Ofún Sá

nº 251 de 256 · también Ofun Osa, Òfún Ọ̀sá

Donde nacen las hierbas medicinales, las siete virtudes y los siete pecados: Awó Oreré, el de larga vista — todo lo suyo está en el aire.

22 patakíes 8 eewó 13 ebbós y obras 20 refranes

¿Primera vez con un odù? Aprende a leer un odù →

Rezo del Odù— el que abre el registro

Alé Nishé Omó Ikú Omó Orunmila Alé Oyiñá Lolé Osnuworón Oyisá Lorudó Ebó Awó Fun Fun Ilá Ozain, Owó Lamefá. Otro rezo: Ofún Sá Omó Ifá Omolorún Omó Iré Barabaní Regún Jekuá Ayebí Oloré Olorun Omó Orunmila Keni Kayefún Olorun Yuké Ofún Sá Sayereni Addafún Oshanlá, Oyé Ishumí Ebó Adá Telebó Oyerí Shawerekuekué.

SúyereOsá Kuyeré Obarawé Osá Kuyeré Obarawó, Ozain Kuyé Kuyé Obarawó.
Orden en Ifá
Odù 251 de 256
Composición
Ofun sobre Osa
En el Diloggún
10-9 · Ofún tonti Osá
Odù espejo
Osa Fun
Santos que hablan
Obatalá · Orunmila y su hijo Ebbó · Eshu · San Lázaro (Obilowó) · Oshún · Babawa · Ozain · Amaiyegun (Agba Orisha Eggun)

Nace · Ìbí LIBRE

  • Las hierbas medicinales.

    Nacen en este Odù, del poder de Ozain.

  • Las 7 virtudes y los 7 pecados capitales.

    Olofin dio a Obatalá dos cofres; repartió solo los pecados al mundo y guardó las virtudes para sus hijos: por eso Olofin arrasó el mundo para hacer uno nuevo (el Arca de Noé).

  • El Domingo de Ramos.

    Del camino del pájaro cardenal (Itú), traicionado por su mujer por dinero: significa la Pasión de Cristo y la bendición de las palmas.

  • El vicio de Fola Obó.

    Awó Oyé Dokún, hijo de Ozain, perdió el ashé loyú y el ashé letí por el vicio que le enseñó su mujer arayé.

  • Que baja una bendición del Cielo, pero la gente defrauda a Olofin.

    Los Orun Imolé hablaron por la boca de Ofún Sá para dar la paz a Ifé, exigiendo primero el arrepentimiento de los pecados.

  • Que Ikú proclamó que la carne humana sería su alimento principal.

    Desterrada por la apuesta de la Luna, apeló a las deidades feroces —Oggún, Shangó, Olokun y Shapaná— para procurarse su comida en la Tierra.

  • Que la Luna aparece cada 31 días.

    Antes aparecía cada 30; desde que los niños del Cielo le ensuciaron el vestido, tardó un día más.

  • Que se usan las caretas para bailar a Eggun.

    Con el cráneo del mono se preparó la máscara de Agba Egún que representa a Amaiyegun, que al bailar salvó a la ciudad de Ifé.

  • Que la persona trae el cordón umbilical enredado en el cuello.

    Por el pájaro cardenal.

  • Los ewé del Odù: quita maldición, rompe camisa, tate quieto y palo Ramón.

    Nacen en este Ifá.

Ofún Sá es el Odù número 251 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Ofun: nace de Ofun sobre Osa. En los tratados aparece también como Ofun Osa u Òfún Ọ̀sá. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 22 patakíes (3 en texto íntegro), sus refranes, 13 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los ires y osogbos al detalle, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Ofún Sá es una letra de balanzas celestes: aquí nacieron las hierbas medicinales, las 7 virtudes y los 7 pecados capitales, y el Domingo de Ramos. Por eso los dos cofres viven al pie de Ozain — el del bien y el del mal — y se le pregunta a Orula con cuál se trabaja: en su proceder deben equilibrarse pecados y virtudes.

Su andar es distinto: Ofún Sá camina por encima del piso — todo está en el aire — y es Awó Oreré, el de larga vista, e Ifá de Adelú: la corona que rueda con otro — la persona tiene que guiarse por el Santo y por mayores de experiencia, porque su altura sin guía es caída. Vístase de blanco por dentro y por fuera, y aléjese de las guerras, como Obatalá que entregó el mariwó a Oggún.

