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Ofun She

También se le dice Ofun Oshe, Ofun Pakioshe, Ofun Shewe, Ofun Owewe, Ofun Pakishe

nº 256 de 256 · Edición:

El último Odù de Ifá, donde nace el Okín, la garza de la corona de los Reyes: se han perdido tres suertes — pero viene otra más grande.

21 patakíes 8 eewó 10 ebbós y obras 15 refranes

¿Primera vez con un odù? Aprende a leer un odù →

Rezo del Odù— el que abre el registro

Ofún Pakioshé Omó Pakioshé Efururú Lokukú Okuó Odé Kolé Bonatú.

SúyereEbbó Sheké Sheké Akukó Lebó / Ebbó Sheké Sheké Eyelé Lebó / Ebbó Sheké Sheké Adié Lebó / Ebbó Sheké Sheké Eyá Tuto Lebó...
Orden en Ifá
Odù 256 de 256
Composición
Ofun sobre Oshe
En el Diloggún
10-5 · Ofún tonti Oshé
Odù espejo
Oshe Fun
Santos que hablan
Obatalá · Oshún Ololodí · Azojuano · Shangó (Ogodó) · Oshumaré (el Arco Iris) · Yemayá · Oggún · Agenrón (el loro) · Eshu Atilú y Eshu Osiká

Nace · Ìbí LIBRE

  • El Okín: la garza.

    El ave que lleva la corona de los Reyes: una garza de plumaje blanco que luce, en torno al cuello, un collar de plumas rojas. Los pájaros la nombraron Reina cuando Olobutú perdió el reinado por no sacrificar su manto rojo.

  • El Awán de Azojuano.

    La ceremonia de limpieza con la canasta rodeada de platos, que se realiza primero en toda ceremonia de Azojuano.

  • La oratoria.

    Del bastardo Ofún Shé, el único que entendía e interpretaba la palabra de Obatalá.

  • Los vestidos.

    Del camino del cuarto del misterio del recatado, que todo lo tenía forrado de blanco.

  • Las cuatro direcciones del Oráculo de Ifá.

    Tomando los 365 días del año y repartiéndolos entre 256 Odù, queda un resto de 109. Al repartir ese resto entre los 21 anillos del arco iris, cada uno recibe 5 y sobran 4. Esos 4 son los caminos del tablero de Shangó, que gobiernan los signos de Ifá.

  • La pérdida de la memoria.

    Por haber recorrido tantos caminos y guardado tanto en la mente, a Obatalá empezó a fallarle la memoria. El secreto consiste en rogar la cabeza con los pétalos de la clavellina de río y colocar en el gorro una pluma de loro.

  • Que la Luna visitó el hogar de Obatalá.

    Sucede en este Odù.

  • Que las tripas se retuercen.

    Del manjar empolvado que los envidiosos dieron a Ofún Shé.

  • Que el arco iris simboliza el giro del mundo.

    Una mitad del cuerpo de Oshumaré se deja ver sobre el Cielo; la otra mitad pasa bajo el suelo, regido por Agbón Niregún, que es el Dios de Ifá y se identifica con Irí (Elá), el Salvador.

  • Que el chinimá se prepara con granada, carbón y una paloma.

    Obatalá rayó la granada con carbón en una jícara; después ofreció la paloma y realizó el chinimá, comenzando por Ofún Pakishé, y todos sanaron.

  • La familia de los puercos jíbaros.

    La cerda derribó la cerca y el cerdito flaco fue tras ella; en el monte tuvieron crías junto con los jabalíes.

Ofun She es el Odù número 256 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Ofun: nace de Ofun sobre Oshe. En los tratados aparece también como Ofun Oshe, Òfún Ọ̀ṣẹ́, Ofun Pakioshe, Ofun Shewe, Ofun Owewe u Ofun Pakishe. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 21 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 10 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Ofun She, que también se conoce como Ofun Pakioshe, cierra los odus de Ifá, y el awó escucha con mucha atención lo que dice. En él nacieron el arte de hablar en público, la ropa, los cuatro rumbos del tablero y el arco iris que representa el giro del mundo, y también la pérdida de la memoria. Su pájaro es el Okín, la garza blanca de collar rojo que adorna la corona de los reyes. Su decreto: usted vino a interpretar a Ifá y a llevar su mensaje a la gente, y tiene la dignidad de un rey, por eso lo envidian en todas partes.

