Oshe Ka es el Odù número 237 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Oshe: nace de Oshe sobre Ika. En los tratados aparece también como Oshe Ika, Ọ̀ṣẹ́ Ìká u Oshé Iká. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 21 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 8 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREOshe Ka, que también se conoce como Oshé Iká, es el signo del esclavo coronado lejos de su casa. Aquí nacen el asma, el pleito del corojo con el algodón, que Olofin decidió a favor de lo blanco, y la hierba pata de gallina; aquí también Shakpaná afirmó su poder en la Tierra. Su decreto es de dominio sobre las dificultades y victoria sobre los enemigos: usted llegará hasta donde lo lleve su cabeza, y una gran suerte de dinero le vendrá por el agua.
Usted aprende rápido y domina lo que otros, que empezaron antes, no logran; por eso lo respetan en su profesión, y por eso mismo lo rondan la envidia y la traición. Como el esclavo hijo de Oshún al que su amo echó al río dentro de un cajón y que la corriente llevó a ser coronado, el daño que le hagan terminará a su favor: de un percance grande le saldrá una gran suerte. Su fortuna está lejos: haga ebbó antes de viajar. El dinero le llega por una mujer; vista ropa blanca y dele gracias a Oshún, a su madre y a su propia cabeza.
«Lo lanzaron al agua en una caja y llegó a Rey en la otra orilla — el mal que le hacen a Oshé Ká se le vuelve un bien.»El pulso de Oshe Ka
La muerte le anda detrás: durante siete días no monte en vehículos ni a caballo, y suba las escaleras con cuidado, porque este signo marca caídas y fracturas de brazos y piernas. Cuídese del agua, donde puede ahogarse, y del fuego y el humo. Sus amistades y conductas del pasado le traen una amenaza legal, y alguien que ha violado la ley puede arrastrarlo. Es un signo de maldad y vicio: no se vuelva injusto ni se crea más sabio que sus mayores. No ofenda ni maltrate a una hija de Oshún, ni a ningún hijo suyo, porque puede terminar en golpes, y Oshún enojada castiga hasta con la vida.
En la salud, el asma puede dejarlo sin aire: evite el polvo, el aire viciado y los cambios de clima, y no descuide un catarro, que se le baja a los bronquios. Las impresiones fuertes y las tensiones le pueden causar un infarto o un derrame cerebral, y hay riesgo de ceguera. Si cae en cama, le cuesta levantarse.
En el amor, cuide sus bienes: la familia de su pareja puede quitárselos y su pareja puede hacerle la vida imposible. No deje que la rabia lo lleve a pensar en hacerles daño; la salida es proteger lo suyo. Hay pleitos entre hermanos, de sangre o de religión. Usted dice que sí a todo y luego no hace nada: actúe a tiempo. Si cumple lo que Ifá le marca, Orunmila lo hará triunfar sobre todos sus contrarios.
El signo en una fraseSiga a donde su cabeza lo lleve, salde lo legal pendiente y cuídese siete días de los vehículos — que la corona de Oshé Ká espera en otra tierra.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Sobre la persona pesa una amenaza legal, por asociaciones o por conductas del pasado: alguien que violentó la ley, o que es un intransigente, puede involucrarla en hechos; si cumple con los mandatos de Ifá, vence.
Hay padecimiento de asma y de enfermedades bronquiales y respiratorias: evite los cambios bruscos de clima que le perjudiquen, el polvo y las tensiones emocionales; vigile el catarro, pues desencadena otras enfermedades.
Anuncia fracturas de huesos, brazos y piernas por accidentes: durante siete días no se suba a vehículos de motor ni de tracción animal, ni a caballos, y use las escaleras con mucha precaución, porque Ikú va tras usted.
Precaución ante las impresiones intensas: podría sufrir un ataque al corazón o un derrame cerebral, como el amo del esclavo coronado.
Si este Odù llega por Ikú o por Arun, no se garantiza nada; si la persona cae en cama, será muy difícil que se levante y se salve.
Una gran suerte de dinero le llega sobre el agua; recibirá dinero gracias a una mujer.
Gozará de gran respeto en su profesión, aunque lo acechan la envidia y la traición: su suerte se encuentra en otro lugar, donde llegará a ser Rey.
Comenzó a aprender algo y lo logró muy rápido, mientras que quienes empezaron antes no lo manejan igual; por eso le tienen envidia.
Lo sorprenden haciendo algo que no les conviene a personas allegadas y lo sancionan.
Se siente esclavizado: sufrirá un contratiempo serio y de él saldrá una gran suerte; debe trasladarse a otro sitio y así mejorar su posición.
Responde afirmativamente a todo, pero no cumple con nada.
Este Odù anuncia que hay siempre algo por encima del ser humano.
Habla la caja del esclavo, que las guabinas arrastraron a la otra orilla: el que fue lanzado a morir llegó a ser Rey.
