Ofún Fundá

nº 250 de 256 · también Ofun Ogunda, Òfún Ògúndá

Donde primero se aprendió Ifá: Olofin trazó los 16 Odù sobre la otá blanca — y Ifá, cortado en dos, respondió: «yo soy inmortal».

24 patakíes 8 eewó 12 ebbós y obras 16 refranes

¿Primera vez con un odù? Aprende a leer un odù →

Rezo del Odù— el que abre el registro

Ofún Fundá Ifá Tinshomó Ikín, Unsoró Bogbo Kalenó Osha Umpé Gbiló Tiyé Kabioso Okutá Edún Ará Opá Afafá Okojí Afafá Olé Tokosí Okpele Ifá Adifafún Afafá Maferefún Ifadé. Otro rezo: Eshu Modubela Oyú Fodé, Olowé Koró Kukuté Kukú Mariwó Loró Akukó Lebó, Yanakó, Obé Lebó.

Orden en Ifá
Odù 250 de 256
Composición
Ofun sobre Ogunda
En el Diloggún
10-3 · Ofún tonti Ogundá
Odù espejo
Oggunda Fun
Santos que hablan
Olokun · Orishaoko y Oggún · Shangó (Kabioso) · Yemayá · Obatalá Orisha Obalá · Los Ibeyis · San Lázaro · Eshu Modubela

Nace · Ìbí LIBRE

  • El akará.

    Nace en este Odù.

  • Las caretas de Olokun.

    Nacen aquí, del misterio del fondo del océano.

  • Que fue donde primero se aprendió Ifá.

    Olofin trazó los 16 Odù de Ifá sobre una otá misteriosa, rectangular, blanca.

  • Que Olokun se fue a vivir al fondo del océano.

    Por la guerra con Olosa, a causa de los celos de ésta.

  • Eshu Modubela.

    El Elegbará de dos caras que anda con Ashikuelú.

  • Que Oggún hizo el arado de hierro a Orishaoko.

    Orishaoko no podía perforar la tierra dura con su arado de madera; precisó la ayuda de Oggún para tener lo que quería.

  • Obatalá Orisha Obalá.

    Nace en este Odù, hermano de Orishaoko.

  • Que pelean dos Obases.

    Dos Reyes jurados a destruirse se encontraron en los límites de sus tierras; el guerrero fiel salvó a su Rey caído.

  • Que las eyelé se corrigieron.

    Del ebbó de Olofin a Ofún Fundá: al llevarlas al desierto, su defecación verde las fue tiñendo, y la suerte cambió.

  • Que aquí descansa en paz el alma del bienhechor, mientras la del malvado sufre remordimiento.

    Marca el trabajo o facultad de la conciencia.

  • El ewé del Odù: el curujey.

    Nace en este Ifá; hablan también la cochinilla del río y el lino del río.

Ofún Fundá es el Odù número 250 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Ofun: nace de Ofun sobre Ogunda. En los tratados aparece también como Ofun Ogunda u Òfún Ògúndá. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 24 patakíes (3 en texto íntegro), sus refranes, 12 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los ires y osogbos al detalle, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Ofún Fundá — también llamado Ofún Funfú — es tierra sagrada de origen: aquí fue donde primero se aprendió Ifá — Olofin trazó los 16 Odù sobre una otá misteriosa, rectangular y blanca: el primer tablero. Y aquí Kabioso cortó en dos a Ifá, que respondió: «Tú me has cortado en dos, pero yo soy inmortal» — Ifá vive en los ikines, en el mango, en el cuero del cocodrilo y en el carapacho de la jicotea.

Su tribunal es interior: es el Ifá de la conciencia — el alma del bienhechor descansa en paz; la del malvado sufre remordimiento: dedíquese a hacer el bien. Su familia lo trata con dos caras y no le corresponde lo que usted ha dado — hágalo igual: el pago de esta letra no lo emiten los hombres.

«Kabioso cortó a Ifá en dos y le respondió: soy inmortal — Ofún Fundá aprendió Ifá en la piedra blanca de Olofin.»El pulso de Ofún Fundá

Sus alianzas son obligatorias: precisa la ayuda de otro para tener lo que quiere — como Orishaoko del arado de Oggún — y Orunmila se casó con Ladurán, la hija de Olokun, gracias a la ayapá: tenga una ayapá en la casa. Pero elija bien: el que imita fracasa — su amigo le envidia la posición —, y el loro parlanchín embaucó al elefante grande: él por irónico y usted por curioso.