La mala suerte lo ha perseguido y se le fueron tres suertes, pero le llega otra más grande que lo saca de todos sus apuros. Recuerde al niño dejado en una canasta junto al río, que Oshún crió y Obatalá tomó como secretario: los envidiosos le dieron veneno, y con lo mismo que prepararon para matarlo terminó gobernándolos. Tras pasar necesidad, a usted también le llega un bien. Pero en su camino hay trampas, robos y derechos negados, y le echan polvos donde va.

«Ofún Shé es el último Odù: aquí se acabó el Ifá — tres suertes se perdieron, y la que viene es más grande que todas.»El pulso de Ofun She

Usted se cree muy sabio, y quienes saben de verdad son Dios y Orunmila. Hay contradicción entre su santo y su espíritu. No haga trabajos de santo sin estar coronado, porque puede ir preso y alguien puede morir por su causa. Cumpla sus deberes y su promesa, porque por descuido puede perder su posición y un enemigo quedarse con su puesto. No preste sus prendas, huya de los chismes y haga caso a los niños: un aviso de un menor puede salvarlo de una tragedia.

En el amor, las peleas pueden llevar a la separación: no discuta en el matrimonio. A la mujer le cuesta tener hijos, y el hombre puede enredarse con una mujer que hace brujería fuerte y luego lo deja. Si el padre olvida a sus hijos, ellos sufren esa falta; no los abandone, que con ellos se va su suerte. No críe hijos ajenos: la niña que no es suya le traerá problemas. La mujer que vive en desenfreno sexual porque no la criaron bien y la rechazaron estando embarazada no debe dejar desamparado a su hijo, porque con él se le iría la suerte. Si es mujer, cuídese de un hombre de pantalón amarillo y camisa de pintas que la busca en una esquina: puede herirla o matarla.

En la salud, este signo trae fuertes dolores de cabeza y hasta golpes en ella. Puede padecer tuberculosis y escupir sangre, y el estómago y las tripas se le retuercen por lo que le ponen en la comida. Un gran sufrimiento puede causarle un infarto, y alguien enfermo de su familia puede caerse de la cama. Haga su ebbó a tiempo para no quedarse sin casa.

El signo en una frase

Haga sus tres ebboses, no abandone a su hijo y escuche el aviso de los menores — que al final del Ifá, Ofún Shé corona al que cumplió hasta el final.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Habla LIBRE