Habla la guabina (ejá oro), que se ofrece a Oshún en el río mientras se canta «Eja Laguisa Inle Eja Oro Dagunla Omo Inle Ayaya Oko Inle Oo».
Habla el gallito de río (Watutú), mensajero de Elegbara y Azojuano.
Habla la pata de gallina, la hierba que camina; y el guizazo de caballo y el ébano carbonero, los otros eweses del Odù, junto a hojas de mango, sargazo, moruro y dágame.
Habla el caballo del Elegbá ciego, del que se cayó: cuidado con los medios de transporte.
Hablan el Corojo y el Algodón: Olofin le dio la razón al Algodón.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
Prohíbe comer ñame.Regla de este Odù.
No vaya a velorios, y no visite enfermos salvo casos muy excepcionales.Recibirá noticias de un difunto; este deja un mensaje.
No sea gritón ni se crea que es el que más sabe.No sabe más que los demás; no sea faltón con sus mayores.
No monte vehículos de motor, de tracción animal ni caballos durante siete días.Ikú le anda detrás; Elegbá, ciego, se cayó del caballo.
No se franquee mucho.Cuenta con buena suerte y capacidad para todo, pero el exceso de confianza lo arruina.
No se siente a comer en mesas de convites ajenos.El amo del esclavo coronado murió en la mesa del convite.
No agreda físicamente a un omó de Oshún, sea hombre o mujer.Oshún está brava y castiga severamente, como a los paganinis.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
Una gran suerte de dinero le llega por medio del agua.
El dinero le llega por una mujer, y su fortuna está en la orilla opuesta del río.
Domina las dificultades y vence a sus enemigos.
Padece asma y puede morir por falta de aire o ahogado.
Los problemas respiratorios y el catarro lo enferman del pecho y de los bronquios; el polvo, el aire malo y el cambio de clima lo empeoran.
Las impresiones fuertes y las tensiones le pueden causar un infarto o un derrame cerebral, y hay riesgo de ceguera.
31 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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Ruéguese la cabeza y déle de comer: como el esclavo, que dándole de comer a su cabeza cambió su suerte.
Hágales ebbó a sus hijos antes de hacerles Santo.
16 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
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los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1El esclavo que el mar hizo Rey
Un gobernador tenía entre sus servidores a un esclavo. Cierta vez lo sorprendió a solas en un cuarto cerrado, ofreciendo comida a su cabeza. Le preguntó qué hacía y el esclavo contestó con franqueza: alimentaba su cabeza con la esperanza de cambiar su suerte.
El gobernador tomó esa respuesta como un atrevimiento. Aseguró que pronto se vería adónde llegaba tal cabeza, ordenó un castigo y mandó encerrarlo en un cajón de madera para lanzarlo al mar. El hombre estuvo muchos días a la deriva.
Mientras tanto, en un país grande y lejano, el Rey había fallecido, y los sabios afirmaban que el nuevo soberano vendría del mar. Un día llegó a la orilla un cajón cerrado. Al abrirlo encontraron a un hombre, lo atendieron y se recuperó. Los sabios, informados, declararon sin dudar que era el Rey esperado.
A la ceremonia de coronación fueron los gobernadores de los pueblos vecinos, y con ellos el que había arrojado al esclavo. Se quedó mudo de sorpresa al ver al nuevo Rey y reconocerlo. Le suplicó perdón, y el Rey le respondió que estaba agradecido: sin aquel acto, no habría llegado a ser Rey.
En el banquete, el antiguo amo murió de pronto sobre la mesa.
2Eru Kayode, coronado Obá de dos tierras
Akarakaniye era una tierra junto a un río, y su Obá tenía muchos esclavos. Entre ellos destacaba Eru Kayode, hijo de Oshún y Oluwó de Osain. Sus compañeros lo respetaban y, cuando caían enfermos, acudían a él, porque conocía como nadie las virtudes de las hierbas.
El Obá se enteró de esa sabiduría y lo envidió: era el señor del lugar y no sabía nada de plantas. Empezó a pensar cómo deshacerse de él.
Una tarde, Eru Kayode recogía hierbas junto al barracón donde vivía y entonó un canto a Osain. Después se dirigió al río. En la orilla vio a Oshún, su madre, en medio de la corriente; se puso de rodillas y le cantó. Oshún salió del agua, le colocó las manos sobre la cabeza y lo bendijo. Le dijo que el saber de Osain que tenía se lo habían dado ella y él, pero que lo rodeaban la envidia y la traición. Para triunfar, debía visitar a Orunmila de su parte y llevarle las hierbas, junto con una más, el ewé awedó, cuyo secreto Orunmila conocía.
