Si este Ifá llega a verse en un atefá, la cabeza (lerí) de la euré de este Ifá se deja en un joro joro. Aparte, se envuelve la lerí del ounko con hojas de pereira, un bejuco (yenyoko, coralillo), y por encima se cubre con coralillo. Gracias al poder de la hierba pereira, los enemigos que intentan dejarlo sin asiento se destruyen y el Awó se afirma.
Es necesario guardar un agután en el hogar a fin de impedir el cambio de cabeza.
Cuando sale este Ifá, antes de interpretarlo se aplica epó con el irofá sobre la boca, para que ninguna maldición proveniente de esa persona alcance a quien lo canta.
La persona provoca que la ataquen grupos que se unen contra ella; por eso la consideran maligna, igual que al majá.
Se padece de la garganta y las cuerdas vocales.
Su hermano le acarreará problemas: con él nadie se lleva, y por un favor que usted le haga acabarán disgustados.
Se forman uniones consentidas con parientes cercanos y se transmiten enfermedades de transmisión sexual.
Se deja el lugar de origen: en otras tierras encontrará pareja y formará una familia, tras haberse separado de su cónyuge.
Sufre mareos y episodios extraños provocados por un Egun obsesor: debe hacer paraldo para librarse de él.
Tiene suerte en los juegos de azar: debe ganarse la lotería.
A usted lo llaman «la Lechuza» porque ha causado una muerte o la va a causar.
Los ewé del Odù son el zazafrán y el ponasí.
Habla la lepra: una enfermedad infecciosa y contagiosa, no hereditaria, de curso crónico, producida por el bacilo de Hansen. El tratado describe sus manchas, sus nódulos, el rostro leonino, la forma nerviosa y la mutilante. Los hijos de quienes la padecen nacen sanos; es más común entre quienes viven hacinados y con malas condiciones de higiene.
Habla la cazuela de Egun encontrada: la gracia al hablar que trajo, y su robo por los envidiosos.
Habla el Diablito de Egungun, representado en el bastón.
Habla el espionaje del carnero (Abó) y su sueño. Antes de morir, el carnero veía a Olofin y alzaba la mirada al Cielo; Olofin le decía: «Has cumplido, hijo, ¡resígnate!», y lo bendecía.
Habla la ética yoruba del pacto: se condena quebrantar los pactos y conducirse con falsedad; a quien rompe un pacto se le considera indigno y además maldito. Eniti Ti O Ba Da Le («quien traiciona el pacto»), A Ba Le Lo («se desvanecerá junto con la tierra»).
Hablan los problemas de la garganta y las cuerdas vocales, y el bochorno del artista al que «se le fue un gallo».
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No debe contar a nadie lo favorable ni lo adverso que le ocurre.La gracia se le va cuando divulga las cosas buenas que tiene.
No dé palabra de curar a nadie.Puede pasar un bochorno.
Evite recibir gente en su casa de campo y evite viajar durante 7 días, cuando sale osobo.Han hecho algo malo.
No derrame lágrimas por los hijos y menos aún por el dinero.Regla de este Ifá.
No reniegue ni maldiga a los demás.Babalú Ayé, que nunca renegó ni maldijo, fue premiado por Olofin.
No sea descuidado con su cuerpo al hacer favores a enfermos.Puede contagiarse, como Azojuano, que se enfermó curando a las gentes.
No rompa los pactos contraídos ni falsee.Quien traiciona el pacto se desvanecerá junto con la tierra; su culto y sus ofrendas nunca son aceptados.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
El juego de azar le sonríe, y puede salir premiado con un gran número.
Shangó es el único que puede quitarle lo malo, y cuando le paga lo que le debe, vuelve la prosperidad.
Encuentra a su pareja en otras tierras, donde forma una familia después de haberse separado.
Es mal agradecido y no cumple lo que ofreció, y cuando se decide a cumplirlo ya es tarde.
Si cuenta lo bueno que le pasa, pierde su buena fortuna.
Lo atacan entre varios grupos, y por eso lo tienen por maligno.
34 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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