La mala suerte sigue de cerca a la persona; para contrarrestarla se deben hacer tres ebbós uno tras otro.
Perdió tres suertes y necesita hacer orugbó para salir adelante, pero le llegará una suerte aún mayor que lo sacará de todos sus apuros.
Es una persona que se perjudica a sí misma: no sea envidioso ni soberbio. Usted cree saber mucho, pero los que de verdad saben son Dios y Orunmila.
Ponerse los collares y recibir Guerreros.
Al lactante se le enferma el estómago: la madre no se lava el pecho antes de amamantarlo, y el bebé se traga los microbios.
La obiní vive en el desenfreno: sus padres no supieron criarla de la mejor forma y, al quedar en estado de gravidez, la repudiaron.
Este Ifá trae dolores de cabeza intensos y hasta golpes en la cabeza; también puede aparecer la tuberculosis, con sangre que se arroja por la boca.
La mujer tiene problemas para procrear.
No debe hacerse cargo de hijos ajenos, pues trastornan su vida tranquila, como ocurrió con la niña de Ofún Shé y Ananagú.
Una pena profunda puede provocarle un infarto, como le sucedió a la esposa de Ofún Shé.
Al anuncio de los menores hay que hacerle caso: pueden salvarlo de tragedias y de la muerte, como el cochinito flaco.
El hombre sostiene romances con una persona mayombera que trabaja una brujería muy fuerte y que después lo abandona, como Iyalashé.
El padre se olvida de sus hijos; ellos viven con preocupación y tienen una infancia dolorosa, sin su calor, igual que el hijo del Rey cazador.
Si no cumple y no hace las cosas como es debido, su posición peligra: el puesto se lo puede arrebatar un enemigo, como le pasó a Olobutú.
Este Odù se asocia con dos ewé: la clavellina de río y la granada.
Habla el Awán de Azojuano. Se coloca la canasta con el papel grande y a su alrededor platos con menestras, tubérculos, carne, pescado, pan y hierbas. Siguiendo el orden jerárquico, cada persona da vueltas alrededor, se limpia y deposita su ofrenda en la canasta, mientras el vonduncí hace sonar la campana y canta Awán Awán Awán Nowayá Awá Eró Gasesé. Se sacrifica un pollo (o un cabrito lactante) sazonado con epó, ekú, eyá y awadó; se prepara el juján con aguardiente y vino seco; se ofrece coco; los shakuanasís bailan con la canasta sobre la cabeza y el akerú la lleva al monte. Quien no tenga a Azojuano igualmente puede hacer el Awán si el Awó de Orunmila marca la atena con estos signos: Oshé Turá, el que convoca al ashé; Obara Turá, por el que Azojuano llega a la Tierra; Obeyonó, que representa su vida; Okana Sá, que actúa como mensajero; Otura Shé, el que sube la ceremonia hasta el Cielo; Ojuani Meyi, que es el ajará; e Irete Meyi, el espíritu resucitado de Azojuano, Eyelemeré.
Habla el Okín, la garza real. El tratado se basa en la garza real purpúrea, de cabeza negra y plumaje entre pardo y rojizo, que vive sola junto a ríos, lagos y pantanos; es melancólica y asustadiza, y cuando regresa de sus migraciones vuelve siempre a los mismos lugares.
Habla la profanación: Erebé se puso en el lugar de Dios en la adivinación sin ser Babalawo titulado, y quien lo consultó murió.
Habla el bastardo: el niño de la cesta del río que llegó a secretario y gobernador.
Habla el cuarto del misterio: la escalera blanca de 16 escalones y el busto tapado con paño blanco que nadie podía ver.
Habla Ogodó (Shangó), el Pastor de Ovejas, y el Abalashé, oráculo de adivinación que no pertenece a Orunmila. Orunmila representa la vista y el oficio de adifá: ve y conoce todo, tanto el pasado como el presente y el futuro.

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

No preste sus prendas a nadie.Regla de este Ifá.
No discuta en el matrimonio.Las discusiones con su okuní pueden llevar a la separación del matrimonio.
No sea envidioso ni orgulloso.Olobutú perdió el reinado por no desprenderse de su manto rojo.
No cuide hijos ajenos.Destruyen su norma de tranquilidad, y puede terminar en tragedia, como con Ananagú.
No abandone a su hijo.Para que no pierda su suerte: el bastardo abandonado fue la salvación del pueblo.
No haga trabajos de Santo sin tenerlo coronado.Erebé terminó en la cárcel por ejercer sin ser Babalawo titulado, y la persona que lo consultó murió.
No se crea que sabe mucho.Solo Dios y Orunmila conocen la verdad: la naturaleza es tan vasta que nadie alcanza a descubrir su misterio.
La madre no debe dar el pecho sin lavárselo.El lactante se enferma del estómago tragando los microbios.

Iré y osogbo LIBRE

Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.

Después de pasar necesidades y comer poco, le llega un bien.
Ha perdido tres suertes, pero le llega otra más grande y sale de todos sus apuros.
Nace para interpretar los signos del oráculo de Ifá y transmitir mensajes a la gente.
La mala suerte lo persigue, y ha perdido tres suertes.
Es una persona contraproducente, con una contradicción entre su santo y su espíritu.
Cree que sabe mucho, pero quienes saben son Dios y Orunmila.

37 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.

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Recomendaciones LA LIBRETA

Haga tres ebboses seguidos para contrarrestar la mala suerte.
Honre la promesa que hizo.

16 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.

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Refranes de Ofun She · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

Vivir con una persona humilde refresca la mente.