Terminada la recolección, Eru Kayode fue a ver a Orunmila. Este hizo la consulta de osode y salió el Ifá de este camino. Le anunció que su fortuna se hallaba del otro lado del río y que se la traería una mujer, pero que una gran traición le cerraba el paso. Para vencerla debía hacer el ebbó y los baños que él le marcó. Orunmila hizo el ebbó y los baños, y le encargó regresar al río y llamar allí a Osha Inle Abatá, que lo salvarían.
En la orilla, Eru Kayode tocó el agogó y cantó. Se metió en el agua llevando la apontipotica y una guabina, y bajó hasta el fondo; allí presentó la guabina entre cantos, la cubrió con la apontipotica y subió. A medio río ofreció el pargo fresco, de nuevo cantando. Ya en tierra, sacrificó un gallo blanco. Regresó a la hacienda y durmió. Soñó con Inle, con ropas blancas y azul claro, que le dio un súyere para invocarlo si corría peligro.
A la mañana siguiente, el amo mandó a sus sirvientes a prenderlo. Lo llevaron ante él; ordenó azotarlo y luego lo metió en una caja, que hizo arrojar al río con la esperanza de que la corriente lo ahogara. No soportaba que un esclavo supiera más que él. Ya en el agua, en un instante de lucidez, el esclavo recitó el súyere aprendido de Inle.
Entonces las guabinas del río se juntaron y llevaron la caja empujándola hasta la otra costa, la tierra de Iyesá Modé. Allí había muerto el Rey poco antes, y al consultar a Ifá había salido un odu que decía: «El nuevo Obá y la buena suerte llegan por el río». Al ver el cajón, los habitantes, sorprendidos, lo retiraron del agua, lo abrieron y encontraron a un hombre moribundo, rodeado de hierbas y de ewé awedó. Lo sanaron, lo saludaron con moforibale y lo hicieron Obá de Iyesá Modé. Todos se bañaron con ewé awedó.
El Obá de Akarakaniye se enteró de que su esclavo vivía y reinaba al otro lado. No lo creyó y cruzó el río. Al comprobarlo, el disgusto fue tan grande que murió. Entonces los habitantes de Akarakaniye pasaron a Iyesá, saludaron con moforibale a Eru Kayode, a quien conocían por ese nombre, y lo nombraron Obá también de su tierra. Así quedaron unidas Iyesá Modé, la tierra de Oshún, y Akarakaniye, la de Inle. Eru Kayode gobernó ambas tierras por la virtud de Orunmila y con la fuerza de Osain, Oshún e Inle Abatá.
3Watutú y la sequía de Shangó
Siendo todavía niños Shangó y Shakpaná, Olofin hizo la Tierra. Shangó pidió primero que lo enviaran, pero Olofin le respondió que, puesto que la Tierra había sido hecha desde el Cielo, allá iría quien fuera mayor y mejor. Esas cualidades las tenía Shakpaná, y Olofin lo escogió a él.
Los celos llevaron a Shangó a retener la lluvia en lo alto. Pensaba que los hombres, desesperados, subirían a rogarle a Olofin que lo enviara a él. Abajo, la gente se lamentaba de que no había nada para comer ni para beber.
Azojuano consultó a Orunmila. El Ifá que salió pedía un ebbó, y que este se entregara a Elegba, y Azojuano cumplió.
Más tarde Olofin mandó a Elegba a la Tierra para ver cómo iba todo. Shakpaná le contó que las cosas marchaban mal, pues Shangó no dejaba caer la lluvia, y le dio lo que llevaba el ebbó. Elegba le dijo que eso no bastaba, y que subiría de nuevo al Cielo para enviarle después un mensajero con instrucciones.
Elegba quiso que Olofin viera lo que hacía Shangó, y le contó que en el Cielo escaseaba el agua y que la sed acabaría con todos, porque Shangó la tenía toda reservada. Después mandó a la Tierra al pájaro Watutú, el gallito del río, con un encargo para Shakpaná: prender una hoguera tan grande que su humo y su luz llegaran hasta el Cielo. En cuanto la hoguera ardió, Watutú comenzó a cantar.
Elegba explicó a Olofin que no podía bajar él mismo, y que por eso había enviado a su pequeño ayudante, Watutú. Según el ave, Shangó había quitado el agua a Shakpaná; con tanto calor y tanta sequía, la Tierra ardía y las llamas podían destruir el Cielo. Olofin se asomó y comprobó que era verdad. Mandó a Shangó que hiciera caer la lluvia para que Watutú no se quemara.
El agua cayó a raudales y salvó la Tierra, y Shakpaná consolidó allí su poder. Olofin, que hasta ese instante no había atendido el conflicto entre los dos, los hizo reconciliar para que terminara la guerra en la Tierra.
Por esa razón el gallito del río hace de mensajero de Elegba y de Azojuano; cuando grita, está pidiendo el agua del Cielo.
La palabra no se pierde — se abre
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