Oshé Bíle

nº 240 de 256 · también Oshe Irete, Ọ̀ṣẹ́ Ìrẹtẹ̀

El oráculo del coco: el vanidoso que Olofin maldijo a rodar por el suelo sirviendo ante Elegbá — aquí nace el «Si Dios quiere».

23 patakíes 8 eewó 10 ebbós y obras 10 refranes

¿Primera vez con un odù? Aprende a leer un odù →

Rezo del Odù— el que abre el registro

Ayaun Royun Bemi Loma Tinshomo Okuni Orodan Oshe Bile Adawe Biawe Babadona, Orun Adiatoto Adafun Alakenta, Oshe Bile Adawe Biawe Babadona, Orun Adiatoto Adafun Alakisisi, Oshe Bile Adawe Biawe Babadona, Orun Adiatoto Adafun Alakentu Dada Omo Toyo Obi Atare Komalie Alakenta, Obi Atare Komalie Alakisisi, Obi Atare Komalie Alakentu Dada Omo Obi Libo Ala Ibo Obi Ifa Awo.

SúyereSotuto Torawa Yeye, Sotuto Torawa Yeye, Baba Dogun, Baba Doma, Baba Dota, Sotuto Torawa Yeye.
Orden en Ifá
Odù 240 de 256
Composición
Oshe sobre Irete
Odù espejo
Irete Otún
Santos que hablan
Shangó · Elegbá · Olofin · Ogún · Odduduwa y Orunmila · Oshún · Egun

Nace · Ìbí LIBRE

  • El oráculo del Biawé: cómo adivinar con el coco (obi).

    Biawé descubrió el registro con cuatro pedazos de obi por revelación de su Ángel de la Guarda, y pasó el secreto día a día a su hijo Adiatotó.

  • Que el Awó Oshé Bíle es el único que tira el obi por encima de Etawé.

    A Elegbara, Ogún, Oshósi, Osun, Shangó, Olofin, Odduduwa y Orunmila no se les tira por encima de Etawé: a estos Santos se les reza Oshé Bíle.

  • El pacto entre Obi y Oshé Bíle.

    Obi olvidó al inválido que lo hacía adivinar, Ogún lo apaleó, y del perdón nació el pacto: antes de hablar el coco, se cuenta con Oshé Bíle.

  • La frase «Si Dios quiere».

    La paloma torcaz pudo sacar a sus crías porque el dueño de la barbacoa no dijo «si Dios quiere».

  • El «Perdóname, Padre mío» (Ibaují Babá Mi).

    El obi vanidoso lo dijo arrodillado ante Olofin, que lo maldijo a ser blanco por dentro y negro por fuera, rodando por el suelo.

  • La viruela y el Elegbá de masa.

    Nacen en este Odù; el Elegbá de masa, del hijo del Awó que engañó a Shangó.

  • El respeto a la palabra del gallo.

    El gallo sacrificó pidiendo los poderes del trueno (Ase waa niti aira): cualquier cosa que diga, sus colegas la aceptarán.

  • Que Oshé parió a Irete.

    Olofin adivinó que Oshé bi Irete: su palabra de mando funda un pueblo.

  • El jabón prieto de Oshé Bíle.

    Para lograr lo que quiere hay que apartar la suciedad de la vida, la casa y el camino: andar limpio e inmaculado.

  • Pedir poderes al trueno, el sillón de ruedas y decir «se le da gracias a la luz».

    Reglas y nacimientos de este Odù; el sillón de ruedas habla por la invalidez de Oshé Bíle, a quien Obi cargaba.

  • Que Oshé Bíle creó los perfumes.

    Tenía la potestad de ligar las cosas, pero por no poner cuidado la perdió, y Olofin lo unió al obi: él da el poder y el obi el prestigio.

