En la tierra de Zambia había un rey brujo muy poderoso, Karamazó, con una cazuela (Endoki) temible, que quiso conquistar el reino de los Fang y llegar hasta Ife.
El Obá de Ife era Awó de Orunmila y se llamaba Lamujerin; se hizo osode y le salió Ogbe Weña, que le marcó guerra de religión y darle un chivo a Orunmila con todos sus ahijados. Llamó a todo Yoruba, Dahomey, Ashantí, Mandinga y a su ahijado congo Mawambo Eshu Alawana, hijo de Elewa.
Al darle el chivo, en el itá salió otra vez Ogbe Weña, y cada Awó fue marcando ebbó. Cuando le tocó a Mawambo, marcó sangre de chivo, Iyefá, fango del río y semillas de pomarrosa. Con ello prepararon un iyé (polvo) que rogaron todos. Junto al río Ayaná, al soplarlo, Karamazó cayó del caballo y Mawambo le cortó la cabeza; su caldero se desbarató. El secreto es la semilla de pomarrosa, que sirve para destruir la prenda.