El Ifá del esclavo del Rey que llegó a ser Rey en otra tierra: el mal que le hacen se convierte en bien.
Ifá de «donde mi cabeza me lleve, allí estaré»: déle gracias a su cabeza, a Oshún y a su madre.
Odù de iniquidad, maldad y vicio: el Awó es inicuo (malvado, injusto); aquí Orunmila trabajaba la magia negra.
Ifá de la unión de las tierras Iyesá Modé (de Oshún) y Akarakaniye (de Inle): hay que recibir a Inle-Abatá.
Ifá de lucha entre hermanos, carnales o religiosos.
Ifá de verse en situaciones precarias, pero sale de ellas: por encima del agua le viene la suerte.
Sobre la persona pesa una amenaza legal, por asociaciones o por conductas del pasado: alguien que violentó la ley, o que es un intransigente, puede involucrarla en hechos; si cumple con los mandatos de Ifá, vence.
Se padece de asma y de enfermedades broncorrespiratorias: evite el polvo, las tensiones emocionales y los cambios de clima contraproducentes; cuidado con el catarro, que le desencadena otras enfermedades.
Marca fracturas de huesos, brazos y piernas por accidentes: durante siete días no monte vehículos de motor ni de tracción animal ni caballos, y suba escaleras con mucho cuidado, pues Ikú le anda detrás.
Cuidado con impresiones fuertes: puede sufrir un ataque cardíaco o derrame cerebral, como el amo del esclavo coronado.
Cuando este Odù viene por Ikú o Arun no se da palabra de nada; si coge cama, hay dificultades grandes para levantarse y salvarse.
Por encima del agua le viene una suerte grande de dinero; ha de recibir dinero por una mujer.
Lo respetarán mucho en su profesión, pero la envidia y la traición lo rondan: su suerte está en otro lugar, donde se convierte en Rey.
Empezó y aprendió algo muy pronto, y los que empezaron primero no lo dominan así: por eso le tienen envidia.
Lo sorprenden haciendo algo que no les conviene a personas allegadas y lo sancionan.
Se siente esclavizado: ha de pasar un percance grande y de ahí le vendrá una suerte muy grande; debe dar un viaje a otro lugar para mejorar su posición.
A todo dice que sí, pero no hace nada.
El Odù predice que siempre hay algo superior al hombre.
Habla la caja del esclavo, que las guabinas arrastraron a la otra orilla: el que fue lanzado a morir llegó a ser Rey.
Habla la guabina (ejá oro), que se le da a Oshún en el río cantando «Eja Laguisa Inle Eja-Oro Dagunla Omo Inle Ayaya Oko Inle Oo».
Habla el gallito de río (Watutú), mensajero de Elegbara y Azojuano.
Habla la pata de gallina, la hierba que camina; y el guizazo de caballo y el ébano carbonero, los otros eweses del Odù, junto a hojas de mango, sargazo, moruro y dágame.
Habla el caballo del Elegbá ciego, del que se cayó: cuidado con los medios de transporte.
Hablan el Corojo y el Algodón: Olofin le dio la razón al Algodón.
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
Prohíbe comer ñame.Regla de este Odù.
No vaya a velorios, y no visite enfermos salvo casos muy excepcionales.Le van a dar noticias de un muerto; el muerto deja un recado.
No sea gritón ni se crea que es el que más sabe.No sabe más que los demás; no sea faltón con sus mayores.
No monte vehículos de motor, de tracción animal ni caballos durante siete días.Ikú le anda detrás; Elegbá, ciego, se cayó del caballo.
No se franquee mucho.Tiene buena suerte y cabeza para todo, pero la confianza excesiva lo pierde.
No se siente a comer en mesas de convites ajenos.El amo del esclavo coronado murió en la mesa del convite.
No ofenda físicamente a un omó de Oshún, de cualquier sexo.Oshún está brava y castiga severamente, como a los paganinis.