Hay que proteger la vista y las piernas y cuidarse de las enfermedades infecciosas, como la sífilis contagiada; las personas cercanas se apartan de usted por miedo.
La obiní oboñú (embarazada) puede perder la criatura por ogú.
El hombre tiene que dedicarle más atención y cercanía a su mujer, porque ella se siente agotada y sola, y eso la empuja al desliz y al adulterio: puede descubrir a su mujer en una infidelidad, pero el único responsable es usted mismo.
Quien ignora las indicaciones de Ifá y de los mayores enferma de los órganos genitales; el cuadro se agrava y su vida puede terminar, pero Oshún se la salva.
Hay afecciones del hígado, y ese órgano u otro puede desgarrarse por gérmenes adquiridos: sea aseado, verifique lo que come, evite las vísceras y no consuma productos cárnicos sobre los que tenga dudas.
Una madre perjudica a su hijo sin intención, como la gallina que aplastó a su polluelo mientras perseguía a la cucaracha.
Los hermanos, sea por sangre o por religión, riñen entre sí por pretender valerse más que los demás: se sienten superiores y autosuficientes, como los tres hermanos del conejo.
Los hijos chantajean sin cesar a sus padres y superiores, y ese proceder se les vuelve en contra, como un bumerán.
El hombre pierde la puntería (el vigor) por la maldición de la desobediencia.
Las relaciones íntimas son muy fuertes y le producen molestias a la obiní: sea menos brusco.
En este caso el hijo descubre a su padre o a su madre en un momento íntimo con otra persona, igual que Shangó con Olofin.
Los ewé de este Odù corresponden a bala de cañón, parquia, algarrobo y álamo.
Habla el azabache, guardián contra el mal de ojo.
Habla el conejo (Samba o Ejoró): jefe y hermano de todos los animales y amigo de Elegba; desde la sentencia de Ekundere, los conejos se alimentan únicamente de hierbas y raíces.
Habla la rata y el ratón, que desde la trampa del Dios de la Blancura no se asocian más.
Habla la gota o artritis úrica: el ácido úrico que precipita en uratos, los tofos de la gota crónica, la gota visceral que daña riñones y corazón; enfermedad hereditaria agravada por el alcohol, las carnes y la vida sedentaria. Nota histórica del tratado: Hipócrates consignó sus rasgos antes de Jesucristo, pero Ifá lo hizo mucho antes, al describir el padecimiento de Elegbará.
Habla la sífilis: el chancro, el período de silencio, las erupciones y las lesiones finales destructivas; se adquiere por contagio directo o por objetos de uso de sifilíticos.
Habla la cucaracha: huele mal y daña los alimentos, los cueros y los libros; no es posible distinguir a los machos de las hembras.
Habla el mono del Jueves Santo, que ora y confía en lo sagrado del día.
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No coma conejo (los hijos de Obatalá y de Ofún Kanan).Orunmila y Obatalá quedaron libres de una deuda pendiente con la muerte gracias al conejo.
No use durante dieciséis días una cosa que usa diariamente, cuando Ifá lo marque.Los enemigos de Orunla contrataron al vendedor de epó para envenenarlo con lo que consumía a diario.
No consuma menudencias ni productos cárnicos sobre los que tenga dudas.Puede desgarrarse el hígado u otro órgano por gérmenes adquiridos.
No falte a los jueves, que son sagrados, y controle sus impulsos sexuales.Babalú Ayé murió de sífilis por desobedecer el Jueves Santo, y el cazador de monos perdió la puntería.
No tenga relaciones donde quiera ni de cualquier manera.El ounko lo hacía en la manigua; además molesta a la obiní: sea menos brusco.
Aléjese del alcohol y de la vida sedentaria.Producen la gota, como a Elegbá.
No trate con gente de moral dudosa ni con quienes cometen delitos.Caerá preso.
No falte al respeto a la ideología y religiosidad del prójimo.Caerá sobre usted una maldición celestial y se quedará sin su ashé.