Patakíes · Los caminos del Odù
1Olorun le mostró el camino a Awó Falake (los Agbáni)
Awó Falake, pobre cazador, vio desde el Iroko cómo los venados abrían la tierra rezándole al Sol; su Egun protector le enseñó a hacer lo mismo y se hizo rico, pero su mujer avariciosa lo siguió y casi muere entre los cuernos de los Agbáni.
Rezo: Oshe Paure Adifafun Ode Mashede Omiwa Ese Iroko Agbani Loyu Kaure Olorun Aladura… Lodafun Orunmila.
Ebbó: euré, adié, pelo y tarro de venado (agbáni), ropa usada, tierra de joro joro, flecha, toda clase de comida, opolopo owó.
Ode Mashede, conocido como Awó Falake y omó Oshé Páure, vivía sin dinero y sin tener qué comer; además de la adivinación se dedicaba a cazar, y siempre pasaba necesidades. Un día, desesperado, cogió la única euré que le quedaba y sus dos adié, se las dio a su Ifá, se hizo orugbó y llevó el ebbó al pie de Iroko, poniéndolo en alto. Cuando subió al Iroko vio una manada de agbáni (venados) de grandes cuernos ramificados, al fondo de un agujero en la tierra. Ellos miraron al Sol y rezaron su magia: «Alay Eda Olorun Oba Arini Orode Ki Olorun Masheye Okarin Oloyo Ebinpa Ona». Olorun salió entonces y les mostró el camino.
Awó Falake ya iba a dispararles su flecha cuando el Obá Egun Oluyeke, que lo defendía y aconsejaba, se le acercó y le dijo al oído: «¿Te has fijado en que los agbáni abren la entrada de la tierra con un rezo al Sol? Haz tú lo mismo y serás rico». Awó Falake bajó del Iroko, y como los venados se habían marchado, le rezó también a Olorun. Y Olorun le obedeció: le abrió la tierra, entró y vio muchas telas, oro y piedras preciosas. Cogió de todo, pero el Obá Egun Oluyeke le advirtió que de eso no podía contarle nada a nadie.
Le regaló un rollo de tela a su obiní. Ella le preguntó de dónde lo había sacado y él no respondió, por más que ella insistió. Los agbáni, mientras tanto, se habían dado cuenta de que alguien había estado allí: «¡Qué hombre tan audaz! ¿Qué poder poseerá para lograr que Olorun lo acompañe?».
Un día, en ausencia de Awó Falake, su obiní empacó el saco de viaje de éste, le echó ceniza y le hizo un pequeño agujero en el fondo. Awó Falake, sin saberlo, cogió el saco y partió a cazar; su obiní lo siguió al monte gracias al rastro de la ceniza. Él llegó a su Iroko y subió; ella se escondió al pie, entre los matojos. Cuando los agbáni salieron, Awó Falake rezó a Olorun, entró por el agujero, tomó más telas, oro y brillantes, y se marchó. La obiní hizo lo mismo, pero se entretuvo mirando los tesoros, y en eso llegaron los agbáni, la cogieron prisionera y la ataron con lianas a un jagüey a la entrada del hueco.
Awó Falake, al ver que su obiní no estaba en casa, la esperó; al tercer día salió a buscarla. Los agbáni habían acordado matarla y salieron con ella entre los cuernos. Awó Falake, que la vio, apuntó al jefe de los agbáni y lo mató, huyendo todos los demás. Rescató a su obiní y se la devolvió a su familia, diciéndoles: «Ella es avariciosa e indiscreta, y quiere saber lo que no debe». Awó Falake se volvió muy rico, porque los agbáni eran omó Eruwá y donde se asustaban no volvían; quedó con el tesoro y el poder de Olorun que Orunmila y el Obá Egun Oluyeke le concedieron.
Nota: deje de vivir con mujer sabihonda y avariciosa, pues se atrasa.
2Oshé Páure favorecido por seres del otro mundo
Envidiado y provocado por los que no creían en sus conocimientos, en una guerra se vio casi perdido; con una invocación a Ifá y una pequeña obra fue favorecido por todos los Santos y venció.
Oshé Páure era un Awó muy envidiado, porque no todos creían en sus conocimientos y siempre lo estaban provocando. Él tenía mucha suerte, eso sí, porque era favorecido por personas del otro mundo.