Oshé Bíle es el Odù número 240 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Oshe: nace de Oshe sobre Irete. En los tratados aparece también como Oshe Irete u Ọ̀ṣẹ́ Ìrẹtẹ̀. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 23 patakíes (3 en texto íntegro), sus refranes, 10 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los ires y osogbos al detalle, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Oshé Bíle es el Odù del oráculo del coco: aquí nacieron el Biawé, el adivinar con obi y el pacto que lo fundó: «Antes de tú hablar, tienes que contar conmigo, para que lo que hables se vea y no me olvides más». Y nacieron dos frases que el mundo entero repite sin saber de dónde: «Si Dios quiere» y «Perdóname, Padre mío» — la del coco vanidoso maldecido por Olofin: blanco por dentro y negro por fuera, rodando por el suelo y sirviendo delante de Elegbá.

Su dueño es Shangó — que aquí se llama Olufalá — y su doctrina es de herencia selectiva: Olofin reparte poderes, pero el secreto se reserva para el mejor — como la herencia de Adiatotó: el padre solo entrega su poder al hijo que se lo merece. Gánese lo suyo mereciéndolo, no reclamándolo.

«Blanco por dentro y negro por fuera, el coco vanidoso rueda por el suelo diciendo la verdad — Oshé Bíle fundó su oráculo.»El pulso de Oshé Bíle

Su regla social es tajante: asóciese a alguien para adquirir poder — solo no es nadie — y no repita el pecado de Obi con Oshé Bíle: al compañero de luchas no se le abandona por juergas, ni se le traiciona por avaro — el coco que traicionó terminó pudriéndose, y por eso Elegbá se asienta en piedra. Es Ifá del tigre y el gato: le quieren usurpar algo que le pertenece — no lo lograrán, si cumple.

Su mente pide un tutor: la persona es de pensamiento ligero — no analiza antes de actuar, y por eso fracasa: déjese guiar; tiende a no hacer nada de lo que se le dice y a dudar de la palabra de Olofin, como dudó Obi. Cuidado con un falso testimonio y una traición; hay tres Santos con los que cumplir, y la mujer con el vientre amarrado gana su guerra con ebbó.

Sus señales del cuerpo: pulmones y asfixia se vigilan, la infección renal se atiende — y la buena noticia es triple: viene fortuna por dinero, respeto e influencia. Enfrente la fuerza con inteligencia — Babá Doma venció a Babá Dogun y Babá Dota — y aprenda del obi cada mañana: el que siempre dice la verdad delante de Elegbá nunca queda abochornado.

El signo en una frase

Asóciese, no traicione al compañero de luchas y piense antes de actuar — que la fortuna de Oshé Bíle llega con el «Si Dios quiere» del que cumple.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Habla LIBRE

