Ogbe Di es el dueño del saber que levanta a Orunmila: cada mañana, por mandato de Oshún, es este signo el que despierta al profeta. Es letra de inteligencia, negocios y habilidad — y por eso mismo vive rodeado de envidia: sus enemigos se los gana su propia suerte.
Aquí nacieron los arayé y los malos deseos — los ajenos hacia usted, y también los suyos hacia otros: en este Ifá está el bien y el mal, y la persona elige a cuál alimenta. La regla de oro del signo: no abandone lo suyo por arreglar lo ajeno, no salga de fiador de nadie ni cargue con problemas que no son suyos — de seguro pierde.
«A Ogbe Di lo hicieron rey por no dejar de tocar su tambor: lo suyo, bien hecho, es su corona.»El pulso de Ogbe Di
Cuídese de la justicia y de las trampas: le pueden achacar algo que no cometió y le levantan falsos testimonios — pero la letra promete que la trampa se descubrirá. Orunmila venció a sus enemigos con una fiesta, no con una guerra: la elegancia y el camuflaje — que aquí nació — valen más que el choque de frente.
Sus protectores trabajan gratis: Shangó lo protege sin cobrarle — désele su carnero —, Oshún Iyumu pide agasajo y todo se le pide temprano, y al río se le paga tributo para que los caminos abran. La mujer de este signo debe vivir con Babalawo, y el aleyo que lo traiga llegará a ser Awó o santero: es letra de destino religioso.
Recuerde que cada alma, antes de bajar, se arrodilló ante Olofin a recoger su destino: el suyo es grande, pero la inexperiencia es su peor enemigo — aprenda despacio, que «el verdadero modo de no saber nada es aprenderlo todo de un golpe». Con el ebbó hecho, aquí se llega a rey: a Ogbe Di le ofrecieron el gobierno con tal de que no dejara de tocar su tambor.
El signo en una fraseNo cargue lo ajeno, no aprenda a golpes y toque su tambor sin soltarlo — que la suerte de Ogbe Di despierta a Orunmila, y el reino llega solo.