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Ogbe Ogunda

También se le dice Ogbe Yono, Ogbe Oligun, Ogbe Suru

nº 24 de 256 · Edición:

Ogbe Suru, alabanza de la paciencia: libró al mundo del poder de Eshu. Es un Ifá de traición en el que la perseverancia nunca falla.

40 patakíes 4 eewó 21 ebbós y obras 16 refranes

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Rezo del Odù— el que abre el registro

Ogbe Yono Aya Adé mowaye ereni laye adifafun Odduwa wayeni efa ewaye Oduduwa Ikú seguere, Arun seguere, ofo seguere, Eyó seguere, Ogu seguere, Onilú seguere, Ashelú seguere, ona seguere.

Orden en Ifá
Odù 24 de 256
Composición
Ogbe sobre Ogunda
En el Diloggún
8-3 · Eyeunle tonti Ogundá
Odù espejo
Ogunda Ogbe
Eweses del signo
Jobo · Olobotuye · Atiponlá · Sigüaraya

Nace · Ìbí LIBRE

  • El ebbó Shiré.

  • La razón por la que a Oshún se le ofrece un chivo capón (castrado).

  • Iñafá: así se llama el collar de mazo de Ifá.

  • Que Ayalá Obbatalá, constructor de las cabezas, reciba ofrendas en los sacrificios.

  • La unión del mundo y la reunión de toda la humanidad.

  • Que a Babalú Ayé se le hizo Ifá y recibió el nombre de Oluwo Popo.

  • Asentar Osha por primera vez.

  • El embalse de agua (la presa).

  • El empaste de los dientes.

  • Que aquí no se enterraban los muertos.

  • Que, al adivinar, la cabeza se toque con el ékuele y con los inkines.

Ogbe Ogunda es el Odù número 24 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Ogbe: nace de Ogbe sobre Ogunda. En los tratados aparece también como Ogbe Yono, Ogbè Ògúndá, Ogbe Oligun u Ogbe Suru. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 40 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 21 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Ogbe Ogunda, que también se conoce como Ogbe Yono y Ogbe Suru, es el signo que alaba la paciencia. Aquí nació la unión del mundo y de su gente, algo que se logró cuando la palabra de Shangó y la fuerza de Ogún trabajaron juntas. Aquí se asentó Osha por primera vez, Babalú Ayé recibió Ifá con el nombre de Oluwo Popo y comenzaron las ofrendas a Ayalá, el que moldea las cabezas. Su decreto tiene dos partes: la paciencia no falla nunca, aunque fallen los remedios y los hechizos, y quien sacrifica escoge una cabeza fuerte y con suerte.

Este es un signo de traición y de consecuencias: todo lo que usted hace vuelve sobre usted. Por eso Ogbe Suru responde al mal con calma, y esa calma le trae riqueza, familia y la lealtad de su esposa. La falta de dinero no es para siempre, y aunque se burlen de usted cuando está caído, el ebbó hecho a tiempo le devuelve el lugar que había perdido.

«La ira de Ogbe Suru tarda tres años — y en esa espera el ofensor se arrepiente y el paciente reina.»El pulso de Ogbe Ogunda

La advertencia más fuerte es contra la violencia. Hay peligro de tragedias y peleas con armas que terminan en la cárcel: por soberbia usted puede sacar un arma y cargar con una desgracia, así que no la tome, y nunca le levante la mano a una mujer. No pelee con su pareja ni la eche de la casa, porque le va a pesar. Este signo avisa también que la vergüenza puede empujar a alguien a quitarse la vida: si un bochorno lo aplasta, no se quede solo, hable con alguien de confianza, busque ayuda de un médico o de un profesional y atienda su cabeza con Ifá.

En el amor hay oposición, y en el matrimonio puede faltar el respeto de los dos lados, porque la mujer pierde el interés por el hombre. Cuide su casa para que la suerte lo alcance, y atienda a Oshún, que aquí reclama lo que se le prometió. En el trabajo y en el dinero, no tome lo que es de todos, porque este signo habla del que se aprovecha de los bienes públicos, y no se vuelva esclavo de quienes hoy le sirven.