El Ifá del oráculo del coco: nace el oráculo del Biawé y cómo adivinar con el obi; el Awó Oshé Bíle es el único que tira el obi por encima de Etawé.
Ifá del pacto entre Obi y Oshé Bíle: «Antes de tú hablar, tienes que contar conmigo, para que lo que hables se vea y no me olvides más».
Ifá de herencia y de poder: el padre solo entrega su poder al hijo que se lo merece; el secreto se reserva para el mejor, como la herencia de Adiatotó.
Ifá del tigre y el gato: de usurpación; le quieren usurpar una cosa que le pertenece, pero no lo lograrán.
Ifá de Awó Ilé y de viaje; aquí se enfrenta la inteligencia contra el poder y la fuerza (Babá Doma contra Babá Dogun y Babá Dota).
Ifá de química y olfato: Oshé Bíle creó los perfumes.
Con la persona que se mira, el Awó tiene que procurar quedar bien: de lo contrario, el Ángel de la Guarda de ésta le cobraría el engaño con creces, porque a Oshé Bíle el Awó tiende a engañarlo.
La persona es de mente débil y pensamiento ligero: no piensa ni analiza antes de actuar, por eso tiene muchos fracasos; hay que guiarla.
Señala amarre del vientre en la mujer, y guerra de mujeres: debe hacer ebbó para ganarla.
Habla de tres Santos con los que hay que cumplir, y de un viejo que desea buscar una cosa y nunca puede llegar allí.
La muerte puede llegarle ahogado o por asfixia: hay problemas de pulmones; hablan la infección renal y también la reconstrucción del pene, que lleva ceremonia con dos cabezas de cherna y un pizajo de carey.
Habla de falso testimonio: cuidado con una traición o que le levanten un falso testimonio.
En Oshé Bíle el padre puede morir; éste duda de cómo se comportan los hijos y únicamente entrega su poder a quien se lo merece.
Se deja al compañero de luchas abandonado por juergas y fiestas, se le traiciona por avaro y hasta se le hacen atentados, como Obi a Oshé Bíle.
Por no poner cuidado en las cosas, la persona pierde la potestad; y de lo que se le dice, tiende a no hacer nada.
Se duda de la palabra de Olofin y de Orunmila, como dudó Obi.
El Odù habla de una buena fortuna por dinero, respeto e influencia.
Elegbá lleva a casa de Oshé Bíle la crápula de la sociedad, como a la fiesta del obi.
En este Ifá el coco se pudrió: por eso Elegbá se asienta en piedra.
Habla el obi: sus ojos, su nariz y su cabeza; blanco por dentro y negro por fuera, el que siempre dice la verdad delante de Elegbá.
Hablan los 16 aperé del oráculo del Biawé: las figuras de Elegbá (la línea), Ogún (el ángulo recto), Oshósi (la flecha), Babaluayé (la cama), Aggayú (la horqueta), Shangó (la espada), Obatalá (el rombo), Oyá (el ataúd), Oshún (el arcoíris), Yemayá (la ola), Orunmila (el cuadrado), Obba (el triángulo), Naná Burukú, Yewá, los Ibeyi y Olofin-Ozun (la línea vertical).
Hablan las cinco letras del coco: Alafia, Etawé, Eyeife, Okana y Oyekun (Okana Yekun), con sus reglas: dos cocos boca arriba montados anuncian dinero en camino; el coco que se parte se guarda en el bolsillo; uno de canto anuncia noticia de muerte.
Habla la paloma torcaz, que siempre saca a sus crías: «si Dios quiere».
Habla el sillón de ruedas, por la invalidez de Oshé Bíle, y el gallo cuya palabra se respeta.
Los eweses del Odù son la ensalada del obispo (yedra) —que sube por las paredes buscando el Cielo, como subió Orunmila por la cadena— y la zarza (uña de gato), que cura las dolencias que este Odù padece.

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

No se parte obi en 7 días, ni se come nada con obi.El obi ofendió a Orunmila; en este Ifá el coco se pudrió.
No comer animal prieto.Regla de este Odù.
No pelee con su mujer.Para que la suerte le llegue.
No se moleste porque le pidan limosnas.Olofin se disfrazó de limosnero para comprobar al obi, y su desprecio le costó la maldición.
No sea embustero ni bromista.Como Elegbá, a quien sus padres no creyeron lo del coco brillante: ni sus padres le creen aunque diga una verdad absoluta.
No se tire al derrotismo al no ver los resultados que espera.Aunque nadie se ocupe de usted, luche y emplee su inteligencia para resolver los problemas, como Babá Doma.
Cuidado en los viajes al campo.Puede caer en una trampa, como los hermanos mayores del pozo de las fieras.
Respete las frutas.Regla de este Ifá.

Recomendaciones LA LIBRETA

Cuando el Awó se ve este Ifá, se moja la vista, rocía a Elegbara con otí mascando ataré y le da un akukó; se echa agua en el ebbó y kasheorún.
El Awó de este signo le da obi los domingos a su Ángel de la Guarda, y se le da gracias a la luz.

15 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.

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Los patakíes

la historia primero — los caminos del Odù

LIBRE LA LIBRETA
1El oráculo del obi

Biawé, Awó de oficio, tuvo un hijo al que llamó Adiatotó y a quien confió lo único que guardaba en secreto: cómo se viran los cocos. Bajo aquel techo se criaban otros muchachos más; entre todos se trataban de hermanos, y Adiatotó era el más chico de la casa.

Apenas Biawé faltó, los que no llevaban su sangre se apoderaron de los papeles donde quedaba explicado ese secreto. Desde entonces Adiatotó vivió con estrecheces. Con el tiempo, el Gobierno necesitó aclarar la verdad de aquellos terrenos y salió a buscar a sus dueños. Se presentó mucha gente diciéndose propietaria, pero ninguno mostró lo que la escritura exigía como prueba, de modo que hubo que anunciar el asunto por boca de los voceros.