«Ofún Sá camina por encima del piso, con los dos cofres al pie de Ozain — su corona rueda con otro: déjese guiar.»El pulso de Ofún Sá

Sus bocas peligrosas: es jactancioso y habla lo que se puede y lo que no — y se paga un precio, como Guiña Guiña con Kabarán Ikú; su hijo o los menores de la casa lo oyen y lo comprometen — hable como si siempre lo escucharan. Y el mono de esta letra: traicionó la confianza de Olofin con calumnias, y fue maldecido a no decir más que Ofún Sá mientras el mundo sea mundo.

Sus mujeres y sus copas piden vigilancia: los enemigos utilizan a su mujer para destruirlo — no le confíe los secretos, que hablados lo pueden apresar como al pájaro cardenal —, una mujer ligera será su perdición, y el alcohol se evita en todas sus formas: la cirrosis de esta letra no acepta comentarios. Los excesos íntimos marcan impotencia; la mujer atiende su regla retenida.

Sus protecciones son de identidad: para que la muerte no lo reconozca, tiene que tener Idefá; los seres que vienen de noche a hacer vida con la persona se despachan, el hijo porfiado lleva ebbó, no se amonestan niños inocentes — Dios castigó por eso a la Luna — y cumpla con las citas de su profesión, o queda invalidado. Su virtud es de plumaje alto: el pájaro cardenal tiene la virtud de Dios y está muy cerca de Él — vuele a esa altura, con la corona guiada.

El signo en una frase

Equilibre virtudes y pecados, calle sus secretos ante todos y ni una gota de alcohol — que el Idefá hace que la muerte no reconozca a Ofún Sá.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Habla LIBRE

Odù de fuerza de voluntad para vencer; pero las promesas se vuelven huecas, sin sentido.
Ifá de Ainá: corriente de alta tensión.
Ofún Sá camina 12 centímetros por encima del piso: todo está en el aire.
Es Awó Oreré, de larga vista, e Ifá de Adelú: la corona que rueda con otro — persona que tiene que guiarse por el Santo y por mayores de experiencia.
Ifá de alejarse de las guerras y vestirse de blanco, por dentro y por fuera, como Obatalá que entregó el mariwó a Oggún.
En su proceder se deben equilibrar pecados y virtudes: por eso los dos cofres viven al pie de Ozain, y se pregunta a Orula con cuál se trabaja.
Se es jactancioso y se habla lo que se puede y lo que no se puede, y se paga un precio por esto, como Guiña Guiña con Kabarán Ikú.
Los jóvenes no aplican sagacidad, prudencia ni cordura, y comerán el fruto de su camino y se hartarán de sus consejos.
Ifá del tratado de Orunmila: Dios creó al hombre, y éstos hacen el bien y el mal, e Ikú se los lleva sin distinción — el error básico de la creación, pues los bienhechores mueren más prematuramente que los malhechores.
Cuando nació la persona que se está mirando, trajo el cordón umbilical enredado en el cuello.
Se sueña con Santos y Egun, con los cuales se tienen relaciones y esclavizan a la persona: seres que vienen por la noche a hacer vida con las personas.
Los enemigos utilizan a su mujer para destruirlo: no confíe en la mujer que tiene, pues habla sus secretos y lo pueden apresar, como al pájaro cardenal.
Una mujer ligera será su perdición: a causa de una mujer ramera es reducido el hombre a un bocado de pan.
Evite el alcohol en todas sus formas, pues conlleva enfermedades mortales como la cirrosis hepática, y puede cometer aberraciones que serán su perdición.
Evite los excesos íntimos: marca impotencia.
La mujer tiene problemas en su menstruación; si es mujer, tiene retención en su regla.
Hay un hijo muy porfiado: por él se hace ebbó, para que no se vea en situaciones difíciles; ese hijo compromete al padre.
Cuidado con lo que habla: su hijo o los menores de la casa lo oyen y se ve comprometido, como Guiña Guiña que oyó a Alete.
Los compromisos de su profesión se cumplen: de faltar a reuniones o citas, quedará invalidado y su suerte se perderá.
No se amonestan niños inocentes, pues Dios lo castiga, como amonestó a la Luna.
Para que la muerte no lo reconozca, tiene que tener Idefá.
Habla la cirrosis hepática: las afecciones difusas y crónicas del hígado; el tratado detalla sus causas —alcoholismo y carencia alimentaria, hepatitis víricas, obstáculos del flujo biliar— y la cirrosis atrófica de Laennec, común en varones alcohólicos de 45 a 70 años. En Ofún Sá se abusa del alcohol: no valen los comentarios.
Habla Igú Aganna.
Habla el mono: la confianza de Olofin y de Obatalá que traicionó; por sus calumnias fue maldecido a no decir más que Ofún Sá mientras el mundo sea mundo. El tratado añade la nota sobre los simios: los hombres-mono (pitecántropo, sinántropo, hombre de Heidelberg) como formas de transición, y ve al mono de este Ifá como un hombre-mono de transición.
Habla el Arca de Noé: la destrucción del mundo, que lo parió el mar, menos Oké y Agayú, que nacieron con la naturaleza, y Orunla, que nació con las corrientes y fenómenos astrales de los altos planos.
Habla el pájaro cardenal (Itú), de plumaje rojo vivo y virtud dada por Dios, adorno del bosque; y la dignidad del Cardenal, que sigue inmediatamente a la del Papa: el pájaro cardenal tiene la virtud de Dios y está muy cerca de éste.
Habla el pájaro perdorrera o cartacuba, joya de Cuba, con cuyo ashé se ruega la cabeza y se atefa en este Ifá.
Habla el Domingo de Ramos: el último de la Cuaresma, que da principio a la Semana Santa.