El agua es su frontera de respeto: sus hijos no se bañan en el mar y usted sea precavido en las aguas — se puede ahogar; ahí mismo se le perdió un dinero, y a los muertos de esta letra se les da comida al mar y al río. En tierra, vigile los bolsillos: le pueden dejar caer algo en gavetas o cartera que lo comprometa con la justicia — y le echan polvos para eso: la limpieza va por delante.

Sus suertes tienen dueña: las mujeres le traen suerte y por ellas cambiará de situación — si pierde a su esposa, pierde su suerte: cuídela como al tablero blanco. El Egun en la prenda que lo perjudica lleva ebbó, el muchacho que usted utiliza no se desprecia — le puede costar caro —, y dé su fiesta de tambor: Ofún Fundá se ve mal, pero todo cambia en la medida en que se identifique con Olofin — el que escribió los 16 signos en la piedra blanca.

El signo en una frase

Haga el bien aunque no se lo paguen, cuide a su esposa que es su suerte y respete las aguas — que la conciencia de Ofún Fundá es su tablero.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Habla LIBRE

Ifá de la conciencia: aquí descansa en paz el alma del bienhechor, mientras que la del malvado sufre remordimiento. Dedíquese a hacer el bien.
Fue donde primero se aprendió Ifá: Olofin trazó los 16 Odù sobre una otá misteriosa, rectangular, blanca.
Ifá de la inmortalidad de Ifá: Kabioso lo cortó en dos, pero Ifá vive en los ikines, en el mango, en el cuero del cocodrilo y en el carapacho de la jicotea.
Lo tratan con dos caras, incluyendo su familia, y lo discriminan: siempre se ha ocupado de ellos y no le han correspondido como esperaba.
Se es víctima de la inexperiencia y la infantilidad, a pesar de ser grande, como el elefante con el loro.
El que imita, fracasa: usted tiene un amigo que le envidiará su posición, y por imitarlo fracasa.
Ifá de guerra por las propiedades: puede haber muertos por arayé, y puede perderlo todo por hablar demasiado.
Ofún Fundá se ve mal por situaciones pésimas, pero poco a poco su situación va cambiando en la medida en que se identifique con Olofin.
Precisa la ayuda de otro para tener lo que quiere, como Orishaoko del arado de Oggún.
Gracias a la ayapá, Orunmila llegó a casarse con Ladurán, hija de Olokun: en la casa hay que tener una ayapá.
Sus hijos no deben bañarse en el mar, y usted debe ser muy precavido en las aguas, pues se puede ahogar.
A usted se le perdió un dinero en el río o en el mar.
Tiene un Egun en una prenda que lo perjudica: hacer ebbó con una prenda.
Cuídese el corazón y los riñones.
Cuidado con problemas genitales: se habla de impotencia; hay erección y deseos al acabar de comer.
El hombre es exagerado en sus partes, y a la obiní la desfloró alguien así; usted siente insatisfacción, pues su pareja no se comporta como antes.
Un parlanchín lo puede embaucar: él por irónico y usted por curioso, como el loro al elefante.
Usted utiliza a un muchacho: cuidado con un desprecio hacia él, que le puede costar caro.
Cuidado con lo que le pueden dejar caer en sus bolsillos, gavetas o cartera: algo semejante lo compromete con la justicia.
Le están echando polvos para que tenga dificultades con la justicia.
Cuando vaya al campo no se meta muy adentro, que un aguacero puede enfermarlo. Alguien del campo vendrá a visitarlo; si es obiní, el motivo es un hijo o un problema de justicia.
Las mujeres le traen suerte y por ellas cambiará de situación y de suerte; si usted pierde a su esposa, perderá su suerte.
Se debe dar una fiesta de tambor.
Habla la otá blanca y rectangular donde Olofin trazó los 16 Odù: el primer tablero de Ifá.
Hablan los muertos en este Odù: dar comida al mar y al río.
Habla el mono que se olvidó de Orunmila: por difamar del que lo ayudó, perdió la casa y el dinero y se quedó en los árboles.
Habla Oshún despreciada: hija del mar e hija de Olofin, la despreciaban por ir muy ripiada; usar cochinilla del río y lino del río.
Hablan los caracteres de los Orishas en la persona: Yalorde es obiní inmoral; Obatalá, okuní impotente; Shangó, okuní comerciante, además de mujeriego y bailador; Oggún es altanero, abusador y también borracho; Babalú Ayé, okuní justo aunque enfermizo.
Habla el buey que imitó al caballo salvaje: el caballo por rebelde ganó la libertad; el buey, cebado, terminó en manos del carnicero.