La noticia llegó pronto a oídos de Adiatotó. Se presentó, le exigieron pruebas y él era el único capaz de darlas, porque su padre, en vida, solo a él se lo había confiado. Entonces habló: «Esto es mío. Iré a las murallas que dividen las estancias y desde allí tiraré los cocos. Si caen boca arriba, ésa es la prueba que mi padre me enseñó».

Los cocos cayeron todos en Alafia, y el Gobierno le devolvió las tierras que le tenían usurpadas.

2Adiatotó, el verdadero hijo de Biawé

Biawé era Babalosha y su hijo Adiatotó tenía formalidad y ashé. Por revelación del Ángel de la Guarda, Biawé dio con el oráculo del obi y armó el registro con cuatro pedazos de coco; desde entonces vivió de consultar, y por cada consulta cobraba $1.05: los cinco centavos quedaban para Elegbá, que le había ayudado tanto a hallar el secreto como a levantar el registro.

Nadie aprendía aquello de su boca. Hasta que un día le vino la indicación: debía entregarle a su hijo el oráculo y con él cuanto secreto guardaba el Santo. Mandó a buscarlo, y Adiatotó le respondió: «Amo mi Osha». El padre le contestó: «Hijo mío, el Santo me habló para ti: me dijo que serás adivino». En la consulta, jornada tras jornada, le fue entregando el secreto. Aquel trato de favor cayó mal entre los demás muchachos, a los que Biawé criaba como si fueran hijos.

Murió Biawé y, al hacerle Ituto, esos medios hermanos desoyeron la voluntad del difunto: se repartieron las tierras, los animales, la casa, el dinero y la ropa, y al hijo legítimo lo dejaron en la pobreza. La cosa llegó a oídos del Obá de la ciudad, que mandó llamar a cuantos se decían hijos y les exigió pruebas. Ninguno las tuvo, salvo Adiatotó.

Quedó así reconocido como heredero verdadero: le devolvieron los bienes de su padre y él se consagró de por vida a la consulta.

3La historia de Oshé Bíle (los secretos de Biamegbón)

Rezo: Oshe Bile Ara Onu Roy Adifafun Tinshe Omo Okun Adio Adawe Biwegbon Orun Adiatoto Alakentu Otito.

Ebbó: tierra de una muralla, obi, ekú y epó, itaná, akukó, dos adié amarillas y opolopo owó.

Biamegbón era Awó y vivía en la ciudad de Adio junto a Jaga, su mujer. De ahí le nacieron varios hijos. Al mayor lo nombró Adio Tootoó, que quiere decir el más viejo de Adio; al que vino después, Adamegbón, el que rompe el coco; el tercero fue Alakenta, el que lirilla más el coco, y el cuarto Alakesí, el que más duda crea en el coco. Bajo el mismo techo se criaban además otros muchachos, hijos de crianza que se decían hijos suyos.

De Olordumare había recibido este Awó el ashé que lo hacía dueño de los secretos del coco y le permitía adivinar con ellos; el poder de los Odù lo repartió entre sus hijos, para que la adivinación se sostuviera en ellos.

A cada uno lo llamó aparte y le puso en las manos un secreto. Al primero le tocó el mayor de los del coco, al que dio el nombre de Paz y Felicidad, Alafia, respaldado por Eyiogbe: cuando salen los cuatro blancos, la respuesta queda afirmada. Al segundo le confió el de la muerte del coco, que nombró Oyekun, signo oscuro, con el respaldo de Oyekun Meyi: los cuatro oscuros niegan lo que se pregunta. Al tercero, el de la justeza, que es el equilibrio de Meyife —dos blancos y dos oscuros afirman justamente lo cierto—, sostenido por seis Odù: Iwori, Odi, Iroso, Ojuani, Oshé y Ofun. Al cuarto le entregó el de la vanidad del coco, que engaña y por eso mismo salva y mata: lo llamó Etawé, y con él hay que volver a preguntar para saber si salva o si mata; lo respaldan cuatro Odù: Ogunda, Osa, Otura e Irete.

Con el último secreto fue distinto: lo guardó, porque veía que sus hijos de sangre, salvo Adio Tootoó, se iban al extranjero a medida que aprendían. A Adio Tootoó sí le enseñó ese secreto final y todos los emblemas: el único que lo niega todo, Okana, en el que tres oscuros y un blanco niegan por completo la pregunta.

Corrieron los años. Un viaje llevó a Adio Tootoó hasta la ciudad de Ekirun, y allá le sorprendió la muerte repentina de su padre. Los hijos de crianza no perdieron tiempo y salieron a reclamar la herencia, cercada por la muralla que Biamegbón había alzado en defensa de sus propiedades y a cuyo pie quedó sepultado. En cuanto le llegó la noticia, Adio Tootoó partió rumbo a Adio y pidió al Obá que hiciera de juez, porque en su poder estaba el secreto con que probaría ser el primogénito legítimo.

Convocados los litigantes al pie de la muralla, Adio Tootoó encaró a los que se decían hijos y les reclamó sus pruebas; ninguno pudo sostener nada. Sacó entonces cuatro cocos de su apó, se volvió hacia la tumba de su padre y rogó: «Si de verdad tú eres Biamegbón, que reposas ahí, respóndeme con el signo de la muerte que tú me enseñaste: los cuatro oscuros». Los tiró, y el asombro fue general al caer los cuatro oscuros. Recogió los cocos y volvió sobre el muerto: «¿Reconoces como hijos tuyos a éstos que dicen serlo? Si no los reconoces, respóndeme con Okana, la negación rotunda». Salió Okana, y con eso los supuestos hijos quedaron fuera. Una vez más se dirigió a su padre: «¿Me reconoces como Adio Tootoó, tu hijo amado? Respóndeme con Alafia, emblema de mi personalidad». Cayeron los cuatro blancos. Faltaba saber si le correspondía la herencia: pidió el signo de la justeza, Meyife, y salieron dos oscuros y dos blancos. La herencia le fue entregada con pleno derecho.

Quiso saber, por último, si sus hermanos regresarían alguna vez por su parte. Salió Etawé; repitió la pregunta y Etawé salió de nuevo, con lo que la posibilidad quedaba afirmada. Y así fue: años después volvieron a reclamar, cada cual pretendiendo ser el mayor, pero Alafia, que es el mayor de todos, sostuvo el poder de Adio Tootoó.

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Refranes de Oshé Bíle · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

Cuando se elige bien el camino, se llega bien a la meta.

El hermano menor que se detuvo con Orula y sacrificó fue el único coronado; el que analiza antes de actuar no fracasa.

Cuando el sabio pierde la sabiduría, es un pobre hombre.

El que malgasta o abandona su juicio queda desvalido, por mucho que supiera antes. Cuide el don del saber, que sin él hasta el sabio queda hecho un pobre hombre.

El falso testimonio es la peor de las traiciones.

Mentir contra otro para hundirlo es una de las mayores bajezas. Diga siempre la verdad en lo que declara, que el falso testimonio destruye a un inocente y condena a quien lo levanta.

Sangre enferma, cuerpo enfermo.

Al llamado del rey, todos acuden.

La guerra en el hogar es mala.

La sensibilidad es una virtud del ser humano.

Ningún fuerte expulsará a un débil sin enfrentar a Olorun.

Hasta los ruines tienen conciencia.

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Preguntas frecuentes

sobre Oshé Bíle

LIBRE

¿Qué significa el Odù Oshé Bíle en Ifá?

El oráculo del coco: el vanidoso que Olofin maldijo a rodar por el suelo sirviendo ante Elegbá — aquí nace el «Si Dios quiere».

¿Qué número es Oshé Bíle entre los 256 Odù de Ifá?

Oshé Bíle es el Odù número 240 de los 256 de Ifá, de la familia de Oshe: nace de Oshe sobre Irete.

¿Qué orishas hablan en Oshé Bíle?

En el Odù Oshé Bíle hablan Shangó, Elegbá, Olofin, Ogún, Odduduwa y Orunmila, Oshún y Egun.

¿Cuál es un refrán del Odù Oshé Bíle?

Uno de los refranes de Oshé Bíle dice: «Cuando se elige bien el camino, se llega bien a la meta».

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La familia de Oshe

los 16 caminos

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