2El sueño del carnero (Abó) y su espionaje
En la tierra Abó Gutanlé, el carnero Abó soñaba cada noche con el trono del Obá Ayabó y, al servicio del envidioso Rey Paní, entró de espía a su casa echándole ogú y shepé. Alapiní Awó y Shangó lo descubrieron; Olofin le dijo: «Eres mi preferido, pero te llegó tu hora». De sus dos lágrimas y la virtud del fiel Ologbó Erú se hizo el secreto contra la traición.
Rezo: Adifafún Beyú Abá Pamí Bi Okú Kereni Didé Belé Abó Alá Egungún Adifafún Alapiní Awó Abó Gutanlé Infán Bi Ená Akukó Iguí La Iguí Sokún Sokún Layé Abó Aferewewé Oyú Adifafún Ayabó Obá Imbatimshé Ologbó Erú Ilé Obalú Ayé Asheterenishó Omá Koyé Awó Yobó Olofin Awó Odará Ayé Nimó Sokún Sokún Omó Eyení Koró Adifafún Shangó.
Ebbó: abó, akukó meyi, anguila, insó de ologbó, bogbo iyé, bogbo ileké, bogbo ewé, eyelé meyi funfún, opolopo owó.
En la tierra Abó Gutanlé vivía un Obá llamado Ayabó, el cual tenía un hermoso palacio donde vivía tranquilo, y allí adoraba a Oluó Popó, que era su Orisha. Además, tenía un esclavo de confianza, que era Ologbó Erú.
Abó siempre deseó tener el poder de Ayabó, y no había una noche en la cual no soñara que era él el que estaba sentado en el trono, y decía que verdaderamente era el Rey o, mejor dicho, que era él quien realmente debía serlo.
Había en la tierra contigua un Obá llamado Paní, que le tenía envidia a Ayabó y, como conocía los ocultos deseos de Abó, se valía de éste para lograr también la destrucción de Ayabó. Abó entró al servicio de Ayabó y cada día le echaba ogú y shepé dentro de su ilé.
Un día, Alapiní Awó llegó al palacio de Ayabó, lo vio hecho un guiñapo y enfermo, y a Ologbó Erú, que ya casi no veía. Entonces él, que venía acompañado de Shangó, le hizo osode a Ayabó y le vio este Ifá, Ofún Tempolá, donde le dijo: «El mal lo tienes en tu propia casa y es de tu confianza; todo lo que tú haces se lo dice a tus enemigos, y es él quien te echa ogú y shepé».
En eso venía Oluó Popó, y sorprendió a Abó escuchando la conversación y lo amarró, mientras cantaba: Abó Shemí Shemió Abó Shemí Shemió Abó Omá Koyé Kuyé Kuyé Shangó Kuyé Kuyé Eggun Odará.
Entonces condujo a Abó delante de Alapiní Awó y de Shangó, y le dijo a Ayabó: «Mira, éste que tienes a tu servicio es un espía, y es el que te traiciona». Donde Alapiní Awó dijo: «Mira, Shangó, cómetelo». Pero Shangó dijo: «Junto conmigo van a comer todos los Eggun de todos los omofá de esta tierra, que murieron por causa de su ogú y su shepé». Entonces amarraron a Abó, y éste miraba al Cielo y con los ojos le pedía compasión a Olofin, que desde arriba le dijo: «Hijo, eres mi preferido, pero te llegó tu hora. Resígnate, que tienes que morir para que tus semejantes y mis hijos de esa tierra no tengan más penas».
Entonces a Abó se le salieron dos lágrimas, que Alapiní Awó le secó, y le dijo a Ayabó: «Él se arrepintió, pero ya tiene que morir. Con eso y la virtud de tu servidor más fiel, Ologbó Erú, te harás un secreto, para que más nunca la traición, el ogú y el shepé de tus enemigos lleguen a tu persona y puedas vivir feliz. Y el espíritu de Abó, lo que no hizo en vida, como Eggun lo haga, y te avise siempre con el alá de todas las trampas que tus enemigos te preparen».
Notas: en este Ifá se señala que siempre se ve algo en sueños. Aquí el carnero veía a Olofin antes de morir: elevaba sus ojos al Cielo, lo miraba e imploraba, y éste le decía: «Ya estás cumplido, hijo, ¡confórmate!», y le echaba su bendición. Cuando el Awó le va a matar a Shangó, se pone un pedazo de palo de jobo en la boca para que no se le afloje el miembro; en las tisanas de este signo no puede faltar el jobo. Persona maldecida, y puede tocar al Awó de hacerle algo: se unta epó en la boca con el irofá antes de hablar el Ifá, para evitar que la maldición de la persona lo toque a uno.
3El Diablito de Egungun
Alapiní, adivino con la virtud de Olofin de un espíritu que guardaba su sueño, fue atacado por la enviación en cazuela que le preparó su envidioso enemigo Ologbó con un alagugún; Orunmila le marcó ebbó, dar de comer a su guía protector y dormir con un iguí de su tamaño a la cabecera: la enviación tropezó con el palo, cayó, y Ologbó quedó de esclavo. El bastón es la representación del Diablito de Egungun.
Rezo: Beyú Obá Opá Nibí Okó Kirení Bi De Adifafún Alapiní Gutanlé Ifán Bi Eñá Akukó Inguí Laguí Aferewewé Adifafún Ayabó Imbatishé Olobó Erú Ilé.
Ebbó: insó de ologbó, un agborán, un malaguidí, 2 akukó, un palo de su tamaño, bogbo teunyén.
En este camino, Alapiní era un adivino que tenía la virtud de Olofin de tener un espíritu que guardaba su sueño y le comunicaba todos los secretos. Pero resultó que Ologbó, que era su enemigo, le tenía envidia y le preparó con un alagugún una enviación con una cazuela, y puso a Alapiní en un estado deplorable.
Éste fue a ver a Orunmila, el cual le vio este Ifá, donde le marcó ebbó, darle de comer a su guía protector y dormir con un iguí de su tamaño a la cabecera de la cama. Así lo hizo Alapiní y, cuando la enviación de Ologbó llegó junto a él, tropezó con el palo y cayó al piso, perdió la virtud y se convirtió en Ologbó, quien al verse descubierto no tuvo más remedio que convertirse en esclavo y vivir en la casa, para que no pudiera hacerle más daño a Alapiní.
Siendo el bastón la representación del Diablito de Egungun, que cuida a los que se juran en Ashoró Eggun.
4Cabeza seca, cabeza hueca (el cantante malagradecido)🔒 Babalawo
5El poder de Shangó, la inteligencia de Oshósi y la de Oyá🔒 Babalawo
6Azojuano, padre de Elewá (médicos), y la lepra🔒 Babalawo
7El contagio de la lepra (Babalú Ayé, Alosí y Olofin)🔒 Babalawo
8El labrador y la cazuela encontrada y robada🔒 Babalawo
9Orishaoko y el arado trabado🔒 Babalawo
10El rompimiento de los pactos y la falsedad son condenados🔒 Babalawo