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

No duerma desnudo.Hay un Egun que hace vida con usted.
No se mire en el agua.Porque ve la muerte.
Sus hijos no deben bañarse en el mar.Peligro de ahogarse; usted debe ser muy precavido en las aguas.
No juegue de manos con las mujeres.En un baile le pueden caer a palos.
No persiga a la mujer que no le responde.Usted está enamorado, y si ella no le responde, no la persiga más.
No imite a nadie.El que imita, fracasa: el elefante murió por imitar al loro, y el buey terminó en el carnicero por imitar al caballo.
No sea explosivo ni quiera ser bravucón.Usted tiene mal genio, y por eso su final no es bueno: mejore su carácter.
No mire para atrás: mire para adelante.Primer refrán de este Ifá.

Recomendaciones LA LIBRETA

Cuide a su esposa: si la pierde, perderá su suerte.
Reciba a Olokun y, si lo tiene, complételo; reciba también a los Ibeyis y a Ozain para su suerte.

15 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.

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Los patakíes

la historia primero — los caminos del Odù

LIBRE LA LIBRETA
1El pobre y el medio peso

Había un hombre en la pobreza que acudió a casa de Orunla. Le salió este Ifá; Orunla le hizo ebbó y lo mandó al río a bañarse, con la advertencia de cuidar que no se le perdiera algo, pues en ello estaba su suerte o su desgracia.

Se fue a bañar y, para no extraviarlo, cargaba medio peso dentro de la boca. Un descuido bastó: se le cayó, y él fue detrás hasta la desembocadura del mar. Ahí lo alcanzó la noche y pidió a Olokun permiso para dormir; Olokun se lo dio, con la indicación de que durmiera sobre los arrecifes.

A la mañana siguiente Olokun quiso saber cómo había pasado la noche, y el hombre respondió que bien. Olokun entonces le mostró unas matas de güira: las de la derecha no hablaban, las de la izquierda sí; y le dijo que tomara aquel camino, porque al llegar a su casa la encontraría cambiada.

De un día para otro aquel hombre prosperó. Un vecino empezó a preguntarle, y de tanto insistir le sacó el secreto, y aseguró que él también podía hacerlo. Sin pasar antes por casa de Orunla a registrarse, se metió al río a bañarse, soltó el medio peso y lo persiguió. Llegado al sitio, al caer la noche le pidió permiso a Olokun para dormir, y Olokun se lo concedió.

Por la mañana le preguntó cómo había dormido, y él respondió que mal: sobre los arrecifes no había manera de descansar. Olokun le dijo entonces: «¿Tú ves aquellas matas de güira? Bueno, las de la derecha no hablan, pero las de la izquierda sí. Tú coges tres de la derecha y tiras una en el momento, otra a la mitad del camino y la otra al llegar a tu casa».

Obedeció, pero no quedó conforme; al tomar aquellas güiras y arrojar la primera, todo se puso oscuro, y con la segunda salieron serpientes y otros animales feroces que acabaron con él, por ambicioso.

Obra: se le pone a Elegbará una pieza de 50 centavos. La persona no debe mirarse en el agua, pues ahí ve la muerte, ni dormir desnuda, ya que un Egun vive con ella.

2Barakoyí y Eyiguei, y los diez centavos

Este camino habla de dos amigos inseparables, tanto en la risa como en el llanto: juntos en las fiestas y juntos en los tragos amargos que le tocan al hombre en la vida.

Barakoyí era práctico y algo rígido en sus tratos, y nunca se metía en lo que no le correspondía. Le repugnaban por igual la envidia y el orgullo; la modestia lo definía. Eyiguei, en cambio, era su opuesto en todo: malhumorado, pendenciero, egoísta, inconforme y sin una pizca de modestia.

Cierto día conversaban sobre lo mal que la estaban pasando y, como cosa del destino, cada uno traía en el bolsillo diez centavos, ni un peso más. Barakoyí le anunció entonces a su amigo que iría a casa de Orunmila a que lo mirara, por si cambiaba su suerte. La respuesta fue: «Bueno, ve tú a gastar tu dinero en esas cosas, que yo con el mío voy a comprar algo para comer».

