Es el último Odù de Ifá: cuando este signo le sale a un Awó, se observa bien lo que dice, pues aquí se acabó el Ifá.
La persona no tiene que hacer Osha, sino hacer Ifá: el hombre nace para ser interpretador de los signos en el Oráculo de Ifá.
La persona tiende a ser profeta y transmite los mensajes a la humanidad, como Obatalá en la ciudad de Aké.
Ifá de trampas y negación de derecho: a Orunla le negaron la entrada a su propio homenaje.
Ifá de robo, como los ladrones del corral de cochinos.
Ifá de separación matrimonial por las peleas con su okuní.
Existe contrariedad entre Santo y Espíritu: aquí la gente solo cree en el espiritismo, y el Santo tiene que llegar para que todo se acabe.
Habla el bastardo: la doncella trata de ocultar su deshonra y oculta la criatura; mas no abandone a su hijo, para que no pierda su suerte.
Se hacen trabajos de Santo sin tenerlo coronado: se puede ir preso por falsante, y puede haber un muerto por su causa, como Erebé.
Después de pasar trabajos y tener poca comida, le vendrá un bien.
Los hijos de este Odù son muy envidiados en todo el mundo, como los hijos de Shangó.
La mala suerte persigue a la persona: hay que hacer tres ebboses seguidos para contrarrestarla.
Ha perdido tres suertes y tiene que orugbó para salir adelante; pero le ha de venir otra más grande y saldrá de todos sus apuros.
Persona contraproducente: no sea envidioso ni orgulloso; usted piensa que sabe mucho, y Dios y Orunmila son los que saben.
Ponerse los collares y recibir Guerreros.
Al lactante se le enferma el estómago: la madre no se lava el pecho antes de amamantarlo, y el bebé se traga los microbios.
La obiní vive en el desenfreno: sus padres no supieron criarla de la mejor forma y, al quedar en estado de gravidez, la repudiaron.
En este Ifá surgen fuertes dolores de cabeza, e incluso se reciben golpes en ella; se puede padecer de tuberculosis y echar sangre por la boca.
La mujer tiene problemas para procrear.
No se debe cuidar hijos ajenos, porque destruyen su norma de tranquilidad, como la niña de Ofún Shé y Ananagú.
Un sufrimiento le puede ocasionar un infarto, como a la mujer de Ofún Shé.
Al anuncio de los menores hay que hacerle caso: pueden salvarlo de tragedias y de la muerte, como el cochinito flaco.
El hombre sostiene romances con una persona mayombera que trabaja una brujería muy fuerte y que después lo abandona, como Iyalashé.
El padre se olvida de sus hijos, que viven preocupados y pasan una niñez sufrida al faltarles su calor, como el hijo del Rey cazador.
Si no cumple y no hace las cosas como es debido, su posición peligra: el puesto se lo puede arrebatar un enemigo, como le pasó a Olobutú.
Los ewé del Odù son la granada y la clavellina de río.
Habla el Awán de Azojuano: la canasta con el papel grande, rodeada de platos que llevan menestras y viandas, carne, pescado, pan y hierbas; por orden jerárquico, cada persona da vueltas, se limpia y echa en la canasta, mientras el vonduncí toca la campana cantando Awán Awán Awán Nowayá Awá Eró Gasesé; se mata un pollo (o un chivo mamón), que se sazona con epó, ekú, eyá y awadó; se hace juján con aguardiente y vino seco; se da coco; los shakuanasís la bailan en la cabeza y el akerú la lleva al monte. Aun sin tener a Azojuano, los Awoses de Orunmila pueden realizar el Awán marcando la atena: Oshé Turá, que llama al ashé; Obara Turá, con la que Azojuano llega a la Tierra; Obeyonó, que es la vida de Azojuano; Okana Sá, el mensajero; Otura Shé, que lleva la ceremonia al Cielo; Ojuani Meyi, el ajará, e Irete Meyi, el espíritu de Azojuano resucitado: Eyelemeré.
Habla el Okín, la garza real: el tratado toma como base la garza real purpúrea, de cabeza negra y plumas pardo rojizas, que vive solitaria a orillas de ríos, lagos y pantanos, melancólica y espantadiza, y siempre vuelve a los mismos parajes al retorno de sus emigraciones.
Habla la profanación: Erebé, que se creyó el Dios de la adivinación sin título de Babalawo, y su consultante murió.
Habla el bastardo: el niño de la cesta del río que llegó a secretario y gobernador.
Habla el cuarto del misterio: la escalera blanca de 16 escalones y el busto tapado con paño blanco que nadie podía ver.
Habla Ogodó (Shangó), el Pastor de Ovejas, y el Abalashé, el Oráculo de Adivinación del que Orunmila no es dueño: Orunmila representa la vista, el cargo de adifá — lo ve todo y lo sabe todo: el pasado, el presente y el futuro.
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.