La humildad del compañero es medicina para la cabeza.

El que da el pan al perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro.

No críe hijos ajenos ni gaste en lo que no le pertenece: destruye su tranquilidad.

Si los Orishas no me dan nada, yo no puedo hacer nada por ellos.

El servicio religioso es un pacto de correspondencia mutua.

Su cabeza lo lleva donde termina su destino.

Cuando Shangó lanza su palabra, no hay quien la detenga.

La naturaleza es tan extensa que no hay quien sepa su secreto.

Los espíritus le quitan todo lo que usted descuida de su religión.

La herencia de sangre es la única que no se pierde.

Obatalá es el único capaz de crear un ser humano de dos gotas de sangre.

Todo el que practica el bien goza las dádivas de Olorun.

Hay verdades que causan oprobio, pero son verdades.

En un juicio no todos los testigos son interrogados.

El pez grande se come al chiquito.

Los iracundos no tienen lugar en la comunidad de los justos.

El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.

12 interpretaciones selladas — el texto que traduce cada sentencia a tu vida, en español y en inglés.

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Los patakíes

los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia

LIBRE LA LIBRETA
1El muchacho que entendió a Obatalá

Una princesa y un hombre del pueblo llano se enamoraron, y ella se encontraba con él cada tarde a espaldas de sus padres. Pasado un tiempo quedó embarazada, y aunque hizo cuanto pudo para impedir el nacimiento, no lo consiguió. Al nacer el niño, quiso esconder su vergüenza: lo acostó en una canasta, la dejó junto a un río y declaró que aquel niño era un bastardo.

Oshún Ololodí tomó al niño y se encargó de criarlo.

En otro lugar había un pueblo cuyos habitantes solo creían en el espiritismo y no hacían caso a los Santos. Les ocurrían desgracias una tras otra. Acudieron a Orunmila, quien les explicó que lo que les faltaba era el Santo: debía llegar para que sus males terminaran. Orunmila mandó entonces a Obatalá al pueblo para que lo aclarara todo, y Obatalá fue.

Obatalá reunió a los vecinos, sacó un libro que traía bajo el brazo, y leyó. Al terminar la lectura y las explicaciones, dijo que probablemente no lo habían entendido. Del grupo salió un muchacho que dijo: «Sí, padre, comprendí tus palabras». Al oírlo, Obatalá lo confirmó y lo nombró su secretario.

Cuando Obatalá se fue, los demás, envidiosos del muchacho, empezaron a echarle polvos para dañarlo.

Obatalá volvió a comprobar cómo marchaban las cosas. Reunió de nuevo a los habitantes y buscó al muchacho, que estaba sentado aparte y se veía mareado por los polvos. Habló de nuevo a los vecinos y, al terminar, comentó con desaliento que allí nadie entendía.

Al volver la vista hacia el muchacho, Obatalá reparó en un granado cercano y en una paloma que picoteaba uno de sus frutos. Exclamó que allí estaba la solución y pidió que atraparan la paloma y le trajeran una granada. Reunió una jícara y un carbón, ralló la granada, se la dio a la paloma y practicó chinimá empezando por Ofún Pakishé. Este mejoró en seguida, y con él sanaron todos los habitantes del pueblo.

Así los salvó el Santo.

Nota: la persona debe hacer Santo.

Lo que enseña

Quien fue rechazado al nacer y criado con cariño puede entender lo que otros no logran comprender. La envidia ajena daña al que destaca, pero la solución a veces está cerca y es sencilla, aunque nadie la vea. Donde no hay Santo, los males no terminan.

La obra que sanó al pueblo

Una paloma, una granada, una jícara y un carbón. Se ralla la granada, se ofrece a la paloma y se hace chinimá, empezando por Ofún Pakishé.

Cuando sale este odu

La persona debe hacer Santo.

El canto de cierre: la salvación del Santo

IBORU, IBOYA, IBOCHICHE

El rezo de Ofún Shé en este camino

OFUN SHE: ADIFAFUN CHINTOLO, TINCHOLO UNLARO, AKUKO LEBO

2El secretario envenenado que dictó el legado

Una joven vivía maltratada por su familia a diario. Su novio era Okana Lobé, pero además mantenía trato con otros dos hombres. Quedó embarazada sin saber quién era el padre y, sin atreverse a volver con los suyos, fue a ver a Orunla, quien le advirtió que no debía deshacerse de ese hijo.