Ya en casa de Orunmila, éste lo miró y salió este Ifá: debía hacer rogación y luego dejar el pueblo, caminando sin rumbo fijo, porque su felicidad estaba donde quiera que llegara. Orunmila le hizo el ebbó y, como sabía de su pobreza, le regresó los cinco centavos cobrados con estas palabras: «Toma esto, para que tengas algo para el viaje». Cuando Barakoyí se puso en marcha, Orunmila lo despidió con esta bendición: Omá Iré Ki Olodumare Agueó Ki Bogué Ochá Agueó.

Caminó el día entero y buena parte de la noche, hasta dar con un paraje muy vistoso, rodeado de agua por los dos costados: de un lado corría un río y del otro estaba el mar. Traía sed y cansancio, así que usó su sombrero para beber; al inclinarse se le fue de encima la moneda que Orunmila le había entregado.

Terminada el agua, dio gracias a Olofin y a los Oshas por haberlo llevado a un sitio tan divino, donde pudo beber y descansar. Se quedó dormido allí mismo, sobre los arrecifes, y en el sueño sintió que lo jalaban de los pies y lo echaban al mar, entre un sinfín de molestias que no lo dejaban en paz.

Despertó al romper el alba, contento con el descanso, y en eso vio acercarse a una anciana fea, harapienta y desgreñada, que se detuvo a su lado y le preguntó: «Hijo, ¿dormiste bien y no te molestó nadie en este lugar tan solitario?». Contestó que no. La vieja siguió: «Bueno, hijo, yo voy a ayudarte. ¿Tú ves aquella mata de güira que está junto al camino? Coges tres güiras de la derecha: la mayor la tiras cuando te marches de aquí, la segunda cuando estés entrando en el pueblo que encuentres, y la última, la más pequeña, la tiras en el lugar donde vayas a pasar la noche».

Cumplió las indicaciones, y la última güira que arrojó guardaba dentro una gran fortuna; la levantó lleno de asombro y admiración. En poco tiempo se volvió uno de los hombres de mayor nombre y riqueza de aquel pueblo.

Tiempo después regresó de paseo a su antiguo pueblo para saludar a Orunmila y a Eyiguei. Primero visitó a Orunmila y le dejó regalos de valor; luego fue por su amigo, lo abrazó, también le hizo varios regalos y comieron juntos. Eyiguei le confesó que seguía igual, o peor. Barakoyí le narró su odisea y le explicó que su prosperidad venía de la obra que Orunmila le había hecho; le ofreció dinero, y el otro lo rechazó por orgullo y envidia.

Con ganas de imitarlo, le pidió prestados diez centavos y se presentó en casa de Orunmila pretendiendo que le hicieran un ebbó por cinco centavos. Orunmila le aclaró que con esa cantidad no había ebbó posible, que el precio era de cuatro pesos con veinte centavos, y él respondió: «Si yo tuviera $4.20 no me hubiera tomado el trabajo de llegar hasta aquí». Salió sin despedirse y tomó de inmediato el camino que su amigo le había señalado.

Al llegar al paraje entre el mar y el río encontró a la vieja y las matas de güira, con lo que confirmó que su amigo no le había mentido. Se agachó a beber agua, se le cayó la moneda de cinco centavos y soltó maldiciones. Luego se echó a dormir diciendo: «Vamos a ver cuándo llega la vieja hechicera». Se quedó dormido, pero los fenómenos de aquel sitio no lo dejaron descansar.

Con la primera luz vio venir a la anciana. Ella lo saludó al llegar y él respondió entre dientes; la vieja lo notó de inmediato, aunque no hizo comentario alguno y sólo preguntó: «Hijo mío, ¿qué te trae por aquí?». Él soltó: «¿Y a usted qué le importa?». Ella insistió: «Hijo, yo deseo ayudarte». Y él remató: «Pues ayúdeme y no me dé tanta conversación».

La anciana entonces le indicó: «¿Tú ves aquella mata de güira? Cuando te vayas de aquí, coge las de la derecha: la mayor la tiras cuando te vayas, sin mirar para atrás; la mediana la tiras en el pueblo que a poco has de encontrar, y la más pequeña la tiras en el lugar donde vayas a pasar la noche».