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

No porfíe ni haga apuestas; evite el juego al azar.El hijo de Orula porfió con la muerte sobre la Luna: la jactancia pierde a la persona.
No le enseñe los secretos a las mujeres, ni haga favores.El pájaro cardenal fue apresado porque su mujer reveló el secreto de su Ozain; y al tigre que Orunmila crió, hubo que vencerlo con la navaja: esas personas lo desprecian.
No se enfurezca si le ensucian la ropa.Si un animal le ensucia la ropa, no salga: límpiese con ekó y epó y llévelo a una loma, como la Luna que no salió tres noches.
No mire con ojos de deseo a la mujer de su amigo, ni a la de su padre.Regla de este Ifá.
No abuse de Fola Obó.Perderá su suerte y su ashé, como Awó Oyé Dokún.
No hable de su compañero ni se separe de él.Babá está bravo con usted.
No amoneste a niños inocentes.Dios lo castiga, como amonestó a la Luna por querer golpear a los niñitos del Cielo.
Evite el alcohol en todas sus formas.Lo conlleva a enfermedades mortales como la cirrosis hepática.

Recomendaciones LA LIBRETA

Vístase de blanco, por dentro y por fuera, y aléjese de las guerras.
Guíese por los consejos de los mayores y por el Santo: la corona que rueda con otro.

13 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.

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Los patakíes

la historia primero — los caminos del Odù

LIBRE LA LIBRETA
1El omó de Orula, el hijo de la muerte y la Luna

Un hijo de Orula se empeñó en discutirle a la muerte que ese día la Luna no iba a asomarse. Enterado del asunto, Orula preparó de inmediato un ebbó de ekó con manteca de corojo y fue a dejarlo en lo alto de una loma.

Ya lista la Luna para su salida, se le adelantó un perro: se echó encima del ekó y dejó manchada por completo a la Luna, la cual se ofendió tanto que estuvo tres noches sin querer aparecer.

Quien busque pasar inadvertido ante la muerte necesita llevar Idefá. Tratándose de una mujer, hay retención de la regla.

Notas: quien presume acaba perdiéndose y lo prometido queda en nada; no porfíe. Si un animal le mancha la ropa, no salga de casa: hágase limpieza con ekó y epó, y deposítelo en una loma. Todo está en el aire.

2Ebbó, Ikú y el juego de Ayó

Apenas el hombre pisó la Tierra, la Muerte comenzó a arrebatar gente a millares, día tras día.

Orunmila lo impidió el día en que Ikú se presentó a llevarse a Ebbó, su hijo —el sacrificio—, que amparaba a la gente frente a la embestida de la muerte.

Fue en el Cielo donde Ikú se enteró de eso: que Ebbó protegía a la gente y la prevenía contra la Muerte. Entonces bajó ella misma. Como Ebbó tenía fama de gran jugador de Ayó, la Muerte resolvió retarlo en la Tierra, y puso la condición de que, ganándole, se lo llevaría consigo al Cielo, con lo que terminaría en el mundo toda forma de sacrificio; en cambio, si Ebbó vencía, ella no volvería jamás a la Tierra.

La partida arrancó con limpieza y, torneo tras torneo, ella fue quedando por encima. Al caer la tarde, cuando ambos se apartaban del tablero para continuar por la mañana, la Muerte observó que con el día siguiente se cumpliría un mes de estarlo derrotando. Ebbó, sin entenderlo, quiso saber cómo podía hablar de un mes completo si apenas llevaban una jornada de juego. Ella le hizo ver que la Luna Nueva asomaría al otro día. Ebbó sostuvo lo contrario: la Luna no saldría sino hasta el tercero. La disputa quedó zanjada cuando la Muerte apartó el Ayó del trato: si la Luna Nueva salía al día siguiente, como ella anunciaba, además de llevarse a Ebbó al Cielo seguiría volviendo al mundo por los seres humanos; y si acertaba Ebbó, no solo lo dejaría en paz, sino que no se llevaría a nadie más. Con esa apuesta hecha, la noche los separó.