En la salud, cuide el páncreas, la presión y el corazón, y vigile las embolias, los virus y la colitis; puede pasar por operaciones, y hasta tres en un ojo, con riesgo de quedar tuerto. Los males de la boca y de las muelas le dañan el estómago, y el hombre puede quedar impotente. No beba alcohol, no coma palomas nunca y no sea glotón: respete al caimán, y con paciencia vivirá mucho tiempo.

El signo en una frase

Tenga la paciencia de Ogbe Suru, cuide su matrimonio y elija buena cabeza — que aquí ni la medicina ni el hechizo ganan: gana el que sabe esperar.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Habla LIBRE

Tres intervenciones quirúrgicas y complicaciones en el ojo.
Shangó, Odduduwa, Oluwo Popo y Oshún.
De alteración del páncreas.
De que la persona puede quedar impotente y pasar vergüenza por su debilidad sexual.
De irrespeto y agravios mutuos dentro del matrimonio, de parte y parte.
El gran ladrón: se mantiene y goza con lo que pertenece al Estado, y desfalca sin límite el dinero público.
De que, llevado por la soberbia, puede recurrir a un arma y sufrir una desgracia.
De embolias, infecciones virales, colitis, operaciones, problemas de presión y del corazón.
De voracidad y gula, por lo cual debe honrar al caimán.
De tragedia y de pelea en la que se usaron armas, con personas que están presas o lo estarán.
De la muerte de un niño.

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

Al hijo de este Ifá le queda prohibido comer palomas durante el tiempo que le reste de vida.
No se puede ingerir bebidas alcohólicas.
No levante la mano a ninguna mujer.
El hijo de Ogbe Ogunda no come carne de perro ni de carnero.Con la cabeza del perro y del carnero se prepararon la vara y el hacha que le dieron su fuerza; prohibiéndoselos, ninguna dificultad podrá contra él.

Iré y osogbo LIBRE

Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.

Con Shangó, que aporta la palabra, y con Ogún, que aporta la fuerza, se logra la unión entre las personas.
La paciencia nunca falla, aunque fallen las medicinas y los hechizos.
Responde al mal con calma y repara lo perdido, y eso le trae riqueza, familia y la lealtad de su esposa.
Puede morir un niño.
Hay tragedias y peleas con armas, y terminan presos o lo estarán.
Por soberbia usa un arma y le sale una desgracia.

46 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.

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Recomendaciones LA LIBRETA

Atienda la dentadura y el estómago, y consulte a un médico.
El día en que un Awó se consulta y le sale este signo, no ha de sentarse a la mesa.

7 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.

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Refranes de Ogbe Ogunda · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

Abre la boca, habla fañoso, calma tu hambre.

El que no pide, no come: aunque la voz salga imperfecta, hay que hablar para recibir. Enseña a exponer la necesidad sin vergüenza — callar por orgullo es quedarse con hambre.

La mejor fortuna: el tener, el poder y el saber.

La riqueza completa tiene tres patas: los bienes, la autoridad y el conocimiento. Tener sin saber se pierde, y poder sin saber destruye — la fortuna verdadera es el equilibrio de las tres.

El gandido agranda el vientre y achica su cabeza.

La gula y la avidez alimentan el cuerpo pero empobrecen el juicio: mientras más quiere tragar, menos piensa. Advierte que el apetito desmedido — de comida, de dinero, de todo — atonta al que lo padece.

Chivo que rompe tambor, con su pellejo paga.

Según los cocodrilos vivan en el río, así Ogbe Yono será eterno.

El que lleve candela en las manos no puede esperar.

El que comete adulterio con la esposa de un hombre siempre será su enemigo.

El dinero en el mundo lo encontramos, y en el mundo lo dejamos.

Yo recorro todo el mundo: esto fue lo que le dijo Olofin a Odduduwa.

Quien vive en el pasado no obtiene el porvenir.

No existen actos sin consecuencias.

La oveja que se asocia a un perro comerá estiércol.

