1Las necesidades de Oluwo Popó y Oggún
Oluwo Popó y Oggún pasaban necesidades en un pueblo donde todos eran ricos y nadie requería sus servicios; Oluwo Popó ideó el plan: Oggún, con sus poderes, envenenaría las aguas de las que todos bebían, y él curaría después a los enfermos. Y de esta manera pudieron quedarse y vivir bien en aquel pueblo.
Una vez, Oluwo Popó y Oggún estaban pasando muchas necesidades, pues se encontraban en un pueblo donde todo el mundo era rico y, por tal motivo, no carecían de nada y no necesitaban los servicios de ninguno de los dos.
Un día, conversando Oluwo Popó y Oggún, al preguntarse cómo les iban las cosas, Oggún le dijo a Oluwo Popó que muy mal, y Oluwo Popó le contestó de la misma forma, pues apenas ganaba para comer.
Oggún le propuso a Oluwo Popó marcharse de aquel pueblo, para ver si tenían mejor suerte en otro. Oluwo Popó le respondió que no; que si ellos se unían, él había encontrado la forma de vivir en aquel pueblo, y le explicó lo que tenían que hacer: que Oggún enfermaría a las personas de aquel pueblo, y él las curaría después.
Oggún le preguntó cómo iba a enfermar a esas personas, y Oluwo Popó lo llamó bruto, diciéndole: «¿Todas las personas de este pueblo no toman agua de un mismo lugar? Pues tú, lo que tienes que hacer con los poderes que Olofin te dio, es envenenar esas aguas. Y yo, con los poderes que Olofin me ha dado, curar a las gentes. Y de esta manera nos podemos quedar y vivir bien en este pueblo».
2La fuerza del pato y el gallo
Yemayá mostró a Olokun su cría de patos, que se caían al pisarse; Olokun, disgustado, dijo que solo comía sangre fuerte, y Yemayá lloró abochornada. Tras el ebbó de Orunmila —gallo y pato en la palangana llevados al mar—, Olokun alimentó a los gallos y a escondidas a los patos: nació la fuerza de ambos, y desde entonces Yemayá come akukó y Olokun patos grandes y fuertes.
Cuando sale este signo, el Awó sopla aire arriba y a los lados.
Ebbó: un pato, un gallo, tela aroldó, agua de mar, añil, 9 velas, una palangana, prenda rota, ekú, eyá, epó, agbadó, opolopo owó.
Yemayá le dijo a Olokun que ella tenía una cría de animales que le gustaría mucho comer. Olokun a la vez le dijo a Yemayá que él también tenía una cría de un animal que a ella le iba a gustar mucho: este animal era el gallo. Hasta entonces, lo único que Yemayá comía era gallina, y Olokun, por su parte, nada más comía abó y eledé.
Un día, Yemayá fue a casa de Olokun para invitarlo a ver su cría. Olokun llegó con Yemayá a casa de ésta a ver la cría, que eran patos, y vio que todos se estaban cayendo, pues al caminar y pisar los machos a las hembras, se caían. Olokun se disgustó y le dijo a Yemayá que todos aquellos animales estaban enfermos y que él nada más comía sangre fuerte.
Yemayá, al oír esto, empezó a llorar, abochornada por lo que Olokun le dijo. Éste la invitó a caminar, encontrándose con Elegbá, quien, viendo llorar a Yemayá, empezó a cantar: Ofún Mawá Lodeo Ayauró Loná Olokun / Mawá Lodeo Ayauró Loná.
Olokun y Yemayá tomaron por un camino, confundiéndose, y viraron para atrás, para la cría de patos de Yemayá. Al ver donde tenía Yemayá los patos, notaron con asombro cómo todos nadaban de lo más bien, donde Olokun dijo: «Qué bien se ven, qué lindos están». Yemayá tomó unos patos y le dio unyén a Olokun.
Elegbá dijo: «Es una comida apetitosa», donde Olokun les dijo: «Vengan conmigo». Y fueron para el criadero de Olokun, donde éste tenía una cría de carneros, cochinos y gallos, dándoles de comer de estos animales y preguntándoles cuál les gustaba más. Yemayá y Elegbá dijeron que el gallo, y Olokun les dijo: «Yo les voy a dar otra cosa a comer, a ver si les gusta». Fue al criadero y trajo dos gansos. Yemayá y Elegbá se asustaron y salieron corriendo, mientras vomitaban el carnero y el cochino que habían comido, y llegaron a casa de Orunmila.
Éste hizo osode y les vio Ofún Batrúpon, diciéndoles: «Han comido tres cosas y dos les han hecho mal. Por tanto, tienen que hacer ebbó con gallo, pato, palangana, agua de mar, tela azul y blanca y 9 velas».
Yemayá salió rápidamente y trajo el pato. Elegbá trajo el gallo, robado del criadero de Olokun, y entre ambos lo hicieron. Orunmila les hizo el ebbó y dijo que había que llevarlo tarde. Mató el gallo y el pato dentro de la palangana, y lo llevaron a la mar junto con el ebbó. Olokun, por la mañana, vio aquella cosa tan linda que nadaba sobre el mar y se puso de lo más contento.
Al otro día, empezó a alimentar bien a los gallos y, a escondidas de Yemayá, alimentaba también a los patos, para que éstos tuvieran fuerza. Mandó a buscar a Yemayá y a Elegbá, y les dijo: «Todos los días tú, Elegbá, tienes que venir a comer gallo y llevarle también a Yemayá, y que ella me mande a mí patos».
Aquí nació la fuerza del pato y el gallo; su naturaleza está floja. Ewefá: albahaca morada, canutillo morado, frescura, escoba amarga. Desde entonces, Yemayá come akukó y Olokun, patos grandes y fuertes.
3El cuchillo con temple no pierde el filo
Oggún afilaba cualquier hierro y pronto se volvía inservible; Shangó templó el hierro y el filo perduró. El cuchillo, sabiendo que lo usarían y luego lo ignorarían, pidió a Olofin: que todo el que lo use se corte, ser el primero en probar todo lo de comer, y que le rindan moforibale después de servir. Olofin lo concedió: por eso, tras toda matanza, se le da coco al cuchillo.
Hubo un tiempo en que, cada vez que Oggún quería un cuchillo, afilaba cualquier hierro que se encontraba. Pero con el uso se volvía rápidamente inservible. Shangó, inteligentemente, templó el hierro y, al darle el filo, éste perduraba a través de los usos.
El cuchillo, al ver que iba a ser usado constantemente y que después de usarlo iba a ser ignorado, fue ante Olofin y le pidió que le echara una maldición en lugar de una bendición, diciendo: «Ahora que el filo me perdurará a través del uso, me van a ignorar después que me utilicen; y yo quiero que todo el que me use se corte, y quiero ser el primero en probarlo todo, ante todo lo que sea de comer. Y que me rindan moforibale después que les haya servido».
Fue tanta la insistencia del cuchillo, que Olofin dijo: «To Iban Eshu. Mientras el mundo sea mundo, será así».
Nota: por eso, después que se termina una matanza en Osha o en Orunmila o en cualquier Santo o religión, se le da coco al cuchillo, pues se le rinde moforibale, porque Olofin le concedió esa gracia.
Ebbó: akukó, 4 eyelé, aberé medilogún, yarako, ekó, ekú, eyá, awadó, los collares que tiene puestos, etú, opolopo owó (el ebbó va para la plaza).
Notas: no se comen vísceras en este Ifá; no se pone sombrero negro ni cintas negras; no se usan prendas de fantasía.