Patakíes · Los caminos del Odù
1Cuando Orunmila le hizo ebbó a Oká
El majá no tenía dientes para comer: Orunmila le hizo ebbó con cuatro palomas blancas y tres cocos, y lo mandó a esperar a Obatalá. A Obatalá le hacían falta esos cocos: aceptó el trueque y le prendió cuatro alfileres en la boca — dos arriba, dos abajo — transformándolos en dientes: «todo animal que muerdas caerá a tu lado». Por el camino, a Obatalá se le cayó algo; su criado Okete lo desobedeció y volvió a buscarlo: Oká lo mordió y se lo tragó. Obatalá maldijo a Oká: «cada vez que te engullas a un animal tendrás que detenerte a podrirlo en tus entrañas». To Iban Eshu.
En este camino, Orunmila le hizo ebbó a Oká — el majá — porque no tenía dientes para comer, con cuatro palomas blancas y tres cocos. Después le dijo: «Ve y espera a Obatalá en el camino, dale los cocos y las palomas, y pídele esa gracia». Así lo hizo Oká, y cuando Obatalá lo vio, le dijo: «Hijo mío, qué falta me hacen esos cocos que tienes». Oká le dijo: «Se los doy, y también las palomas, si me concede la gracia de tener dientes para comer». Como a Obatalá le hacían falta los cocos, aceptó, y cogiendo cuatro alfileres que tenía se los prendió a Oká en la boca, dos arriba y dos abajo, y con su virtud se los transformó en dientes, y le dijo: «Desde hoy y mientras el mundo sea mundo, tienes la virtud de que todos los animales que muerdas caigan a tu lado».
Obatalá se retiró muy contento con los cocos y las palomas; por el camino se le cayó algo de su bolsa, y cuando se dio cuenta lo comentó con su criado Okete, y este le dijo: «Espérame aquí, que voy a buscarlo». Obatalá le dijo: «No, déjalo, sigamos nuestro camino». Okete lo desobedeció y viró en busca de lo perdido: cuando llegó, se encontró con Oká, que lo mordió y se lo tragó. Enterado Obatalá de lo sucedido a su criado, maldijo a Oká diciéndole: «Mientras el mundo sea mundo, cada vez que te engullas a un animal tendrás que detenerte a podrirlo dentro de ti, en tus entrañas». To Iban Eshu.
2Metalofin y la estatua encinta
Metalofin puso a prueba a los adivinos: esculpió una mujer encinta de madera con una paloma viva dentro, y pavimentó el patio con piedras cubiertas de arena. Eyiogbe y Oyekun Meji rompieron sus bastones contra las piedras: a la cárcel. Oggunda Biode — niño, astuto, jefe de los ladrones — venía de viaje con tres gallos, tres akará y tres monedas: Elegba lo probó tres veces disfrazado, y en cada encuentro recibió su parte. Entonces le reveló el secreto: el único lugar sin pavimentar era bajo el asiento de Metalofin, y la encinta era una estatua con paloma. Oggunda Biode plantó su bastón a los pies del rey y lo desenmascaró: «¿Por qué no se lo dijiste a los otros?» — «Tenía miedo de ti». Metalofin, lleno de pena, liberó a todos los cautivos: por eso Oggunda Biode saca de apuros a los que se encuentran.
Metalofin quiso poner a prueba a los adivinos de la ciudad: hizo esculpir en un trozo de madera la estatua de una mujer encinta, a la vez que pavimentó con grandes piedras toda la superficie de su patio. Acostó la estatua en el vestíbulo, la cubrió de ropaje e introdujo en ella una paloma viva, cuyo movimiento daba a la estatua la apariencia de tener vida; luego hizo cubrir con arena todas las piedras del patio. Eyiogbe fue el primer invitado: «He aquí a mi esposa a punto de parir; te he mandado a buscar para que me ayudes en el parto». Eyiogbe fue por su ashé akrolode, y al levantarlo para clavarlo con fuerza en el suelo, se le rompió la punta contra las piedras: «No sabes nada — a la cárcel». Después Oyekun Meji: su ashé también se rompió contra el suelo de piedra, y fue enviado a la cárcel. Oggunda Biode, aunque niño, era muy astuto — incluso era jefe de los ladrones — y viajaba de país en país interpretando Ifá. En ese viaje ganó tres gallos, tres bolas de akará y tres monedas de cinco céntimos. A su regreso, a unos seis kilómetros de la ciudad, se encontró con Elegba: «¿De dónde vienes?» — «De casa de un cliente, a quien he interpretado Ifá» — «¿Has ganado algo?... ¿Y mi parte?». Oggunda Biode le dio un gallo, una bola de akará y una moneda. A los cuatro kilómetros, Elegba disfrazado repitió las preguntas — y recibió lo mismo; a los dos kilómetros volvió bajo su primera forma, recibió su parte, y agregó: «Metalofin te necesita: ha encarcelado a numerosos adivinos. Te diré un secreto: ha regado piedras por todo el patio — solo el lugar donde coloca su asiento no está pavimentado. Y la mujer encinta es una vulgar estatua de madera con una paloma viva escondida. Planta tu ashé lo más cerca posible de su asiento, hasta sus pies, y dile la verdad en su cara».