Ya de salida, Eyiguei fue por las güiras y notó que las de la izquierda eran de mayor tamaño; dijo: «Ésta se cree que yo soy bobo», y tomó ésas por ser las más grandes. Después invirtió el orden por completo: dejó ahí mismo la más chiquita, dejó la mediana a la entrada del pueblo y, al llegar al sitio donde iba a pasar la noche, arrojó la más grande; de ella salió una serpiente que se le fue al cuello y lo estranguló.

Nota: en este Odù también toman la palabra los muertos. Se reciben Ibeyis y Olokun; se les da comida al mar y al río; a los Ibeyis, comida y fiesta; y se recibe a Ozain para asegurar la suerte en esta vida. Maferefún Ibeyis, Maferefún Olokun.

3Oggún, compadre de Orishaoko, le construye el arado

Rezo: Aboké Koró Kukuté Kukú, Adifafún Oggún, Adifafún Orishaoko, Laró Lebó Ifaradá.

Ebbó: un akukó, etú meyi y eyelé meyi, tierra arada, ashó ará y ashó timbelara, con ekú, eyá, awadó, otí y opolopo owó.

Hubo un tiempo en que Orishaoko andaba harto de tanto trabajar, porque entre más se esforzaba, menos frutos veía. Le pedía ayuda a Olofin sin que Olofin se la diera.

Harto ya de esa vida, y viendo que nada le salía, abandonó la labranza y resolvió irse del lugar donde vivía. Pero un día, saliendo a caminar, llegó a casa de su compadre Oggún y le platicó las penas que traía: su arado era de madera y la tierra estaba dura y reseca por falta de lluvia, de modo que no lograba abrir el surco a la profundidad necesaria.

Oggún le rogó a Olofin que mandara lluvia, y le prometió a Orishaoko fabricarle un arado de hierro. Con ese arado en las manos, Orishaoko pudo trabajar a su gusto y recuperó la alegría.

Orishaoko necesitó de la ayuda de Oggún para alcanzar lo que quería.

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Refranes de Ofún Fundá · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

Mirar para adelante y no para atrás.

El que tira la güira debe seguir sin volverse: el pasado no se carga en el camino de la suerte.

Si usted pierde su esposa, perderá su suerte.

Las mujeres le traen la suerte en este Ifá: cuídela.

El que imita, fracasa.

El elefante murió por imitar al loro, el buey acabó en el carnicero, y Eyiguei estrangulado por la serpiente.

Precisa la ayuda de otro para tener lo que quiere.

Ifá dice: Tú me has cortado en dos, pero yo soy inmortal.

El magnetismo de una pareja te puede hacer próspero o arruinarte.

El auténtico tiene creatividad.

La sabiduría de la hormiga para tener comida está en la colonia.

Quien irrita al necio tiene que pelear con él.

La guerra de día se puede ganar, la de noche se pierde.

Fríos o calientes, pero nunca tibios.

El rey que toma vino no puede decretar ebrio sin perjudicar al pobre.

La tercera posición siempre sobra.

A la larga todo se sabe.

Al que da le dan el doble, al que niega le quitan el triple.

Primero tumba una corona la mujer que la flecha.

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Preguntas frecuentes

sobre Ofún Fundá

LIBRE

¿Qué significa el Odù Ofún Fundá en Ifá?

Donde primero se aprendió Ifá: Olofin trazó los 16 Odù sobre la otá blanca — y Ifá, cortado en dos, respondió: «yo soy inmortal».

¿Qué número es Ofún Fundá entre los 256 Odù de Ifá?

Ofún Fundá es el Odù número 250 de los 256 de Ifá, de la familia de Ofun: nace de Ofun sobre Ogunda.

¿Qué orishas hablan en Ofún Fundá?

En el Odù Ofún Fundá hablan Olokun, Orishaoko y Oggún, Shangó (Kabioso), Yemayá, Obatalá Orisha Obalá, Los Ibeyis, San Lázaro y Eshu Modubela.

¿Cuál es un refrán del Odù Ofún Fundá?

Uno de los refranes de Ofún Fundá dice: «Mirar para adelante y no para atrás».

¿Qué incluye La Libreta?

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La familia de Ofun

los 16 caminos

Este es 1 de 256

Cada punto es un Odù con sus caminos, sus obras, sus eewó y sus rezos. El encendido es el que acabas de leer. Los otros 255 te esperan.

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