Ebbó corrió enseguida a contárselo todo a su padre. Orunmila consultó su calendario y comprobó que Ikú tenía razón: la Luna se dejaría ver al otro día. Interrogó entonces a Okpele, y la respuesta fue macho cabrío a Eshu sin demora, pidiéndole que estorbara el triunfo de la Muerte sobre Ebbó, porque semejante victoria pesaría muchísimo sobre la Tierra.

Comido el macho cabrío, Eshu subió al Cielo a ver a la Luna. Ella dispone de un solo vestido para bajar al mundo; esa mañana lo había lavado y lo tenía tendido sobre el césped del patio, esperando la hora de vestirse por la noche. Eshu le preguntó para cuándo tenía su viaje mensual, y ella contestó que salía esa misma noche.

Con esa noticia se marchó. El Sol ya iba de retirada en su recorrido diario. Eshu juntó a los niños pequeños del Cielo y los puso a jugar sobre el vestido blanco, que estaba seco, hasta pisotearlo: quedó arruinado por completo, tan sucio que, de presentarse con él, la Luna apenas se habría notado.

Al levantarse y ver el destrozo, la Luna se lanzó a castigarlos. Dios se interpuso para saber qué ocurría y ella le refirió el asunto. Dios la reprendió: pretendía descargar su enojo en criaturas inocentes por una simple torpeza, siendo que eran esos mismos niños los que la aclamaban con cantos de alabanza cada vez que hacía su aparición mensual. La Luna se excusó por lo olvidadiza que había sido, perdonó a los niños y anunció que volvería a lavar el vestido al otro día, tendiéndolo esta vez en una cuerda y no en el suelo, para presentarse en la Tierra al día siguiente.

Abajo, en la Tierra, la Muerte y los demás aguardaron esa noche una salida que no llegó. La Luna se dejó ver apenas la noche siguiente. Hasta ese momento se asomaba cada 30 días; desde aquella noche pasó a hacerlo cada 31.

La Muerte reconoció frente a Ebbó que los hechos lo habían favorecido a él, y se comprometió a no volver al mundo. Fue así como Orula y su hijo Ebbó expulsaron a la Muerte de la faz de la Tierra.

Con todo, como ya había declarado que su alimento principal sería la carne humana, le tocó ingeniar otro recurso para conseguir comida, y recurrió a las deidades feroces que le buscaron sustento en la Tierra. Son Oggún, dueño de la contienda, del accidente y de la guerra; Shangó, dueño del trueno, del relámpago y de la electricidad; Olokun, dueño del agua, de la hechicería y del sortilegio; y Shapaná, que mata con toda clase de epidemias. Incluso a los que caen a manos de los ancianos de la noche los conducen al Cielo, hasta la Muerte, sus propios mensajeros. La Enfermedad, esposa suya, en cambio se demora en cobrar a sus víctimas, sobre todo cuando éstas se amparan en el sacrificio o en Ozain, dueño de la medicina.

Al descubrirlo, Orula les trajo a la memoria a las demás deidades aquella orden que Dios había dictado en el Cielo: no matar en la Tierra. El permiso de Dios alcanzaba solo para que la Muerte se alimentara de los que obraban mal y de los sentenciados en la corte semanal del consejo divino. ¿Por qué, entonces, cargaba lo mismo con el inocente que con el culpable?

Fue en ese punto donde Orunmila enunció su tratado célebre. Explicó a las demás deidades que Dios, al formar al hombre para que las sirviera, contaba con que los hombres resultaran buenos como ellas y, además, permanecieran vivos siempre. Agregó que el bien habría tenido más posibilidades de imponerse al mal si Dios, al dar entrada a la Muerte, hubiera separado a unos de otros: de haber dispuesto vida sin término para quien obrara bien, mientras la Muerte recogía a quien practicara la maldad, las generaciones se habrían dado cuenta de que solo morían los malvados, y éstos habrían terminado convencidos de hacer el bien y de detestar el mal. Puesto a escoger, nadie quiere morir. Ahí apunta Orula al error de fondo de la creación, ya que por lo común quienes hacen el bien mueren antes que quienes hacen el daño.

3Kabarán Ikú (el Poder de la Muerte) y Guiña Guiña

Rezo: Ofún Sá Aleté Omá Ikú Guiña Guiña Omá Orunmila Orugbó.