En una de esas guerras se vio casi perdido y, sin saber qué hacer, hizo una invocación a Ifá, entregándose a Orula, dado que solamente éste lo podía salvar con la realización de una pequeña obra, sin saber si podía ser favorecido o no por los demás Santos. Fue favorecido por todos, y por la mano de los Santos venció.
3Para darle ejá tutú a Orula hay que tener Odù (la hechicera de Saraon)
Oshún, transformada en mujer de infinita belleza, fue enviada con un tarro de eyó cargado para destruir a Awó Orun; él, deslumbrado, metió el hechizo entre sus secretos y perdió la vista, hasta que Olofin lo escarmentó y convirtió el tarro en su defensa: nace la perdición del hombre por la mujer.
Rezo: Oshe Paure Awo Orun Inle Bori Boshe Omo Shabi Awo Orun… Kaferefun Olofin, Kaferefun Elegba.
Ebbó: adié meyi, osiadié, ejá tutú, opolopo oñí, opolopo epó, ekó meta, ewé abere, ewé iroko, ewefá, ewé tetenifá, agua de río, owó.
En la tierra Bori Boshe vivía Awó Orun —que es como se llamaba en este camino Oshé Páure—, un Awó de grandes conocimientos que Olofin le había dado, y gobernaba a su pueblo con su bendición: todo lo que hacía le salía bien.
Cierto día llegó a esa tierra una mujer de infinita belleza que deslumbró a aquel pueblo. No era más que la transformación de Oshún Mori Yeyeo, mandada por Omó Saraon, que era omó logú (brujo), con la orden de destruir la tierra Bori Boshe y con ella a Awó Orun. Cuando Oshún entró, venía cantando, y se formó un gran revuelo: la gente se caía y le daban como ataques. Eran las 12 del día y Awó Orun hacía su ceremonia a Olofin y a Orula, poniéndoselos en la cabeza, rezando y besando la tierra tres veces.
Al salir encontró a su pueblo alterado. Elegbá le dijo: «Una mujer ha llegado a intranquilizar nuestro pueblo». Awó Orun mandó a traerla, y aquella mujer de infinita belleza le cantó «Foribale Layele Awo Orun Olanla Oshun Moriyeyeo» y se tiró a sus pies, besando la tierra tres veces delante de él. Awó Orun se impresionó tanto que no se dio cuenta de que ella, al besar la tierra, la recogió y la echó en una bolsita que llevaba, donde había un tarrito de eyó cargado por Omó Saraon, para ver a través de él todos los movimientos de Awó Orun.
Elegbá, atento a todo, le advirtió: «Cuidado, Babá, que esa mujer viene con malas intenciones». Awó Orun no le prestó atención, y la obiní le pidió que la llevara ante sus secretos para jurar no irse más de esa tierra. Awó Orun le dijo que sus secretos eran Orula y Olofin y que ella no podía verlos. Entonces ella le dio la bolsita: «Pon esto ante tus secretos y pide que yo me quede en esta tierra». Tan impresionado estaba, que metió el saquito dentro de la sopera de Orula, junto con Olofin, e hizo la ceremonia. Al terminar le entró un gran sueño, y en el sueño Olofin le decía que tenía que darle un pescado a Orula, traído del río.
Se despertó preocupado, pero al salir se encontró con la obiní, que lo indujo a estar con ella: «Ahora sí me quedo en tu tierra, porque me complaciste». A las 4 de la mañana se hizo Osode y le salió su propio signo, donde Orunmila le reafirmaba la palabra de Olofin. Oyó el ruido de un cencerro: era Elegbá, que venía cantando «Yalere Lordeo Ifa Awo Orun, Leri Arala Obini, Olele Ofo Awo Orun». Awó Orun lo dejó pasar sin llamarlo, por temor a que volviera a hablarle de la obiní.
Regresó con el pescado, se lo dio a Orula cantando «Eya Nire Eya Nire, Felequeque…», preparó un omiero con ewé abere, iroko, ewefá y tetenifé, metió el pescado dentro, lo puso delante de su Ifá y le echó bastante miel y escamas; con el omiero se bañó. A las 12 del día se hincó delante de Orula, rezó y besó la tierra tres veces. De pronto empezó a perder la vista y a no ver nada; del saquito que había al lado de su Ifá saltó fuera el tarro de eyó cargado.
