Patakíes · Los caminos del Odù
1Los cuatro enemigos mortales de Orunmila
El Sol, la Luna, el Agua y el Fuego conspiraban para matar a Orunmila. Por su sacrificio, se detuvieron a comer el ebbó del cruce; el Agua, al que no le tocó sopa, se enfureció y aniquiló a los otros tres con la lluvia.
Orunmila tenía cuatro enemigos mortales: el Fuego, el Sol, la Luna y el Agua, que conspiraban para matarlo. Por adivinación, hizo sacrificio con sopa en tres marmitas y una cuarta vacía, y cuatro platos de ñame, y lo depositó en el último cruce antes de su casa.
Al día siguiente, los cuatro fueron a combatirlo, pero vieron el sacrificio y se detuvieron a comer. El Fuego, el Sol y la Luna tomaron cada uno un plato con su sopa; al Agua, el más joven, solo le quedó ñame sin sopa. Pidió a los otros que compartieran, y todos se negaron.
Encolerizado, el Agua acusó a los tres de subestimarlo por ser el menor, y con la estaca —que eran gotas de lluvia— apagó al Fuego y aniquiló al Sol y a la Luna. Así los enemigos de Orunmila se destruyeron entre sí, y él quedó en paz. La persona tiene cuatro enemigos que la buscan para matarla; debe sacrificar para quitárselos de encima.
2Epikpayemi y sus cuatro pretendientes
El Sol, la Luna, el Fuego y la Lluvia cortejaban a Epikpayemi. Por su sacrificio, ella preparó comida para los cuatro; a la Lluvia le tocó la marmita vacía y, furioso, venció a los otros tres, quedando como su verdadero esposo.
El Sol, la Luna, el Fuego y la Lluvia enamoraban a Epikpayemi sin saber unos de otros. Ella fue a Orunmila para saber cuál era el esposo adecuado, y le mandó preparar tres platos de ñame y tres marmitas de sopa, dejando una cuarta vacía, advirtiéndole que se cuidara de la coquetería.
Dejó la comida lista y se fue a trenzarse el pelo. El Fuego, el Sol y la Luna llegaron y comieron cada uno su parte; la Lluvia, el último, solo halló la marmita vacía. Al reclamar, ella le dijo que había preparado para los cuatro y preguntó quién se había comido su porción.
Furioso, la Lluvia se reunió en nubes, metió al Sol y a la Luna en el cielo y el Fuego huyó a esconderse en la piedra. Vencidos sus rivales, Epikpayemi corrió a abrazar a la Lluvia, su verdadero esposo. Por eso el Sol y la Luna se refugian en el cielo cuando amenaza lluvia, y el fuego se saca de la piedra.
3La mujer fiel (Ekolo, la lombriz)
Epikpayemi, casada con la Lluvia, siguió coqueteando en secreto con el Sol. Este la castigó incendiando el bosque; ella prefirió morir antes que traicionar a su esposo. La Lluvia la salvó, pero perdió sus miembros y fue rebautizada Ekolo, «la Fiel».
Aunque casada con la Lluvia, Epikpayemi seguía en secreto enamorada del invencible Sol. Este, viendo que no la ganaría, tomó la vara de fuego y la convenció de escoltarlo a un césped seco, donde le dio a escoger entre la muerte o huir con él. Ella permaneció firme.
El Sol encendió el bosque y desapareció, dejándola quemándose. Ella llamó a su esposo la Lluvia, jurando que no lo había traicionado. La Lluvia se reunió en nubes y una tormenta apagó el fuego; pero al volver a casa, ella pisó una raíz que el fuego había quemado por dentro, cayó en el hueco y perdió sus manos y piernas.
Tuvo que arrastrarse a casa sobre su vientre. Su esposo, al reconocerla, la abrazó agradeciendo su lealtad y la rebautizó Ekolo, «la Fiel», que es la lombriz de tierra: por lealtad solo sale a la superficie cuando llueve y se entierra ante el fuego y el sol. La esposa debe ser fiel, o morirá o sufrirá una deformación.
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