El hambre hace de un joven un viejo, y del viejo un bebé.

El ojo no mata al pájaro, pero lo entrega a la muerte.

Quien se conoce a sí mismo no pregunta por la felicidad ajena.

Por orgullosa que sea la laguna, con el arroyuelo el agua es la misma.

13 interpretaciones selladas — el texto que traduce cada sentencia a tu vida, en español y en inglés.

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Los patakíes

los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia

LIBRE LA LIBRETA
1Las divinidades que pelearon con Eshu sin darle el chivo

Cuando la Tierra se pobló por segunda vez, Dios ya había hecho 460 divinidades subordinadas. El mundo crecía con fuerza, pero al Cielo llegó la noticia de que Eshu casi lo había convertido en su reino. Ogbe Oligun relató que las 460 divinidades acudieron a la adivinación para averiguar cómo liberar el mundo del poder de Eshu.

La respuesta fue que entregaran un chivo a Eshu y que juntas hicieran el rogatorio de sus cabezas con un carnero padre; así evitarían llevarse la contraria y pelear entre ellas. Les gustó lo del carnero, pero no quisieron darle el chivo a Eshu, a quien veían como el gran enemigo al que bajaban a enfrentar. Rogaron sus cabezas en la calle de la nuez de kola del Cielo, en un lugar llamado Igun. Tras comer lo del sacrificio, cada divinidad quiso elegir un nombre antes de partir, pero antes de acabar de nombrarse, Eshu ya había alterado el pensamiento de varias.

Aun así, resolvieron ir a matar al jefe de la casa de Igun. Allí Sankpana, que es la deidad de las epidemias, las desafió a explicar su plan. Hubo una pelea y, finalmente, la mitad se negó a seguir a las demás hacia el mundo. Una mitad se quedó, entonces, en el Cielo, y la otra bajó.

Todas, aun antes de dejar el Cielo, ya estaban bajo el dominio de Eshu, aunque iban a combatirlo. De ahí viene que Ogbe Ogunda reciba el nombre de Ogbe Oligun.

Lo que enseña

Quien pretende vencer a Eshu sin darle su parte empieza vencido. Las divinidades que se negaron a entregar el chivo terminaron divididas y peleadas, y Eshu tuvo ventaja desde el inicio. Pesan más la unión y el ebbó cumplido que la fuerza.

Lo que aconsejó la adivinación

Para Eshu, un chivo; y para rogar las cabezas todas juntas, un carnero padre.

Para quien recibe este odu

La persona debe servir enseguida, fuera de la casa, a Otalerun Imale (llamado Osagbaye en Benin). Además, entrega a su Ifá un carnero padre y a Eshu un macho cabrío. Así evita contraer una enfermedad infecciosa.

2Ájala y la elección de la cabeza

Tres amigos, hijos de Ogún, de Osain y de Orunmila, estaban a punto de venir al mundo. Eran Orisekuo, el de Ogún; Orile Imere, el de Osain; y Afuwakpe, el de Orunmila. Antes de salir pidieron a dos awós que los guiaran hacia la prosperidad en la Tierra. A los tres les recomendaron hacer un sacrificio, y los tres lo rechazaron.

En el cielo rige una costumbre: quien va a venir al mundo debe pasar por Ájala, el moldeador de cabezas, y comprar una. Si antes de elegir se ha hecho sacrificio, la suerte acompaña y se toma una cabeza afortunada; si no, se termina con una de mala suerte. Como los tres se negaron, el mayor, el de Ogún, se quedó con una cabeza de pobreza; el siguiente, el de Osain, una de necedad; y el menor, el de Orunmila, una de sufrimiento.

Ya en la Tierra, la vida de cada uno fue la que su cabeza traía. Se esforzaron en vano, murieron jóvenes y retornaron al cielo para elegir de nuevo.