Ebbó: akukó y adié, eyelé meyi, obí meyi, ekú, eyá...

Guiña Guiña era hijo de Aleté. Su padre trataba con Kabarán Ikú, el Poder de la Muerte, un asunto de mucha hondura, y el muchacho escuchó la conversación entera. Tiempo después, en una ausencia de Aleté, Kabarán Ikú volvió a la casa. Guiña Guiña le avisó que su padre no estaba, aunque agregó que daba igual, porque él conocía el tema; y así, sin medirse, dijo lo que le tocaba y lo que no, y terminó porfiándole a Ikú.

El visitante se retiró. Poco después regresó Aleté, y Guiña Guiña le repitió cuanto se habían dicho. El padre lo reprendió: aquello había sido un desatino. Quiso saber si tenía idea de con quién había estado conversando, y el hijo lo negó. «Pues ése es Kabarán Ikú, el Poder de la Muerte, y te has comprometido en el secreto de Oshukpuá. Ahora tienes que hacer ebbó, para que no te suceda nada malo, ni a ti ni a tu familia. Tú sabes que Oshukpuá está comprometida a hablar conmigo un asunto de importancia sobre los secretos de los Oshas, y tiene que venir blanca y reluciente como de costumbre».

En su ruta, ella debía detenerse antes en el ilé de Oké. Justamente ahí Guiña Guiña le había asegurado a Kabarán Ikú, porfiando, que Oshukpuá no llegaría. La Muerte se encolerizó con esa apuesta: «Si no sucede así, a pesar de ser hijo de Alete, mi amigo, te cuesta la vida».

Registrado por su cuenta, Guiña Guiña halló este Ifá: el camino de Oshukpuá pasaba por Obatalá, es decir, por Oké. Con eso a la vista levantó orugbó de un ounko y opolopo epó destinados a Oké, y cargó todo dentro de un cuero embarrado de epó. Oké y Elegbá abrieron el envoltorio para comerse el ounko, y al hacerlo el epó quedó derramado a lo largo del camino.

Oshukpuá venía de prisa, vestida de blanco, y al pasar por ahí se le manchó la ropa. Como no tenía otra, se quedó en casa de Oké sin poder salir ni presentarse a la reunión. De ese modo Guiña Guiña ganó la porfía a Kabarán Ikú.

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Refranes de Ofún Sá · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

El mono no se fía ni de su mismo rabo.

El traidor desconfía de todos, porque se mide por sí mismo.

La jactancia pierde a la persona.

Guiña Guiña y el hijo de Orula porfiaron con la Muerte por hablar de más.

El hijo compromete al padre.

Guiña Guiña comprometió a Alete en el secreto de Oshukpuá.

No intentes mal a tu prójimo estando él confiado de ti, pues el tuyo viene caminando.

La boca del justo producirá sabiduría; la lengua perversa será cortada.

A causa de una mujer ramera, es reducido el hombre a un bocado de pan.

La corona que rueda con otro.

Las promesas se vuelven huecas.

Una palabra sola no guía al Awó desde su casa; una palabra sola no guía al Mayor desde su casa.

El mono se puso la piel de jabalí, pero su cola lo descubrió.

El alcohol es para los deprimidos que pretenden olvidar.

A otro perro con ese hueso.

Al mal tiempo, buena cara.

La verdad ata la lengua embustera.

Si el mundo se pudre, es que nosotros no sabemos comportarnos.

El enemigo en la niebla puede parecer amigo.

Mono ve, mono hace.

Las traiciones nunca se hacen de frente.

El que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija.

La vanidad pierde al vanidoso.

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Preguntas frecuentes

sobre Ofún Sá

LIBRE

¿Qué significa el Odù Ofún Sá en Ifá?

Donde nacen las hierbas medicinales, las siete virtudes y los siete pecados: Awó Oreré, el de larga vista — todo lo suyo está en el aire.

¿Qué número es Ofún Sá entre los 256 Odù de Ifá?

Ofún Sá es el Odù número 251 de los 256 de Ifá, de la familia de Ofun: nace de Ofun sobre Osa.

¿Qué orishas hablan en Ofún Sá?

En el Odù Ofún Sá hablan Obatalá, Orunmila y su hijo Ebbó, Eshu, San Lázaro (Obilowó), Oshún, Babawa, Ozain y Amaiyegun (Agba Orisha Eggun).

¿Cuál es un refrán del Odù Ofún Sá?

Uno de los refranes de Ofún Sá dice: «El mono no se fía ni de su mismo rabo».

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La familia de Ofun

los 16 caminos

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