Conviene cuidar las piernas; aquí se mencionan la impotencia masculina y el flujo en la mujer.
El hombre hace vida de pie, y eso es malo: le afecta las piernas, lo agota y le afloja la potencia sexual.
Habla de una mujer embarazada: el hombre duda de que el embarazo sea suyo, y solo se convencerá al nacer el niño.
La mujer le roba, y además empeña lo suyo; si el marido no le entrega dinero, pierde esos objetos. El marido acabará harto de darle dinero, pues ella lo ha derrochado todo; atienda bien a ese hombre, no sea que lo pierda.
Habla de escasez de todo: para resolverlo deberá hacer ebbó.
Tras tres adversidades le llega una suerte; prepare sus herramientas de trabajo, pues le llegará mucho trabajo.
Quienes lo critican terminarán rindiéndose a sus pies.
Si este Odù aparece en la consulta de una persona, quien más necesita una consulta (vista) es su hijo.
Por su carácter, sea hombre o mujer, puede llegar a cometer actos agresivos.
La persona se cree autosuficiente y mira a los demás por encima del hombro; al final de tanta burla, pierde frente a aquel que consideraba inferior.
Persona prejuiciosa, sin palabra fija, de mucho genio, malagradecida y que escasea de todo.
Confía únicamente en un Santo o deidad y duda de Ifá; su desconfianza en Orunmila lo lleva a la ruina.
Como es avaricioso, deberá gastar su dinero para afrontar las guerras que se le presentan.
Hablan el Sapo y el Cochino: el Sapo, burlón y figurín, murió en las dos aguas que no conocía, la fría y la caliente.
Habla el cerdo de Yemayá, que se pela con agua caliente pidiendo permiso a Oshún y a Yemayá.
Habla el pollo que le hace la guerra a quien le dio la vida: los problemas con los hijos.
El ewé del Odù es el palo vencedor.
Habla la impotencia: el tratado la describe por la neurosis neurasténica, la diabetes y los hipogonadismos; en la mujer, trastornos de la menstruación y flujos.
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No exponerse a que la lluvia lo moje.Procure evitar que el agua de lluvia lo moje, pues se trata de la lluvia de armas de Orunmila.
No se perdona al ladrón ni se puede ser bondadoso ante los excesos.Olodumare estima cuanto existe, pero rechaza los excesos; si no se ata al traidor, este proclamará su victoria.
No acepte el regreso de un enemigo derrotado.Es la sentencia principal de este Odù.
No eche a correr porque otros corran.Los que corrieron tras el dinero quedaron sin armas cuando vino la guerra.
No llame tanto al dinero.Dice Shangó que con él puede venir la muerte.
No guarde comida de un día para otro.Costumbre que este Ifá señala y reprueba.
No piense en venganzas.Quien le hizo algo lo pagará, tarde o temprano, sin que usted intervenga.
Cuidado con la candela, los líquidos a alta temperatura y el tendido eléctrico.Se puede quemar, como los cochinos del criador incrédulo.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
Le llega una suerte después de pasar por tres dificultades.
Recibe mucho trabajo.
Le llueven el oro, la ropa fina y la seda, y también las armas que lo defienden cuando hace falta.
Necesita ebbó al nacer y al morir, y lleva encima un peso que no puede quitarse: una carga de leña que le puso Shangó.
Es luz en la calle y oscuridad en su casa.
El hombre sufre de impotencia, y la mujer, de flujo y del vientre enfermo; puede haber operación.
35 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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