Volvieron a consultar y esta vez se les indicó un sacrificio de tres bolsas de dinero y sal para la divinidad del Obstáculo, Elenini, además de un chivo para Eshu. Otra vez los hijos de Ogún y de Osain se negaron. El de Ogún aún no comprendía que su desgracia nacía de no sacrificar, y se fio del poder de su padre, quien le dio cuanto hacía falta para ser fuerte de cuerpo. El de Osain se apoyó en la brujería de su padre, que le preparó hechizos de toda clase. El de Orunmila, en cambio, hizo caso a su padre, quien le había dicho que no eligiera cabeza ni volviera a la Tierra sin ofrecer el sacrificio. Entregó un chivo a Eshu y juntó lo necesario para Elenini.

Los hijos de Ogún y de Osain regresaron al taller de Ájala y eligieron cabezas hermosas sin pedir opinión. Justo entonces Ájala estaba cautivo: Elenini no lo soltaría hasta cobrar una deuda. Ájala les indicó que fueran a su fábrica y tomaran lo que quisieran. Se llevaron las que les parecieron más bellas y partieron hacia el mundo.

Por el camino pasaron junto al hijo de Orunmila, quien les elogió las cabezas nuevas. Al llegar al taller, lo halló a Ájala todavía prisionero. Ájala le dijo igualmente que tomara la que prefiriera, pero el joven se negó, pues no sabía separar una cabeza buena de una mala. Quiso saber cuánto debía Ájala a Elenini, y la respuesta fue tres bolsas de dinero. Echó mano a su bolsa y sacó lo del sacrificio, que era justo esa suma. Elenini dejó libre a Ájala, quien se lo agradeció. Ájala cayó en la cuenta de que le faltaba sal para la sopa y debía ir al mercado, pero el hijo de Orunmila le pidió que no se preocupara, pues llevaba consigo la sal necesaria.

Agradecido, Ájala le dijo que eligiera. El joven agarró la más vistosa, pero Ájala le explicó que lo más lindo no siempre es lo mejor, y le escogió una cabeza recia, tolerante y próspera. El hijo de Orunmila le dio las gracias y volvió a la Tierra con ella.

Antes de alcanzar la última colina, los hijos de Ogún y de Osain fueron sorprendidos por un aguacero que rompió sus hermosas cabezas. Debieron regresar al cielo por un tercer par, ya decididos a cumplir el sacrificio. En el trayecto se cruzaron con el hijo de Orunmila, quien marchaba rumbo a la Tierra, con su cabeza bien asentada sobre los hombros.

Ájala les preguntó por las cabezas anteriores y respondieron que se habían roto. Les mandó pagarlas antes que nada. El de Ogún tenía dinero para saldar la vieja y comprar otra. El de Osain solo podía cubrir la vieja, y Ájala le permitió llevarse una nueva a crédito. De ahí viene que las imágenes del santuario de Orunmila y de Ogún sean muy firmes y duren mucho, mientras que otras imágenes y recipientes se quiebran con facilidad.

Lo que enseña

El buen destino no se escoge sin sacrificio, y la fuerza o los hechizos no lo reemplazan. Quien sacrifica y usa lo que tiene para saldar una deuda ajena recibe a cambio una cabeza fuerte y próspera. Pagar las deudas pendientes abre el camino a la prosperidad.

Sacrificio aconsejado la segunda vez

Tres bolsas de dinero y sal para la divinidad del Obstáculo (Elenini), más un chivo para Eshu. Solo el hijo de Orunmila lo cumplió.

Consejo cuando sale este odu

Si la persona quiere prosperar en la Tierra, debe saldar una deuda que tenía en el cielo.

Santuario de Eshu

Debe ofrecer un chivo en su santuario de Eshu para no repetir un error cometido en su ceremonia de Ifá.

Rezo del camino

Igba Odun lungun waye okpari / Egberin oga lakala waye

Doscientos años vivió el buitre, y siguió sirviendo hasta quedar calvo; cien vivió Akala, hasta que casi todo el pelo se le fue.

3La chiva infiel de Orunmila (Ewuré)

Orunmila enseña que quien quiera seguir sus caminos debe aprender a ser constante y paciente. Las medicinas y los preparados dañinos pueden fallar; la paciencia, no, porque es tan firme como el cielo y la tierra. Exige dominarse y resistir las ganas de vengar una maldad. Al que recibe una ofensa no se le pide que se vengue: se le pide dejar que las divinidades juzguen, y ellas acaban por intervenir en favor de lo justo. Enojarse es natural, pero el enojo no debe pasar de una noche, pues el agua hirviendo se enfría antes de que amanezca. Orunmila jamás perdona a quien seduce a su mujer, aunque ante la seducción se mantiene sereno. Tanto el seductor como la esposa que se deja seducir terminan pagando un precio alto.

Ewuré, la chiva, era la esposa de Orunmila y le encantaba presumir de admiradores que lo superaban en atractivo. Cierto día le planteó un ultimátum: un pretendiente la cortejaba desde hacía un tiempo, y si Orunmila no la dejaba estar con él, ella se iría a casarse con ese hombre. Un awó había adivinado para ella cuando decidió coquetear con su amante. Orunmila le contestó que podía invitar al hombre a la casa, antes que exponer la vida en amoríos secretos.

Ella preguntó si habría algún hombre capaz de aguantar la mirada ardiente del marido para atreverse a seducirla. Se arregló, fue a ver al amante y lo invitó a su casa de casada. Él no sospechaba que fuera la mujer de Orunmila. Ya en la casa, Orunmila lo recibió y lo convidó a la comida que tenía lista. Después preparó la cama e hizo un gesto a su esposa: debía acostarse con el visitante, que pasaría la noche en otro cuarto. Ella se le acercó y lo acarició, pero tras un rato de dudas el hombre se negó: no sabía qué tramaba el marido. Antes del amanecer salió corriendo. Orunmila, mientras tanto, había traído agua del río para que los dos se bañaran, y luego se fue a ver a unos amigos.

Cuando ella entendió que el miedo a Orunmila había frenado al amante, a la mañana siguiente se peinó con el estilo llamado Shuuku, de dos trenzados cruzados en ángulo recto, y se instaló en casa de él. Allí pasó tres años. Orunmila no dio muestra alguna de enojo, y las demás deidades empezaron a burlarse de su falta de coraje para enfrentar al amante. Este era Sakpana, la deidad de las epidemias.

Al cumplirse tres años, Ogún lo visitó y lo trató de necio. Orunmila le preguntó si se enfadaba por la conducta de la esposa. Ogún contestó que, de ofenderlo así una deidad, él actuaría con la ferocidad de un león. Orunmila lo invitó a pelear en su nombre si no podía aguantar la rabia. Ogún quiso saber qué ganaría si lograba que la mujer volviera, y Orunmila le prometió un gallo.

Esa noche Ogún aguardó a que ella se durmiera, entró a su dormitorio y le pegó con fuerza en la cabeza. El dolor fue tan intenso que la mujer perdió el conocimiento y cayó en coma. Sakpana consultó la adivinación y le indicaron que entregara un gallo a quien había sido su esposo. Al amanecer lo entregó en casa de Orunmila, quien lo pasó a Ogún como pago. La mujer se repuso, pero no regresó con Orunmila.

Unos días más tarde llegó Shangó y reprochó a Orunmila no recurrir a sus poderes para recuperarla. De nuevo Orunmila respondió que se molestaría si también Shangó se avergonzaba de él, y lo animó a mostrar su cólera como pudiera. Shangó quiso saber su pago; Orunmila prometió otro gallo, y Shangó marchó a casa de Sakpana.

Al caer la noche se juntaron las nubes, y Oyá, mujer de Shangó, volvió relámpago la luz para que él pudiera ver a la mujer de Orunmila. Shangó se metió en la casa de Sakpana y tronó sobre el techo donde dormía ella. La mujer sufrió un infarto y perdió el sentido. Sakpana volvió a consultarse, y esta vez le mandaron un segundo gallo para su antiguo marido. Sakpana lo envió, Orunmila entregó ese gallo a Shangó y ella sanó, pero tampoco regresó.

