En la tierra de Boro Boshe vivía la Miseria. Luchaba sin descanso, pero apenas conseguía sostenerse, y por eso su sufrimiento era enorme. Cierto día se detuvo a pensar qué podía hacer para salir de aquella situación. En medio de esos pensamientos escuchó, desde lejos, que alguien la llamaba. Era Ikú, que apareció a cierta distancia. La Miseria se estremeció de miedo, mas Ikú solo le ordenó que lo siguiera. Con el susto encima, ella fue tras él hasta Moloni Molorun, la tierra donde residía la Necesidad.
Al reunirse, ambas comenzaron a hablar de los sufrimientos que soportaban y que ya les resultaban insoportables. Invocaban a Obatalá todo el tiempo, con lágrimas y con luchas, esperando su ayuda, mientras los días corrían.
Cuando ya no les quedaban fuerzas, Obatalá resolvió ir por el mundo a averiguar lo que pasaba. Su último destino fue Moloni Molorun. Allí vio, casi sin aliento, a la Miseria y a su compañera la Necesidad, ambas de Oshé Yeku, y les pasó la mano a las dos. En su apó traía ñame, eyelé y ewefá, y con ellos hizo ebomisí y oborí a ambas. Luego conversaron, y Obatalá les explicó que les daría de todo, pero en pequeñas cantidades y con paciencia, porque ellas debían existir siempre en el mundo. La Miseria recibió otí, y la Necesidad recibió ñame para comer, con lo cual recobró fuerzas para pelear. Terminó pidiéndoles que siguieran su camino hasta Obaye Be Ifá, donde vivía Orunmila, que le llevaran lo recibido para que les hiciera ebbó y que dijeran que las enviaba él.
Ellas obedecieron. En casa de Orunmila estaba Shangó, ocupado en cocinar toda clase de unyén. Orunmila pidió que primero les dieran de comer, pues llegaban con hambre, y que más tarde el propio Shangó se encargara del ebbó. Al acabar, Shangó les entregó el ashé, acompañado de unas palabras en lengua, y las dos se marcharon satisfechas por la comida. Antes de despedirlas les mandó llevar ese ebbó por todas las tierras, haciendo sonar una campana y entonando un canto en el que se nombraba a Elegba, a Ikú, los orishas todos y los Egun.
En cada tierra que cruzaban, Egun, oshas y orishas iban saliendo para acompañarlas, cantando y pidiendo a Obatalá y a Olofin que las favorecieran. La Miseria y la Necesidad abrían la marcha con una igba cargada de toda clase de teunyen. Así caminaron hasta que Elegba las oyó y les regaló su ropa y todo el dinero que poseía, y con eso ambas prosperaron. Después, junto con Elegba, fueron a agradecer a Shangó y Orunmila, y también a presentar moforibale a Obatalá. Él les tenía preparado un agborán obiní, que les entregó con la indicación de adorarlo.
Este camino explica de dónde vienen la miseria y la necesidad: Obatalá quiso que existieran siempre, pero las alivia de a poco. Quien acude a sus mayores, cumple el ebbó que le indican y agradece encuentra ayuda en el camino y fuerzas para seguir luchando.
Obi, bogbo iguí, ekú, bogbo jujú, epó, bogbo inle, oñí, bogbo ashó, otí, bogbo eré, awadó, bogbo erán, osiadié, bogbo teunyen, agujas, bogbo eshishí, flecha, bogbo ewé, owó tete boru, bogbo inso y bogbo aboreo.
Se arroja bien lejos de la casa de quien lo hace.
Oshé Yekú Boro Boshé Yekú, Ibai Bororo Ofo, Ibai Bororo Ona, Obaye Be Ifa Oshé Yekú, Bawaye Be Ifa Yoyo Odara Moloni Molorun Elegbá, Oshe Boro Boshe, Bari Bari Boshé Yekú, Boro Boro Awayoni Ifa, Wawayeni Elegbá, Wawayeni Ifa Osha Obbatalá, Wawore Oshé Yekú, Bari Boshe Orunmila, Beyeku Mawayoni Ifa, Boro Boro Eni Boye Shango, Eni Boye Ikú.
BORO BOSHE YEBI OLONA, BORO BOSHE YEBI OLONA, AGBA BORO BORO AGBA ikú.
Oshé Yekú BORO BOSHE BENIREO, BORO BOSHE BENIREO OSHE BABA, OSHE NILE AGBA YORE IFA ODARA.
Agogo Nile Wawao Agogo Elegbá Agogo Nile Wawao Agogo Ikú Agogo Nile Wawao Agogo Bogbo Orisha Agogo Nile Wawao Agogo Eggun Agogo Nile Wawao Agogo