, a que estuviera más fuerte y gordo, y dijo: «¡Dentro de tres días ya me lo puedo llevar!».
Cuando fue a buscarlo, la muerte resbaló con la baba del quimbombó que Orunmila había echado en la puerta de la casa. Tan pronto cayó, Eshu, Shangó y Ogún la agarraron y le preguntaron: «¿Tú no sabías que aquí vivía Orunmila?». La muerte respondió que no lo sabía, llegando a realizar un pacto en el cual la muerte no se llevaría a ninguno que tuviera la marca de Orunmila, que es el Iddefá, a menos que Orunmila fuera quien se lo entregara o se lo ordenara.
Nota: no engordar.
2El collar amarillo y verde de Orunmila (el canastillero)
La muerte no entraba en los territorios de Ogún y Oshún; los Orishas fueron a casa del sabio de Ara-Ifé, y Obatalá —que cubre lo bueno y descubre lo malo— mandó unificar las semillas amarillas y verdes: Olofin puso su iddé y dijo que esa puerta siempre estaría abierta para sus hijos.
Ebbó: dos adié negras a Orunmila; akukó y dos adié a Oshún. Vestirse de blanco 16 días; kofiborí con orí, efún y obi.
Cuando los Santos estaban separados, cada uno vivía en su territorio. En aquel tiempo nadie podía saber más que el Rey y la Reina, y nadie podía verlos. La muerte traficaba de noche y, escondiéndose en la oscuridad, se llevaba al que ella quería.
El territorio que la muerte no visitaba era el de Ogún y Oshún, lo cual llamó la atención de los demás Orishas, que se reunieron para ir a casa de un sabio que vivía en Ara-Ifé (Orunmila). Al llegar, vieron que el sabio usaba para adivinar unas semillas picadas en dos partes, enganchadas en una cadena; también utilizaba un collar de semillas verdes y otro de semillas amarillas, cuyo uso no conocían. Sabían que eran parecidas a la identidad de Ogún y Oshún, y que la muerte las utilizaba para amarrar a sus víctimas. Ninguno de los habitantes del pueblo se atrevía a denunciarlo, por temor a que el sabio fuera amigo de la muerte.
Un día llegó Obatalá, se dio a conocer y dijo: «Creo que he llegado por la representación de Olofin, y conforme cubro todo lo bueno, también descubro lo malo. Ustedes no se atreven a decir lo que sienten por temor a que este sabio sea amigo de Ikú, de Ogún y de Oshún; pero esto tenía que sucederles así: ustedes, disgregados, no podían conseguir nada».
Olofin bajó del Cielo y dijo: «Yo tengo los 16 rayos del Sol y les entrego mi poder para que encuentren las falsificaciones. Ese viejo sabio es el portero, y tiene el control y descontrol de la muerte en la Tierra».
Obatalá miró y salió este Odù, que mandó a unificar las semillas verdes y amarillas. Explicó que el amarillo era la identificación con Oshún, que representa la mitad del mundo de Oro; y las semillas verdes, con la cadena, es Ogún, que es el matador, mandado por el Dios de la Muerte. Por eso la muerte no mataba a nadie en el territorio de ambos.
«Ya ustedes buscarán lo que Olofin quería: que lo reconozcan por la mañana y siempre.» Les puso su iddé y les dijo: «Esta puerta siempre estará abierta para todos los hijos de Olofin».
3No se debe abandonar el Santo
En la tierra Elupá, la familia Oyoyorun regó la creencia del Mayombe por ser la vía rápida; la gente abandonó al Santo y vinieron el atraso y las enfermedades de la garganta, el vientre y la sangre. Orunmila reveló la causa: el abandono del Santo.
Ebbó: catre, estera, dos palomas, muñeco de cedro, orí y efún para Egun, y un bastón jorobado para detrás de la puerta, al pie de Egun.
En la tierra Elupá siempre había una guerra interna entre ellos mismos, y no sabían por dónde les venía dicha guerra. Lo que sucedía es que allí vivía una familia llamada Oyoyorun, a la que le gustaba que todas sus cosas fueran rápidas; sabían los secretos del Santo y por qué el Santo se demoraba tanto, y por eso habían regado en el pueblo la creencia del Mayombe. La gente se entusiasmó y comenzó a abandonar al Santo, dedicándose al mayombeo, llegando el momento en que comenzaron a pasar trabajos por el atraso que vino a esa tierra, con las enfermedades de la garganta, el vientre y la sangre.
Oyoyorun fue el que se puso a investigar qué era lo que pasaba, y Orunmila le vio este signo y le dijo que era por el abandono del Santo, y que tenían que hacer ebbó para salvarse. Oyoyorun hizo ebbó y se marchó de allí para otra parte.
Nota: a la persona que le salga este Ifá no puede andar nada más que con el Santo, porque si cambia, pierde.
4Orula le pone el iddé a Oshún🔒 Babalawo
5Yemayá maldice al eledé🔒 Babalawo
6Nació el Iddefá (el hombre peludo y patilludo)🔒 Babalawo
7Cuando Oshún renunció a la codorniz🔒 Babalawo
8Orula salvó al pueblo Oshé Ni Fun🔒 Babalawo
9Ogún desobedece a Obatalá🔒 Babalawo
10Obatalá maldijo a las palomas🔒 Babalawo
11Nacen la leucemia y la amnesia🔒 Babalawo
12Los Komó Oshé, Komó Owá que aprendieron Ifá🔒 Babalawo
13Los bebés que no esperaban por Orula🔒 Babalawo
10 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →