Zambia tenía un rey brujo de enorme poder, Karamazó, dueño de una prenda temible: una cazuela llamada Endoki. Quiso dominar el reino de los Fang, hechizó a sus soldados para la campaña, pero en plena conquista le entró el deseo de seguir hasta Ife.
Ife tenía por Obá a Lamujerin, awó de Orunmila. Al consultarse con osode, salió Ogbe Weña, que le advirtió de una guerra de religión. Ifá ordenó un ebbó y pidió que se ofreciera un chivo a Orunmila, con la condición de que estuvieran presentes todos los ahijados del Obá.
Lamujerin mandó aviso al pueblo yoruba y a las tierras de Dahomey, Ashanti, los mandingas y los hausas. Se acordó además de un ahijado awó de origen congo, procedente de Angola, que era hijo de Elewa y se llamaba Mawambo Eshu Alawana. También él llegó a la reunión.
Con todos reunidos, ofrecieron el chivo a Orunmila. En el itá volvió a aparecer Ogbe Weña, y los awó, uno tras otro, indicaron el ebbó que les correspondía. Mawambo, al tocarle su turno, marcó la sangre del chivo, Iyefá, fango del río, semillas de pomarrosa y dinero. Con eso hicieron un polvo (iyé), lo rogaron entre todos los awó y se presentaron con él ante las fuerzas de Karamazó.
Los ejércitos se encontraron a orillas del río Ayaná. Cuando todos los awó soplaron el polvo, Karamazó se desplomó del caballo y Mawambo, que traía Ogbe Weña por signo, le cortó la cabeza. Al morir el brujo, su caldero se hizo pedazos.
Los aliados de Ife derrotaron a la tropa enemiga, avanzaron hasta Zambia e impusieron a los congos un acuerdo de paz. El triunfo sobre el mayombero se debió a Eshu, a Mawambo y al poder del Iyefá. Cuando hay que deshacer una prenda, la clave es la semilla de pomarrosa.
Una amenaza grande se enfrenta mejor cuando la comunidad se junta alrededor de Ifá y cada persona aporta lo que le toca. Lo que sabe un solo awó cobra valor cuando lo pone al servicio de todos, como hizo Mawambo con la pomarrosa. Ninguna fuerza oculta, por temible que parezca, queda fuera del alcance de una obra bien hecha.
Jutía, pescado, manteca de corojo, manteca de cacao, dos gallinas negras, un chivo y 101 pesos. El chivo se ofrece a Orunmila, y para ello deben estar presentes todos los ahijados.
Mawambo marcó un ebbó propio, con el que se preparó un polvo (iyé) contra el brujo. Sus elementos y el secreto para deshacer la prenda están en el tratado completo.