Las deidades estaban encendidas porque sus esfuerzos no habían servido de nada. Ya era hora de que Orunmila usara sus propios poderes. Envió a Eshu, su árbitro favorito, con la promesa de un gallo por traer de vuelta a Akpeterbi y salvar así su honor divino, y de un macho cabrío cuando la infiel estuviera de nuevo en casa. Por la mañana Eshu entró al cuarto de la mujer, le ató la garganta, el pecho, las manos y los pies, y le asestó un golpe en la cabeza.

Sakpana la vio dormida, pero el día avanzaba y no despertaba; al acercarse, la encontró sin sentido. Intentó reanimarla y no hubo respuesta. Entonces entendió que luchaba una batalla perdida y resolvió huir. Avisó a la madre de Akpeterbi de que fuera por el cuerpo de su hija y se internó corriendo en el bosque, donde sigue hasta hoy.

La madre llevó a su hija ante Orunmila y le rogó que le salvara la vida. Orunmila ordenó entregar un chivo a Eshu. Hecho el sacrificio, Akpeterbi despertó. De rodillas, pidió disculpas. Orunmila la señaló con su iruke, la vara de autoridad, y habló así: «Ewuré, retaste mi autoridad de esposo y manchaste mi hombría y mi dignidad divina. Tardaste tres años en arrepentirte, y solo lo hiciste al borde de la muerte. Desde hoy caminarás apoyada en manos y pies, como ahora estás. Y el peinado que llevabas al irte con otro hombre se volverá cuernos en tu cabeza».

Ella suplicó perdón con tres gritos de «Moobee» y se transformó en la cabra que los yoruba llaman Ewuré, por el nombre de la esposa infiel. Su balido es el de las cabras de hoy.

Lo que enseña

La paciencia deja actuar a las fuerzas justas sin que haga falta venganza. Quien desafía a su pareja y se marcha con otro paga por ello, y el arrepentimiento que solo aparece al borde de la muerte llega tarde. Si es la mujer de un awó, la infidelidad puede costarle la vida.

Pagos acordados con las deidades

Un gallo para Ogún y otro para Shangó, que Sakpana enviaba a Orunmila por indicación de la adivinación y Orunmila repartía. A Eshu, un gallo por traer a la esposa y un macho cabrío cuando ella estuviera de regreso en la casa.

Obra que la hizo volver en sí

Un chivo para Eshu, ordenado por Orunmila cuando la madre le llevó a su hija inconsciente.

Consejo cuando sale el odu

Si el odu sale para la mujer de un awó, debe evitar los coqueteos con otro hombre, porque podría morir. Con suerte, lo pagará con un ataque fuerte.

Rezo del camino

Alamina Ajaminagun Emietiri Eyiteemaari looni yiotutire miilo adifafun Akpeterbi Orunmila nijo toun lofe ale.

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Preguntas frecuentes

sobre Ogbe Ogunda

LIBRE

¿Qué significa el Odù Ogbe Ogunda en Ifá?

Ogbe Suru, alabanza de la paciencia: libró al mundo del poder de Eshu. Es un Ifá de traición en el que la perseverancia nunca falla.

¿Qué número es Ogbe Ogunda entre los 256 Odù de Ifá?

Ogbe Ogunda es el Odù número 24 de los 256 de Ifá, de la familia de Ogbe: nace de Ogbe sobre Ogunda.

¿Qué orishas hablan en Ogbe Ogunda?

En el Odù Ogbe Ogunda hablan Orunmila, Shangó, Oggún, Obbatalá (Ayalá), Oshún, Oluwo Popo (Azojano / Babalú Ayé) y Oddua (Oduduwa).

¿Cuál es un refrán del Odù Ogbe Ogunda?

Uno de los refranes de Ogbe Ogunda dice: «Abre la boca, habla fañoso, calma tu hambre».

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La familia de Ogbe

los 16 caminos

Este es 1 de 256

Cada punto es un Odù con sus caminos, sus obras, sus eewó y sus rezos. El encendido es el que acabas de leer. Los otros 255 te esperan.

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