Ofun Meyi es el poderoso en la tierra: madre de los catorce Odù, dueña del vacío y de las canas, la que habla con la vida y con la muerte de igual a igual. Todo lo puede — lo bueno y lo malo — y por eso mismo su ley es una sola: el poder se administra con respeto, o cobra la vida.
Sus patakíes del médico lo enseñan sin piedad: la Muerte fue madrina y socia — si la vela estaba a la cabecera, se curaba; si estaba a los pies, el enfermo era de ella. El ahijado desobedeció dos veces por ambición, y la sentencia quedó para siempre: la primera vez el ángel perdona; la segunda, mata. En Ofun los pactos se cumplen — con los santos, con los muertos y con los hombres.
«La primera vez el ángel perdona; la segunda, mata — en Ofun los pactos se cumplen.»El pulso de Ofun Meyi
El dinero es aquí sagrado y peligroso: en este signo nacieron la plata y el papel moneda, y también la seriedad financiera a costa de la vida. El Awó de Ofun no guarda dinero, no lo busca con apuro — «porque servirá para su propio entierro» — y cuando le llegue de golpe, que no sea para su desgracia: haga ebbó primero.
Su casa tiene reglas de misterio: nada vacío — ni botellas ni vasijas, que el vacío llama a lo que no se quiere —, no soplar las velas ni dejarlas llegar al final, no guardar luto, no maldecir, no dejar dormir extraños. Son los cuidados del que vive con la Muerte de amiga: ella no se lo lleva como quiera — pero vive cerca.
Y la promesa, para el que aguanta: de joven todos lo ridiculizan, pero de viejo será respetado y poderoso, y todos le servirán por su arca de sabiduría. Es adivino de nacimiento: todo cuanto dice es cierto. Frene la ambición, oiga consejos, y las canas de Ofun serán su corona: el que aprendió a esperar terminó gobernando la claridad.
El signo en una fraseRespete los pactos, frene la ambición y no viva con vacíos en casa — que Ofun de viejo gobierna, y sus canas son corona.