Oggunda Biode siguió al pie de la letra los consejos de Elegba: plantó su bastón junto al asiento y le dijo a Metalofin: «No eres más que un perturbador: has colocado una estatua de madera cubierta de ropas para engañar a la gente. Si mi familia ha actuado mal contigo, dilo abiertamente, mejor que encarcelar a mis parientes uno a uno con tales argucias. Has enterrado piedras por todo el patio para engañar a la gente». Metalofin replicó: «¿Qué es lo que estás contando?» — «Solo la verdad: quien me lo ha contado es Ifá» — «¿Y por qué no se lo has dicho a los otros?» — «Tenía miedo de ti». Al cabo del rato, Metalofin, lleno de pena, mandó a liberar a los cautivos, y así logró Oggunda Biode la libertad de todos sus parientes. Nota: he aquí la razón por la que se considera a Oggunda Biode un Odù importante — saca de apuros y de los malos pasos a los que se encuentren.
3Cuando Oshún estaba pobre e hizo Santo
Oshún, pobre, fue a Orunmila: ebbó con tres flechas dentro de tres pelotas de ñame, con bollos y jutía, llevado al campo caminando hasta cansarse. Al final del camino, un hombre la invitó a su casa con engaño — se había enamorado de ella, y adentro había dos bandidos más. Antes de abusar de ella, los tres se comieron la comida del ebbó: se tragaron las flechas y murieron. Oshún halló el dinero entongado, corrió a contárselo a Orunmila — se había hecho la rogación para hallar el dinero de su Santo. Orunmila anunció que pasaría algo malo por la ciudad: todas las casas se cerraron y cubrieron de telas blancas, Oshún entró con el dinero sin ser vista, y se hizo Santo con fiesta — sin que nadie supiera de dónde salió el dinero.
En este camino, Oshún estaba pobre y fue a ver a Orunmila, quien le hizo osode y le mandó ebbó con tres flechas y tres pelotas de ñame — metiendo en su interior las flechas —, bollos, jutía, pescado y demás cosas, y que llevara el ebbó al campo y ella misma caminara hasta cansarse. Al final del camino se encontró con un hombre que le brindó su casa, diciéndole que le iba a presentar a su mujer. Oshún aceptó creyendo que era verdad; pero todo fue un engaño: él le dijo así para abusar de ella, porque se había enamorado de ella. Al llegar a la casa había dos hombres más, que eran bandidos, y los tres se enamoraron de Oshún. Pero antes de ponerse a abusar de ella, se empezaron a comer la comida que Oshún llevaba: se tragaron las flechas que estaban dentro de las pelotas — y murieron los tres.
Cuando Oshún se puso a registrar la casa y vio una gran cantidad de dinero entongado, salió corriendo y regresó a su casa para contárselo a Orunmila; ella se había hecho la rogación para hallar el dinero para hacer Santo. Entonces Orunmila anunció que iba a pasar por la ciudad una cosa mala, y todas las casas se cerraron y se cubrieron con telas blancas. En eso Oshún aprovechó y entró en la ciudad con todo el dinero sin ser vista, y se hizo Santo. Y hubo fiesta, y nadie supo de dónde salió el dinero.
4Donde Orunmila comió abo dun dun🔒 Babalawo
5Cuando Yemayá cargó a Orunmila y lo meció🔒 Babalawo
6La asokere de Oshún🔒 Babalawo
7La representación de Olofin en la tierra🔒 Babalawo
8El nacimiento del Osun de Osain🔒 Babalawo
9La destrucción por la carne de cerdo🔒 Babalawo
10Por el tarro se abre la sepultura🔒 Babalawo
11El camino de la debilidad🔒 Babalawo
12Los tres ladrones y la riqueza de Oshún🔒 Babalawo
13La discusión entre Olofin y Abita🔒 Babalawo
14La banda de ladrones y el nacimiento de Igbodun🔒 Babalawo
15Se respeta la mujer ajena🔒 Babalawo
16Elá, el niño del elefante🔒 Babalawo
17Cuando Osun vivía con Olofin🔒 Babalawo
18La honestidad de Olodumare🔒 Babalawo
19El deshonesto que no regresó🔒 Babalawo
20Karangbada: que la riqueza me busque🔒 Babalawo
17 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →