Ifá de reyes que gobiernan: aquí Oshún gobernaba sobre Obatalá.
Ifá donde el cuchillo lo prueba todo primero y corta a cualquiera.
Ifá de facultades espirituales elevadas: nace el transporte espiritual y la videncia.
Ifá de conjuras: se hace una conjura bien hecha, como la que sufrió Oshósi en Ketú.
En la persona de este Ifá no se confía ni se le revelan secretos de Ifá; si es signo de un Awó, es malicioso y no cree mucho en Orunmila.
Vive muchos años, tantos que lo tienen que sacar al Sol.
La guerra es con una mujer hechicera, palera o mayombera.
Dios dice: cuídate, que yo te cuidaré. Usted dice que mientras Dios no quiera, no hay quien le haga nada.
La persona tiene una música por dentro.
El Awó y el Aleyo pueden perder la vista: hay que cuidarla.
Se habla del pensamiento fijo sobre otra persona y del calor o fogaje en el cuerpo.
En cuarto menguante la mujer está en crisis por el hombre: es cuando se encuentra más activa sexualmente, según el tratado de la Luna de este Odù.
La obiní es despreocupada con su persona; sola se aburre: debe casarse o unirse matrimonialmente.
El okuní es parlanchín y regado en todos los órdenes de la vida, por eso hablan mal de él.
Se hizo un juramento con un Egun de vengarlo o terminar algo que dejó inconcluso; mientras no lo cumpla, no estará iré.
Existen dificultades en papeles y documentos; por este Ifá condenan a uno en el cargo que ocupa y lo sentencian por calumnia.
El hombre descubre a la mujer con otro y la expulsa de la casa.
Las personas de este Odù tienden a ser muy avariciosas.
Al mismo que se protege es quien lo acusa de ladrón: por eso no se alberga a nadie ni se hacen favores.
Por este Ifá unos dicen una cosa y otros dicen otra.
La persona, por aburrimiento, ha querido matarse; vive cohibida y sin dominio propio.
Habla el ciego limosnero que fue coronado Rey gracias al pargo que devolvió la corona.
Habla el pargo (ejá bó): a Orunmila se le da sangre de pargo en Baba Eyiogbe, Ogbe Ate, Oyeku Biká, Oshé Nilogbe y Oshé Lezo.
Habla Oketé, el recogido que enamoraba a la mujer de Orunmila: el que se alberga puede destruir la casa.
Habla el puerco espín, que por avaricioso destruyó la siembra del perro que lo albergó y encima lo acusó de ladrón.
Habla el salta perico, la paloma con el maíz en el buche y el gavilán, Obá de los pájaros.
Habla el jagüey, que agranda su sombra para amparar a los que lo necesitan.
Habla la Luna y su influencia: los picos de agresividad y de ovulación en Luna llena; la mujer más activa en cuarto menguante.
Habla el tomeguín, que llevó a la niña abandonada al cielo, y la guásima, el árbol sin responsabilidad.
Hablan los labios, como parte agradable o besos que no se olvidan.
Los eweses del Odù son la hierba pajón y el rabo de zorra; los baños, con álamo y atiponlá echándoles un pescado dentro.
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No se le da albergue a nadie en su casa.El puerco espín acusó al perro que lo albergó, y Oketé enamoraba a la mujer de Orunmila que lo recogió de favor.
No haga favores: cobre lo que haga.Al mismo que se protege es quien lo acusa de ladrón; la mujer a la que siempre hace favores lo trata por interés.
No se comen frijoles negros ni vísceras.Del camino del muchacho de la flauta, cuya fortuna fueron los frijoles carita y el maíz.
No se usa sombrero negro o con cintas negras, ni prendas de fantasía.Reglas del tratado de este Odù.
No se le puede dar Elegbá a nadie.Elegbá cayó en tres trampas y hay que cuidarlo mucho; quien salva aquí es Obatalá.
Su señora no le debe dar la mano a nadie ni ayudar por buen corazón.Del camino de Oketé: la confianza abre la puerta a la traición.
No porfíe por cosas que no tienen sentido ni valor.El pueblo de Ogon Ilórun vivía en lucha y revoluciones por cualquier cosa de poco valor.
No abandone a los Orishas ni a Ifá, aunque trabaje Ozain y de todo.Agbombon abandonó el culto de sus padres y quedó prisionero de sus propias deidades.