El Ifá del guante de seda: Olofin le dio el poder al Awó en sus manos, con toda la sensibilidad en las yemas de los dedos.
Ifá de jerarquía y jefaturas: al ocupar los puestos debe saber organizar el trabajo de los subordinados, que tienden a derogarlo del cargo y hasta pueden ocasionarle la muerte.
Ifá donde uno mismo causa su desgracia por decir sus secretos: por eso es un Odù osobo de ashelú, pues los comentarios ocasionan la vigilia.
Ifá de guerras posicionales por objeto, obra o pertenencia, con aparentes acuerdos que terminan como la Guerra de Troya.
Este Odù anuncia la muerte de un Awó: los Awoses entran en pugna por envidia, y uno puede ocasionarle la muerte a otro por ogú.
Shangó fue designado Rey de los Cielos y de la Tierra y no tiene contrarios; tiene cuatro espíritus que lo acompañan: Lubayemí, Omuhí Lowó, Agbó Eggún Kafó y Afinjú Elegbá.
La persona actúa sin tino: pérdida de las facultades mentales por inshé ogú.
Se pasan muchos trabajos y necesidades; llegada la bendición, ya con fama y caudal, la propia persona labra su desgracia: desobedece y cuenta los secretos de cómo subió a la cima.
Aquí se amamanta a hijos ajenos, aunque el trato que reciben no suele ser bueno y hasta puede enfermarlos. A la mujer pueden agredirla, matarla o esclavizarla con cuchillo, arco o palo.
La lengua del vulgo la tiene desgraciada: los aparentes amigos pretenden su perdición, pues la envidian por su posición y lugar.
La mujer no puede tener hijos: debe hacer las obras que recomiende Ifá con la confianza de que logrará parir —generalmente hembras— y pedirle mucho a Olofin.
Se sufre de los riñones, hay flojedad en el cuerpo y la vista se daña, a tal grado que la persona puede quedar ciega si es que ya no lo está; en los hombres, la tendencia es a la impotencia.
Es un Odù de tener muchas obiní, y esto motiva la envidia, el ogú encima de la persona y el conjuro.
La persona debe desarrollar su perfil profesional en el campo de las artes.
Se trabaja en vano y otro recoge el fruto de lo que usted hace, por dudar de los designios de Ifá, como el machete Kañiké.
Tuvo una mujer colorada que le hizo daño creyendo que la abandonó por otra: le puso velas al revés.
Tuvo o tiene enfermedad de mujeres: cúresela bien, porque puede causarle graves daños; a veces se siente impotente.
Posiblemente tendrá jimaguas; se juegan los números 5 y 3.
Habla el guante de seda: el poder de las manos y la digitopresión.
Habla el machete: por haber hecho ebbó, el adá corta; Kañiké, el espíritu del machete, no hizo ebbó, y el fruto de su trabajo lo recoge otro.
Habla el papagayo, de pico robusto y ganchudo, que habla y canta canciones; el ceniciento de cola roja es el más inteligente.
Habla el águila del foro (el aguilita), dentro de la cual Orunmila tocaba el violín.
Habla el pájaro blanco que cambió sus ropas de dos colores por el blanco y no fue reconocido: cantó y bailó, siendo el orgullo de la fiesta.
Habla la Guerra de Troya: la aparente causa fue una mujer, pero la principal razón fue la posición; los aparentes acuerdos —la Nave Caballo de Odiseo— esconden el ardid.
Los ewé del Odù son: melón, frijol caballero y albahaca.
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No se puede comer melón, ni vestirse con ropas de óvalos.Del camino del ciego que recogía melones; debe vestirse de blanco.
No introduzca sus manos en nada oscuro o que le ofrezca dudas.El hijo del Rey metió la mano en la bolsa de la serpiente y murió.
No use armas encima.Regla de este Ifá.
No le haga mal a nadie.Le puede caer encima, como al Rey que envenenó la bolsa del mendigo.
No se meta con los inválidos, incluyendo a sus familiares.Nace el respetar a los inválidos: el ciego fue culpado injustamente y quedó libre.
No le levante más la mano a una mujer.Por eso tiene una guerra muy grande.
No ponga trabas con el dinero, ni porfíe.Tenga presente que con un real no se pueden hacer muchas cosas.
No deje que el Sol le dé en la cabeza.Póngase un pañuelo blanco o gorra.
No diga los secretos de cómo logró su suerte.Su suerte la ha perdido por hacer comentarios de cómo la logró, como el cazador de las vainitas.