Patakíes · Los caminos del Odù
1Cuando Olofin le entregó todo el Ashé a Orunmila
Como cada Osha guardaba su propio Ashé y a veces no se podía localizar cuando hacía falta, Olofin decidió entregarlo todo a uno solo: a Orunmila, aunque no estaba coronado.
Aquí nació la gracia del Ashé. Se tocaba tambor para llamar a todo el mundo, porque cada Olosha tenía su Ashé y, cuando se necesitaba, había que ir a rogárselo. A veces no se le localizaba, o era tarde y se negaba a entregarlo, y quedaba el problema de no tener ese Ashé tan necesario.
Viendo los problemas que esto generaba, Olofin decidió entregarlo todo a uno solo. Ese fue Orunmila, que no estaba coronado ni había alcanzado el Adé de Osha, y a él le entregó todo el Ashé.
2La guerra entre Ogbe Di y Otura She y el destrono
El avaro rey Otura She, cuyo mal maleficio hacía emigrar a su pueblo, fue vencido cuando Ogbe Di rompió su hechizo. Olofin, embarrado de fango junto a Ogbe Di, lo sorprendió maldiciendo y lo destronó a su favor.
Otura She era rey de la tierra de Adafa, astuto y avaro, y su gente comenzó a emigrar. Uno de esos emigrados consultó con Ogbe Di, que le marcó ebbó para llevar a la tierra de Otura She; el hombre prosperó, y todos corrieron a casa de Ogbe Di.
Otura She, al perder su poder, preparó una gran brujería junto al río para destruir a Ogbe Di, y empezó la guerra. Ogbe Di se hizo osode e hizo sarayeye con álamo, ceiba, paraíso y algodón, llevándolo al río. Allí Olofin, que iba a ver a su hija, cogió fango del río, lo mezcló con su Iyé, marcó los signos y embarró la cara de Ogbe Di y la suya.
Cuando Otura She llegó pidiendo la destrucción de Ogbe Di, Olofin se le paró delante, se limpió el fango y le dijo: yo soy Olofin, y este es Ogbe Di, tu hermano, a quien quieres destruir injustamente sin ver que tu mal está en ti mismo. Desde hoy dejarás tu poder para que Ogbe Di dirija tu pueblo.
3La reconciliación entre Elewa y Orunmila
Elewa acusó falsamente a Orunmila de robarle un chivo. Orunmila hizo ebbó, repartió la carne con guardianes y sorprendió a Elewa comiéndosela; avergonzado, Elewa le pidió perdón y pactaron obedecerse.
Elewa le dejó guardado un chivo a Orunmila, que un día lo necesitó y lo tomó. Elewa, que estaba en pique con él, fue donde Olofin a acusarlo de robo. Orunmila, enterado, se hizo osode e hizo ebbó con otro chivo: envolvió la carne en el cuero del chivo de Elewa, la repartió por varios lugares y puso guardianes.
Elewa, al ver carne fresca por el camino, la cogió y empezó a comérsela. Los guardianes le dijeron: ¿no dijiste que Orunmila te robó el chivo? Pues quedarás mal delante de Olofin, porque tú mismo te lo estás comiendo.
Asustado, Elewa corrió donde Orunmila y le pidió perdón: desde hoy no pelearemos más; lo que yo haga por ti estará bien, y lo que tú hagas por mí estará bien. Así Orunmila lo redujo a la obediencia con su sabiduría, y se reconciliaron.
4El Awó y su música con tambor🔒 Babalawo
5Ogbe Di, el dueño del saber🔒 Babalawo
6La trampa y el majá de Oggún🔒 Babalawo
7El robo del cangrejo a Obbatalá🔒 Babalawo
8El tributo al río🔒 Babalawo
9El bochorno de Oshún🔒 Babalawo
10El que deseaba la muerte🔒 Babalawo
11Pacto de Orishaoko y Olokun🔒 Babalawo
12El camuflaje🔒 Babalawo
13Camino de la fiera🔒 Babalawo
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