Elegbá, que nunca había dejado de vigilarlo, al ver aquello se asustó y empezó a llorar: «Elegba Sokun Kaure Awo Orun». La obiní huyó corriendo a donde estaba Saraon. Olofin, al escuchar a Elegbá llorando, se compadeció, se presentó, puso el tarro de eyó y dijo: «Así como te lo trajeron para destruirte, a partir de este momento será tu defensa». Awó Orun recobró la vista y se postró. Olofin le dijo: «Todo esto lo he permitido para que te sirva de escarmiento. Te retiré mi espiritualidad y le diste pescado a Orula, cuando solo los que tienen mi espiritualidad pueden dar. Cuídate de todas las mujeres y no creas en ninguna, que son tu perdición». Y le enseñó el secreto: sacar su Orula a la tierra, abrir un joro joro con su signo, darle dos palomas a Ifá y al joro joro con el omiero, taparlo, poner a Orula encima con dos velas y dos cocos abiertos, y con los cocos secos rallados, ero y kolá, cargar el nuevo poder, junto con los ojos del pescado que Elegbá traía en la mano —«para que nunca vuelvas a perder la vista»— y el tarro de eyó y la tierra besada. «Siempre lo usarás encima, que con él andarás el mundo sin dificultad; cuando tengas guerra, pon tu Ifá detrás de la puerta al lado del nuevo poder.» To Iban Eshu.
4Por qué Oshé Páure nace huérfano (Oyekuelu y las golondrinas)🔒 Babalawo
5Oshé Páure se cubre el cuerpo con maloja🔒 Babalawo
6Favorecido por Ifá y los Obá Orun por imploración🔒 Babalawo
7El Egun y la cueva (Orishaoko Poolo)🔒 Babalawo
8No es profeta en su tierra (Erimi y la oduará)🔒 Babalawo
9La tierra pobre y Awó Mobeyo🔒 Babalawo
10El padre de Oshé Páure muere por amor🔒 Babalawo
11Orula cura al Rey con la malva🔒 Babalawo
12Elegbá comió convidado por Ogún🔒 Babalawo
13El pez encantado (la Sirena)🔒 Babalawo
14Los adoradores del Sol🔒 Babalawo
15El cofre del secreto de Ikú🔒 Babalawo
16La serpiente del río🔒 Babalawo
17Orí Oshé Mobeyo, el hombre-pez🔒 Babalawo
18El Príncipe encantado y el pez🔒 Babalawo
19El deslumbramiento🔒 Babalawo
20Ilogun, el sabio médico (nacimiento de Babá Agroniga)🔒 Babalawo
21El hijo del pescado y de la serpiente🔒 Babalawo
22El pescador y la mujer gandía🔒 Babalawo
23Agbeye, la eleguedé ambiciosa🔒 Babalawo
24Orodi, el avaro🔒 Babalawo
25Yemayá necesitó a Elegbá🔒 Babalawo
26El hombre rico y feo, y la mujer bella e interesada🔒 Babalawo
27El Príncipe Encantado (Ibú Abamá y el barbo)🔒 Babalawo
28La güira embrujada🔒 Babalawo
29La mata de güira y los peces voladores🔒 Babalawo
30La perdición por la copa aceptada🔒 Babalawo
31Orunmila consagra las fuerzas de Isun Ekue🔒 Babalawo
32Baleyo Awó, el de la tierra de las penumbras🔒 Babalawo
33Cuando al dinero de Oshún no le dieron valor🔒 Babalawo
34Oshé Páure, el edecán de Olofin🔒 Babalawo
35El omó que pedía a Oshún🔒 Babalawo
36El regalo de Oshún (Aloriñi)🔒 Babalawo
37El Egun le quita el ashé🔒 Babalawo
38Solo Olofin y Orula saben de mis logros🔒 Babalawo
39Orí, el único capaz de acompañar a su Omó aún después de muerto🔒 Babalawo
40Niyere Awó y el espíritu invencible Awalodeo🔒 Babalawo
41La Oreja y el Mosquito🔒 Babalawo
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