Al nacer el bebé, la joven lo acostó en una canasta y la dejó ir por el río con la esperanza de que se hundiera. Sin embargo, el agua arrastró la canasta y al niño con ella.

Más adelante, junto a un pueblo de nombre Ofún Shé, una mujer estaba lavando ropa a la orilla. Al golpear una prenda contra una piedra, vio la canasta y al niño que había en ella. Empezó a llamar a gritos, muy agitada, «¡Ofún Shé, Ofún Shé!», y toda la gente se reunió para ver su hallazgo. Recogieron al niño y entre todos se ocuparon de criarlo.

Los de Ofún Shé eran personas de una espiritualidad extrema, y con ella pretendían llegar a Olofin. Él lo supo y envió a Obatalá con el encargo de hablarles y de pedirles que derribaran las murallas levantadas en torno al pueblo.

En esa época, el niño rescatado ya era adulto y vivía alejado de los demás. Nadie sabía de dónde venía, y por esa razón, y por la tristeza de su historia, lo habían llamado igual que al pueblo: Ofún Shé.

Obatalá llegó a cumplir la misión que Olofin le había dado. El joven se presentó muy elegante, con la cabeza adornada por plumas de loro, y ya conocía de memoria el primero de los tres legados de Olofin. Obatalá reunió a la gente y les reprochó su fanatismo y sus creencias. Al terminar comentó que era asombroso que, entre tantos adultos, nadie hubiera entendido sus palabras y solo lo hubiera logrado el muchacho. Después se marchó.

Tiempo más tarde regresó y volvió a reunir al pueblo. Cuando terminó su discurso, preguntó si alguien lo había comprendido. Igual que antes, solo respondió Ofún Shé. Obatalá, disgustado con los demás, resolvió: «Ya que únicamente Ofún Shé interpreta lo que yo digo, a partir de hoy será mi secretario». Empezaron a trabajar unidos, y la envidia hacia Ofún Shé fue creciendo.

Al acercarse el día de explicar el tercer legado, el último, Obatalá notó que su memoria flaqueaba y despachó con una paloma un recado para Ofún Shé. Pero el ave se detuvo en el camino a comer de un granado. Entre tanto, unos atacantes le lanzaron bolas de lodo que le ensuciaron la ropa, y tuvo que esconderse tras una planta de algodón. Condenó a la paloma a pagar con la vida su desobediencia. Luego tomó una jícara, un melón y tres granadas, lo trituró todo, se marcó la frente con una cruz y reanudó el camino hacia el pueblo.

Allí, los vecinos querían destruir a Ofún Shé y le sirvieron una comida con polvo. Él la devoró con avidez y se descompuso del estómago. Encorvado por el dolor, avanzó hasta Obatalá, que tenía un loro gris sobre el hombro. Al ver al joven así, el loro erizó el plumaje, que se tiñó de rojo. Obatalá se sacó el manto y lo arrojó sobre Ofún Shé. Este se incorporó, se acercó apoyándose en su bastón, el pauyé, y empezó a susurrarle a Obatalá el legado de Olofin, que Obatalá iba explicando.

Cuando acabaron, Obatalá lo hizo beber agua del río, y Ofún Shé expulsó, hecho una bolsa, el mal que había ingerido, y Obatalá lo nombró gobernador del pueblo. Le dio la bolsa con estas palabras: «Con esto quisieron matarte tus enemigos. Sopla esto hacia los cuatro vientos y así los dominarás con el mismo afoshé de ellos». Desde ese día, la gente de aquel pueblo continúa transformándose, y Ofún Shé gobernó en plena calma.

El camino avisa que aquí se retuercen las tripas y que hay tres suertes perdidas. Como remedio, se hace un ebbó tras otro, hasta tres veces.

