Ifá del Mamuraye: las tetas de la chiva se ponen encima de Ifá y se tapa la sopera; representan a Ikú por maldición del Diablo, y por eso se comen, para vencer a Ikú.
Ifá de la mujer descarriada: más mujer que madre.
Ifá donde en Atefá no se habla nada hasta que no se le dé a Orunmila otra euré, y esto es rápido.
Ifá de las apariencias que engañan: el tullido que parecía inútil llenó de loros el cuarto de Obatalá.
Ifá de la necesidad de un compañero en la vida.
La persona necesita un compañero en la vida: no se tire a la vida fácil.
Cuando este Odù sale a un niño enfermo, hay que andar rápido: tratarlo con el médico y con Osha, darle leche de chiva y entregarle Ikofafún o Awofakán para salvarlo.
El resultado de las obras se ve a los 7 días.
La persona tiene tres enemigos: uno tiene la boca de pico, otro el pecho velludo y al tercero le apesta el cuerpo (el elefante, el mono y el camello); lo buscarán como cosa buena.
La persona ha hecho favores y no se los agradecen; tiene un pesar que no ha comunicado a nadie.
Le gusta que le hagan las cosas rápido, y las cosas tienen su tiempo.
Las mujeres pierden el rumbo: dejan de atender a los hijos y solo tienen cabeza para las fiestas, para el trabajo y para las conquistas nuevas.
La mujer padece accidentes en los senos, además de cáncer de mama y de males en las axilas: enfermedades escondidas que acaban saliendo a relucir; al hombre lo enloquecen los senos de la mujer.
La persona se puede baldar de las extremidades; por compromisos contraídos e incumplidos sufre bochornos públicos y puede quedar mutilada como ejemplo público.
Si la madre descuida y abandona a los hijos, el final de ellos es fatal.
No lo ayudan en el negocio y tiene que cambiar de socio; los negocios quedan inconclusos por falta de balance emocional.
Con el esfuerzo personal y el deseo de ser útil obtiene grandes ganancias: no puede dejarse derrotar por las limitaciones físicas o culturales.
Se es desafortunado en el amor, pero haciendo sacrificios lo puede lograr, aunque es adicto a no hacer lo que le mandan.
Tiene éxito sobre los enemigos si hace los sacrificios señalados; la persona puede caer presa.
Tiene reliquia de Ozain y no le conviene: Obatalá está detrás.
Habla la chiva (euré) descarriada, sus tetas y su leche: el Mamuraye.
Habla el tullido, que con la trampa del ebbó capturó la bandada de loros: las apariencias engañan.
Hablan los loros (aikordié) y sus plumas, el negocio de Obatalá.
Habla el perro que desenreda la cadena del orugbó: hay que cuidar mucho al perro que se tiene.
Los eweses del Odù son: flor azul, borraja, fruta del pan y ateje — todos con propiedades emolientes, asociados a los tumores y a la sangre en mal estado; nótese la semejanza de sus frutos con los senos de la mujer.
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No se oyen chismes.Para que no se pierda ni se envuelva.
No se puede subestimar a nadie.El que usted crea más humilde o limitado, por su estado económico o físico, lo puede sacar de apuros, como el tullido a Obatalá.
No abandone a sus hijos por fiestas, trabajo o conquistas.El abandono de la madre condujo a la muerte de los hijos de Obatalá y al castigo público de la chiva.
No exija que todo se lo resuelvan corriendo.Cada cosa tiene su tiempo: para todas las cosas hay sazón.
No incumpla los compromisos contraídos.Sufre bochornos públicos e incluso mutilación como ejemplo.