Lo que enseña

Quien creció apartado por su origen puede llegar a entender lo que otros no comprenden. La envidia lo envenena, pero con la ayuda de un mayor se levanta y gobierna con lo mismo que sus enemigos usaron contra él.

Ebbó de este camino

Tres akukó, tres eyelé, un palito de tres puntas, un tallo de plátano, ofunfun y dundun.

Otra forma del ebbó

Una ración de plátanos, un akukó, dos eyelé, neblina y ewefá.

Cuando hay tres suertes perdidas

Se repite el ebbó tres veces seguidas.

Obras para tomar

Este camino trae dos remedios para tomar, uno para la salud y otro de toma diaria por las mañanas, preparados con elementos del signo. Sus ingredientes están en el tratado completo.

3Nace la pérdida de la memoria (Obatalá y Agenrón)

En la ciudad de Aké residía Obatalá, un profeta que recorría los pueblos llevando mensajes de sabiduría. Tanto caminar y retener todo de memoria hizo que esta comenzara a fallarle.

Acompañado de su ayudante Agenrón, el loro, se consultó con Orunmila y salió Ofún Shé. Ifá le avisó que debía cuidarse: por saber tanto perdería su memoria y, junto con ella, su ashé. Le indicó una rogación con la flor del ewaró odó, llamada clavellina de río, que debía llevar bajo el gorro siempre que saliera a dar mensajes.

Obatalá lo cumplió, mas cierto día, al tener que dar un mensaje en Adowá, olvidó la clavellina en su casa. Sus enemigos conocían su problema de memoria y se juntaron en Adowá a esperar que olvidara el mensaje, para denunciarlo ante Olofin, hacerlo preso y quitarle el puesto.

Sin la flor, Obatalá no podía recordar bien el mensaje en Adowá, y los enemigos ya se disponían a apresarlo. Agenrón notó que el secreto seguía en el hogar de Obatalá, lo agarró y corrió a Adowá, y llegó justo a tiempo para ponerlo en manos de Obatalá. Con él, Obatalá se acordó del mensaje, que ni más ni menos venía de Olofin para la gente de esa ciudad, y esta apresó a los arayé enemigos de Obatalá.

Para agradecerle, Obatalá decidió que los colores de Agenrón, es decir sus plumas, aparecieran en su corona.

Lo que enseña

Quien sabe mucho de memoria puede llegar a perderla, y conviene cuidar aquello que sostiene su saber. La ayuda de un compañero fiel llega a tiempo cuando se olvida lo esencial, y ese servicio merece gratitud.

Ebbó del camino

Dos osiadié y dos adié; ashó timbelara y oguedé, además de ewé eleguedé, omi ilé ibú y oñigán, más ekú y eyá, awadó y óbi, itaná y opolopo owó. Reparto: un osiadié se da a Elegbara y el otro a Ebbó Paraldo; con los dos adié se hace el unyen de Oshún con Orunmila; con la eleguedé se prepara una lamparita para Oshún.

Secreto del odu para la memoria

Este camino tiene un secreto del odu para la memoria; está en el tratado completo.

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Preguntas frecuentes

sobre Ofun She

LIBRE

¿Qué significa el Odù Ofun She en Ifá?

El último Odù de Ifá, donde nace el Okín, la garza de la corona de los Reyes: se han perdido tres suertes — pero viene otra más grande.

¿Qué número es Ofun She entre los 256 Odù de Ifá?

Ofun She es el Odù número 256 de los 256 de Ifá, de la familia de Ofun: nace de Ofun sobre Oshe.

¿Qué orishas hablan en Ofun She?

En el Odù Ofun She hablan Obatalá, Oshún Ololodí, Azojuano, Shangó (Ogodó), Oshumaré (el Arco Iris), Yemayá, Oggún, Agenrón (el loro) y Eshu Atilú y Eshu Osiká.

¿Cuál es un refrán del Odù Ofun She?

Uno de los refranes de Ofun She dice: «Vivir con una persona humilde refresca la mente».

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La familia de Ofun

los 16 caminos

Este es 1 de 256

Cada punto es un Odù con sus caminos, sus obras, sus eewó y sus rezos. El encendido es el que acabas de leer. Los otros 255 te esperan.

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